un caos en tacones
NovelToon tiene autorización de Eliette Maldondo Velazquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Cap 5
La Conciencia: Ha pasado una semana. Siete días en los que Alek Volkov no ha dejado de pensar en la "maestra regañona". Pero el destino tiene un sentido del humor bastante retorcido, y justo cuando Alek cree que tiene el mundo bajo su bota, la vida le da un golpe de realidad... de esos que no se arreglan con una Magnum 45.
Alek estaba sentado tras su escritorio de caoba, envuelto en el humo de un habano. Frente a él, una carpeta de piel negra contenía la vida de Renata destilada en hojas de papel.
—Aquí tienes, jefe —dijo Ivan, dejando caer un sobre adicional con un ruido seco—. Renata Valdés. Mexicana, 27 años. Maestra estrella, odia la injusticia, ama el café negro sin azúcar y los libros de leyes. ¿Frustraciones? Detesta la prepotencia, a los hombres que creen que el dinero lo compra todo y... ah, dato importante: no cree en el amor porque su ex la dejó plantada en el altar por una herencia.
Alek arqueó una ceja, pasando las fotos de Renata: ella sonriendo con un niño, ella cargando cajas, ella con esa mirada de "te voy a juzgar" que tanto lo había descolocado.
—Interesante —murmuró Alek con su voz de barítono—. Así que el corazón de la pequeña guerrera está bajo llave. Me gusta un buen sistema de seguridad.
La Conciencia: Mírenlo, se siente un hacker emocional. Cree que con saber que le gusta el café amargo ya la tiene ganada. Pero esperen, que la cara de Ivan no es de burla esta vez. Hay algo más en ese sobre.
—Alek... hay algo más. No todo es inteligencia sobre la maestra —Ivan suspiró y le tendió un documento legal—. Los abogados acaban de confirmar el testamento de tu hermano Dimitri.
El ambiente en la oficina cambió al instante. El aire se volvió pesado. Alek dejó el habano en el cenicero, su mirada fría se volvió de piedra. El accidente de su hermano y su cuñada en la Riviera Francesa todavía era una herida abierta, una que solo se curaba con la venganza que ya había ejecutado.
—¿Y bien? —soltó Alek.
—Eres el tutor legal de Katia —sentenció Ivan—. Tu sobrina de cinco años no tiene a nadie más. Los servicios sociales rusos ya autorizaron el traslado. La niña llega mañana.
Alek se puso de pie, su figura de 1.90 metros proyectando una sombra imponente. ¿Él? ¿El jefe de la Bratva, un hombre cuyas manos estaban manchadas de todo menos de inocencia, cuidando a una niña de cinco años?
—Yo no sé nada de niños, Ivan. Los niños lloran, rompen cosas y... son pequeños —dijo Alek, visiblemente perturbado por primera vez en su vida.
—Bueno, vas a tener que aprender —Ivan soltó una carcajada nerviosa—. Y tengo una noticia que te va a encantar o va a hacer que te pegues un tiro.
Alek lo miró con ganas de estrangularlo.
—¿Qué?
—Dimitri ya la había inscrito en el mejor jardín de niños de la ciudad antes del accidente. Empieza la próxima semana —Ivan hizo una pausa dramática y señaló la carpeta de Renata—. Adivina quién es la directora y maestra titular del grupo de primer grado.
¡Damas y caballeros, el círculo se cierra! El destino acaba de lanzar a Alek Volkov directamente a los leones... o mejor dicho, al salón de clases de la mujer que lo llamó "modelo de pasarela". Alek, prepárate, porque las pistolas no te van a servir de nada contra una niña de cinco años y una maestra que no acepta sobornos.
Alek miró la foto de Renata y luego el documento de su sobrina. Una sonrisa lenta y peligrosa, pero esta vez teñida de una extraña vulnerabilidad, apareció en su rostro.
—Parece que voy a tener que ir a pedir una entrevista de ingreso —dijo Alek, ajustándose el saco—.
besos xxx