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La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:225.9k
Nilai: 4.4
nombre de autor: Eva Belmont

Isadora Valença creía vivir un matrimonio perfecto… hasta descubrir que su marido la engañaba con su mejor amiga.

Poco tiempo después, un accidente la hace desaparecer.
Para todos, Isadora murió.

Años más tarde, regresa como Lívia Montenegro, una mujer fría, poderosa e irreconocible. Con una nueva identidad y un imperio en sus manos, su único objetivo es ajustar cuentas con el pasado.

El destino la pone nuevamente frente a frente con Adriano Bastos, el hombre que la destruyó. Arrepentido y marcado por la culpa, se enamora de Lívia… sin saber que ella es la esposa que cree haber perdido para siempre.

Entre venganza, deseo y sentimientos sin resolver, Isadora debe decidir:
¿revelar la verdad… o hacerlo pagar hasta el final?

Una historia de renacimiento, poder femenino y venganza emocional.

NovelToon tiene autorización de Eva Belmont para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

El sonido fue lo último que Isadora percibió.

Un estruendo metálico, violento, seguido por una presión aplastante contra el pecho. El volante avanzó. El mundo giró. Después, nada tuvo sentido. Luces borrosas. Voces distantes. El olor fuerte a combustible mezclado con la lluvia.

Intentó abrir los ojos, pero el cuerpo no respondió.

Había dolor — no puntual, sino difuso, como si estuviera esparcido por cada parte de sí. Isadora intentó respirar hondo y falló. El aire parecía corto, insuficiente. Un gusto metálico invadió su boca.

No es así, pensó, con una claridad extraña. Todavía no.

Entonces, todo se disolvió.

Cuando Isadora abrió los ojos nuevamente, no sabía decir cuánto tiempo había pasado. ¿Minutos? ¿Horas? El ambiente era demasiado blanco, demasiado silencioso. Un bip rítmico sonaba al fondo, insistente.

Hospital.

La palabra surgió en la mente como un susurro.

Intentó mover la mano. Consiguió apenas un leve temblor. La garganta estaba seca, ardiendo. Intentó hablar, pero ningún sonido salió. El pánico amenazó con crecer, pero fue contenido por una sensación más fuerte: extenuación.

Una sombra se aproximó.

— Ella despertó — dijo una voz femenina, distante.

Pasos apresurados. Otra voz, masculina, profesional, explicando algo que Isadora no consiguió comprender. Sintió manos tocar su pulso, su frente. Una luz fuerte incidió sobre sus ojos.

— Isadora Valença, ¿puede oírme? — preguntó alguien.

Ella parpadeó lentamente.

— Si puede oírme, apriete mi mano.

Con esfuerzo extremo, Isadora apretó los dedos de la persona a su lado. Un murmullo de alivio recorrió el cuarto.

— Ella está consciente — alguien dijo. — Pero el estado aún es grave.

Grave.

La palabra resonó, pesada.

Las horas siguientes pasaron en fragmentos. Dolor controlado por medicamentos. Rostros desconocidos. Sonidos amortiguados. En algún momento, Isadora volvió a dormir.

Cuando despertó nuevamente, el cuarto estaba más silencioso. La lluvia golpeaba contra la ventana, creando un ritmo melancólico. Ella giró el rostro con dificultad y vio una silueta sentada al lado de la cama.

— Isa… — la voz era conocida.

Adriano.

Ella sintió algo extraño en el pecho. No amor. No alivio. Apenas una constatación fría.

Él parecía abatido. Los ojos rojos, el rostro cansado. Cuando percibió que ella estaba despierta, se levantó inmediatamente.

— Gracias a Dios — murmuró, sujetando la mano de ella con fuerza. — Me asustaste.

Isadora intentó retirar la mano, pero no tenía fuerzas. Apenas lo encaró.

— El médico dijo que tuviste suerte — continuó Adriano. — El impacto fue fuerte. El otro coche huyó. Dijeron que… — él tragó saliva — que casi no resististe.

Isadora parpadeó despacio.

Casi.

— Estuve tan preocupado — él dijo, inclinándose más cerca. — Pensé que te había perdido.

Ella quiso reír. Quiso preguntar si él realmente creía en aquella frase. Pero su garganta aún no obedecía, y tal vez el silencio fuera más cruel que cualquier palabra.

— Clara vino aquí — Adriano añadió, desviando la mirada por un segundo. — Está desesperada.

El nombre atravesó a Isadora como una lámina.

Sus dedos se cerraron levemente, una reacción involuntaria. Adriano no lo percibió. Estaba ocupado demasiado con el propio papel.

— Descansa — dijo él, por fin. — Conversamos después.

Cuando salió del cuarto, Isadora sintió un cansancio profundo instalarse nuevamente. Pero, esta vez, algo estaba diferente. Un pensamiento insistente, demasiado lúcido para ser ignorado.

Si yo sobrevivo… nada será como antes.

Dos días después, todo cambió.

Isadora despertó con voces alteradas en el corredor. Un tono de urgencia que atravesaba las paredes. Intentó llamar a alguien, pero el sonido murió antes de salir.

La puerta se abrió bruscamente. Un médico entró, seguido por una enfermera.

— Hubo una complicación — explicó, rápido. — Necesitamos llevarla ahora.

Ella intentó preguntar qué estaba sucediendo, pero el mundo comenzó a girar nuevamente. Sintió la camilla moverse, luces pasando demasiado rápido sobre su cabeza. El bip de la máquina aceleró.

Después, oscuridad.

El incendio en el hospital comenzó minutos después.

Nadie supo explicar exactamente cómo. Un cortocircuito, dijeron. Un principio de incendio que se esparció demasiado rápido por un ala antigua. Gritos. Corrida. Pacientes siendo retirados a las prisas.

En medio del caos, una camilla fue empujada para fuera sin identificación clara. Un cuerpo cubierto parcialmente, quemaduras irreconocibles.

Horas después, la noticia se esparció.

Isadora Valença no resistió.

El cuerpo estaba carbonizado demasiado para reconocimiento visual. La identificación fue hecha por los documentos encontrados en la bolsa quemada. Un error simple. Fatal.

Adriano llegó al hospital cuando todo ya estaba bajo control. Recibió la noticia en una sala fría, sin ventanas.

Él cayó de rodillas.

Lloró.

Gritó el nombre de ella.

Prometió cosas que nunca cumpliría.

Clara llegó poco después. Abrazó a Adriano con fuerza, sollozando. Nadie percibió el alivio disimulado en medio de las lágrimas.

Para el mundo, Isadora Valença estaba muerta.

Pero, en algún lugar distante, bajo otro nombre, otro prontuario, otra historia siendo escrita…

Una mujer respiraba.

Y comenzaba a renacer.

1
Yacqueline Pineda
me gustaría no se a ustedes que Isadora no quede con Adriano la engaño y eso para mí no se perdona
Luz Gonzalez Lambaren
enredo tras enredo , que huevita
Blanca Chepote
YO TAMBIÉN ,NO ENTIENDO NI MERDI🤣
Gladys Dona
Realmente se está haciendo monótona la novela no salen de los dos que si que no y nunca se supo quien la salvo
Ma Guadalupe Moreno Gonzalez
muy aburrida y sosa🤣
Gladys Dona
Realmente la actitud de ella no la entiendo Venganza juntadas almuerzo cena que quiere sacar de personas que la TRAICIONARON
Gladys Dona
Empieza los conflictos entre Adriano y Clara ella no confía en Livia y tienes toda la razón el pasado vuelve pero no para conquistar a Ariano si no para hacerle pagar su Traición
Gladys Dona
Porque la persona que la salvo del.incendio no da nombre porque la quiso salvar
Gladys Dona
Pueden cambiar el rostro pero la voz no la cambia eso tendría que haberle llamado la atención al Infeliz de Adriano
Gladys Dona
Quien la habrá sacado y que la dieran por muerta agárrense Adriano y la putizorra de Clara qué el.pasado vuelve y el Karma también
Gladys Dona
Es novela pero por eso mi marido me decía no hay que comentar por más que sea tú mejor amiga porque después la que creo amiga quiere lo que es tuyo y te busca hasta que caes y ella misma después te muestra las pruebas así te separas y es muy cierto no en todos los casos pasa una amiga traidora pero hay muchísimo que ni idea que su marido anda con la que cree su mejor amiga otras le dicen como mi hermana
Ma Guadalupe Moreno Gonzalez
ya esta muy aburrido
Maria Dolly Arenas Arenas
hay. no me gustó pensé en otro trama más disyinto
Silvia Chena
muy entretenida, me ayudó mucho pasar una parte de mí soledad
Silvia Chena
puede ponerse ese apellido sincasarse
Silvia Chena
NO CRITIQUEN,, porque no escriben ustedes
Silvia Chena
NO CRITIQUEN
yennifer rodriguez
Me gustó mucho éste trabajo porque no fue la protagonista sufrida, por todos los acontecimientos, supo cómo canalizar, supo diferenciar, crecer... A la autora te lo agradezco y te felicito por mostrar una novela con firmeza, Resiliencia, perspectiva del cómo las personas en un mundo tan vanal se puede crecer, caer y levantarse, dar continuidad sin romperse y sin miedo, sobretodo sin miedo...!!
yennifer rodriguez
Ahora si tienen miedo, 😠😠 los dos deben pagar por traidores 😠😠..
Rubby Muñoz
Isadora necesita terapias psicológicas está muy golpeada y con el trauma no lo supera para seguir adelante
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