en un mundo alternó, entre guerras de imperios la pas solo se logrará con alianzas matrimoniales y Zaidymar decide sacrificarse por su padre y hermano.
el emperador del reino frio casi los mata en la batalla y ahora ese emperador lo que más desea es matar a su padre.
no pudo humillarlo en el campo de batalla, pero tratará de hacerlo con su hija, verlos arrodillados a sus pies es lo que más desea.
¿lo logrará o Zaidymar será su dolor de cabeza?
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CAPÍTULO 18
Zaidymar pensó escuchar mal su pregunta y alterada se separa de él al mismo tiempo que le pregunta.
- ¿Qué dijiste? –
Dante le sonríe seductoramente al mismo tiempo que toma su mano y le dice.
-Pregunte ¿si ya podemos irnos? –
Zaidymar responde a su sonrisa y le dice que si con la cabeza. Los dos empezaron a caminar a las caballerizas. Él la ayudo a subir al caballo que ella misma escogió, era un negro, alto, el más hermoso del establo.
Dante subió a uno blanco y una vez que estuvieron listos salieron a todo galope, Zaidymar lo siguió sin problemas, así estuvieron casi por 30 minutos, hasta que estuvieron lejos del palacio y del pueblo.
Zaidymar estaba disfrutando de ese paisaje blanco, aunque hacia frio gracias a Dante que le había dado una capa antes de salir, le ayudaba a no sentir tanto el frio; llegaron a un lago congelado, ella baja rápido al ver que gente de pueblo estaba jugando sobre ese lago congelado, con unos zapatos extraños.
Dante le explica que a eso le llamaban deslizarse cobre el hielo, que la gente siempre pasaban tiempo en ese lugar disfrutando de ese juego; ella se emocionó y termino convenciéndolo para que le consiguiera uno de esos zapatos extraños, que tenían como suela unos fierros tan delgados como si fuera una espada.
Los dos entraron, Dante la enseño y después de unos minutos ella ya pudo moverse sola; lo estaban disfrutando y las personas que estaban ahí por primera vez miraron a su emperador feliz.
Terminaron comiendo ahí mismo con la gente que los invito a unirse a ellos. Las personas del pueblo iban a ese lago cuando estaba completamente congelado para pasar el día en familia, llevan comida para no regresar hasta en la tarde.
Fue un momento divertido para ellos, pero la que más disfruto fue Zaidymar, que hablaba con las personas, jugaba con los pequeños hasta que se hicieron las 3:30 pm que la gente empezó a recoger todo para regresar al pueblo.
Una vez que se quedaron solos, Dante que no quería separarse de ella todavía termina invitándola a uno de sus lugares especiales para él.
Zaidymar rápido le dijo que, si quería ir, lo hizo subir a los caballos para poder ir a ese lugar; fueron tres horas de camino, fue algo cansando y lo que más pesado hizo su camino era el frio.
Ella lo siguió sin quejarse la emoción por ver ese lugar al que la quería llevar; al llegar Dante la ayudo a bajar, se sentaron en unas piedras, tenían que esperar unas horas a que el sol se metiera, para poder ver lo que quería mostrarle.
Dante no pensaba llevarla ahí, quería llevarla al bosque blanco, un lugar que parecía mágico, arboles congelados, con las hojas cristalizadas por el hielo, ver ese lugar era como entrar a un cuento de hadas, pero al estar en camino pensó en la aurora polar y sin pensarlo tomo el camino para ver ese hermoso espectáculo de colores que sedaba en la noche.
Al estar sentados sobre la piedra Dante la abraza y la tapa con su capa, para que no sintiera tanto el frio que hacía en ese lugar; ella no lo rechazo se sentía bien al estar entre sus brazos hasta su olor era algo que le encantaba.
Estuvieron unas horas hasta que el sol se metió y después de un momento se miró la aurora polar. Zaidymar nunca había visto algo tan hermoso, se emocionó tanto que no dejaba de hablar de lo que miraba, contaba los colores, de lo feliz que estaba termina abrazando a Dante, pasa sus manos por su cintura, se quedaron un largo rato así hasta que un fuerte aire se hizo presente.
Dante la hace que se ponga de pie, no le gustaba nada ese viento frio y antes de que pudiera decirle algo mira que empieza a caer nieve; lo que estaba viendo no era nada bueno y algo molesto por que su momento se había arruinado.
-Zaidymar, esto no es bueno, esta nieve y el viento no nos dejaran regresar al castillo, el camino se va a poner peligroso, hasta nos podríamos perder morir congelados; espero que no te moleste, pero tendremos que pasar la noche en una cueva que está aquí cerca.
Zaidymar tenía tanto frio que le solo le dijo que si con la cabeza, empezaron a caminar, cada uno sujetaba las sogas de su caballo; por el clima Dante pensó que era mejor caminar y permanecer juntos, sabía muy bien que si montaban los caballos podrían separarse, perderse entre es ventisca que cada vez se hacía más pesada y que ya no dejaba ver muy bien al frente.
Dante termino sujetando los dos caballos con una de sus manos y abrazo a Zaidymar, la cubrió por completo con su capa, no dejo que ni viera por donde caminaba, sabía que la ventisca cada vez se ponía feroz y su concubina era una mujer delicada, que no estaba acostumbrada al frio, sintió la necesidad de cuidarla.
Caminaron por 20 minutos, los mismos que Zaidymar lo abrazo sin soltarlo, estar bajo su capa, pegada a su cuerpo sintiendo el calor de su cuerpo hasta que llegaron a la cueva.
Dante la destapo y le dio los caballos, esta cueva era un lugar que descubrió cuando tenía 9 años; la primera vez que dio con la cueva fue porque se perdió en una ventisca parecida, gracias a ese lugar pudo sobrevivir, desde que la descubrió la empezó a explorar y adecuar para cuando le volviera a pasar lo mismo.
Al paso de los años empezó a llevar cosas, para tener algunas comodidades; la cueva tenía 20 metros de profundidad y a media cueva dejo los caballos, había heno, regado ene l suelo y en pacas para que comieran.
Al fondo de la cueva tenía una mesa, una silla, leña para prender la fogata que estaba en el centro, había algunas cazuelas por si tenía que comer en ese lugar, tambien estaba un cuadro grande de heno cubierto con algunas mantas gruesas que le servían de cama, hasta tenía unos cambios de ropa, precisamente por si necesitaba cambiarse, como en ese momento que sus ropas se mojaron por la nieve.
Zaidymar miraba todo el lugar, pero lo que más le llamo la atención, fue que a un metro de donde estaba la mesa mira que había algo más atrás; estaba una pared de palos y al lado izquierdo dejaba una entrada, quería ver que había ahí.
No le pregunto a Dante si podía ver que había detrás de esa simulación de pared, solo entro a ese lugar y él la siguió; al ver lo que había se queda sin palabras en ese momento lo escucha decir.
-Son aguas termales, si miras bien el agua parece salir de las piedras y de ahí corre a este enorme poso, que no es profundo, es bastante agradable bañarse aquí, esta agua te relaja, como si tuviera algo especial.
Creo que deberías bañarte, así no te vas a enfermar, porque tus ropas están mojadas, no es bueno para tu cuerpo; yo tengo ropa aquí, solo que es mía ¿no te molesta usarla? –
Zaidymar le sonríe y sin dudar le dijo que si, se quedó tocando el agua con la mano, mientras que Dante fue a traerle la ropa; regreso con una silla y dejo la ropa sobre ella, le dijo que se bañara mientras que él prendía la fogata para que el lugar se calentara.
Ella al ver que se retiraba se empieza a quitar la camisa, quiso quitarse el corsé que esta vez sí tuvo que usar por la ropa que estaba usando; trato de llegar a los listones, pero al momento de querer desatarlo lo que hizo fue enredarlo, estuvo tratando por largo rato y al final no logro quitárselo.
Termina hablando a Dante para que le ayudara.
-Dante, ¿puedes venir y ayudarme con un problema? –
Dante ya había prendido la fogata y se había quitado las botas cuando la escucho hablarle; se levanta a toda prisa y va a donde estaba, pero nunca se esperó verla solo con en ropa interior en la parte de arriba.
Al verla traga saliva, por un momento se quedó parado sin moverse, sin saber cómo responder a lo que estaba mirando hasta que la escucho decir, al mismo tiempo que se da media vuelta y le señala el listón.
-Ayúdame a desatar esté listo, no pude y no sé cómo quitármelo, este corsé está demasiado apretado no hay forma que me loquite sin antes quitarle los listones. –
Dante estaba tan nervioso que no se movía hasta que la vuelve a escuchar apurándole, en su desesperación da pasos largos sin ver donde pisaba, justo cuando estaba a un paso de ella, su pie no pieza una piedrita, que lo hizo perder el equilibrio, se va hacia el frente, choca con Zaidymar.
Zaidymar al ser aventada y estar a la orilla del agua, se da la vuelta y trata de sujetarse de algo para no caerse, pero no había nada solo alcanzo a agarrarse de la camisa de Dante y los dos terminan cayendo al agua.
Dante rápido se pone de pie y la ayuda a sacar la cabeza del agua, la tomo en sus brazos, al mismo tiempo que le decía.
-Perdóname, perdí el equilibrio, ¿estas bien? –
Zaidymar lo abrazo pasando sus manos por su cuello, una vez que tomo aire se empezó a reír divertida por lo que había pasado, su alegría fue tan contagiosa que Dante se unió a su risa; estaban tan felices, sin preocuparse de nada, sin pensar en las cosas malas, que en ese momento cuando sus miradas se cruzaron una extraña sensación recorrió sus cuerpos.
Se empezaron a besar y esta vez Dante no se quedó quieto, sus manos empezaron acariciar su espalda, a tocar su delicada piel; estaba siendo mucho más intenso con ese beso, la abrazaba con un deseo tan intenso, que se lo trasmitía a Zaidymar.
Los dos se estaban dejando llevar por esa pasión, por ese momento que los hacia vibrar de pasión.