Cindy, una chica alegre. Quien nunca duda en ayudar a nadie. Llega una carta dirigida a sus padres. Sin saber el porqué de ella. Los reúne y lee la carta. descubriendo que se trata de una propuesta de matrimonio. Decide omitir una cosa y esa es. La Posdata. Ya que ahí
Había una palabra. La cual decía así. La Comeré. Decida a no correr ese riesgo. Esconde la carta y Escapa. Creando así. Una enorme confusión. Tanto con quien la pretenden. Como con quienes ira conociendo en su camino.
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Capítulo XVIII
Ya les dije que era ella. Decía la mamá de Cindy mientras intentaba mantener la calma. Su esposo y futuro yerno, seguían sin estar muy seguros, solo se mantenían callados sin decir nada. Esperando que en el camino pudieran encontrarla.
Siguieron recorriendo más lugares del pueblo. Pero no había señal de ella. Su mamá cada vez parecía más molesta, insistiendo que a quien ella vio fue su hija. Pero, ellos seguían sin creerle. Solo suspiro hondo y cerró los ojos recordando desde el día en que la vio nacer. Sus primeros pasos. Su primera palabra. Qué fue el mal dicho nombre de su hermano. Su niñez. Sus días de adolescencia y hasta el último día en que pudo tener una conversación agradable y especial con ella. Lágrimas empezaron a caer. Sentía la frustración encima de ella y el dolor de toda madre. Quien no puede tener a sus hijos cerca. Su marido intentó abrazarla. Pero ella lo rechazó. Se sentía dolida de que no le creyera., el solo bajó la mirada y la dejo llorar. Y empezó a hacerse a la idea de que tenia razón y él y su futuro yerno. Hicieron una estupidez.
Llegaron a otro hotel, el lugar donde se hospedaban ella entró primero. Seco sus lágrimas y se dirigió a la recepción. Tomó la llave de la habitación y fue directa hacia ella. Cerró fuertemente la puerta. Su esposo solo sabía una cosa. No dormiría plácidamente por ese día. Así que, solo suspiro hondo y entro. Y espero poder apelar dicha decisión.
Max entró en su habitación, estaba cansado. Tuvo otras cosas que hacer. Aparte de lo que ya había terminado. Todo de último momento. Paso la noche haciéndolo para no tener problemas después. Termino a las cinco y media de la mañana. Y apenas pudo dormir una hora. Despertando a las seis y media de la mañanas. Se preparó para salir a buscar a su Futura esposa y amiga de la infancia. Fueron a desayunar y empezaron su búsqueda. De la cual no había rastro. Él no lo podía creer. Pero sentía que no debía rendirse y seguir buscando. Que ella estaba más cerca de lo que esperaba. De la cual no estaba equivocado.
Se recostó en la cama, empezó a pensar y analizar lo que dijo su futura suegra ¿y si era ella? ¿Y si solo cambio su peinado para no ser reconocida? Empezó a hacerse muchas preguntas. Pero ninguna le daba la respuesta que buscaba hasta el momento. Observó varias cosas que había en la habitación y cerró los ojos. Hasta quedarse dormido. Empezó a soñar con su boda. El momento de decir el sí acepto de ambos y su luna de miel. Era un sueño bellísimo, alegre. Pero que empezó a volverse oscuro cuándo ella empezó a alejarse rápidamente. Él la persiguió. Pero ella era más rápida hasta qué...
—¡Ah! —tocaron la puerta. —¿Sí?
—señor, ¿va a querer la cena en su habitación o irá personalmente al comedor?
—¿Eh? Ah, iré yo personalmente. Gracias por preguntar.
—fue un placer señor. Que tenga una linda noche.
—gracias. —escucho los pasos del botones alejarse.. —¿qué hora es? —el reloj marcaba las cinco y cuarto de la tarde. —¿Qué? ¿Tanto dormí? —salió de la habitación. —¿ya tendrán hambre ellos? —llego a la habitación de sus futuros suegros. —buena tarde. —toca la puerta. —buena tarde... ¿Estarán ahí? —no escucho respuesta.—¿se podrá entrar? Bueno, no creo que sea... –¡Ah!
(cinco minutos después)
—hijo, tenías que haber tocado. —hablo el papá en bata.
—S, sí. Hubieras hablado fuerte. —hablo la mamá en bata.
—bien, ¿qué es lo que querías?
—bueno, solo quería saber si ya tienen hambre. ¿La tienen?
—bueno... No hemos comido desde hace un buen rato. Ya son... ¡Las cinco y veinticinco! Vaya. Sí que ya paso un buen tiempo.
—S, sí... —dijo la mamá sonrojada.
—bueno, sí. Yo sí. ¿Y tu querida?
—también. Je, je.
—bien, eh... Porque no bajas tu primero y nos vemos en el comedor en unos minutos. ¿Sí?
—claro, está bien. Eh... La próxima vez. Cierren con llave por favor.
—claro, lo tendremos en cuenta. —dijo el papá sonrojado.
—allá los veo entonces.
—sí. Nos vemos allá.
—bajo hacia el comedor. O restaurante del lugar. Esa noche había un buffet como cena. Tomo algunas cosas y las llevo a su mesa. Mientras los esperaba. Recordó el sueño que tuvo y que terminó por volverse pesadilla. No entendía por qué lo tuvo. Y que significaba. Pero eso no podía evitar sentir miedo y pensar que quizás ella se iría de su lado. Cosa que empezó a disminuir sus ganas de comer.
Ellls Ellos llegaron unos quince minutos después. Les hablo del buffet y que podían comer lo que quisieran. Ellos no sabían que escoger. Tomaron un poco de todo lo que llamó su atención y lo llevaron a la mesa. Empezaron a comer y a la vez. No podían evitar mostrar preocupacion por la forma de comer de su Futuro yerno.
—Oye, ¿Estás bien? —pregunto la mamá.
—sí. Estoy bien, solo que no tengo tanta hambre como pensé.
—¿en serio?
—sí. No se preocupe, yo estoy bien. Solo comeré lo que me pueda y lo demás lo dejaré para después. En la habitación hay un pequeño refrigerador para guardar cosas. Y así comerlo mañana.
—entiendo.
—bueno, terminemos la cena y después pensamos que deberíamos hacer mañana. Je, je.
—sí. Mañana seguramente tendremos más posibilidades. —dijo el papá.
—claro que si!! —sonrió.
Siguieron con su cena, de una forma un poco más lenta. Mientras en sus miradas, se veía las ganas de hacer una búsqueda implacable si era necesario, mientras ellos se veían decididos. Nuestra protagonista. Estaba revisando la ropa que compro y recordando lo último que llego a escuchar en el parque.
—está muy bonita toda esta ropa. La ropa interior está muy linda también. Realmente es gracias a Victoria que tengo todo esto. Pero, tengo que darle algo A cambio. ¿Qué podría ser? Ah, ahora que lo recuerdo. ¿Qué habrá sido eso? Escuche muy claro la vos de mi madre. ¿Habrá sido por qué la extraño? Bueno, si la extraño. Y mucho. Me hacen falta sus consejos. También extraño a papá. Pero, no he escuche nada de él. Bueno, espero que no sean alucinaciones mías. Ja, ja, ja. Sería algo complemente increíble y una gran jugada del destino que ellos estuvieran en el mismo lugar... Ja, ja, ja. ¿O será que sí? Nah, no lo creo. Ja, ja, ja.
—¡oye! Fui a un buffet y te traje un platillo que te encantará, te lo aseguro. —dijo Victoria colocando un recipiente en la mesa. Es suficiente para dos personas. Je, je.
—gracias. —Se levantó. —¡vaya! Se ve riquísimo!! —el recipiente estaba abierto.
—sí que lo está. Ese restaurante tuvo una magnífica idea y le salió. Uuh, magnífica. —chupandose los dedos.