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El Ángel De Los Vitale

El Ángel De Los Vitale

Status: En proceso
Genre:Padre soltero / CEO / Mafia
Popularitas:12.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Un amor del pasado. Un secreto doloroso. Y una voz que necesita ser escuchada.
Para el mundo criminal, Matteo Vitale es «El Lobo de Roma»: un capo despiadado, frío y sin corazón. Pero tras las puertas de su mansión, Matteo es solo un padre desesperado por proteger a Leo, su pequeño de siete años. Marcado por una traición desgarradora y traumatizado por los maltratos de su verdadera madre, el niño ha quedado sumido en un silencio absoluto y solo confía en Matteo.
Matteo juró no volver a abrir su corazón a nadie, hasta que Chiara Romano regresa a Italia tras diez años de ausencia.
Chiara ya no es la jovencita que él recordaba; ahora es una mujer independiente, experta en armamento, segura de sus curvas y con un espíritu vibrante que no se deja intimidar por la mafia. Sin lástima ni presiones, su calidez y su risa comienzan a derribar las defensas del pequeño Leo y a desafiar la armadura de hielo de Matteo.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17: La grieta en la psiquiatría y las respuestas de Leo

El sol de la tarde filtraba sus rayos dorados a través de las persianas de madera del consultorio de la Dra. Luz Valenti. La estancia, decorada en tonos crema y madera clara, tenía una atmósfera pacífica que ahuyentaba cualquier sensación de frialdad clínica. En una esquina de la habitación, sobre una alfombra mullida, descansaba una mesa baja de centro rodeada de cojines de colores.

Leo estaba sentado sobre un cojín azul, con las piernas cruzadas. A sus siete años, su pequeña figura solía lucir rígida y alerta en aquel lugar; sin embargo, esa tarde había algo marcadamente distinto en su postura. Sus hombros no estaban tensos y su mirada oscura no escudriñaba las esquinas buscando una salida de emergencia.

Luz tomó asiento sobre el cojín de enfrente. Llevaba su habitual bata blanca desabrochada sobre la ropa informal y una libreta de notas médica sobre la mesa, aunque en ese instante prefirió dejar el bolígrafo a un lado.

—Te ves muy cómodo hoy, Leo —comenzó Luz con una voz pausada, melodiosa y sin la menor prisa—. Me da mucho gusto verte. Tu abuelo me contó que el fin de semana fuiste a dar un paseo muy especial.

El niño levantó la vista. No emitió sonido alguno, pero sus grandes ojos negros brillaron con una chispita de entusiasmo. Llevó la mano hacia el pequeño bolsillo delantero de su peto de lona y sacó un objeto de pasta dura azul: la libreta de notas que su abuela Stella le había regalado meses atrás.

Luz contuvo el aliento por un segundo. Conocía perfectamente la historia de esa libreta; sabía que el pequeño se había negado rotundamente a tocarla durante semanas y que solo la había usado unos días atrás en un hito sin precedentes. Ver que el niño la traía por iniciativa propia a la consulta era un avance que hacía latir aceleradamente el corazón de la especialista.

Leo abrió el cuaderno en una página limpia, sacó un lápiz de madera y miró a la doctora, esperando.

—¿Vas a platicar conmigo hoy usando tu libreta? —preguntó Luz, manteniendo el tono tranquilo para no transmitir la profunda emoción que sentía.

El niño asintió con un movimiento firme de cabeza.

—Eso me parece fantástico, Leo —sonrió ella, apoyando los codos sobre la mesa y entrelazando las manos—. A ver, me gustaría empezar por saber cómo te has sentido últimamente. En estos días que han pasado, ¿cómo está tu corazón cuando te despiertas por las mañanas?

Leo apoyó la punta del lápiz sobre el papel. Con trazos grandes, un poco desiguales pero perfectamente legibles, comenzó a escribir. El rasgueo del grafito contra el papel era el único sonido que rompía el silencio de la sala. Al terminar, giró el cuaderno sobre la mesa hacia la doctora.

Luz leyó en voz baja lo que el niño había trazado:

ME SIENTO FELIZ. YA NO TENGO MIEDO A LA OSCURIDAD CUANDO DUERMO.

Luz sintió que se le erizaba la piel. Durante años, las pesadillas y el pavor a quedarse a oscuras habían sido el fantasma constante en los informes de Leo.

—Es maravilloso leer eso, mi amor —dijo la psiquiatra, mirándolo a los ojos con una dulzura sincera—. Sabes que tus pesadillas se están yendo porque te estás sintiendo más seguro en casa, ¿verdad? Y dime, ¿hay algo o alguien en especial que te esté ayudando a sentir esa seguridad?

Leo no lo pensó ni un segundo. Volvió a tomar el lápiz, pasó a la página siguiente y escribió a paso veloz:

CHIARA.

Luz esbozó una sonrisa tibia. Decidió profundizar en la brecha que esa mujer había abierto en la armadura del pequeño.

—Chiara... —repitió Luz con suavidad—. La conozco bien, es una chica muy alegre. Cuéntame sobre ella, Leo. ¿Cómo es pasar tiempo con Chiara? ¿Qué sientes cuando ella te abraza o cuando te habla en el taller?

El niño se quedó pensando unos segundos, apoyando la barbilla sobre la palma de su mano. Sus ojos se fijaron en la ventana iluminada antes de volver al papel. Escribió despacio, concentrado en plasmar exactamente lo que su pequeño pecho albergaba.

Al girar la libreta, Luz leyó:

CHIARA ES COMO UN ABRAZO DE SOL. HUELE A FLOR Y NO ME GRITA NUNCA. ME ENSEÑA A USAR LAS HERRAMIENTAS Y ME HACE REÍR.

Luz parpadeó despacio, conteniendo una lágrima de conmoción que amenazaba con salir. La metáfora era de una poética y una pureza desarmantes. La mente de aquel niño, que durante años había asociado la figura materna con gritos, encierro y negrura, estaba encontrando en Chiara la luz y la calidez que tanto se le habían negado.

—'Un abrazo de sol'... —musitó la doctora en un hilo de voz—. Eso es lo más bonito que he leído en mucho tiempo, Leo. Y dime una cosa... cuando Chiara está contigo o cuando va a la casa, ¿qué pasa con tu papá? ¿Cómo ves a tu papá Matteo cuando ella está cerca?

Esa era la pregunta clave. Luz conocía el peso del sacrificio heroico que el niño llevaba a cuestas; sabía que Leo creía que su silencio protegía a Matteo de la muerte o del abandono.

Leo arrugó ligeramente la nariz, como si recordara las caras ariscas que su padre solía poner, pero luego sus labios dibujaron una pequeña sonrisa pícara. Se inclinó sobre el papel y escribió con trazos más rápidos:

MI PAPÁ PONE CARA DE OSO ENOJADO, PERO YO SÉ QUE NO ESTÁ ENOJADO.

—¿Ah, sí? —intervino Luz con curiosidad legítima—. ¿Y cómo sabes que tu papá no está enojado de verdad?

Leo pasó de hoja y escribió:

PORQUE A MI PAPÁ LE GUSTA CUANDO CHIARA ESTÁ. ÉL LA MIRA MUCHO CUANDO ELLA NO LO VE Y SUS OJOS YA NO ESTÁN FRÍOS. MI PAPÁ SONRIÓ EL DOMINGO.

Luz se quedó congelada frente a la página. La agudeza observadora de Leo sobrepasaba todas las expectativas clínicas. El niño no solo estaba sanando su propia percepción del mundo, sino que estaba leyendo a través de la impenetrable coraza de Matteo Vitale con una lucidez asombrosa.

—Así que tú notas que tu papá también está más tranquilo cuando Chiara los acompaña... —dijo Luz, ladeando la cabeza—. Y tú, Leo... si pudieras pedir un deseo, un deseo muy grande para tu casa, para tu papá y para ti... ¿cuál sería?

El niño no dudó un solo instante. Apoyó el lápiz con firmeza sobre la hoja blanca y trazó las palabras más largas que había escrito en todo el día. Sus manitas apretaban el grafito con una determinación casi sagrada.

Cuando terminó, empujó la libreta hacia el centro de la mesa.

Luz se inclinó para leer. En el centro de la página, en mayúsculas grandes y claras, el único heredero de los Vitale había plasmado el anhelo de su alma:

QUIERO QUE ELLA VIVA CON NOSOTROS. QUIERO QUE SEA MI MAMÁ.

El silencio en el consultorio se volvió denso, sagrado y profundamente emotivo.

Luz levantó la mirada hacia el pequeño. Vio en los ojos oscuros de Leo una claridad absoluta, sin miedo, sin dudas, sin la sombra de la venganza atroz que su verdadera madre le había sembrado al oído años atrás. Por primera vez en su carrera médica, la psiquiatra presenciaba el desmoronamiento total de un mutismo traumático a través de la escritura espontánea y el amor puro.

—Ese es un deseo hermoso, Leo —dijo Luz con la voz entrecortada, estirando la mano sobre la mesa para acariciar con delicadeza los nudillos del niño—. Un deseo muy, muy hermoso. Y estoy segura de que el sol ya está entrando en tu casa para quedarse.

Leo sonrió. Una sonrisa limpia, amplia y de boca abierta que le iluminó los párpados. Tomó su libreta azul, la abrazó contra su pecho con fuerza y asintió, sabiendo en su interior que el silencio en el que había vivido encerrado ya no tenía poder sobre él.

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Dulce maria Canelon
es muy raro que Chiara no este en la dulce espera puesto que no se ha dicho que se cuida, pero bueno que llegue cuando llegue ese baby😘😘😘
Mine Romero
Hola buenas noches, por favor nos puedes regalar más capítulos muchas gracias
Yadis Garay
estan guapos todos hacen una bonita familia☺️☺️
María Belén González
me encanta
Maria Idalba Suarez
muchas gracias por este exlente libro
ERICA ESTRADA PEREZ
ya sabía que esos 2 iban a terminar juntos
ERICA ESTRADA PEREZ
jajaja jajaja le quitaron lo que usa para comunicarse con ella
mariela
Parece una epidemia de embarazos por un lado Vanessa y ahora Luz pero siendo psicóloga como puede estar tan insegura de los sentimientos de Alejandro si el está babeando por ella veremos que se lo ocurre a Chiara para darle la sorpresa de su hermano.
mariela
Buen pensamiento de Chiara tienen que construir la confianza con dedicación a Leo para que se sienta seguro del amor que sus padres le dan tener un hijo ahora y quitarle el tiempo que le dedican para dárselo a su hermano le daría celos e inseguridad y no saben si vuelve a crear el mutismo que tenía.
Edans te soltó la bomba 💣💣💣 Vanessa sin filtro ahora veremos que le dirás 🤔🤔🤔❓❓❓
mariela
Vanessa quisiste por probar la ametralladora de Edans y te dejo toda la munición adentro 😂🤣😂🤣 no te cuidaste y ahora estás asustada con el embarazo Chiara está riéndose de su amiga y su reacción de pánico 😱😱😱 a buscar al padre y lanzarle la bomba a ver cómo lo toma.
mariela
Que felicidad para Matteo y sus padres oir hablar a Leo poco pero lo hace porque tantos años sin hacerlo la voz no le saldrá bien que sacrificio tan grande hizo ese niño para cuidar al único ser que lo quería todo por una amenaza de esa desgraciada.
Ahora sí viene la fiesta de compromiso de Chiara y Matteo por fin.
mariela
Que sorpresa por un accidente donde Leo vio como Chiara lo protegía del peligro y al verla herida le grito mamá fue increíble y una sorpresa 😮😮😮 total para Matteo la misma Chiara y todas las personas a su alrededor muy hermoso capitulo.
mariela
Por fin se supo que pasó con el monstruo desnaturalizado de la madre que estuvo torturando un niño de cuatro años que se merecía morir como lo hicieron y todavía está sufriendo secuelas de lo que ella hizo no habla por miedo a que le hagan algo a su papá.
Matteo ahora después de esa confesión te liberaste porque Chiara no se asustó sino que te respaldó por lo que hiciste.
mariela
Más claro imposible Matteo es tan posesivo que deja claro a quien pertenece a Chiara esa pasión y complicidad que tienen los dos es difícil de disimular que hablen pero con gusto.
Marisel Rio
💕💕💕Solo falta Chiara 🤰🤰🤰🤰
Mine Romero
Mil gracias por regalarnos tú enorme talento, hermosa novela 👏👏👏🙂🙂
Yura Ran
lo máximo, divinos 🥰🤪😁🫣
Maria Idalba Suarez
q belleza de capítulo q nos regaste 🥰
Marisel Rio
💕💕💕💕Que hermoso capítulo que emoción 💕💕💕al fin Leo hablo 💕💕💕💕
Iliana Curiel
dios mío me encantó y me tuviste a lágrima tendida 🥰🥰🥰😍😍😍
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