Él juró destruirla. Ella prometió jamás inclinar la cabeza.
En un mundo gobernado por la mafia, donde la lealtad se paga con sangre y la traición se castiga con la muerte, dos almas destinadas a odiarse se verán obligadas a caminar por el mismo infierno.
Él es un hombre frío, peligroso y acostumbrado a obtener todo lo que desea. Ella, una mujer fuerte que no está dispuesta a convertirse en el trofeo de nadie.
Entre secretos, venganza, mentiras y una atracción imposible de ignorar, descubrirán que el odio puede ser el inicio de la historia más peligrosa de sus vidas.
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Capitulo 17- La traición
"El enemigo más peligroso no siempre es quien te amenaza. A veces es quien conoce tus secretos, comparte tu mesa y espera pacientemente el momento de destruirte."
Las luces de la residencia continuaban apagadas.
Nadie se movía.
Afuera, varios vehículos permanecían detenidos frente a la propiedad.
Dante sostuvo la mano de Valentina.
—Quédate detrás de mí.
—No voy a esconderme.
—Valentina...
—Dante, estoy embarazada, no indefensa.
Él la miró durante unos segundos.
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
—Definitivamente eres imposible.
—Ya lo sabías.
Marco se acercó a ellos.
—Tenemos que llevarla a un lugar seguro.
Valentina negó.
—No pienso abandonar a mi familia.
Su padre intervino:
—Nadie va a abandonar a nadie.
Dante observó hacia la entrada.
—Entonces permanecemos juntos.
Las luces regresaron unos minutos después.
Enzo entró rápidamente.
—Los vehículos se fueron.
Dante frunció el ceño.
—¿Sin atacar?
—Sí.
Marco miró hacia la ventana.
—Entonces solo querían asustarnos.
—No —respondió Dante—.
Querían asegurarse de que supiéramos que pueden llegar hasta aquí.
Valentina sintió un escalofrío.
Su madre se acercó y la abrazó.
—Debemos tener más cuidado.
—Lo sé.
Una hora después, todos estaban reunidos nuevamente.
Sobre la mesa había documentos antiguos, fotografías y registros.
El padre de Valentina señaló una fotografía.
—Esta persona es quien inició la traición.
Dante observó el rostro.
—¿Estás seguro?
—Completamente.
Valentina se inclinó para verla.
—¿Quién es?
Su padre respondió:
—Alessandro Vieri.
Dante frunció el ceño.
—Ese nombre me resulta familiar.
—Porque trabajó con tu padre durante años.
Dante quedó inmóvil.
—¿Era uno de sus hombres?
—Uno de los más cercanos.
Enzo tomó otro documento.
—Entonces tenemos una conexión.
—¿Cuál?
—Vieri desapareció poco después de la muerte de Gabriel Moretti.
Marco preguntó:
—¿Y nunca lo encontraron?
—No —respondió Enzo.
Dante miró la fotografía.
—Entonces podría seguir vivo.
Valentina se levantó.
—¿Y qué tiene que ver con Esteban?
Su padre respondió:
—Esteban probablemente recibió órdenes de alguien.
—¿De Vieri?
—Es posible.
Dante negó.
—No creo que sea tan sencillo.
Todos lo miraron.
—¿Por qué?
—Porque alguien que lleva tantos años manipulando a varias familias no necesitaría exponerse directamente.
Enzo asintió.
—Podría estar utilizando intermediarios.
Dante miró a Valentina.
—Y eso significa que todavía no sabemos quién está realmente detrás de todo.
Horas después, Valentina se encontraba en su habitación.
No podía dormir.
Los bebés se habían movido varias veces y ella tenía una mano sobre su vientre.
—Tranquilos...
Susurró.
—Mamá está aquí.
La puerta se abrió lentamente.
Dante apareció.
—¿Puedo pasar?
Valentina sonrió.
—Sí.
Dante se sentó cerca de ella.
—¿Cómo te sientes?
—Bien.
Solo estoy pensando demasiado.
—Eso parece ser algo que hacemos los dos.
Valentina soltó una pequeña risa.
—Sí.
Durante unos segundos permanecieron en silencio.
—Dante.
—¿Sí?
—¿Tienes miedo?
Él la miró.
—Sí.
—¿Por nosotros?
—Por ustedes tres.
Valentina bajó la mirada.
—Nunca imaginé que terminaríamos así.
—¿Así cómo?
—Juntos.
Dante sonrió.
—Yo tampoco.
—Comenzamos odiándonos.
—Y sigues siendo muy difícil.
—Tú eres peor.
Dante soltó una pequeña risa.
Después su expresión se volvió seria.
—Valentina.
—¿Sí?
—Quiero que confíes en mí.
Ella lo miró.
—Estoy intentando hacerlo.
—No necesito que lo hagas de golpe.
Solo quiero que sepas que nunca voy a utilizarte para hacerle daño a tu familia.
Valentina sintió que sus ojos se humedecían.
—Lo sé.
Y esa vez lo dijo sin dudar.
A la mañana siguiente, Enzo llegó con noticias.
—Encontramos una propiedad relacionada con Vieri.
Dante se levantó.
—¿Dónde?
Enzo colocó un mapa sobre la mesa.
—A unas horas de aquí.
Marco preguntó:
—¿Está abandonada?
—En los registros, sí.
Dante negó.
—Entonces iremos.
Valentina inmediatamente intervino.
—Yo también.
—No.
—Dante.
—Es demasiado peligroso.
Valentina cruzó los brazos.
—No voy a quedarme esperando sin saber qué está pasando.
Dante suspiró.
—Eres imposible.
—Ya me lo dijiste.
Marco intervino.
—Voy con ustedes.
Luca también se levantó.
—Yo también.
Dante los observó.
—De acuerdo.
Pero nadie se separa.
Horas después, los vehículos llegaron a la propiedad.
Parecía completamente abandonada.
Las ventanas estaban cubiertas de polvo.
La puerta principal permanecía entreabierta.
Dante levantó una mano.
—Esperen.
Todos se detuvieron.
Enzo señaló el suelo.
Había huellas recientes.
—Alguien estuvo aquí.
Dante miró a Valentina.
—Quédate cerca.
Entraron.
El interior estaba oscuro.
Había muebles cubiertos con telas y documentos antiguos sobre una mesa.
Marco encontró una caja.
—Miren esto.
Dante se acercó.
Dentro había fotografías.
Una de ellas mostraba a Vieri junto al padre de Valentina.
Otra mostraba a Vieri junto al padre de Dante.
Pero había una tercera fotografía.
Dante la tomó.
Su expresión cambió.
—¿Qué ocurre? —preguntó Valentina.
Dante no respondió.
Ella miró la fotografía.
Y se quedó completamente quieta.
En ella aparecía Adrián Moretti.
Pero no estaba solo.
A su lado estaba...
Esteban Rinaldi.
Valentina sintió un escalofrío.
—Entonces trabajaban juntos desde el principio.
Dante negó lentamente.
—No.
Mira la fecha.
Valentina observó la fotografía.
Era de muchos años atrás.
Mucho antes de que comenzaran los problemas actuales.
Dante comprendió algo.
—Esto significa que no comenzaron ahora.
Llevan años preparando todo.
De repente, escucharon un ruido detrás de ellos.
Todos se giraron.
Una voz habló desde la oscuridad.
—Por fin llegaron.
Dante dio un paso adelante.
—¿Quién eres?
La figura salió lentamente de las sombras.
Valentina abrió los ojos.
Conocía ese rostro.
Todos lo conocían.
Dante se quedó completamente inmóvil.
—No puede ser...
El hombre sonrió.
—Hola, Dante.
Valentina apretó la mano de Dante.
Porque frente a ellos estaba alguien a quien creían muerto.
Alessandro Vieri.
Y acababa de regresar para terminar la guerra que había comenzado años atrás.
🖤 Palabras de la autora
Gracias por llegar al capítulo 17. 🖤
La verdad comienza a salir a la luz, pero también descubrimos que el enemigo llevaba mucho más tiempo preparando su venganza de lo que imaginábamos.
Ahora Alessandro Vieri ha regresado.
¿Dónde estuvo todos estos años?
¿Por qué trabajó con Adrián y Esteban?
¿Y qué quiere realmente de Valentina, Dante y sus familias?
Gracias por seguir acompañándome en esta historia.
Con cariño,
Zahira#🖤