Cuando Lysandra Aster, la nieta olvidada de la Casa Aster, muere traicionada por sus propios familiares, cree que todo ha terminado. Sin embargo, despierta diez años en el pasado, cuando apenas tiene ocho años.
Con los recuerdos de su vida anterior, decide cambiar el destino de su familia. En lugar de buscar venganza, utilizará su inteligencia para fortalecer la casa Aster, proteger a quienes le fueron leales y descubrir el oscuro secreto que amenaza al imperio.
Mientras las demás familias nobles luchan por el poder, Lysandra teje alianzas, impulsa el comercio y se convierte en una estratega brillante. En el camino conocerá al reservado príncipe heredero Kael, un joven que también carga con un destino incierto.
Pero cambiar el pasado tiene un precio, y cada decisión acerca a Lysandra a una verdad que podría destruir el imperio... o convertirla en la mujer más poderosa de su época.
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Capítulo 17: La academia de los herederos
El verano llegó a su fin.
Las hojas de los árboles comenzaron a teñirse de tonos dorados y rojizos, mientras un aire fresco recorría los jardines de la Casa Aster.
Lysandra estaba sentada bajo el viejo roble, leyendo uno de los libros que había encontrado en la biblioteca.
Aunque el volumen parecía hablar únicamente de comercio, de vez en cuando el anillo de la Casa Aster emitía un leve resplandor, revelando pequeñas notas ocultas escritas por antiguos líderes de la familia.
No eran hechizos.
Ni fórmulas mágicas.
Eran consejos.
"Un gobernante que solo escucha a quienes están de acuerdo con él terminará gobernando sobre ruinas."
Lysandra sonrió.
Cuanto más aprendía sobre sus antepasados, más comprendía por qué la Casa Aster había sido una de las familias más respetadas del imperio.
—Señorita.
Clara se acercó con una carta en las manos.
—Ha llegado un mensaje del Palacio Imperial.
Lysandra tomó el sobre.
Reconoció inmediatamente el sello dorado del emperador.
Lo abrió con cuidado.
Después de leer las primeras líneas, abrió los ojos con sorpresa.
—¿Ocurre algo? —preguntó Clara.
—Nos han invitado a la Academia Imperial.
Aquella misma tarde, Cedric reunió a toda la familia.
—Como saben, cada cinco años la Academia Imperial abre sus puertas para recibir a los herederos de las familias nobles.
Uno de los administradores asintió.
—Es donde se forman los futuros ministros, generales y consejeros del Imperio.
Cedric continuó.
—Este año, Su Majestad ha hecho una excepción.
Todos guardaron silencio.
—Lysandra podrá ingresar dos años antes de la edad habitual.
Un murmullo recorrió la sala.
Jamás había ocurrido algo semejante.
Aldren apretó los puños bajo la mesa.
Otra excepción.
Otro privilegio.
Todo parecía favorecer a aquella niña.
—Padre... —dijo con calma fingida—. ¿No cree que será demasiado joven?
Cedric lo miró fijamente.
—Si fue capaz de resolver problemas que muchos adultos no pudieron, también será capaz de estudiar allí.
Nadie volvió a discutir.
Esa noche, Kael llegó a la mansión con una enorme sonrisa.
—¡Lo sabía!
Lysandra levantó la vista.
—¿Lo sabías?
—Yo también comenzaré las clases este año.
Ella sonrió.
—Entonces seremos compañeros.
Kael asintió con entusiasmo.
—Y Evelyne también asistirá.
Lysandra sintió un poco de tranquilidad.
Tener personas de confianza en un lugar desconocido sería una gran ayuda.
Tres días después, varias carrozas llegaron frente a la Academia Imperial.
El edificio era inmenso.
Torres blancas se elevaban hacia el cielo, unidas por puentes de piedra. En los jardines crecían árboles centenarios y fuentes de agua cristalina decoraban la entrada principal.
Sobre el enorme portón de hierro podía leerse una antigua inscripción:
"Aquí se educan quienes algún día sostendrán el destino del Imperio."
Lysandra respiró hondo.
En su vida anterior había estudiado allí.
Pero nunca como una alumna destacada.
Siempre permaneció en segundo plano.
Esta vez...
No pensaba esconder su talento.
Mientras los nuevos estudiantes recorrían el patio principal, una joven de cabello rojo intenso observó a Lysandra desde la escalinata.
Vestía el uniforme azul oscuro de la academia y llevaba en el pecho una insignia plateada.
A su lado, un muchacho preguntó:
—¿La conoces?
La joven negó con la cabeza.
—No.
Pero he oído hablar de ella.
Es la heredera de la Casa Aster.
La niña que derrotó a Lucien en el Festival.
Una leve sonrisa apareció en su rostro.
—Espero que los rumores sean ciertos.
Me aburren las personas mediocres.
Su nombre era Selene Drakov.
La heredera de la poderosa Casa Drakov.
Famosa por su inteligencia, su carácter orgulloso... y por no haber perdido nunca una competencia dentro de la Academia.
Mientras tanto, desde la torre más alta del edificio, Armand observaba la llegada de los nuevos alumnos.
Su joven aprendiz se acercó.
—Maestro, ¿por qué insiste en vigilar a la señorita Aster?
Armand no apartó la vista del patio.
—Porque este lugar será el comienzo de su verdadero crecimiento.
El aprendiz guardó silencio.
Armand continuó:
—Hasta ahora solo ha cambiado el destino de su familia.
Pero dentro de esos muros conocerá aliados, rivales... y enemigos que marcarán el futuro del Imperio.
En el patio, Lysandra dio un paso hacia la gran puerta de la Academia Imperial.
Sin saberlo, acababa de entrar en el escenario donde se decidiría el destino de toda una generación.
Y entre cientos de estudiantes, ya había quienes esperaban el momento de desafiar a la brillante heredera de la Casa Aster.