La noche de quince años debía ser simplemente una celebración inolvidable, llena de música, alegría y sueños. Sin embargo, todo cambia cuando una conexión inesperada surge entre la festejada y su elegante chambelán.
Entre ensayos, bailes, miradas discretas y momentos compartidos, nace un sentimiento que ninguno de los dos esperaba. Lo que parecía una simple amistad comienza a convertirse en algo mucho más profundo, poniendo a prueba sus emociones y enseñándoles que el amor puede aparecer en los momentos más inesperados.
Pero no todo será fácil. Los rumores, las diferencias y los desafíos de la vida pondrán a prueba aquello que sienten. ¿Será suficiente para mantenerse unidos o terminará siendo solo un hermoso recuerdo?
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Capítulo 17: La presentación
La emoción y los nervios estaban al máximo.
Después de tantos meses de preparación, ensayos y reuniones, finalmente había llegado el momento de iniciar la presentación principal de mis quince años.
Las luces del salón comenzaron a bajar lentamente.
La música ambiental se detuvo.
Todos los invitados dirigieron su mirada hacia la enorme pista de baile.
El salón quedó en silencio.
Entonces se escuchó la voz del maestro de ceremonias.
—Buenas noches, damas y caballeros. Gracias por acompañarnos en esta noche tan especial. Esta noche celebramos los quince años de una joven extraordinaria.
Los invitados comenzaron a aplaudir.
Las luces se concentraron en la entrada principal.
La música de presentación empezó a sonar.
El maestro de ceremonias continuó hablando.
—Con ustedes, la protagonista de esta hermosa celebración. Recibamos con un fuerte aplauso a la señorita Ariana Salazar y a su acompañante principal, el joven Jeremías Aguilar.
Las puertas se abrieron.
Todos los invitados observaron.
Jeremías y Ariana comenzaron a caminar lentamente hacia la pista de baile.
Ella llevaba su hermoso vestido lavanda que brillaba bajo las luces.
Él vestía impecablemente su uniforme de gala.
Las cámaras comenzaron a tomar fotografías.
Los invitados aplaudían mientras ambos avanzaban con elegancia.
Cuando llegaron al centro de la pista, las luces cambiaron nuevamente.
Entonces el maestro de ceremonias presentó a las demás parejas.
—Recibimos a Saúl Méndez y Melissa Andrade.
Los aplausos llenaron el salón.
—Carlos González y Carolina Rodríguez.
—Jordy Gutiérrez y Jordana Salcedo.
—Tomás Alcántara y Tatiana Suárez.
—Jhon Mendoza y Sofía Mendoza.
—Andrés Castro y Salome Carrillo.
Una a una, las parejas fueron entrando a la pista y ocupando sus posiciones alrededor de Ariana y Jeremías.
La formación que habían practicado durante meses finalmente estaba completa.
El salón entero observaba con atención.
Las luces iluminaban la pista.
Las flores decoraban cada rincón.
La música seguía sonando suavemente.
Entonces llegó el momento de presentar a los padres.
El maestro de ceremonias tomó nuevamente la palabra.
—Y ahora recibamos a los orgullosos padres de nuestra quinceañera. El Magnate Juan Pablo Salazar y la doctora Adriana Mejía.
Los invitados se pusieron de pie para aplaudir.
Juan Pablo sonrió emocionado mientras caminaba junto a Adriana.
Ambos saludaron a familiares y amigos.
Era un momento especial para ellos.
Después de todo, habían esperado durante años la llegada de este día.
Cuando los padres ocuparon su lugar, el salón volvió a quedar en silencio.
Todos sabían lo que venía.
El momento más esperado de la noche.
El vals.
La música comenzó lentamente.
Las luces se volvieron más suaves.
Jeremías extendió la mano con respeto.
Ariana sonrió y aceptó.
Los primeros pasos comenzaron.
Tal como habían practicado durante tantos ensayos.
Lentos.
Elegantes.
Coordinados.
Los invitados observaban en silencio.
Las cámaras grababan cada segundo.
Las vueltas salían exactamente como la coreógrafa las había enseñado.
Parecía que todo el esfuerzo de los últimos meses estaba dando resultado.
Después de algunos compases, las demás parejas comenzaron a incorporarse.
Saúl y Melissa.
Carlos y Carolina.
Jordy y Jordana.
Tomás y Tatiana.
Jhon y Sofía.
Andrés y Salome.
Todos se movían alrededor de la pista formando figuras elegantes.
Las luces reflejaban destellos sobre el piso brillante.
Las flores parecían rodear la pista como si formaran parte de la presentación.
El salón completo observaba maravillado.
Juan Pablo y Adriana no podían ocultar la emoción.
Ver a su hija bailando aquella noche era un recuerdo que jamás olvidarían.
La música continuó llenando el salón mientras las parejas realizaban las figuras que habían practicado durante tantos meses.
Y así, entre aplausos, sonrisas y emoción, comenzó oficialmente la gran celebración de los quince años de Ariana Salazar.En uno de los momentos más especiales del vals, Jeremías acompañó a Ariana hasta donde se encontraba su padre, Juan Pablo Salazar. Con respeto y elegancia, tomó la mano de Ariana y la colocó en la de su papá, dando un paso atrás para cederle el lugar. Los invitados comenzaron a aplaudir emocionados mientras padre e hija se encontraban en el centro de la pista. Juan Pablo sonrió con orgullo al ver a su hija en aquella noche tan importante, y Ariana sintió una gran emoción al compartir ese instante con él. La música continuó sonando suavemente mientras ambos comenzaban a bailar, creando uno de los recuerdos más significativos de toda la celebración.