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EL REFLEJO DE LA ALQUIMIA

EL REFLEJO DE LA ALQUIMIA

Status: En proceso
Genre:Época
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: More more

En un siglo XVIII alternativo, donde la magia se oculta tras el abanico de la etiqueta y el filo de la espada, Elowen de Valois es una anomalía. Hija de un marqués que la desprecia y heredera de una magia de sangre que tiñó su cabello de blanco y sus ojos de rubí, es vendida como un mueble al Duque de Oakhaven.

​Los rumores dicen que el Duque es un monstruo deforme que oculta su rostro tras una máscara de plata, un hombre que desprecia la compañía femenina y que vive recluido en una fortaleza de piedra. Sin embargo, Elowen no es una damisela en apuros. Armada con un intelecto afilado, un conocimiento letal sobre venenos y una belleza sobrenatural que ella misma considera una maldición, entra en la boca del lobo con un solo objetivo: sobrevivir y reclamar su libertad. Lo que no sabe es que su esposo guarda secretos que podrían derrocar imperios, y que la "fiera" es, en realidad, el hombre más poderoso —y peligroso— del reino.

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17

​El aire en el Gran Salón de Ironcliff estaba tan tenso que se podía cortar con un suspiro. Nana Martha, ahora vestida con sedas oscuras dignas de su nuevo rango como Directora de la Casa, permanecía de pie al lado del trono de Elowen. Las puertas se abrieron para dejar pasar a una figura que Elowen no veía desde el día de su boda: su madre, la Marquesa de Valois.

​La Marquesa entró con la cabeza baja, despojada de sus joyas habituales, luciendo un aspecto demacrado. Al ver a Elowen sentada con esa soberanía, con sus ojos rojos brillando sin rastro de sumisión, la mujer sollozó.

​—Elowen, hija mía... —comenzó la Marquesa, extendiendo las manos—. Tu padre... él ha perdido el juicio. Alistair lo ha amenazado con la ejecución si no lograba traerte de vuelta. He venido a rogarte que tengas piedad.

​Elowen no se movió. Ni una fibra de su rostro mostró emoción.

—Hija es una palabra que olvidaste usar durante veinticuatro años, madre. Solo era "el error de ojos rojos" o "la carga que no pudo ser heredero".

​Nana Martha dio un paso al frente, mirando a la Marquesa con una dignidad que la noble nunca poseyó.

—La Duquesa ya no tiene familia en la casa Valois, señora. Usted permitió que me llevaran a ese bosque como cebo. Usted vio cómo me arrastraban y no dijo nada.

​—Fue por el bien del apellido —susurró la Marquesa.

​—El apellido Valois morirá con mi padre —sentenció Elowen con una frialdad que heló la habitación—. Varick, lleven a esta mujer a las habitaciones de servicio del ala norte. Comerá lo que coma el personal y no saldrá de allí sin el permiso de Martha. Si quiere piedad, que aprenda primero lo que es el servicio.

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​Mientras este drama familiar se desarrollaba, Alistair ejecutaba su plan de tierra quemada. Grupos de mercenarios imperiales, disfrazados de bandidos, comenzaron a incendiar los graneros y los campos de trigo que Elowen había logrado salvar del invierno.

​Caelum, al enterarse, no rugió. El silencio que emanó de él fue mucho peor. El vacío en su interior comenzó a desbordarse, oscureciendo las antorchas del pasillo a su paso.

​—No quedará ni uno solo para contar la historia —dijo Caelum.

​Esa noche, el Duque salió a la caza. No llevó soldados humanos. Solo él y su manada de lobos negros cruzaron los campos bajo la luz de la luna menguante. Fue una masacre silenciosa. Los mercenarios no vieron venir a la muerte; solo sintieron sombras sólidas que les arrebataban la respiración y colmillos que atravesaban el acero como si fuera papel.

​Sin embargo, el uso excesivo del Linaje del Vacío empezó a pasar factura. Cuando Caelum regresó al castillo al alba, no pudo volver a su forma humana por completo. Sus ojos eran pozos negros de los que emanaba una niebla fría, y su piel estaba cubierta de venas oscuras que latían con una energía violenta.

​Elowen lo encontró en el patio, temblando, intentando no herir a sus propios hombres mientras la magia del vacío amenazaba con consumirlo.

​—¡Caelum, mírame! —gritó ella, acercándose sin miedo a pesar de que el aire alrededor del Duque quemaba por el frío absoluto.

​—Vete... Elowen... te haré daño —gruñó él, con una voz que parecía venir de otra dimensión.

​—No me iré. Soy tu Luna —respondió ella, rodeando su cuello con sus brazos, dejando que el frío del vacío calara en sus propios huesos.

​Lo llevó a rastras hacia la cámara secreta del laboratorio, un lugar reforzado con runas de protección. Allí, Elowen supo que solo había una forma de salvarlo: el Ritual de la Amalgama de Sangre y Alma. Debía unir su esencia vital a la de él de forma permanente, actuando como el ancla alquímica para su poder desbocado.

​Elowen preparó una mezcla de esencia de loto de sangre y oro líquido. Se desnudó, quedando solo con sus marcas alquímicas brillando en su piel blanca, y obligó a Caelum a sentarse en el centro del círculo de runas.

​—Para que esto funcione, Caelum, no debe haber secretos entre nosotros. Debes dejarme entrar en cada rincón de tu mente.

​El ritual fue una explosión de sensaciones. Al unir sus labios y compartir el elíxir, Elowen sintió el abismo de Caelum: su soledad, su dolor por la cicatriz y el hambre voraz de su lobo. Caelum, a su vez, sintió la genialidad de Elowen, su fuego interno y su deseo de justicia.

​La unión no fue solo mágica; fue física y devastadora. En el trance del ritual, sus cuerpos se entrelazaron con una urgencia que no conocía límites.

Las sombras de Caelum envolvieron a Elowen, pero esta vez no la asustaron; la acariciaron, respondiendo a cada uno de sus deseos más profundos. Elowen se convirtió en el faro rojo en medio de la oscuridad de él.

​Cuando el clímax del ritual llegó, una onda de choque dorada y negra barrió la habitación. Las venas oscuras de Caelum retrocedieron, estabilizadas por el fuego vital de Elowen.

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​Caelum despertó horas después, todavía en la alfombra de pieles, con Elowen durmiendo sobre su pecho. Por primera vez en semanas, su mente estaba en silencio. Pero al abrir los ojos, se dio cuenta de algo: podía ver a través de los ojos de Elowen. Podía sentir el latido de su corazón como si fuera el suyo propio. Estaban unidos mentalmente.

​—¿Puedes oírme, mi pequeña víbora? —pensó Caelum, sin mover los labios.

​Elowen abrió sus ojos rojos, sonriendo con una picardía cansada pero triunfante.

—Fuerte y claro, mi lobo tonto —respondió ella en su mente—. Y ahora que estamos unidos, más te vale no tener pensamientos indecentes sobre ninguna otra mujer, porque me enteraré antes de que termines el pensamiento.

​Caelum soltó una carcajada ronca y la besó con una ternura nueva, profunda.

—Nunca hubo espacio para nadie más, Elowen. Ahora el mundo entero puede arder, porque tú y yo somos uno solo.

​Mientras tanto, en la capital, Alistair sentía que su poder se desvanecía. Sus mercenarios no habían regresado y el Norte no solo no se había quemado, sino que parecía brillar con una luz oscura que amenazaba con llegar hasta su propia cama.

La guerra final ya no era una posibilidad; era una sentencia que se acercaba con cada paso del Duque y la Duquesa de Oakhaven.

1
Nubia Jaramillo
me gustó mucho su historia felicitaciones
Sephora
Creo que 🤭 viene una camada de cachorros
YUSMARI HURTADO
felicidades autora
Paola Cordero
Estos dos si siguen así tendrán una camada de cachorros jajjaja ni las luces de el anticonceptivo 🤣🤣🤣🤣🤣
Paola Cordero
Estos dos si siguen así tendrán una camada de cachorros jajjaja ni las luces de el anticonceptivo 🤣🤣🤣🤣🤣
YUSMARI HURTADO
oh vaya capitulo 15 y 16 son Los mismo se repitio/Slight/
Maria Luisa Castro
Interesante 👏
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