NovelToon NovelToon
VOTOS DE TRAICIÓN

VOTOS DE TRAICIÓN

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Mafia / Matrimonio arreglado
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Leidy Ocampo

Rachell Takahashi Zhang nunca creyó en el amor, solo en el poder. Pero cuando su boda se derrumba y es obligada a casarse con un desconocido, no imagina que ese hombre perfecto es, en realidad, su peor enemigo. Damien Bloodworth no llegó para amarla... llegó para vengarse. Y mientras ella le entrega su confianza, él se acerca cada vez más al momento de destruirlo todo.
"Se casó con su enemigo...
y terminó entregándole el arma perfecta para destruirla: su corazón."
¿El amor puede vencer el odio?

NovelToon tiene autorización de Leidy Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Territorio ajeno

Odio que desaparezca.

No porque me importe dónde está.

Sino porque odio perder el control de algo que me pertenece.

Y Damien Bloodworth se fue a América sin decirme una sola palabra.

Ni una llamada.

Ni un mensaje.

Nada.

Solo desapareció.

Mis tacones resuenan contra el mármol de la mansión mientras entro después de la reunión con mi padre. Todavía tengo el teléfono en la mano cuando Yuri aparece en el pasillo.

—¿Y esa cara? —pregunta apenas me ve.

Lanzo el bolso sobre uno de los sofás.

—Se fue.

Ella frunce el ceño.

—¿Quién?

La miro como si fuera obvio.

—Damien.

—Ah...

Camino hacia el minibar y me sirvo whisky sin molestia.

—¿Y te avisó?

Suelto una risa seca.

—Claro que no.

Yuri se recuesta contra la pared cruzándose de brazos.

—Eso explica el aura asesina que cargas.

Bebo un trago.

—Se fue a América como si esta alianza no involucrara dos mafias.

—Tal vez tenía asuntos urgentes.

La miro.

—Ese no es el problema.

—Entonces sí te importa.

—No.

—Rachell...

—Me molesta que tome decisiones sin informarme.

—Ajá.

—Y que deje negocios fusionados tirados como si nada.

—Ajá.

Entrecierro los ojos.

—¿Quieres dejar de responder así?

Yuri sonríe.

—Solo digo que pareces esposa abandonada.

Le lanzo la mirada más fría que tengo.

Ella empieza a reír.

—Voy a viajar.

Eso la hace callar.

—¿A América?

—Sí.

—¿Sin avisarle?

—Exacto.

Ahora es ella quien sonríe lentamente.

—Eso sí me interesa.

El avión privado despega pasada la medianoche.

Tokio queda atrás entre luces distantes mientras reviso documentos sobre la mesa frente a mí.

Yuri está descalza sobre uno de los sofás, bebiendo vino como si esto fuera vacaciones.

—Sigues molesta.

—No estoy molesta.

—Claro.

Levanto la vista.

—¿Quieres vivir o no?

Ella ríe.

—Relájate un poco.

—No vine a relajarme.

—Viniste porque tu esposo desapareció.

—Contrato.

—Ajá.

Cierro la carpeta con fuerza.

—Yuri.

—Está bien, está bien.

Silencio.

Ella me observa unos segundos.

Luego sonríe con malicia.

—Aunque siendo honestas...

Ya sé esa mirada.

—No empieces.

—Damien está absurdamente bueno.

Suelto una risa nasal antes de poder evitarlo.

—Eres insoportable.

—No, en serio. Ese hombre parece hecho para arruinar vidas.

—Lo hace.

—Los ojos raros le suman demasiado.

—También el ego descontrolado.

Yuri bebe otro sorbo.

—Y cómo te mira.

Eso hace que la observe.

—¿Cómo me mira?

Ella sonríe lentamente.

—Como si quisiera discutir contigo... o encerrarte contra una pared.

Ruedo los ojos.

—Estás enferma.

—Y tú demasiado tensa.

—Trabajo con mafias.

—No. Trabajas con Damien.

Silencio.

La odio un poco porque tiene razón.

—¿Nunca te ha dado curiosidad? —pregunta ella.

—¿Qué cosa?

—Besarlo para que deje de hablar tanto.

La miro fijamente.

Ella estalla en carcajadas.

—¡Sabía que lo pensaste!

—No pensé nada.

—Rachell, por favor. La tensión entre ustedes podría incendiar un edificio.

—Prefiero dispararle.

—Eso también puede ser sexualmente confuso.

—Por favor Yuri, cada vez que estamos cerca discutimos...

—Piénsalo amiga, estarán casados mucho tiempo, seria bueno que se acostaran, así no discuten tanto y llevan la fiesta en paz. — Suelto una risa con las estupideces que se le ocurren a esta loca asesina, no comienzo ni hablar cuando ella sigue —Piénsalo, el condenado esta bueno, puedes disfrutar...

Le lanzo una almohada directo a la cara.

Ella sigue riéndose.

—Dios... ustedes dos van a destruir medio planeta cuando exploten.

Miro por la ventana del avión.

Oscuridad.

Y una sensación incómoda creciendo dentro de mí.

Porque no sé exactamente por qué vine.

Y eso me irrita más.

Nueva York siempre huele a exceso.

Lluvia.

Humo.

Dinero sucio.

Perfecto para Damien Bloodworth.

Las camionetas avanzan por la ciudad hasta detenerse frente al enorme edificio oscuro de su agencia.

Bajo del vehículo sin esperar a nadie.

Yuri me sigue detrás.

Los guardias de la entrada se tensan apenas me ven.

Bien.

Entramos directamente al lobby.

Todo el lugar grita Damien.

Elegante.

Frío.

Controlado.

Pierce aparece casi de inmediato.

Y su expresión...

Vale completamente el viaje.

—Wow —dice mirándome—. Esto sí no lo esperaba.

—Muévete.

Él sonríe apenas.

—¿Él sabe que viniste?

—No.

—Esto se pondrá interesante.

—Llévame con él.

Pierce duda apenas un segundo.

Luego suspira.

—No te va a gustar lo que vas a ver.

Mis ojos se afilan.

—¿Está con una mujer?

Silencio.

Pierce asiente lentamente.

Siento algo desagradable subir por mi pecho.

Rabia.

Solo rabia.

Nada más.

—Ábreme la puerta.

Las oficinas superiores están en silencio absoluto.

Todos nos miran pasar.

Perfecto.

Que miren.

Pierce se detiene frente a una puerta negra.

—Rachell—

La abro sin esperar.

Y entro.

La escena me recibe de inmediato.

Una mujer semidesnuda sobre el sofá.

Damien de pie junto al escritorio.

Los dos giran hacia mí.

Silencio.

Pesado.

La mujer me mira de arriba abajo con descaro.

—¿Y ella quién demonios es?

Damien me observa fijamente.

Sin sorpresa.

Solo tensión.

—¿Qué haces aquí?

Su tono ya está molesto.

Perfecto.

—Qué bienvenida tan cálida.

La mujer se levanta acomodándose la ropa.

—Damien, ¿vas a dejar que entre así?

La miro lentamente.

—Tienes diez segundos para desaparecer.

Ella suelta una risa burlona.

—¿Perdón?

Yuri aparece detrás de mí.

—Uy. Mala respuesta.

Damien da un paso al frente.

—Rachell—

—¿Qué? —lo corto—. ¿Interrumpo algo importante?

La mujer cruza los brazos.

—No me voy a ir por una loca celosa.

Eso basta.

Yuri sonríe peligrosamente.

—Perfecto. Entonces yo te saco.

—Ni se te ocurra tocarme.

—Demasiado tarde.

El caos explota rápido.

Gritos.

Insultos.

La mujer intentando soltarse mientras Yuri prácticamente la arrastra hacia la puerta.

Pierce entra inmediatamente.

—Dios mío...

—Sácala —dice Damien con voz helada.

Pierce obedece antes de que aquello empeore más.

La puerta se cierra.

Y el silencio que queda...

Es peor.

Mucho peor.

Damien me mira fijo.

Furioso.

—¿Perdiste la cabeza?

Suelto una risa seca.

—¿Yo?

—Entraste aquí armando un maldito espectáculo.

—Te fuiste sin decir nada.

—No tengo que reportarte cada movimiento.

—Sí cuando nuestros negocios están fusionados.

—Sé manejar mis negocios solo.

—Ya no son solo tuyos.

Eso lo hace tensarse.

—No me des órdenes.

—Entonces deja de actuar como un adolescente irresponsable.

Da un paso hacia mí.

Peligroso.

—Ten cuidado.

Yo también me acerco.

—No me intimidas.

—Nunca escuchas.

—Porque hablas demasiada mierda.

Silencio.

Pesado.

Cargado.

—No puedes desaparecer así como así —digo más firme—. Debemos dejar todo planeado.

—Lo estaba.

—Sin mí.

—No te necesito para cada decisión.

—Pero sí para esta alianza.

Sus ojos brillan con rabia.

—No controles todo.

—No hagas estupideces.

—¿Crees que vine aquí a divertirme?

Miro el sofá.

—No parece precisamente trabajo.

Eso lo hace apretar la mandíbula.

—No tienes derecho a reclamarme nada.

—Y tú no tienes derecho a actuar como si esto no me involucrara.

—Entonces aprende a soportarlo.

—Aprende tú a informar.

Nos quedamos mirándonos.

Demasiado cerca otra vez.

Demasiado tensos.

Como si estuviéramos a segundos de golpearnos... o algo peor.

Pero esta vez no quiero seguir discutiendo.

Estoy demasiado furiosa.

Demasiado confundida.

Así que doy media vuelta.

—Rachell—

No me detengo.

—Vete a la mierda, Damien.

Y salgo de la oficina sin mirar atrás.

1
Angeles 😈😇
me encanta
Angeles 😈😇
cada vez se está poniendo más interesante 🥰
Angeles 😈😇
hola! muy interesante hasta el momento ☺️
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play