Victoria Adame García regresa del más allá para cobrar venganza. Polo Hernández no comprende que está pasando, pero siente una presencia extraña dentro de su coche.
NovelToon tiene autorización de Maria Esther para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El bebé nació muerto
Noelia seguía sin entender las palabras del doctor.
"¿Por qué dirá que yo soy la causante de todo si lo conocí en la cárcel?". "Aquí hay algo raro y no entiendo qué", pensó Noelia.
Sus pensamientos fueron interrumpidos rato después por la llamada del médico.
Me temo que Polo tendrá que pasar aquí otra temporada, su estado de salud no es bueno hablando de la mente, claro está. ¿Qué fue lo que pasó para que se encuentre en ese estado tan deplorable?, preguntó el médico.
Noelia le mostró la nota.
Tiene que ser un error, ella murió hace algunos meses. Tal vez le quisieron jugar una broma, dijo el doctor.
Pues, al parecer, a Polo no le hizo la menor gracia, susurró Noelia, sin comprender de qué venía todo eso.
De acuerdo, pero cuando tú lo visitabas él se ponía como loco.
Yo ni siquiera me acuerdo que venía a verlo. Usted me quiere confundir, dijo ella.
¿Y cómo por qué haría yo eso?, ven conmigo, te mostraré algo.
Entonces, el médico le mostró un video de cuando ella lo visitó.
Noelia se quedó asombrada.
Pues sí soy yo, pero no me acuerdo de nada.
Luego, vio cómo Polo manoteaba, como si temiera que ella se le acercara.
¿Por qué actúa así?, es como si me temiera.
Eso es lo mismo que yo pienso, pero no sé el motivo de su proceder. Es como si no fueras tú, sino un... fantasma, dijo el doctor, tajante.
Noelia no pudo evitar sentir un escalofrío.
¿Fantasma?, ¿soy un fantasma para usted, doctor?
No quise decir eso, pero la mirada de Polo lo dice todo.
¿Entonces?, preguntó Noelia con temor.
Polo se quedará aquí hasta que sea conveniente. Y será mejor que no lo visites en ningún momento, hasta que yo te diga.
Pero, doctor, es mi esposo, no sé qué haría sin él.
Por eso mismo, debes dejar que él saque todo lo que guarda en su interior. Tal vez hay algo que hizo en el pasado y tenga remordimientos, por eso actúa así.
¿Será?
No encuentro otra explicación.
En cuanto él esté bien, yo te avisaré. No debes temer.
Pues si no hay otro remedio, espero su llamada, doctor.
.
.
Varios meses después...
¿Entonces, no has visto a Polo?, dijo Séfora, quien estaba de visita en la casa de su amiga.
No, según el doctor, él sigue en esa actitud de derrotado. Le hicieron una sesión de hipnotismo, pero no hubo resultados positivos. Mañana le van a hacer otro y espero que esta vez si funcione.
Pues qué mal, tu esposo es todo un caso. Tal vez tenga remordimientos de algo.
Eso mismo dijo el doctor. Aunque no sé qué haya hecho, Noelia se puso la mano en la barbilla.
Debe ser algo muy grave para que no se cure y permanezca en ese lugar, dijo Séfora, llenando más de dudas la mente de Noelia.
Pues no sé qué le pasa a mi esposo, ya no sé lo que siento por él. Me casé con él obligada por las circunstancias, y ahora no sé cómo debo de actuar.
Noelia, sé solamente tú, no tienes que guardar las apariencias. Estoy segura de que Polo carga con algo muy fuerte por eso no puede estar en paz. Y creo que yo sé de lo que se trata.
¿De qué estás hablando, Séfora?, no me tengas con esta preocupación.
Séfora, cuando tú tuviste el infarto estoy segura de que debiste haber muerto en ese instante, pero una fuerza sobrenatural se metió en tu cuerpo y tú reaccionaste. Entonces han pasado muchas cosas que tú no recuerdas porque no eras en realidad tú; era otra mujer en tu lugar una que ya está muerta. Tal vez esa mujer venía a vengarse de Polo por eso él, está en esa situación.
Séfora, por Dios, ¿de qué estás hablando? Como ves yo no estoy muerta estoy más viva que nunca. No siento que nadie esté usurpando mi cuerpo soy yo misma.
¿De verdad no sientes nada, no sientes como que vives un tiempo que no es tuyo?, ese infarto fue fulminante, lo raro es que sigas viva después de eso.
No digas más, con esas amigas, ¿para qué quiero enemigas?; te digo que me siento perfectamente bien. Y ahora, por favor, quiero estar sola.
Y antes de que Séfora pudiera salir, Noelia se llevó las manos al vientre poniendo un rictus de dolor en el rostro.
¿Qué te pasa?, ¿ya viene el bebé?, dijo Séfora, preocupada.
Sí, llévame al hospital, por favor.
Séfora tomó las dos maletas y manejó como bólido al hospital.
Más adelante fue detenida por um tránsito.
¿Tiene mucha prisa, señorita?
Disculpe, oficial, pero mi amiga está en labor de parto. Necesito llegar al hospital cuanto antes.
Está bien, yo la guiaré y le abriré paso.
Y así, poco después, las avenidas iban siendo franqueadas por un tránsito.
A ese ritmo pronto llegaron al hospital.
Séfora ya había marcado al hospital, los paramédicos esperaban afuera con la camilla dispuesta.
De inmediato, la pasaron a la sala de partos, usted espere aquí, le dijo uno de los paramédicos a Séfora.
El parto de Noelia se presentaba muy difícil.
El doctor que la estaba checando notó algo raro, el bebé no se movía, no tenía signos de vida.
Cuando le inyectaron la anestesia Noelia por fin se quedó tranquila, ya no sentía ningún dolor.
Tuvieron que practicarle una cesárea porque el bebé se quedó estancado y no quería nacer.
Pero cuando tuvieron al niño en su poder se dieron cuenta de que no tenía signos vitales.
Lo checaron perfectamente, el bebé nació muerto.
Noelia aún no se despertaba de la anestesia.
Séfora fue avisada de inmediato lo que pasó con el bebé.
¿Cómo dijo, doctor?
Eso mismo que usted escuchó, el bebé está muerto, no tenía signos de vida en el vientre de Noelia.
Séfora no sabía qué decir estaba completamente aturdida por la noticia que le dio el doctor.
¿Ella ya lo sabe?, preguntó Séfora con timidez.
Aún no, no ha despertado de la anestesia.
¡Dios mío!, ¿qué está pasando?
No lo sé, hay algo que no me cuadra, no sé cómo pudo desarrollarse el bebé si estaba muerto desde el principio. ¿Acaso nunca se checó?
Claro que sí, ella se checaba cada mes, todo estaba bien.
Entonces, no entiendo nada, dijo el doctor.
Séfora inició todos los trámites para sepultar al bebé, pero antes llamó a un sacerdote para que lo bautizara, y orara por el alma del bebé.
Cuando Noelia volvió en sí, recibió la noticia de boca del mismo doctor.