La joven Caramel tiene una nueva oportunidad de vida, y está decidida a no cometer los errores del pasado, tomar sus propias decisiones, si puede, desquitarse un poco de aquellos que la hicieron sufrir y ¿por qué no? Encontrar un verdadero amor.
NovelToon tiene autorización de Belegui Baccelieri para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Lucio
Niño: (Desconcertado) ¡¿Qué te hace pensar que puedo ayudarles?!
Caramel: (Sonriendo) Porque… vives aquí, ¿no es cierto?
Niño: (Intrigado) Claro, ¡esta es mi casa!
Caramel: Mi padre es el dueño de estas tierras, él conoce bien el lugar, aunque no sabíamos que viviera un niño cerca del lago… si no tienes a dónde ir, ¿qué te parece venir con nosotros? Puedes quedarte en el marquesado, ahí todos cuidaremos de ti.
Aunque el pequeño primero se vio más que sorprendido, luego se ofendió… fue entonces cuando Caramel cayó en la cuenta de su apariencia, es extremadamente delgado, pero cree que más bien parece desnutrido, tiene un brillante cabello blanco y sus ojos rojos destacan en su apariencia, no se ve más grande que ellos, pero sus facciones son bastante finas y delicadas.
Niño: (Molesto) ¡¿Quién te dijo que no puedo cuidarme solo?!
Caramel (tranquilizadora): No te molestes, no te molestes… sólo te lo comento porque no me gustaría saber que hay un niño sin hogar, nosotros podemos cuidarte bien. Pero si no quieres, tampoco te voy a obligar. Sólo ¿podrías ayudarnos con las flores?
Tras mostrarle los dibujos de las imágenes que le diera su tía, él fue tajante con ella.
Niño: Sin mi ayuda nunca las encontrarán.
Caramel: Entonces… ¿qué podemos hacer para que nos ayudes?
Niño: (Cada vez más intrigado) ¿Estas dispuesta a pagar el precio?
Caramel: (Inocente) Claro, ya te dije que mi padre es el dueño de estas tierras.
Niño: (Pensando) Ven mañana sola y te ayudaré a encontrar ambas flores. No le digas a tu amigo, es muy grosero.
Caramel: (Emocionada) Bien… pero ¿y si me sigue? Estamos juntos en esta tarea.
Niño: (Pensando) Déjalo, sólo no quiero que le digas directamente.
Caramel: (Sonriendo) ¡Perfecto! Y por fin ¿me dirás tu nombre?
Niño: (Pensativo) Llámame Lucio
Caramel: (Sonriendo) Mucho gusto Lucio, yo soy Caramel, Caramel Cardinalli. Mi amigo es Acedo Angelucci, en realidad no es grosero, sólo reacciona ante la primera impresión, pero hablaré con él, así la próxima vez que se vean espero que se conviertan en amigos. Nos vemos mañana entonces…
Dicho esto, la chica se fue a buscar a Acedo quien, aunque dijo que se iba, se quedó escondido no muy lejos cuidando a su amiga, pues no puede dejarla sola en un momento así ¿quién sabe las verdaderas intenciones de ese niño?
Aunque él escuchó que sin su ayuda no encontrarán nada, Acedo insistió en revisar por varios sitios, pero, aunque pasaron horas en la labor no lograron hallar ninguna de las dos flores, así que derrotados regresaron a la casa antigua donde los esperaba la tía Beatrice.
Aunque ambos tenían caritas tristes por no alcanzar la meta por sí mismos, cuando le platicaron del niño que encontraron en el bosque la tía se interesó mucho más en ellos.
Beatrice: (Sorprendida) ¿Entonces un niño está viviendo solo en el bosque?
Caramel: (Emocionada) ¡¡Sí!! Es muy guapo, pero se ve que la está pasando mal, lo encontramos cerca de la cascada.
Acedo: (Enojado) ¡¡Pero también es muy grosero!! Nosotros no le hicimos nada y ¡¡él nos corrió!!
Beatrice: (Intrigada) ¿Qué estaban haciendo exactamente y a quién le habló primero?
Acedo: (Molesto) Estábamos cerca de la cascada buscando las flores, yo miraba hacia los árboles, mientras ella miraba las rocas de la cascada.
Caramel: (Pensativa) Es cierto, yo estaba mirando en realidad la caída de la cascada, recordando a mis amigos, cuando escuché su voz y…
Beatrice: (Muy interesada) Y qué… ¿y qué?
Caramel: (Pensativa) Sentí… como si leyera mis pensamientos, porque me dijo que no podía meterme a nadar.
Acedo: (Enojado) Cierto, fue muy grosero diciendo que nos prohibía nadar, y cuando Caramel le dijo que ella no sabe hacer eso, él siguió prohibiéndonos estar ahí.
Caramel: (Reflexiva) Pero después le bajó algunas rayitas a su mal humor y me dijo que…
Beatrice: (Ansiosa) ¡¿Qué?! ¿Qué te dijo?
Caramel: (Asustada) Nada importante… dijo que sin su ayuda no encontraremos las flores y que si queremos que nos apoye hay que dar un pago o algo así.
Beatrice: (Ansiosa) ¡¿Pago?! ¡¿Aceptaste?!
Cuando la ansiedad de la tía Beatrice alcanzó este punto la verdad las cosas ya no se escuchaban tan bien… ¿todo por un niño encontrado en el bosque?
Caramel: (Preocupada) Tía, ¿hay algo sobre ese chico que no nos has dicho? ¿Crees, como Acedo, que es alguien peligroso? Yo le ofrecí que podríamos recibirlo en nuestra casa y cuidar de él...
Beatrice: (Emocionada) ¡¡¿Y aceptó?!!
Caramel: (Fastidiada) Noooo, ya te dije que no quiso venir con nosotros… pero enfatizó que no encontraremos las flores sin él… y tu tía, ¿no podrías darnos una pista de dónde las encontraste tú?
Beatrice: (Rememorando) Ahhhhhh…
Caramel: (Dándose cuenta de la verdad) Tu tampoco las encontraste… ¿verdad?
Beatrice: (Descubierta) Si fuera fácil no sería una prueba mágica, niña… todo el mundo falla.
Acedo: (Suspirando aliviado) Entonces no tenemos que completarla, ¿verdad?
Beatrice: (Resignada) No, no tienen que hacerlo… bueno, ve a casa muchacho, pasado mañana les daré la siguiente misión.
Tras despedir a Acedo, mi tía me miró fijamente…
Beatrice: Niña… ¿aceptaste pagarle al chico? ¿No te dijo si está interesado en ser adoptado?
Caramel: (Sorprendida) Le dije que sí, pero no me dijo qué quiere… sólo me pidió que vaya mañana sola al bosque.
Beatrice: No faltes a la cita… pregúntale si acepta venir, no dudes en enfatizarle que hay alguien en la familia Cardinalli que está interesada en cuidar de él.
.
.
.