Las personas con discapacidad o condición especial ¿Pueden amar?.Acompáñame a conocer la historia de Diego un joven Asperger, enamorado de su amiga de siempre.
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capítulo 17, El NUEVO CEO
Mili agarró el teléfono y se fue enseguida a su habitación, mientras que Diego se quedó allí asimilando lo que había pasado, porque anteriormente se habían besado para practicar los besos, pero no estaba consciente de lo que sentía por Mili y aunque su cuerpo reaccionó esa vez, fue algo más instintivo. Luego, Diego se fue a su piano y comenzó a tocar. Muchas veces, cuando hacía eso, perdía la noción del tiempo.
Mili estaba en la habitación hablando con su mamá y estaba distraída. No podía entablar una conversación con su mamá y ella lo notó. Notó que Mili estaba un poco distraída y nerviosa.
- Hija, ¿te ocurre algo? Te noto rara. - preguntó su mamá.
- No, mamá, o bueno sí, es que no sé. - respondió Mili.
- ¿Qué ocurre, Mili? - insistió su mamá.
- Es Maikel, ha estado muy extraño conmigo. Me está celando de Diego y eso me preocupa. - dijo Mili, aunque era verdad, su actitud era por el beso que le había dado a Diego.
- Bueno, hija, él se tiene que adaptar. Además, les falta bastante tiempo todavía para terminar el matrimonio. - intentó tranquilizarla su mamá.
- Sí, mamá, lo sé, pero ahora me siento fatal. No sé qué hacer. - se lamentó Mili.
- Explícate mejor, Mili. - pidió su mamá.
- Mamá, creo que Diego tiene sentimientos por mí y me da pesar no corresponderle. - confesó Mili.
- Hija, esta situación entre ustedes es bastante difícil y convivir tampoco es fácil. Ahora, con los sentimientos, es difícil opinar, porque en el corazón no se manda. - aconsejó su mamá.
Mili y Mary siguieron hablando, hasta que Mary decidió terminar la llamada para atender a sus hijos. Mili se acostó pensando en todo lo que había pasado y cerró los ojos recordando ese cálido beso, tocando sus labios y sonriendo. Pero luego, se sentó bruscamente en la cama y desechó esos pensamientos. Quiso salir de su habitación para buscar un poco de agua, pero escuchó el piano. Así que retrocedió, no quería ver a Diego. Sentía vergüenza y a la vez no se sentía preparada para responder alguna duda que él tuviera. Ella se acostó nuevamente hasta que el sueño la dominó.
Diego siguió tocando y cuando sintió sed, entró en razón y terminó de tocar. Sus manos dolían. Él reaccionó y se levantó. Fue por un vaso con agua y se dirigió a su habitación.
Se quedó parado en el pasillo pensando si tocar la puerta de Mili o dejarla descansar. Quería preguntarle algunas cosas, pero luego prefirió entrar a su habitación. Debía descansar, el día siguiente era domingo y tenía que reunirse con Víctor para hablar de algunas estrategias, ya que el día lunes serían las elecciones para nombrar al nuevo CEO de la empresa Lewis.
Por la mañana, Diego se levantó muy temprano y se fue a la mansión. Este día no dejó desayuno ni una nota. Cuando Mili se despertó, enseguida quiso buscarlo para hablar con él, pero cuando tocó la puerta y nadie respondió, decidió entrar. Pero no encontró a Diego y comenzó a llamarlo, pero él no respondió.
Mili asumió que él no quería hablar, así que decidió no seguir molestando y comenzó a limpiar el apartamento y a terminar de arreglar sus cosas. Diego era muy ordenado y limpio, así que no había mucho por hacer. Lavó algunas ropas ese día, hizo algunas labores del hogar, luego decidió ver televisión un rato y después hizo algunas traducciones en línea. Pero en su mente no se podía sacar a Diego y el beso que se dieron. Pasó el día y Mili se recostó en el sofá. No cenó porque quería esperar a Diego, pero fue tanta la espera que se quedó dormida.
Maikel había llamado y escrito, pero ella lo ignoró. No quería saber nada de él.
Diego pasó todo el día en la mansión con su papá y Mary. Él le estaba dando algunas instrucciones con respecto a sus nuevas funciones. Ya tenía más que claro que su hijo sería el nuevo CEO. Diego acató las instrucciones con respeto, pero aún así se guardó algunas ideas que tenía. Ya por la noche, se despidieron y Diego fue a su apartamento.
Cuando llegó, se encontró con Mili dormida en el sofá. Le pareció tan tierna verla allí que se acercó y le dio un beso en su frente. Pensaba si despertarla o cargarla para llevarla a la habitación, pero decidió despertarla colocando cerca de su nariz una pizza que había llevado para cenar.
Mili sintió el olor y abrió los ojos. Cuando vio a Diego, sonrió y se sentó.
¡Hola! ¿Cómo estás?
Hola Diego, ¡bien! Me quedé dormida.
Sí, lo noté. Ven, traje pizza para cenar. La hizo Lorna, traje tu favorita.
¡Yumi, yumi! Huele delicioso.
Diego la colocó en la mesita de la sala y se sentaron a su alrededor a comer. Hablaron de todo, menos del beso que se habían dado. Mili no encontraba cómo empezar o qué decir. Se sentía muy confundida, sus sentimientos estaban locos. En cuanto a Diego, sabía lo que sentía por Mili, pero no entendía por qué ella no terminaba de darle una oportunidad. Después de cenar, limpiaron todo y mientras estaban en la cocina, se tropezaron. Fue entonces cuando estuvieron muy cerca otra vez y Mili intentó hablar.
"Diego, sabes, creo que debemos hablar", dijo Mili un poco nerviosa.
Pero Diego le habló con voz firme y sincera.
"Sabes Mili, quédate tranquila. Yo estoy claro por lo que siento por ti. Sé que para ti esto es difícil, así que no te presionaré. Jamás lo haré. Sigamos con esto hasta que se culmine el año y ya pues, yo seguiré en lo mío y tú en lo tuyo con Maikel. Además, no soy quien para decirte qué hacer con tu relación con él".
Estas palabras dejaron helada a Mili. Estaba sorprendida por la actitud y las palabras de Diego hacia ella.
"Ok, está bien Diego. Prometo ayudarte en todo. Mañana será tu gran día", soltando una risita nerviosa.
"Sí, eso esperamos todos. Papá también está nervioso".
"¿Tú estás nervioso?"
"Mmmmm, un poco creo. No sé, me siento raro jajaja".
"Jajaja, de seguro son nervios, pero lo harás excelente".
Luego de eso, fluyó nuevamente la conversación amena y cálida que ellos siempre tenían. Luego decidieron ir a dormir. El siguiente día iba a ser bastante ajetreado. Se llegó el día lunes, Diego se levantó temprano, hizo su rutina de aseo de siempre, luego se vistió con un traje a la medida color azul oscuro, zapatos café y corbata perfectamente combinada. Se veía realmente hermoso con esos cabellos rojos y su lluvia de pecas que le daban ese clic de chico elegante e imponente. Luego de eso, salió a esperar a Mili.
Mili optó por colocarse una falda tipo tubo de color negro, una blusa blanca de mangas largas, zapatos con tacón de aguja en color vino tinto, una cartera y accesorios a juego. Dejó su cabello suelto y su maquillaje era muy sobrio y sencillo, pero toda ella gritaba belleza y elegancia. Esa ropa se entallaba perfectamente en su cuerpo, resaltando sus atributos.
Pocos segundos después de haber salido Diego, ella salió. Él se quedó con la boca abierta mirándola fijamente y hacía una expresión de asombro.
"Estas... estas realmente hermosa, Mili. Toma, te sirvo un café", extendió su brazo para que Mili agarrara la taza de café.
"Y mira quién lo dice, tú te ves hermoso, muy guapo, fuifuiuu!!!!, mi mamá te ha enseñado a combinarte muy bien", decía Mili mientras lo miraba de arriba abajo.
"Jajaja, bueno señora Lewis, debemos irnos. Papá me dijo que debíamos estar temprano", Diego lo dijo tomando sus llaves del auto y portafolio.
Mili terminó su café y le agarró la mano a Diego y salieron juntos de ahí. Al llegar a la empresa, la entrada estaba repleta de periodistas. Ellos esperaban un auto de lujo y muchos guardaespaldas, pero en realidad Diego tenía un lindo y buen auto, pero muy alejado del lujo. Además, prefería que los guardaespaldas estuvieran cerca de él, pero en otros vehículos y en sitios estratégicos. Así que pudieron burlar a la prensa y entraron al estacionamiento sin ningún problema. Allí subieron por el ascensor privado de Víctor y llegaron al piso de presidencia.
Como de costumbre, ya Víctor estaba esperándolos. Cuando los vio llegar tomados de la mano, su corazón se puso muy feliz. Mili y Diego no se habían percatado de que aún estaban tomados de la mano y así permanecieron todo el tiempo que Víctor les estuvo explicando la planificación del día. Se soltaron de las manos cuando los llevó a la mesa para que desayunaran, así que comieron algo ligero y se fueron a la sala de juntas.
La junta para elegir al nuevo CEO comenzaría a las 8:00 am, así que comenzaron a llegar los socios y accionistas mayoritarios. Ya todo estaba organizado. Mili debía estar porque debía traducir para algunos accionistas y socios y también estaría como esposa de Diego.
Sin mucho preámbulo, se comenzó la junta. Se presentaron a los candidatos y se procedió a hacer la elección, quedando Diego con mayor cantidad de votos. Se escucharon aplausos. Luego, pasarían a un salón donde se daría un agasajo al nuevo CEO y una rueda de prensa con distintos representantes de la prensa local e internacional.
Después del brindis, se acercó una chica a Diego y se presentó.
"Hola, buenos días Sr. Lewis. Soy Samantha Parker. Yo seré su asesora de eventos. Le diré qué hacer ante la prensa y las cámaras, lo prepararé para todo y también lo mantendré informado de las posibles entrevistas que tendrá en los próximos días. Ahorita se va a dar una rueda de prensa. Hay muchas preguntas. Solo se dejaron pasar diez representantes, cinco de la prensa local y cinco de la prensa internacional. ¿Tiene alguna duda?", dijo la chica hablando realmente rápido.
Diego quedó con la mente en blanco. No había entendido nada y solo hizo un gesto en la cara y frunció el ceño. Mili no aguantó y se echó a reír, pero intervino.