Megan es una mujer soñadora, alegre pero muy desdichada en el amor, las traiciones la han echo caer una y otra vez, prometiendosé así misma nunca más enamorarse, pero; el llegará cuando menos se lo espera retractandoce de su promesa.
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17. Dubai.
Llegamos a su departamento, en verdad es muy bonito dejamos mi maleta en la entrada, tomo mi mano y me llevo a la sala sentándonos en el sofá.
-bienvenida mi amor- asentí viendo para todos lados-¿quieres comer algo?
-si pero quiero cocinar para ti, ¿puedo?- él asiente levantándonos para ir a la cocina.
Me mostró donde estaban las cosas y mientras él se fue a empacar, comencé a cocinar, concentrándose por completo ya casi estaba terminando cuando siento sus manos rodear mi cintura y sus labios besar mi cuello.
Poniéndome nerviosa su acercamiento, sé que hemos tenido millones de acercamientos así, pero estar en su casa no sé solo me siento así, volteo y le doy un beso, para luego tomar los platos para servir la comida.
-huele muy rico cariño- asiento con una media sonrisa, dejando los platos en la mesa.
- amor lava tus manos y sentemos.
La comida transcurrió de lo más normal, pasando las horas hasta que llegó la noche acostándome en la cama y Zais en el sofá, estaba boca arriba pensando en la situación de este momento, éramos adultos, él estaba en otro país, y mi cuerpo lo comenzaba a reclamar cada vez más, me levante pero mi sorpresa era que él venía a mí abrazándome dándonos un beso apasionado.
- mi amor, sé que es pronto, pero te amo demasiado y mi cuerpo gri...- pongo mi mano sobre sus labios impidiendo que hable más.
- lo se Zais pero yo también te amo- besándonos de nuevo, apretándome más hacia él.
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ZAIS
Cuando comimos la note un poco nerviosa, pasaron las horas hasta irnos a acostar, no la quería incomodar así que le cedí mi cama y yo me acosté en el sofá, estaba dándole vueltas a todo esto, la amo y quiero tenerla entre mis brazos, hacerla mía.
No aguante un segundo más estar así, me levante pero mi gran sorpresa fue verla hacer lo mismo, la abrace besándola con pasión, al separarnos solo le confesé que la amo y lo que ella me dijo me hizo sentirme feliz al saber que ella también me ama.
La volví a besar, acariciando su piel quitando su ropa, llevándola hasta la cama, la rescate sobre las sábanas; me subí sobre ella sin ejercer presión, bese su cuello, pasando la yema de mis dedos por cada rincón, escucharla suspirar por mi suave toque.
Hacía que me excitara cada vez más, acaricie sus pechos escapándose un suave gemido de sus labios, volví a besarla estando entre sus piernas, solo sentía sus manos tocar mi espalda me acerqué a su oído.
- te amo, eres mi vida- besándola ferozmente de nuevo y entre mis labios ella habló.
- Zais hazme tuya- sonreí y sin esperar más solo entre poco a poco.
Escuchando un tierno gemido, ver su rostro mostrar placer el cual yo se lo estoy provocando me invita a continuar, comencé con un movimiento lento, pero demasiado delicioso para ambos, sus uñas se clavaban en mi espalda. Cada que sentía sus manos tocar mi espalda aumentaba más mis embestidas.
Invadiendo toda la habitación con su melodiosa voz y mis gruñidos, cuando sentía que estaba por terminar paraba para poder continuar deleitándome con su hermoso cuerpo.
Había pasado una hora y aún no saciábamos nuestra sed de más, tome sus manos entrelazándolas con las mías, moviendo cada vez más rápido mis caderas mientras nos besábamos gimiendo entre mis labios, cada vez sus gritos se entrecortaban apretando mis manos y sus piernas comenzaban a hacer una leve presión en mis caderas, arqueo su espalda gritando mi nombre.
Sus espasmos aún estaban presentes, escondió su rostro en mi cuello y minutos después pude llegar a la cúspide del placer, acostándome a un lado de ella y la atrayéndola hacia mí, acariciando su espalda, escuchándola suspirar infinidad de veces besando su cabeza.
- Meghan; te quiero siempre en mi vida, te amo, no quiero que nunca lo olvides- ella asintió viéndome a los ojos con una hermosa sonrisa.
- yo también te amo Zais,- nos quedamos viendo fijamente hasta que ella volvió a recostarse en mi pecho.
Escuchar su respiración serena solo se significaba que ya estaba dormida, relajándome con solo escucharla y sentirla cerca de mí, minutos después me quedé dormido.
Me desperté con el sonido de la regadera dándome cuenta que Meghan ya no estaba en la cama, camine hasta el baño y la vi desnuda bajo la regadera pudiendo detallar cada centímetro de su hermoso cuerpo, entre abrazándola por la espalda, bese su hombro escuchando una risa.
-hola mi vida, buenos días- volteándola para besarla.
- hola mi amor- entrelazo sus dedos en mi cabello, tenerla así no pude resistirme más, llevándola contra la pared haciéndole el amor nuevamente.
Después de más de media hora en el baño salimos para cambiarnos, al vela su sonrisa era enorme y su mirada brillaba mucho más que antes, vi mi reloj y era hora de irnos.
Tome nuestras cosas, yéndonos en un taxi hasta el aeropuerto para abordar el jet de mi familia, todo el viaje la notaba nerviosa, sus manos estaban más que heladas y que decir de sus pies hacían movimientos sin parar.
Hasta que me levante para estar frente a ella me puse en cuclillas tomando su rostro.
-mi amor; todo estará bien no debes estar nerviosa yo te protegeré- la abracé y su cuerpo temblaba, me separé de ella besándola lentamente.
- solo no me sueltes cariño- le sonreí volviéndola a abrazar.
Sentándome junto a ella abrazándola el resto del viaje, al aterrizar antes de bajar, la volví abrazar dándole un beso en la frente.
-te amo mi amor -ella asiente con una sonrisa- ¿lista?
- yo también te amo; estoy lista- solo suspira la tomó de la mano bajando las escaleras para salir de la pista.
Caminamos hasta el estacionamiento para subir a mi auto, manejando hasta la casa, de vez en cuando veía a Meghan su cara era de sorpresa y asombro por ver las calles de Dubai.
Unos cuantos minutos entre por las grandes puertas de la mansión Burhan escuchándola emitir un sonido de asombro.
-esta es tu casa- niego bajando caminando a abrir su puerta.
- esta es la casa de mi papá- ella asiente, bajo las maletas.
Al darse cuenta los sirvientes vienen para llevarse las maletas, viendo demás de lo permitido a mi novia, carraspeo y ellos se van entendiendo mi molestia, de nuevo tomos su mano caminando al interior de la casa, al pasar las puertas mi hermana nos ve y corre hacia nosotros.
-Zais, si lo cumpliste- asiento abrazándola, importándome poco si nos llega a ver papá, extrañaba a mi hermana.
- te lo dije Basima, mira te presento a Meghan; mi novia- asiente más que feliz abrazándola, solo la escucho decir cuñada casi en secreto.- esto solo lo sabes tú; cuando la boda pase le diré a papá
- estoy feliz que por fin encontraras, lo que por años buscabas- asiento volviéndola a abrazar hasta que escucho el grito de mi madre.
-Basima, sabes lo importante piensa tu padre sobre abrazar a Zais- me sonríe Basima, mientras mamá se acerca a nosotros viendo fijamente a Meghan.- hola hijo, bienvenido ¿quién es ella?
Veo a Meghan, ella solo parpadea para que la presente como una amiga, en el vuelo habíamos hablado que pasando la boda de mi hermana hablaría con mi padre y presentarla como mi novia, pero también como mi futura esposa a lo que ella eso no lo sabe.
-te presento a Meghan, una amiga- asiente saludándose de mano.- madre, tuvimos un viaje muy largo, llevaré a Meghan a la habitación que ocupará
- está bien hijo, más tarde estará la cena, Meghan siéntase como en casa- asiente, tomo las maletas, subiendo las escaleras.
La llevé hasta la habitación subiendo la maleta a la cama y antes de salir solo le di un beso lento, nos separamos me despedí, dejándola en esa habitación.
Entre a la mía de inmediato me di una ducha al terminar me puse algo cómodo acostándome un rato quedándome dormido, me despertó un toque en la puerta, era mi hermana diciéndome que la cena estaba lista, me cambie y salí para ir por Meghan, toque dos veces pero no abrió así que entre lentamente pero estaba vacía la habitación.
Camine escaleras abajo hasta el comedor y la vi junto a mi hermana, mi madre y mi padre, salude a mi padre, me senté y dos minutos después sirvieron la cena, entre Meghan y yo de vez en cuando se nos cruzaban las miradas junto a una sonrisa de complicidad.