Una estudiante de 17 años, se encontrará con un mundo nuevo.
NovelToon tiene autorización de NoeliaG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Secuestro Karey 2
Narra Karey
¿Cuánto tiempo había pasado? Ni idea. Mi cuerpo debía estar amoratado por todas partes. Hace un rato entro un hombre y puso una tela apretada en la herida de mi pierna, haciéndome rabiar de dolor nuevamente, pero al menos la sangre había dejado de salir. Me sentía débil, fría, en este maldito lugar hacia mucho frío.
La puerta se volvió abrir, esta vez era una mujer. Una mujer esbelta y preciosa, tenía un vestido ajustado, que no dejaba nada a la imaginación, unos tacones bastante altos, sus pasos resonaban por todo el lugar. Traía una especie de palo ¿quizás? No lo sé, tenía como unas puntas de metal por el lado opuesto al que lo sujetaba.
- ¿Que tal lo llevas? - pregunto sarcásticamente.
- ¿Que quieres? - pregunté débilmente.
- Querida, de ti solo quiero que desaparezcas.
Apenas podía hablar, ni moverme. Esa mujer acerco el palo a mi cuerpo y cuanto me tocó una descarga eléctrica recorrió todo mi sistema. Temble, convulsione, ni tan siquiera sabia lo que hacía, solo podía notar el dolor por todo mi cuerpo, tirada en el suelo.
- Esto es más divertido de lo que pensaba - dijo riéndose mientras me daba otra descarga.
Quise gritar, pero de mi garganta no salía nada. La tenía seca, estaba ronca de tanto gritar las primeras horas, volvió a darme otra descarga, creo que ya mi cuerpo estaba diciendo hasta aquí. El mismo hombre que me había disparado entró en la habitación. Me tiro una botella de agua, ¿para que? Mis manos seguían atadas, no podía beber aún con toda la sed que tenía, aunque ni tan siquiera podía moverme ahora mismo. Ambos se rieron, me patearon mientras me maldecian, ni tan siquiera podía escucharlos. Un pitido invadía mis oídos y mi cabeza. Se volvieron a marchar dejándome allí apenas com. n fuerzas para respirar. Intenté moverme, tenía que hacer algo, no me podía quedar aquí tirada, solo a esperar a morir. Busque a mi alrededor, vi una rejilla a mitad altura. Me arrastre hasta donde se encontraba, poco a poco, aún llevaba el vestido de la noche del club, el que ya se encontraba medio destrozado y lleno de sangre. Mis piernas rasparon con el frio suelo, estaba segura de que con la suciedad que había aquí, se me infectarian pero debía de intentarlo. Con mucho esfuerzo me volví a sentar con la pared apoyada en el frío metal. ¿Donde estábamos? ¿Cómo hacía tanto frío? Ya no se si temblaba de frío, de miedo o de dolor. Ya no podia soportar ninguna de las 3 cosas.
Intente ponerme de pie, apoyándome en la pared y deslizandome hacia arriba. Un dolor enorme lleno mi cuerpo al apoyar la rodilla herida, apreté mis dientes y aguante, aguante todo lo que pude. Hasta que caí. Me calme, respire profundamente. Volví apretar mis dientes y mis manos hasta que conseguí ponerme de pie, la herida empezó a sangrar otra vez por el esfuerzo. Mi cabeza empezó a dar vueltas. Me oblige a quedarme de pie apoyada en el metal. No podía caer una vez más. Incline un poco mis manos para que la cuerda quedase en el filo de las rendijas. Empecé a moverlas de delante hacia atrás, mis muñecas empezaron a sangrar por el roce de la cuerda constante en ellas. Me estremeci de dolor cuando tuve que flexionar un poco mis rodillas para estar en mejor posición.
Seguí rascando todo lo pude, contuve el dolor de todo mi cuerpo, las lágrimas salían de mis ojos como cataratas.
No podía creerlo, pero después de no se cuanto rato lo conseguí, conseguí deshacerme de las cuerdas que sujetaban mis muñecas. Me puse ansiosa, ¿que debía de hacer ahora? Me desate los pies y recogí las cuerdas. Fui directa a coger la botella de agua, me bebí la mitad de la botella, retire la tela de mi herida y eche una poca en ella para limpiar. Dios, esto dolía, dolía como el mismo infierno. Volví a presionar la tela en la herida, apreté los dientes, aguante todo lo que pude y la apreté con todas mis fuerzas. Me quedé sentada recuperando el aliento por unos momentos. Incluso con el frio que tenía, las gotas del sudor a causa del dolor caian por mi frente. No tenía ni idea de lo que hacer cuando alguien entrase, no se ni si me pondría defender a causa del dolor que recorría mi cuerpo. Pero si muero, al menos será intentando luchar y no como un objeto.
Narra Andrey
Pasadas dos horas, estaba en el aeropuerto. Mi avión estaba listo, Carlos y varios de nuestros hombres preparados. Traíamos mochilas llenas de armas y otras cosas. Somos hombres lobos pero no sabemos con qué o con quién nos vamos a enfrentar. Nos hieren igual que a todos.
Subimos al avión, sin tan siquiera saber donde tendríamos que ir después de pisar suelo en Alaska. Estaba tenso, nervioso y desesperado totalmente.
- La encontraremos - me dijo Carlos.
- No me iré de aquí hasta que la encuentre.
Esperamos las horas de la avión, hasta que llego a Alaska. La temperatura se notaba nada más salir del avión, pero para nosotros que tenemos una temperatura alta en el cuerpo, se nos es soportable. No podía quitarme de la cabeza a Karey, era angustioso estar de esta manera, era la primera vez en mi vida que estaba tan preocupado y asustado. Realmente estaba asustado de poder perderla. No quería perderla, por nada en este maldito mundo iba a dejar que eso sucediera. Buscaré en cada maldito lugar de Alaska hasta encontrarla. Fuimos directos a una de las manadas de allí, nos recibieron de buena gana. Dijeron que iban ayudarnos. Me explicaron que tienen guardias por todas partes, si había sucedido algo extraño ellos lo sabrían.
No quise esperar ni un minuto más. Quería hablar con cada uno de ellos ahora mismo. Necesitaba cualquier cosa, alguna cosa que me dijera hacia donde ir, que me diera una pequeña pista de donde pudiera estar Karey. Necesitaba encontrarla ya.
Al alpha de la manada que se llamaba Antony no puso ningún impedimento. Sabía tan bien como yo, que cuantas más horas tardasemos en encontrarla menos posibilidades habría de encontrarla con vida. Sobre todo siendo humana.
Pasaron varias horas, había hablado con al menos 15 hombres diferentes y ninguna había notado algo extraño. Cuando estábamos hablando ya con el 20 o a si, dijo algo que nos llamó la atención.
- Ayer aterrizó un avión en la carretera de las afueras, como nos dimos cuenta de que era un avión privado, no le dimos mayor importancia. Pensamos que simplemente querían privacidad por su estatus.
Antony y yo nos miramos, eso podía ser la primera pista que tenemos desde que llegamos.
Dinos en que carretera exactamente y a qué hora - ordenó Antony
El nos lo dijo sin problema, cogimos los coches de la manada, ya que aquí con nieve y este frío se necesitaban coches especiales para estos temporales. Fuimos hacia donde nos había indicado directamente. Vimos las marcas del avión en el suelo. Esto está casi desierto, aquí no hay cámaras para poder buscar que paso después. Le di el control a Ankor, nadie mejor que el podría seguir un rastro o buscar cualquier cosa. Todo era bosque alrededor, campo y bosque. Recorrimos el lugar durante horas, Ankor no paro ni tan sólo un minuto de buscarla. Vimos una nave a lo lejos, Ankor olfateo el lugar, un calor invadió nuestro cuerpo al notar un leve aroma a Azahar. El aroma de Karey. Abrí link con Carlos y los demás.
* La he encontrado, venid hacia aquí ya *
En pocos minutos, todos estaban conmigo, preparados para luchar.
espero y se encuentre bien