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La Luna Del Rey.

La Luna Del Rey.

Status: Terminada
Genre:Romance paranormal / Pareja destinada / Hombre lobo / Mujer despreciada / Completas
Popularitas:246.7k
Nilai: 4.4
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la sangre llama a la venganza y el destino teje hilos inquebrantables, ella, la Omega despreciada, se alzará para reclamar no solo un trono, sino el corazón de un Rey. Pero un amor tan puro puede ser la debilidad más letal en un reino oscuro.

[En edición]

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Capítulo 11

La pesada capa de piel de lobo negro de Ethan todavía conservaba su calor, un recordatorio tangible de que lo ocurrido en el pasillo no había sido un sueño febril. Luneth se encontraba en una habitación que nunca antes había pisado: una de las suites de invitados de la planta noble. Era un espacio amplio, con cortinas de terciopelo carmesí y una cama con dosel que parecía una montaña de nubes blancas. Sin embargo, para ella, aquel lujo resultaba extraño, casi amenazante.

Se miró las manos. Estaban limpias. Una de las doncellas de la manada real, enviada por Ethan, la había ayudado a lavarse y le había entregado una túnica de seda blanca, sencilla pero exquisita. Pero bajo la seda, su piel todavía recordaba la presión de la máscara de hierro, y su corazón seguía latiendo con la irregularidad de un animal herido.

—Él me reclamó —susurró para sí misma, mirando su reflejo en el gran espejo de la habitación. Sus ojos plateados brillaban con una intensidad nueva—. Dijo que soy su compañera.

Un escalofrío recorrió su columna vertebral. El vínculo con Ethan era como un hilo de oro que tiraba de su pecho, dándole una fortaleza que nunca creyó poseer. Pero ese mismo vínculo también le advertía de algo. El aire en la mansión Moonlight se sentía pesado, saturado de un odio que el reconocimiento del Rey solo había logrado avivar.

De repente, un ruido sordo provino de la puerta. Luneth se tensó, envolviéndose más en la capa de Ethan. Los guardias reales estaban supuestamente afuera, pero un presentimiento oscuro la invadió.

—¿Quién está ahí? —preguntó, con la voz temblorosa.

La puerta se abrió lentamente, pero no fue Ethan quien entró. No eran sus guardias. Eran tres figuras que conocía demasiado bien: sus primos, Rodrerick, Silvio y Claudio. Sus rostros estaban deformados por una furia que rozaba la locura. No traían bandejas de comida ni palabras de felicitación. Traían cuerdas y el brillo metálico de cuchillos de caza en sus cinturones.

—Mírenla —escupió Rodrerick, el mayor de ellos, cuya mandíbula todavía estaba amoratada por el encuentro anterior con el Rey—. La pequeña rata se cree que va a ser Reina. Se pone seda y se envuelve en las pieles del Alfa como si eso fuera a ocultar su sangre podrida.

—Rodrerick, por favor... —Luneth retrocedió hasta que su espalda chocó contra el poste de la cama—. El Rey... él los matará si me tocan. Él lo advirtió.

Silvio soltó una carcajada seca, cerrando la puerta tras de sí y echando el cerrojo.

—El Rey está en el gran salón, ocupado con nuestro padre y los consejeros, bebiendo vino y discutiendo fronteras. Cree que estás a salvo. Pero nosotros conocemos esta casa mejor que nadie. Los guardias reales que dejó en la puerta... digamos que sufrieron un "accidente" con un somnífero en su cerveza. Estarán fuera de combate por un buen rato.

—¿Qué quieren? —preguntó Luneth, su lobo interno comenzando a gruñir, una sensación pequeña pero feroz.

—Queremos lo que es justo —dijo Claudio, desenvainando su cuchillo—. Has humillado a nuestra familia. Has hecho que el Rey nos desprecie. Por tu culpa, mi madre está llorando y mi hermana ha perdido su oportunidad de ser la Gran Luna. No vamos a permitir que te lleven de aquí. Si no puedes ser nuestra sirvienta, no serás nada para nadie.

—¡Es el vínculo de la Diosa! —gritó Luneth, tratando de ganar tiempo—. ¡No pueden luchar contra el destino!

—El destino puede ser interrumpido —sentenció Rodrerick con una sonrisa cruel—. En el bosque, los accidentes ocurren. Una Omega que escapa en la noche, perdida en la nieve... un ataque de lobos rebeldes... ¿quién podría culparnos?

Antes de que Luneth pudiera gritar, Rodrerick se lanzó sobre ella. A pesar de ser una Omega, el instinto de supervivencia de Luneth fue más rápido. Esquivó el primer agarre y corrió hacia la ventana. La habitación estaba en el segundo piso, pero había un balcón que daba hacia el jardín trasero, el camino más rápido hacia el bosque prohibido.

—¡Atrápenla! —rugió Rodrerick.

Luneth saltó. El impacto contra el suelo nevado del jardín le robó el aliento por un segundo, pero el miedo era un motor poderoso. Se puso de pie y corrió. La capa de Ethan volaba tras ella como un estandarte negro. Sabía que en campo abierto la alcanzarían en segundos, pues ellos eran Alfas jóvenes y fuertes. Su única oportunidad era el bosque, el lugar donde las sombras y las raíces eran sus únicas aliadas.

Detrás de ella, escuchó los gruñidos. Sus primos ya no eran hombres; se habían transformado. Tres lobos de pelaje marrón y gris saltaron desde el balcón y comenzaron la persecución.

—*Corre, loba mía, corre* —parecía susurrar el vínculo en su mente.

Luneth se adentró en la espesura. Las ramas azotaban su rostro, el frío de la noche quemaba sus pulmones, pero no se detuvo. Podía escuchar el jadear de los lobos detrás de ella, el crujir de las ramas bajo sus patas poderosas. Estaban jugando con ella, la estaban cazando como a un conejo antes del banquete.

—¡No vas a llegar muy lejos, Luneth! —La voz de Rodrerick, distorsionada por su forma de lobo, resonó telepáticamente en el aire—. ¡Hueles a miedo! ¡Tu sangre va a quedar preciosa sobre la nieve!

Luneth tropezó con una raíz oculta y cayó de bruces. El golpe le hizo perder la capa de Ethan. Se quedó allí, en la nieve, con su túnica blanca manchada de barro, mirando cómo los tres lobos la rodeaban, cerrando el círculo. Sus ojos amarillos brillaban con malicia pura.

Rodrerick, el lobo más grande, se acercó lentamente, mostrando sus colmillos cubiertos de saliva.

—¿Dónde está tu Rey ahora? —se burló Silvio a través del vínculo mental—. ¿Dónde está ese vínculo sagrado que te iba a salvar? Eres una basura, Luneth. Una basura que vamos a enterrar esta noche.

1
Guadalupe Aviles
en fin y siguen de necios pero claro solo los cobardes le temen lo que no controlan
Guadalupe Aviles
si por lo menos ethan tuviera de su lado alguien real un amigo de verdad pero no esta sólito bueno por lo menos asta ahorita
Guadalupe Aviles
son muchos encontra y solo dos contra tantos es demasiado pero veamos la fortaleza de luneth y no solo por ella si no por ethan chancletas es mucho
Lucy
excelente
Guadalupe Aviles
y ai vamos otra vez de verdad que impotencia bola de traidores ambi insostenible y 😡 los odio 😡 mucho
Guadalupe Aviles
ai nada más es ethan y luneth y nadie más son ellos dos contra muchos pues ni la mismas sombras están de su lado y devén luchar juntos para salir de tanta maldita envidi qué tienen a su alrededor
Guadalupe Aviles
y ya eso es lo que esperan que el pierda su cordura y sin ese vihinculo lo lograrán pues a demostrar deque esta hecha esta mujer niña temerosa e i segura de todo lo que a sufrido verdad
Guadalupe Aviles
por eso digo que esta guerra apenas empieza y luneth tiene y deve fortalezerse para estar ala altura de los conflictos que se vuenen
Guadalupe Aviles
pero por que pero.ite el rey semejante ofensa entonces no le tiene tanto miedo como dicenn
Guadalupe Aviles
como que es muy pero muy necesario el que luneth sienta y sepa que de sirvienta no pasará y es con lleva que ellos guardan más que la muerte de sus padres todo eso esconde algo más por que me pregunto de verdad habrá en el mundo do semejante odio de un ser a otro
Guadalupe Aviles
y que les corten la cabeza y todo su ser en mil pedazos por que de verdad dañaron a luneth de una manera demasiada vil
Guadalupe Aviles
pues que que mad luneth tendrá que prepararse por que esto aun no termina al contrario a penas empieza
ShaLop
esos señores del Consejo tienen los mismos nombres de los primos de la Omega
Andrea Vivas
Muy buena historia felicitaciones /Smile/
Fabiana Maximino
muy muy linda la novela
Sandra Hernandez
muy byena felicidades
Yoha
no tiene el cabello oscuro es blanco
Yoha
que chimbo estos dos no pasaron de besos ni una tocada de nalga hubo 🤣🤣🤣
Yoha
hay nooo 😱😱😱😱 que esto no es hija de Silvio ni lisandra escritora que pasa con los nombres por favor verifique 🙈🙈🙈
Yoha
lisandra no era su madre es su tía
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