Él la conoció de casualidad en el bosque siendo cazada como un animal para ser entregada como un sacrificio para apaciguar la ira de la diosa luna. La salvó, no porque le importara sino porque le fascinaba ver el terror en aquellos que se creían superiores, los quemó bajo el poder de las llamas eternas del infierno, los oyó rogar, gritar y suplicar por piedad, pero era tarde cuando las llamas eternas tocaban la carne humana esta ardía hasta quedar hecha polvo.
Ella al verlo sintió curiosidad, miedo, curiosidad y agradecimiento. Lo siguió en un viaje sin retorno donde conoció cada cosa, experimentó qué era ser libre, qué era ser ella misma, sonreír, respirar con tranquilidad y despreocupación ante la posibilidad de ser nuevamente perseguida, ya no era una preocupación, la dejó atrás.
Pasó el tiempo y los cielos la reclamaron. La diosa se la llevó y en consecuencia se desató el caos y quienes osaron llevársela, ardieron en llamas eternas, mientras que otros vivían peor que un animal.
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Capítulo 19
EINAR
Los días pasaron y estos se convirtieron en una agonía que no soportaba. El mundo sin ella no tenía sentido, carecía de ello, no había forma o manera de que algo me hiciera las cosas de otro modo, porque realmente no era así. El mundo me era indiferente, al volver a la casa que compartimos por poco tiempo se sentía vacía sin ella, sin su sonrisa, sin su luz, la calidez que antes irradiaba la casa ahora era fría e imposible de seguir allí. Mi cuerpo me dolía, la culpa me carcomía. Ojalá me hubiesen disparado esa flecha a mí, no a ella. Mi Kaelyn no merecía morir, no merecía haber sido orillada a tomar una decisión siendo una niña que no conocía las consecuencias de dicha decisión.
No pensé en nada más en que irme, no deseaba sentir más dolor en pecho, ella era mi mundo, mi razón por la que seguía respirando, no quería más. Pero antes de poder hacer algo, alguien tocó la puerta, abrí sin deseos de saber de quién estaba detrás de la puerta, al abrir me topé con un hombre de mediana edad, ojos oscuros, cabello negro con algunas líneas blancas en él, tenía esa expresión de haberlo visto todo, pero al mismo tiempo tenía ese filo en los ojos de ser alguien que no acepta las excusas. Su ropa negra y perfectamente arreglada, además del escudo de la media luna plateada que llevaba puesto en el saco. Lo reconocí casi de inmediato.
—¿Qué lo trae por aquí a un miembro de la manada Luna plateada a mi humilde morada?
—Soy el abogado del Alfa Adler Fürstenberg,—lo miré con desconcierto, no entendía nada de lo que me estaba diciendo.
—¿Abogado?—Pregunté incrédulo.—¿Por qué alguien como Adler Fürstenberg enviaría a su abogado hablar conmigo en lugar de venir el mismo?—Entonces el abogado sacó un sobre de su maletín y me lo dio.—¿Qué esto?—pregunté desconcertado.
—El Alfa Adler...—se tomó un momento y luego lo dijo—falleció hace tres días y al ver el contenido de su testamento inmediatamente su beta me envió a buscarlo.
Solté una risa seca.
—¿Esto es una especie de broma?—El abogado sonrió negando con la cabeza.
—El Alfa Adler supuso que diría eso, pero en el sobre que le acabo de dar ahí dentro viene el testamento y las escrituras del terreno ya a su nombre, además de una carta en la que explica todo, por favor, lea los documentos es importante que lo haga.
Suspiré pesadamente pensando en romper el sobre con los documentos dentro y arrojarlos al suelo, decirle al abogado que se fuera al diablo, pero pronto sentí una mano sobre mi hombro, era una sensación cálida y reconfortante. Ella estaba cerca de mí, Kaelyn estaba a mi lado en espíritu.
—Lo pensaré, sin embargo, no puedo prometer nada.—Hablé con honestidad. El abogado asintió comprensivo, se fue tras decirme que tenía unos días para decidir.
Entré a la casa. Me senté en el sillón y me quedé viendo el sobre que aún seguía sosteniendo en mis manos. No sabía sí abrirlo o no, por un lado, la curiosidad me estaba carcomiendo por dentro.
Luego de un rato, miré por la ventana y abrí el sobre, rompí el sello saqué el testamento de Adler, que decía que me dejaba a cargo de la manada como Alfa de Luna Plateada y que además dispondría de su casa, de las tierras y negocios, pero también decía que en caso de no aceptar el puesto, entonces el beta de él se encargaría hasta que aceptara. Miré las escrituras y finalmente la carta que me dejó él. Dentro de un sobre amarillento y sin remitente.
Abrí la carta y lo que leí en ella me hizo querer romper a llorar.
*"Sé que soy la persona menos indicada para escribirte una carta, pero debido a las circunstancias me vi obligado a ello, porque no tengo a nadie más en quien confiar lo más sangrado que tengo que es mi manada, sinceramente cuando fui bendecido por la diosa Luna con el don de la inmunidad a la plata supe que solo era una carga, no un don del cual estar orgulloso, sobre todo porque el precio de ello era la muerte, entonces la diosa me dijo que para evitar mi muerte prematura tenía que buscar a una poderosa bruja que se uniera a mí en alma y cuerpo, cuando me dijo que era Kaelyn la bruja del zafiro y del caos, fue que supe que ella para mí, la primera vez que la vi ella era una niña alegre y sin preocupaciones, su sonrisa iluminaba el espacio irradiando una luz tan pura y dulce como ella. *
*Supe que ella era mi mate, mi luz, mi razón de existir, esperé mucho tiempo, la vigilaba desde la distancia, ella nunca lo supo por un tiempo, pero un día ella supo quién era yo simplemente con una mirada y el silencio fue suficiente para que la sonrisa de su rostro se borrara, Kaelyn se acercó a mí, me miró con una mezcla de incredulidad y de miedo. *
*Ella no me recibió de la forma que yo esperaba, me recibió con miedo y confusión, no dejaba de llorar y decir que yo no era el hombre que veía en sus sueños, pero eso poco me importó y seguí visitándola hasta que un buen día Kaelyn y su madre se fueron del pueblo en que vivían antes de que ella perdiera a la única familia que tenía. Me tomó tiempo dar con ella y cuando supe que Kaelyn, la mujer que había idealizado y querido por años estaba enamorada de otro que no era yo, fue algo que no había previsto, sin embargo, no pude evitar sentir ira, enojo y frustración hacia ella, hacia a ti y hacia a mí mismo. Pero sobre todo a mí mismo, porque me di cuenta muy tarde que Kaelyn... nunca me amó y ella nunca fue mi mate, solo era la ilusión de lo que yo buscaba para vivir, para seguir siendo el Alfa que por desgracia había dejado de ser desde que me obsesioné por poseerla, no amarla como ella merecía. *
*Kaelyn posiblemente sabía esto, pero optó por no decir nada o más bien fingir que no era verdad. Debo reconocer que fuiste más astuto y perseverante con ella, no la obligaste a nada, ella decidió amarte porque le diste lo que yo no pude nunca y eso fue... la libertad de ser ella misma, nuevamente. Así que cuando la vuelvas a ver trátala bien, no la dejes ir nunca y sobre todo no la dejes dentro de una jaula de oro.
Ella merece un hombre que la proteja que la ame y sobre todo que sea alguien capaz de proteger al mundo en que ella vive así como también destruirlo cuando este amenace con destruirla, sé que eres ese hombre malévolo que Kaelyn necesita a su lado, porque posiblemente la Diosa Luna busque castigarla cuando Kaelyn renazca de nuevo.
Por eso sé que cuidarás y protegerás con tu vida a mi manada porque eres capaz de darlo todo por lo que quieres y amas, además Kaelyn será tu Luna y ella será tu guía, tu consejera y cómplice en cada decisión que tomes y viceversa, serán un gran equipo.
No te pido que seas un líder, amable y dulce, porque estoy seguro de que no lo harás aunque alguien te apunte con una pistola cargada con una bala de plata. Eso me queda muy claro...
Pero sé que serás alguien pensará con la lógica, cuando haya que tomar decisiones que requieran de ella, así como también decisiones que requieran que las pienses con el corazón.
No pido nada más que cuides a mi gente y la protejas de toda amenaza. Es todo, sí me odias lo entiendo, no te culpo, pero no condenes a quienes no tienen culpa alguna de tu odio hacia mí.
Gracias y te deseo lo mejor con Kaelyn. Y en verdad lamento mucho lo que provoqué, detén a la Diosa antes de que sea tarde, porque de lo contrario este ciclo se repetirá una y otra vez.
Atentamente...
Adler Fürstenberg..."
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Las palabras en la carta me dejaron pensando más de lo que realmente debería pensar porque él fue una de las personas que provocó la muerte de Kaelyn y ahora me rogaba que cuidara y protegiera a su manada como Alfa de esta. Realmente no le hallaba sentido, pero al final comprendí el porqué de muchas cosas y detalles en Kaelyn, sobre todo por su insistencia en que debía prometerle que no destruir el mundo que me quitó todo.
Al final de la tarde lo pensé mucho y finalmente me decidí a ser el Alfa de Luna Plateada, no por Adler, no por orgullo o venganza sino por ella, porque debía esperarla, estar preparado para su llegada.