Valeria Ríos, una abogada brillante y acostumbrada a tenerlo todo bajo control, nunca imaginó que una noche confusa cambiaría su vida para siempre.
Gael Mendoza es más joven que ella, arrogante, intenso y demasiado peligroso para alguien que debería mantenerse lejos de los escándalos. Al principio, Valeria solo quiere poner distancia entre los dos. Pero Gael no sabe rendirse: la busca, la provoca, la cuida y la obliga a ver que detrás de esa sonrisa desafiante hay una obsesión dulce, feroz y absolutamente sincera.
Entre casos judiciales, secretos familiares, enemigos que no se detienen y una atracción cada vez más difícil de negar, Valeria descubre que el amor no siempre llega con calma. A veces llega con celos, besos robados, promesas temerarias y un hombre más joven decidido a convertirse en su única excepción.
Una historia de romance adulto, tensión prohibida, deseo, protección y una mujer que aprende que perder el control también puede ser la forma más peligrosa de ser feliz.
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Capítulo 16
Capitulo 16
—Licenciada, no me equivoque.
Gael sonrio.
—Vamos al departamento que acabo de rentar.
Una frase sencilla basto para dejar a Valeria confundida otra vez.
—Rentaste un departamento arriba del mio?
Lo miro con asombro.
—Pero no vivias con tu tio?
—Senti que ahi no era tan comodo.
Gael respondio con naturalidad.
—Ademas, quiero estar mas cerca de ti.
—Si vivo aqui, vernos va a ser mucho mas facil.
Mientras pudiera verla, Gael estaba dispuesto a gastar tiempo y energia sin quejarse.
Pero si podia ahorrar trayectos y convertir ese tiempo en mas momentos con ella, por supuesto que era mejor.
Vivian en zonas distintas de la ciudad. La distancia no era poca cosa.
Mientras Valeria procesaba sus palabras, la puerta del elevador se abrio.
Habian llegado al noveno piso.
El edificio llevaba mas de diez años construido. Era de los comunes, con dos elevadores y cuatro departamentos por planta.
El que Gael rento quedaba justo encima del de Valeria y tenia la misma distribucion.
—Cuando piensas mudarte?
Valeria recorrio el lugar con la mirada.
—Puedo ayudarte.
Al principio, saber que iba a vivir ahi la sorprendio.
Pero al pensar que lo hacia para que pudieran pasar mas tiempo juntos, sintio una dulzura tibia en el pecho.
Asi como Gael respetaba sus decisiones, ella tambien respetaba las de el.
—Ya mande limpiar todo. Me mudo esta noche.
Gael la tomo de la mano, feliz.
—No tengo tantas cosas y ya esta todo empacado. Yo puedo solo. No quiero cansarte.
Su sonrisa se hizo mas amplia.
—Queria decirtelo cuando ya estuviera instalado, pero no me aguante. Queria contartelo antes.
Al principio, habia pensado comprar un departamento junto al de Valeria.
Pero en su piso no habia nada en venta ni en renta.
Despues encontro ese en el piso de arriba. El dueño solo aceptaba rentarlo, no venderlo.
Para Gael no habia diferencia. Mientras pudiera vivir cerca de ella, estaba bien.
—Licenciada, quiero cambiar los muebles.
Le apreto la mano y la balanceo un poco, con un gesto evidente de mimo.
—Me acompañas en la tarde a verlos?
Quien podia resistirse a un chico menor, guapo y descaradamente obediente, pidiendo asi?
Valeria no pudo.
Ademas, ahora eran pareja. Acompañarlo a comprar muebles era algo de lo mas normal.
—Si.
No lo penso demasiado.
Aunque Gael sabia que ella aceptaria, escucharlo lo hizo feliz igual.
No pudo evitar acercarse y darle un beso fuerte.
Besarla era adictivo.
Sentia que no importaba cuantas veces lo hiciera, nunca alcanzaba.
—Aqui quiero poner un sofa para dos.
Despues de besarla, Gael la llevo por el departamento y empezo a planear.
—Podemos acurrucarnos ahi para ver peliculas.
Señalo una pared.
—Tele no quiero. Mejor pongo una pantalla y proyector. Se va a ver mejor.
Luego miro el comedor.
—La mesa esta muy vieja. Al rato compro otra. Que estilo te gusta?
Paso a la cocina.
—Aqui tambien hay que cambiar muchas cosas. Voy a cocinarte un monton de cosas ricas.
Cada vez que el hablaba, Valeria asentia con una sonrisa. De vez en cuando daba su opinion.
Asi, los dos parecian estar decorando poco a poco un pequeño hogar de ambos.
Pero aunque Valeria queria mucho a Gael y ya habian tenido una noche intima, por ahora no pensaba vivir con el.
Para ella, ser novios y vivir juntos eran asuntos diferentes.
Todavia no estaba preparada para eso.
No iban a compartir casa.
Pero tener citas de vez en cuando en su departamento si estaba bien.
—Por cierto, licenciada.
Al llegar a la pared junto al comedor, Gael se detuvo.
—Crees que haga falta poner un mueble para vinos? Mi tio tiene muchas botellas. Podemos quitarle algunas.
—Yo no tomo.
Valeria nego con la cabeza.
—Mi tolerancia al alcohol es pesima. Con menos de una copa caigo.
—Lo se.
Gael rio bajo y se inclino apenas hacia ella.
—Aquella vez fue porque te emborrachaste que te aprovechaste de mi.
—Yo...
Valeria quiso defenderse por reflejo.
Pero al pensarlo bien, aquella noche si habia sido ella, borracha, quien lo habia empujado primero.
No tenia como discutir.
Al verla morderse el labio, un poco contrariada, Gael se acerco enseguida y le beso la boca. Con suavidad le separo los dientes que apretaban su labio y la consolo en voz baja.
—No pasa nada. A mi me gusta que te aproveches de mi.
Como era que el tema, hablando y hablando, siempre terminaba cambiando de color?
Valeria reacciono rapido y le pellizco la mejilla.
—Sabias que no puedo tomar y aun asi preguntaste por el mueble de vinos. Lo hiciste a proposito.
—Me duele.
Gael no respondio a la acusacion. Solo la miro con una queja suave.
—Ni siquiera aprete fuerte.
Valeria murmuro, pero solto la mejilla de inmediato.
Las yemas de sus dedos le rozaron la piel con cuidado.
—Todavia te duele?
—Si me besas varias veces, se me quita.
Gael levanto la comisura, sonriendo como si su plan acabara de funcionar.
Valeria se quedo sin palabras.
Por que habia pensado que era un cachorro obediente y sufrido?
Claramente era un lobito con estrategia, una trampa despues de otra.
Lo penso.
Pero aun asi no tuvo corazon para rechazarlo.
Al final se besaron durante largo rato antes de separarse.
Gael conto en silencio.
Un minuto mas que el beso anterior.
Habia avance.
La proxima vez intentaria durar un poco mas.
Despues de revisar el departamento y hacer un plan general, Gael llevo a Valeria al centro de muebles mas grande de la ciudad.
Su unico criterio para comprar era simple: que a Valeria le gustara.
Si ella decia que algo estaba bien, no importaba el precio. Gael pasaba la tarjeta.
Lujo directo, sin titubeos.
Si Valeria no lo hubiera detenido, habria querido cambiar tambien todos los muebles de la casa de ella.
Tras pagar y dejar la direccion de entrega, Gael la llevo a caminar por la plaza de al lado. Queria comprarle un regalo.
Valeria sentia que no le hacia falta nada.
Ademas, apenas empezaban a salir y no queria gastar el dinero de Gael. Al final recorrieron varias tiendas sin comprar nada.
Gael noto lo que pensaba y no la presiono.
No importaba.
Cuando llevaran mas tiempo juntos, esa distancia suya se suavizaria un poco.
Entonces le compraria muchos, muchos regalos.
Queria darle todo lo bueno del mundo.
No compraron cosas caras, pero Gael sabia que a Valeria le gustaban los postres.
Asi que compro una pieza de casi todos los postres buenos que encontro en la plaza.
Cuando terminaron, ya era tarde.
El coche de Valeria seguia estacionado en el despacho, y Gael tenia que ir a casa de Héctor a recoger sus cosas.
No hubo mas remedio que separarse por un rato.
Primero la llevo al despacho.
Solo despues de confirmar que Valeria se fue manejando segura, Gael regreso al departamento de su tio para empezar la mudanza.
Cuando Valeria llego a casa con una bolsa llena de postres, Diego ya habia vuelto y estaba en la cocina preparando la cena.
—Val, compraste demasiado.
Diego salio al escuchar ruido y la vio sacando caja tras caja sobre la mesa.
Valeria miro las cinco cajas.
Parpadeo.
Quiso decir que eso era solo una parte. Habia mas, pero Gael no quiso que cargara tanto y las dejo en su coche para llevárselas mas tarde.
Pero pensando en la relacion de enemigos mortales entre Diego y Gael, se trago esas palabras.
—Los compro un amigo. Prueba.
Cambio de tema y le paso un pastelito.
Como buenos hermanos, Diego tambien amaba lo dulce.
Comio tres seguidos, asintiendo mientras masticaba.
—Conozco esta tienda. Es cara. La vez pasada una caja me salio en mas de mil pesos.
Miro la mesa llena.
—Tu amigo compro varias cajas. Bastante generoso.
Se le encendio la curiosidad.
—Quien es? Lo conozco?
Diego pregunto con los ojos grandes, sincero y curioso.
Valeria se atraganto con la pregunta.
Por un momento no supo que responder.
Decir la verdad no era opcion.
Pero tampoco habia preparado una mentira.
Solo pudo quedarse en silencio.
—No lo conoces.
Despues de unos segundos, encontro esa respuesta.
—No pasa nada si no lo conozco.
Diego sonrio despreocupado.
—Dime como se llama y luego me lo presentas.
Valeria miro el pastel mordido que el tenia en la mano.
Luego dijo con mucho significado:
—Si te digo quien es, se te quita el hambre.
—Por que?
Diego quiso seguir preguntando.
Pero Valeria ya no pensaba contestar.
Lo mando de vuelta a la cocina y ella entro a su cuarto.
Sentada en el escritorio, apenas tomo el celular vio varios mensajes de Gabriel en WhatsApp.
Todos eran disculpas.
Valeria no respondio.
Elimino su contacto.
Al mismo tiempo empezo a pensar seriamente si debia quedarse en ese despacho.
Dejando de lado lo ocurrido ese dia, Gabriel era un abogado capaz y un buen jefe en lo profesional. Si trabajaba bien, quedarse ahi podia darle futuro.
Pero lo de hoy le habia dejado rechazo, incomodidad, una sombra fisica.
No podria seguir ahi como si nada.
Tenia que irse.
Pero antes necesitaba encontrar otro despacho adecuado.
Al pensar que aun tendria que trabajar con Gabriel un tiempo, sintio asco.
Se comio un postre para calmar el animo.
Luego dejo el celular, abrio la computadora para avanzar pendientes y, de paso, subio su curriculum a varias bolsas de trabajo juridicas.
Cuando se concentraba, el tiempo volvia a desaparecer.
No noto que afuera ya habia oscurecido hasta que Diego toco la puerta para llamarla a cenar.
Miro la hora.
Casi las ocho.
—Ya voy.
Respondio mientras tomaba el celular y llamaba a Gael para preguntarle si ya habia llevado sus cosas.
Aunque el dijera que no hacia falta, ella queria ayudar un poco.
Pero el telefono sono mucho tiempo y nadie contesto.
Seguramente seguia ocupado.
Valeria le mando un mensaje por WhatsApp y salio a cenar.
Durante la comida, dejo el celular a un lado.
Cada tanto lo desbloqueaba para ver si Gael habia respondido.
—Val, que tienes?
La quinta vez que miro el celular, Diego por fin no se aguanto.
—Por que estas viendo tanto el telefono?
Antes, durante la cena, tambien revisaban el celular a veces.
Pero Valeria nunca lo hacia con tanta frecuencia.
Parecia esperar algo con impaciencia.
—Nada.
Valeria no podia decir la verdad.
Señalo un platillo cualquiera y cambio el tema.
—Esto te quedo un poco salado.
—Salado?
Diego probo la comida que ella señalo.
—No esta salado.
—Prueba mas. Bien.
Mientras hablaba, Valeria le sirvio mas comida hasta llenar su plato.
Al final, Diego se concentro en comer y olvido por completo la pregunta.
Despues de cenar, Diego lavo los platos.
Valeria no tenia mucho que hacer, asi que limpio la mesa.
Cuando terminaron, Diego hizo lo de siempre: tomo la basura para bajarla.
—Voy contigo.
Al verlo salir, Valeria fue rapido a lavarse las manos y lo siguio.
—Val, es poca basura. Yo puedo.
Diego volteo a verla.
—Normalmente ni bajas.
—Comi demasiado. Quiero caminar un poco.
Valeria parpadeo y mintio sin cambiar de cara.
Diego sintio que su hermana estaba muy rara ese dia.
Habia demasiadas cosas fuera de costumbre.
Pero no lograba entender que pasaba. Y si preguntaba, ella no respondia.
Al final solo pudo dejar que bajara con el.
Tomaron el elevador, bajaron y tiraron la basura en los contenedores.
Durante todo ese rato, los ojos de Valeria recorrieron los alrededores.
No vio el coche de Gael.
No sabia si aun no llegaba o si lo habia estacionado en el subterraneo.
Solo supo que, al no verlo, una pequeña decepcion le subio al pecho.
Esa tarde habian pasado mucho tiempo juntos.
No se habian separado mas que dos o tres horas.
Y aun asi ya lo extrañaba.
Era porque apenas empezaban a salir?
Valeria no sabia si, despues de estar con Gael mucho tiempo, seguiria sintiendose asi.
Pero en ese momento, realmente queria verlo.
Con esa decepcion callada, ella y Diego esperaron el elevador en el lobby.
El elevador venia del estacionamiento subterraneo.
Cuando las puertas se abrieron, Valeria vio a quien habia estado esperando.
Gael estaba dentro.
Sus miradas se encontraron.
Los dos sonrieron al mismo tiempo.
Antes de que Valeria pudiera decir algo, Diego, a su lado, grito con una emocion casi explosiva:
—Tu que haces aqui?
Su reaccion fue incluso mayor que la de los dias anteriores, cuando vio a Valeria y Gael juntos en la entrada del residencial.
Despues de todo, el y Gael llevaban casi dos años como rivales.
Verlo aparecer de pronto en su edificio, en su mismo elevador, era demasiado.
—Vivo aqui.
Comparado con la agitacion de Diego, Gael estaba muy tranquilo.
Una frase ligera basto para dejar a Diego fulminado.
—Vives aqui? Desde cuando?
Lo miro con sospecha.
—Que planeas? No sera que quieres vengarte de mi?
—Gael Mendoza, te aviso que hagas lo que hagas no te tengo miedo. Si de verdad tienes valor...
—Ya, entra.
Valeria no pudo soportar mas su discurso dramatico.
Ademas, habia gente esperando para subir.
Lo interrumpio, lo jalo al elevador y dejo que las puertas se cerraran.
El elevador era amplio, pero esa vez subio bastante gente.
Valeria y Diego quedaron empujados hacia una esquina.
Ella intentaba acomodarse en una posicion mas comoda cuando una mano se apoyo en su cintura y la atrajo suavemente hacia atras.
Su espalda quedo contra un pecho firme y calido.
La gente alrededor parecio alejarse un poco. De pronto habia mas espacio para respirar.
Valeria alzo la cara de lado.
Se encontro con los ojos profundos de Gael, llenos de sonrisa y ternura.
aún que si Admito, la historia, esta bonita y tienes buena ortografía y narración, ni se diga 10/10, Pero esa historia no es para mí.
bendiciones Escritora.