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Pensamientos A Un Amor Prohibido

Pensamientos A Un Amor Prohibido

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Amor eterno
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Nuñez

Esta es una intensa novela psicológica y dramática para adultos que explora la compleja y prohibida transición emocional entre dos hermanastros que, tras años de convivencia, deben enfrentarse a sus crecientes deseos en medio de una tensión familiar ineludible

NovelToon tiene autorización de Paula Nuñez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El veneno de la traición

​La mañana en el instituto se arrastró con una lentitud agónica, como si el tiempo mismo se hubiera confabulado para torturar a Hana. Cada minuto sentada en su pupitre, con la mirada fija en el reloj de la pared, era una batalla contra la ansiedad que le subía por la garganta. La vibración de su celular, guardado en el bolsillo lateral de su falda, la sobresaltó como un latigazo. Con manos temblorosas, desbloqueó la pantalla y leyó el mensaje. Eran solo unas palabras, cortas, directas, pero que le aceleraron el corazón hasta el límite: "Nos vemos detrás de la escuela en la colación".

​Hana sintió que el aire se tornaba insuficiente. La expectativa de encontrarse con Ji-hoon, de volver a sentir esa electricidad, le daba fuerzas para soportar la clase de matemáticas, que parecía durar una eternidad. Sin embargo, el destino, como si se burlara de su fragilidad, tenía otros planes. Justo cuando el timbre anunció el inicio del recreo, la voz severa de la profesora cortó su intención de salir disparada de la sala.

​—Hana, espera un momento —la llamó la mujer, ajustándose las gafas—. Necesito que me acompañes a la oficina de dirección para entregar estos documentos. Es urgente.

​Hana sintió una punzada de frustración que amenazaba con convertir sus ojos en cristales. Intentó mantener la compostura, pero el pánico de llegar tarde a su cita con Ji-hoon la hizo caminar a paso apresurado, casi atropellado. Cada paso que daba la profesora, con su andar pausado y sus comentarios divagantes, se sentía como una estocada al pecho.

​—Profesora, por favor, ¿podemos ir más rápido? —suplicó Hana, tratando de sonar educada mientras sus nudillos se volvían blancos de la tensión.

​—La prisa no es buena consejera, Hana. La vida se trata de saber esperar —respondió la mujer con una sonrisa didáctica que, en ese momento, Hana deseó borrar.

​Al llegar a la oficina, el suplicio apenas comenzaba. Tras dejar los papeles, la profesora, en un alarde de inoportunidad, decidió que era el momento perfecto para discutir una "oportunidad de estudio" para el futuro de Hana. Ella asintió mecánicamente a todo, con la mente puesta en el rincón detrás de la escuela. Buscó su teléfono, deseando desesperadamente enviar un mensaje, pero el horror la golpeó al darse cuenta: lo había dejado sobre su pupitre, junto a su cuaderno de notas. No había forma de avisarle.

​Cuando finalmente la profesora la liberó, apenas quedaban diez minutos para que terminara el recreo. Hana corrió por los pasillos con los pulmones ardiendo, sus zapatos resonando contra el linóleo como tambores de guerra. Al llegar a la zona del patio que tenía vista hacia la parte trasera de la escuela, se detuvo en seco. Sus pies se clavaron al suelo, y un frío glacial comenzó a subirle desde las plantas de los pies hasta la nuca.

​Allí estaba él. Ji-hoon, su Ji-hoon, la persona que hacía apenas horas le había reclamado como "suya" en la intimidad de su habitación, estaba allí, en el lugar de su cita, pero no estaba solo. Una figura familiar se alzaba frente a él: era su mejor amiga, Min-seo. Ella le entregaba un sobre, un sobre de color suave que no dejaba lugar a dudas sobre su contenido.

​El corazón de Hana, que hasta hace un instante galopaba por amor, se convirtió en una piedra de hielo. Se quedó paralizada, oculta tras una columna, viendo cómo Ji-hoon, con una parsimonia que le resultaba ajena, extendía la mano. Sus dedos rozaron los de Min-seo mientras él tomaba la carta. No la rechazó. No la ignoró como hacía con todas las demás chicas. La aceptó con una mirada que ella no pudo descifrar, pero que, a la distancia, se sintió como una puñalada trapera.

​¿Por qué ella? ¿Por qué la única persona en la que Hana confiaba, su mejor amiga, su confidente, se atrevía a reclamar lo que ella sentía que era suyo? Y más importante aún, ¿por qué Ji-hoon lo permitía? Un torrente de pensamientos oscuros y dolorosos comenzó a atropellarse en su cabeza. ¿Acaso significó nada la noche anterior? ¿Todo el riesgo, la pasión, la entrega absoluta, era solo un juego para él?

​Se sentía como una extraña en su propia vida. La traición tenía un sabor amargo en su boca, un veneno que le nublaba la visión. Quería gritar, quería salir de su escondite y confrontarlos, pero una parte de ella, una parte herida y aterrada, se lo impedía. Sentía que si daba un paso, si revelaba su presencia, la realidad que intentaba construir se desmoronaría por completo. Observó cómo él guardaba la carta en el bolsillo de su chaqueta, un gesto casi protector que le cortó la respiración.

​La frustración era un volcán interno que no encontraba salida. Hana apretó los puños, sintiendo cómo sus uñas se clavaban en sus palmas, buscando en ese dolor físico un alivio al desgarro que sentía en su espíritu. Cada sonrisa que Min-seo le dedicaba a él parecía una burla dirigida a ella, una afrenta directa a todo lo que habían compartido en secreto.

​Se dio la vuelta, incapaz de seguir mirando aquel espectáculo de dolor. Se alejó caminando, con el alma hecha pedazos, sintiendo que cada paso la distanciaba no solo de Ji-hoon, sino de la versión de ella misma que creía que el amor, aunque prohibido, era real. Se hundió en la desolación de saber que, en la jerarquía de su corazón, ella era solo una sombra oculta, mientras que otras tenían el derecho de buscar la luz a plena vista. El recreo terminó, la campana sonó como una sentencia de muerte, y Hana regresó a clase sabiendo que, a partir de ese momento, el infierno personal que vivía estaba a punto de volverse mucho más profundo.

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