La desesperación la llevan a tratar de vender lo más valioso que tiene sin imaginar las consecuencias que eso le traería
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llámame Sebastián
Sebastián sonrío de lado, no sabía por qué, pero le gustaba está versión de la pequeña mujer.
- la he mandado llamar para que sepa que no puede ocultarme nada señorita Stone.- contesto Sebastián serio, analizando a Camila.
- no tengo por qué decirle nada señor Blackwood, este no es asunto suyo.- contesto Camila.
- es asunto mío por qué ese bebé también lleva mi sangre. - respondió Sebastián mirando fijamente a la pequeña mujer.
- eso no lo sabe, pude haber estado con otros hombres después de usted señor - contesto Camila, no sabía de dónde salían esas palabras, solo le importaba su bebé.
- créeme cuando te digo que sé todo de ti, y sé que ese bebé que intentas negarme es mío.- le contesto Sebastián con una media sonrisa, que se sentía desafiante.
- ahora toma asiento, que tenemos mucho de que hablar- le pidió Sebastián más como una orden que una sugerencia.
A Camila no le quedó más opción que tomar asiento, las piernas le temblaban, pero no quería que el hombre lo notará, debía seguir firme ahora no era solo ella, ella tenía que ver por su bebé y tomar la fuerza y la valentía que apenas conocía.
-Dígame que quiere, puede pedirme lo que sea, menos que lastime o que abandone a mi bebé.- hablo Camila mientras ponía sus manos alrededor de su abdomen, protegiendolo.
- me gustaría volver a hablar del contrato.- soltó Sebastián.
Camila sabía que debía ser más lista si quería permanecer en la vida de su hijo, se tomó unos segundos para analizar la situación, y las palabras solo salieron de su boca.
- lo haré señor Blackwood, pero también tengo condiciones.- dijo Camila.
- qué clase de condiciones - pregunto Sebastián curioso mientras se reclinaba en el sillón frente a Camila.
- primera y la más importante señor Blackwood, usted jamás podrá apartar a mi bebé de mi lado, una vez finalizado el contrato mi hijo se queda conmigo. -dijo Camila con firmeza.
- entiendo señorita, pero tiene que recordar que ese bebé también lleva mi sangre, por lo tanto, también es mi hijo.
Las palabras de Sebastián le afectaban, pero no lo demostraría, ella entendía perfectamente a lo que él se refería.
- segundo, usted tiene prohibido revelarle a mi familia algo sobre el contrato, para mi familia usted será mi esposo y el padre de mi hijo, no se pueden enterar de que nuestro matrimonio es falso- continuo, Camila las palabras seguían fluyendo como si las hubiera estudiado de memoria.
- tercero no me interesa su dinero, una vez finalizado el contrato usted no me deberá nada, solo la libertad junto a mi bebé, eso es todo señor Blackwood, lo toma o lo deja.- finalizó Camila con una mirada determinada no sabía de dónde habían salido todo ese discurso.
-Muy bien señorita Stone, yo también tengo algunos puntos, para usted.- dijo Sebastián, sorprendido por todo lo que acababa de escuchar.
- número uno, una vez finalizado el contrato nuestro hijo podrá estar con usted, y me tendrá al tanto de el o ella, yo me haré cargo de todos los gastos para su cuidado.- dijo Sebastián sabiendo que tal vez no podría crear un lazo verdadero con su hijo, desde la partida de sus padres no lo había logrado con nadie.
- número dos el contrato puede durar 2 años o más dependiendo de diferentes variantes, y en ese lapso usted debe fingir muy bien que somos una pareja firme, que se ama, sobre todo frente a mi abuelo, y algunas galas a las que tendrá que asistir a mi lado.
- número tres, en el tiempo que dure el contrato no puede tener intimidad con ninguna otra persona que no sea conmigo y yo haré lo mismo, tenemos que ser cuidadosos para que el matrimonio sea creíble.- no sabía por qué había añadido ese punto, pero no quería que nadie tocará a la pequeña mujer.
- número cuatro añadiré una cláusula de confidencialidad donde no puede hablar sobre el contrato con nadie. Esto para protegerme yo y también a usted.- continuo Sebastián, ante la mirada atenta de Camila.
- número cinco, nuestra boda se llevará a cabo en un mes, será algo pequeño y sencillo solo, para que sea creíble para nuestras familias.
- número seis, después de la boda vendrás a vivir conmigo como un matrimonio real.- finalizó Sebastián, analizando la mirada de Camila.
Camila solo escuchaba todas las cláusulas que el hombre había nombrado, pero se había perdido en la más importante, su bebé se quedaría a su lado, era todo lo que le importaba, ella soportaría cualquier petición, solo con permanecer a su lado.
-Acepto todas sus peticiones señor Blackwood.- Dijo Camila estirando su mano para cerrar el trato.
- llámame Sebastián. -Dijo mientras estrechaba la mano de la pequeña mujer de ojos azules.
- camila.- contesto ella mientras sentía la electricidad recorres su cuerpo con el toque de Sebastián.
Sus miradas se encontraron y el tiempo pareció detenerse unos segundos para ambos, embriagados por la sensación de su piel tocándose.
Finalmente, Camila separo su mano y se obligó a regresar a su compostura, Sebastián hizo lo mismo poniendo de nuevo su cara dura y enderezando aún más su cuerpo.
-El chófer te llevará a tu casa, y a partir de mañana tendrás que renunciar a tu trabajo, yo correré con todos tus gastos a partir ya- dijo Sebastián.
- no es necesario puedo trabajar.- Contesto Camila, con voz firme.
- es necesario si serás la esposa de un Blackwood. - Dijo firme Sebastián.
- entiendo. - contesto Camila comprendiendo a lo que se refería, no quería pelear y que el hombre cambiara de opinión.
- haré que mañana mismo mi abogado redacte el nuevo contrato y cuándo esté listo mi chófer te recogerá en tu casa para llevarte a mi oficina donde lo firmaremos.- le comunico Sebastián.
Camila escuchó atenta al hombre.
- si es todo, estoy cansada y quiero ir a mi casa. - solo contesto Camila.
- claro, mi chófer ya te espera. - dijo Sebastián.
Camila giro sus pies y sin mirar atrás camino al elevador, mientras Sebastián la seguía con la mirada, una vez dentro sus miradas se encontraron por última vez esa noche, y solo se perdieron cuando las puestas se cerraron.
El elevador llegó al lobby, cuando salió del elevador pudo ver al chófer que ya la esperaba con la puerta abierta, Camila sonrío en su dirección y subió al auto.
de camino a su casa, solo podía pensar.
- en que me he metido.
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