Lían Miller vive su vida social como arquitecto, pero es solo una fachada, su mayor trabajo es asesinar personas porque debe pagar una deuda con su vida.
Pero todo da un giro cuando conoce a Daisy Wilson. Empieza a desafiar a su superior y encontrar el camino a la venganza para redimir su futuro.
¿Quién es Daisy?
¿Qué sucederá cuando se encuentren?
+ dark romance
NovelToon tiene autorización de Jisieli para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 16: El Ángel de la Muerte
Dos semanas después una llamada al teléfono de Lían llega.
— ¿Ya terminaste con tu luna de miel? – pregunta Robohan.
— ¿Qué es lo que quieres? – responde Lían.
— Rino le dio los ingredientes para hacer el gas venenoso a un alquimista muy famoso para que creara el químico.
— ¡¿Cómo es eso posible?! He investigado y se supone que todo se quemó el día en que murieron mis padres.
— Al parecer, no todo. Han creado el químico por cantidades desorbitantes.
— ¿Cómo nos desharemos de eso?
— Fuentes cercanas me avisaron de que un camión de carga va camino hacia Hollywood, vigilado por varias camionetas negras. Parece que allá es donde esconden el cargamento.
— Mándame la dirección. Iré enseguida.
Lían cuelga la llamada y respira profundo. Ya quiere terminar con todo y tener una vida tranquila.
Daisy baja las escaleras encontrándose con Lían frustrado.
— Cariño ¿qué sucede?
Lían sonríe, se acerca a ella y la toma por la cintura.
— Cariño — repite en el mismo tono —, me gusta como suena esa palabra saliendo de tus deliciosos labios.
— No me cambies de tema – le replica.
— Nada, solo recibí una llamada importante. Debo salir a trabajar.
— ¿Con trabajar te refieres a matar?
— Algo así... – la besa en los labios y luego le da una nalgada
— ¡Agh!
— Alístate, hermosa. Te llevaré al hospital antes de irme a trabajar.
Daisy corre escaleras arriba para alistarse y a los pocos minutos baja con su bolsa y su bata de médico puesta.
— Estás muy bella mi amor – le da un beso de piquito.
— ¿Lían..?
— ¿Sí amor..?
— Lo he pensado y... ¿quieres mudarte conmigo? Sé que es muy precipitado pero me gusta tenerte cerca y dormir contigo y... – habla sin parar.
Lían le pone sus manos a cada extremo de su cara para que lo mire mejor.
— No hay nada mejor que vivir con la mujer que amas – la interrumpe.
— ¿Pero?
— Pero aún no podemos. No porque no quiera, sino para protegerte. Te prometo que cuando todo acabe nos casaremos y viviremos juntos.
— ¿Lo prometes?
— Lo prometo mi princesa – besa mi frente – Ahora, vamos o llegarás tarde.
Lían ya tenía su moto estacionada en la entrada. Toma un casco y me lo pasa, y luego se pone él el suyo. Juntos vamos al hospital. Él se despide de mí con un beso y se marcha.
Cuando entro por la puerta me encuentro con Cora, la jefa de urgencias.
— Buenos días Cora – la saludo.
— Buenos días Daisy ¿cómo te sientes? Debiste pasar mucho miedo aquella noche del ataque en casa de Laura como para faltar tanto. Ella me contó todo.
— Hoy me siento un poco mejor, así que decidí venir a trabajar – miento. Aunque no del todo.
— Eres muy valiente. Ve con cuidado hoy, no te sobre esfuerces.
— Muchas gracias por preocuparte, Cora.
Atendí a los pacientes con la naturalidad del mundo. Y después fui a descansar un rato en la cafetería. Allí se encontraba Laura.
— Hola Laura
— Holaa — me corresponde.
— Oye, con respecto a aquella noche, ¿te sientes bien? — le pregunto.
— Sí. Digo, fue algo muy traumático y todo, pero gracias a tu novio estamos vivas.
— Sí... – me pongo un poco nerviosa.
— Oye ¿dónde aprendió tu novio todos esos movimientos de combate?
— No lo sé... – miento
— ¿Tienes una relación con él y no lo conoces lo suficiente como para saber eso?
— Exacto... – respondo rápidamente.
— ¿Qué? — exclama asombrada.
— ¿Qué? – la imito haciéndome la tonta.
Diego llega a nuestra mesa y le doy gracias a Dios por eso por una parte. Por otra, lo odio y me cae muy mal.
— Daisy, un paciente te busca.
— ¿A mí? – pregunto.
— Sí – responde Diego.
— ¿Y no puede atenderlo alguien más? – pregunta Laura – Estamos descansando.
— El paciente pide explícitamente que Daisy sea quien lo atienda.
— Vale, iré.
Diego me guía hasta la habitación del paciente y me deja sola con él. Es un señor mayor de unos sesenta, con canas, ojos grises y una mirada que me pone los pelos de punta.
— Hola, ¿qué puedo hacer por usted?
— Bueno Daisy, podrías empezar con esta herida que tengo en la mano.
Se arremanga la camisa y me la muestra.
— Disculpe ¿cómo es que sabe mi nombre?
— Por su identificación – señala mi cuello
— Oh, cierto.
Me concentro en ponerle alcohol sobre la herida y comienzo a coserla bajo la mirada penetrante de aquel hombre.
— Creo que no nos han presentado adecuadamente – dice el hombre de la nada.
Yo sigo concentrada en lo mío.
— Mi nombre es Rino – continúa – Tu novio seguro que te habló de mí.
Mis ojos se abren grandes como plato y me alejo rápidamente de él, mientras muestra una sonrisa siniestra.
< ¡Mierda! ¿Por qué no leí antes su nombre en la información médica? Por eso es que sabe mi nombre>
— No te asustes – me dice – Solo vine a darte una vuelta. Y para que también sepas que tu querido Lían y tú no se volverán a ver.
— ¿Qué cosas dice? – pregunto atemorizada.
— Le he puesto una trampa y no creo que sobreviva a ella.
— ¡Oh, por Dios! ¡Monstruo! ¡Eres un maldito monstruo! – lo insulto
Él suelta una carcajada y me responde.
— No te preocupes, pronto lo verás en el más allá – amenaza.
Salgo corriendo y voy a donde está Laura.
— ¡Necesito que me prestes tu carro de inmediato!
— ¡¿Qué sucede Daisy?! ¿Por qué tan alterada?
— Por favor... solo préstame tu carro – digo casi llorando.
— De acuerdo, de acuerdo. Ten mis llaves, está en el estacionamiento. El auto rojo, recuerda.
Le quito las llaves rápidamente y le grito un gracias, de lejos.
Llego al estacionamiento corriendo y pulso el botón que está en la llave para identificar el carro.
Un clic-clic se escucha a pocos metros de mí y corro hacia el auto y empiezo a conducir desesperada.
¿A dónde debo ir? No lo sé con certeza. Pero espero que Lían responda mis llamadas.
Le marco una y otra vez, pero todas dan al buzón. Es muy extraño, él siempre contesta rápido.
Entonces recuerdo que lo escuché en una llamada por la mañana pero no me quiso decir. Robohan le dijo algo de ir a Hollywood, así que allá iré.
.....
Ya llevaba varias horas de camino cuando veo por el espejo retrovisor a una camioneta negra seguirme, o tal vez eran ideas mías.
Pero la camioneta negra se pegó al carro de Laura de una sola vez, dándole un choque.
Mis probabilidades de supervivencia son bajas, ya que estoy en medio de la nada. Solo hay árboles por todos lados.
La camioneta me choca una y otra vez en la parte trasera del carro. Luego se pasa a mi lado del volante y comienza a tratar de sacarme de la carretera.
Se aleja nuevamente y el conductor de la camioneta me choca fuertemente hasta que mi carro se sale de la carretera y da vueltas por el bosque hasta que choca con un árbol y deja de volcarse.
Mientras el carro había dado vueltas, Daisy se dio muchos golpes y uno bien grande en la cabeza. Tal fue el caso que la sangre brotaba de la parte trasera de su cabeza.
Daisy estaba colgando del carro, el cinturón de seguridad evitaba que se saliera.
El ruido del motor de la camioneta se detuvo, dando a entender que los causantes de este caos querían asegurarse de que su víctima estuviera muerta.
Daisy se quitó el cinturón de seguridad, cayéndose en el techo del carro, que ahora era el suelo. Se arrastró fuera, ya que la puerta de copiloto se abrió con los golpes.
Poniéndose de pie, Daisy toca la parte trasera de su cabeza y luego retira la mano viendo que tenía mucha sangre.
— Mierda... cómo duele.
Escucha pasos acercarse y comienza a correr. Los asesinos la vieron y también corren detrás de ella. Todo su cuerpo dolía por los golpes, pero no podía detenerse, si no, la iban a atrapar.
Eran dos hombres, los asesinos. Estaban vestidos de negro completamente. Solo se les podía ver sus ojos, y que estaban armados hasta los dientes.
Daisy corría todo lo que podía, pero se estaba cansando y un dolor se estaba formando en su vientre, que la hacía detenerse a cada rato para tomar aire.
En medio del bosque se encuentra una cabaña. En su desesperación toca fuertemente la puerta.
— ¡¡Abran, por favor!!
Mira hacia atrás y ve que a lo lejos vienen sus asesinos.
— ¡¡Ayuda, abran por favor!!
A su derecha un hombre sale armado asustándola.
— ¿Quién eres y por qué gritas tanto?
— ¡Por favor ayúdeme! ¡Me quieren matar!
Daisy apunta en dirección a los hombres que casi se estaban acercando.
— Ven, sígueme – le dijo el hombre.
Ambos corrieron entre el bosque y la maleza para perder a los asesinos. El hombre, que era un guardabosques, la guiaba por los lugares donde tenía puestas trampas de animales para que los asesinos cayeran en ellas. Pero de alguna forma las trampas no funcionaron.
— ¡Adelántate tú! – le pidió el guardabosques.
— Pero...
— Yo los distraeré.
Daisy corre y mientras escucha disparos a la distancia.
Pasaron tres días, en los que Daisy no comió nada y apenas se encontraba algún poco de agua. Ya no sabía en dónde estaba de tanto caminar, porque correr ya no podía.
No sabía qué había pasado con los hombres que la perseguían. Tampoco sabía si el guardabosques que la ayudó seguía vivo. Solo sabía que tal vez no se volvería a encontrar con Lían. Si ese tal Rino le tendió una trampa y lo mató, no le queda mucho más por vivir. Así se sentía Daisy. Ya que no podía imaginar una vida sin Lían. El poco tiempo que llevaban juntos era como si lo hubieran vivido toda una vida. Y Daisy había aprendido a amar a Lían de una manera que nunca hubiese imaginado.
— Lían...— dice como un suspiro.
Daisy cae en el suelo desmayada. Su cuerpo no da abasto. Y su corazón y mente se rindieron.
Mientras cerraba los ojos, unas figuras borrosas se acercaron a ella y la levantaron en brazos.
Se dijo para sí misma que ya era muy tarde para los asesinos. Ya casi que estaba ocurriendo lo que ellos querían... su muerte.
...****************...
...Muchas gracias por leer 💜💫💫...
...Espero su apoyo ✨...
...Nos vemos 👋🏻...
Gracias escritora por tu excelente novela .
Que tus caminos sean abonado con muchos éxitos.❤️