NovelToon NovelToon
Hasta Que El Tiempo Se Rompa

Hasta Que El Tiempo Se Rompa

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Reencarnación / Vampiro
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Dania B

dioses, vampiros y amor

NovelToon tiene autorización de Dania B para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 15

El silencio que siguió a las palabras de Shion fue tan denso que parecía poder cortarse con un cuchillo. En la sala común, el aura de los presentes había cambiado; ya no eran solo reclutas del JNC, eran receptáculos de un poder que hacía vibrar las paredes de hormigón.

La Sombra de Ares

Usui, apoyado contra la pared, sentía que su sangre hervía. La imagen de Shion sobre él en el pasillo se mezclaba con un recuerdo que lo asaltaba como un latigazo: él, un guerrero imponente con armadura de bronce, siendo derribado por esa misma mirada gris. Recordaba el frío de una espada en su cuello y el olor a ozono tras el combate. Recordaba haber sido el Hijo de Ares, el dios que no conocía el descanso, hasta que ella le enseñó que incluso la guerra necesita una pausa.

Verla ahora entrar junto a Eduard, quien lucía esa sonrisa radiante y despreocupada propia del linaje de Afrodita, le provocaba una punzada de celos que intentaba sofocar con desprecio.

El Despertar de los Linajes

Eduard dio un paso al frente, rompiendo el hielo con una seriedad impropia de él.

—Afrodita —soltó sin más—. Soy su hijo. Lo sé ahora.

Como fichas de dominó cayendo ante la verdad, los demás hablaron, cada nombre cargado de un dolor ancestral:

William, con la mirada pesada y el control del tiempo fluyendo por sus venas, se reconoció como hijo de Cronos.

Ana, con una sabiduría afilada y gélida, aceptó ser hija de Atenea.

Yaquimura, cuyos sueños siempre habían sido más reales que la vida, se supo hijo de Morfeo.

Alfred, sintiendo el llamado de las mareas en sus pulmones, se identificó como hijo de Poseidón.

Mizuki y Minori, los hermanos de Shion, aceptaron sus tronos en el Hades y el Olimpo de Zeus.

Shion clavó la vista en el suelo. El peso de la inmortalidad caía sobre la habitación. Sus manos temblaron levemente al recordar las cicatrices de las cadenas que la ataron durante siglos mientras ellos morían y renacían sin memoria.

La Promesa del Caballero

—Ciertamente, son sus hijos —habló Shion finalmente, su voz resonando con una autoridad que hizo que todos, incluso Usui, guardaran silencio—. Les diré que ya hemos pasado por esto. Y también diré que esto es solo el comienzo de algo más, aunque no sé qué será esta vez.

Se levantó, y por un momento, su figura pareció proyectar la sombra de una armadura divina que no pertenecía a este siglo.

—Lo que sí sé es que no dejaré que les pase nada. Pase lo que pase, los voy a proteger. Lo prometo —su mirada recorrió a cada uno de ellos, deteniéndose un segundo más en Usui, antes de endurecerse—. Nos robaron nuestra libertad y nos condenaron a morir una y otra vez para alimentar este mundo. Es hora de recuperar lo que es nuestro.

El Retorno de las Reliquias

Takahiro Namikaze observaba desde las cámaras, consciente de que su arsenal de tecnología ninja era ahora insignificante. Las armas que estos jóvenes necesitaban no estaban en sus búnkeres.

Shion cerró los ojos y pudo sentirlo. Lejos, en templos sumergidos, en forjas volcánicas y en grietas abisales que solo ella recordaba, las armas originales estaban despertando. El arco de plata de Eduard, la lanza de Usui, el tridente de Alfred... todas ellas empezarían a vibrar al unísono con el poder creciente de sus dueños.

—Takahiro no tiene lo que necesitan —sentenció Shion, volviéndose hacia ellos—. Sus armas regresarán cuando su poder sea lo suficientemente fuerte como para reclamarlas. Hasta entonces, su mayor arma es su memoria. No olviden quiénes son, pero sobre todo, no olviden quiénes fueron los que nos encadenaron.

Usui sintió un escalofrío. La determinación de Shion lo descolocaba; ella estaba dispuesta a cargar con el mundo entero para que ellos no tuvieran que sufrir de nuevo. Pero él, con la sangre de Ares pulsando en sus sienes, decidió que no sería un protegido. Si ella iba a pelear contra dioses, él estaría allí, no debajo de ella como en el pasillo, sino a su lado, aunque su orgullo se negara a admitir que su alma ya le pertenecía.

De repente, una vibración sorda sacudió el edificio. El aire se llenó de un calor volcánico. Shion lo supo antes que nadie: sus propias katanas, forjadas en el fuego prohibido, acababan de detectar que su portadora estaba lista para la guerra.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play