Me llamo Dayana Gamez. Y en este libro plasmo los recuerdos de mi vida, cada palabra, cada estrofa, cada párrafo y cada capítulo son las líneas que se fueron escribiendo en mi cuerpo y luego en mis recuerdos.
Sin embargo todos ellos se fueron convirtiendo en raíces convirtiendo mi vida en un gran árbol fuerte.
En un momento sentí que mi vida no valía la pena, pero llegó esa luz que me hizo ver el propósito de mi vida.
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C-17
Capítulo 17
El observó mi actitud y delicadamente tocó mi mejilla con las yemas de los dedos, y me dijo que no me pudiera nerviosa, que el solo buscaba su bienvenida, diciendo eso me dio un beso en los labios.
Ese fue más duradero que el beso anterior, mi cuerpo se dio un poco traté de controlar mi respiración, depronto el pensó que era él quien me hacia sentir así, pero no, me sentía así porque mi cuerpo creo un rechazo; sin embargo, yo estaba dispuesta a pelear con todo sentimiento negativo que estuviera dispuesto a interferir con mi vida.
Yo solo tenia once años de edad, pero a los golpes la vida me enseñó a madurar a esa corta edad de mi vida.
Le di una sonrisa sincera, no estaba con él por conveniencia a mi actitud, no, yo me sentía atraída mucho por él, era un joven atractivo, alto de cabello castaño corto, pero elegante, tenía ojos marrones y unas cejas gruesas, sus labios eran delgados, era muy atractivo.
Salí de allí, con el corazón a mil por segundo, por las miles sensaciones que sentí en ese instante, salí de la casa y vi que todos los chicos se encontraban sentados en un gran árbol que se encontraba a la mitad de la calle al final de la misma, había un previó que hacía terminar la calle, debido a que él dueño era un mal hombre al que todos temían y no permitió que la calle pasara por el medio de su propiedad, ni quiso vender era un anciano testarudo.
Me senté al lado de mis primos y se encontraban contando cuentos de terror, yo pasé ese rato dando grito cualquier cosa me asustaba, y ellos se burlaban de mi.
No quise seguir con ese juego y me fui a casa, Joiner se levantó cuando les dije que me iba a dormir, y camino junto a mi, me preguntó: si en verdad tenía tanto miedo que me iba a dormir; le conteste que si era miedosa, pero no por eso me iba que me encontraba cansada, con nervios le pregunté por el hombre sin nombre, la última vez que vine lo vi aquí.
Me aterraba encontrármelo, pero ya estaba creciendo y debía hacerme fuerte y enfrentarlo, como iba hacer, ¡No lo sé! Pero no permitiría que volviera a tocar mi cuerpo.
Me contesto que se encontraba recogiendo cosechas para una finca aledaña al pueblo con varios de los hombres más, era tiempo de cosecha de sandía, y los agricultores estaban en su momento de recolección.
Joiner me preguntó, por qué preguntaba por él, le respondí que era amigo de mi padre y había vivido un tiempo en la ciudad con nosotros.
Llegamos a casa era una de las primera de la callé, saludó a mi abuela y a los que se encontraban junto a ella sentados afuera de la casa, me dijo que descansará y se marchó.
Todos eran muy querido con él, era un chico educado, aplicado y estudioso, no se parecía a sus hermanos, esos eran unos locos, literalmente, eran extrovertidos y desordenados, su disciplina era cero.
Mi abuela dijo que mi cena estaba en la cocina tapada, yo asentí entre a casa, busque ropa me di un baño, me cambié en el mismo baño salí, camine a la cocina y tomé mi comida, comí ahí mismo, no sabia como me sentía en ese momento sentía un hueco en mi vida difícil de llenar, vivía la alegría del instante, pero luego me sentía nada.
Cuando termine de comer lave mi plato y tres más que habían mi abuela tenía su cocina muy organizada era una señora muy aseada.
Fui a la cama de mi tía pequeña que ya dormía, me acosté boca arriba a mirar el techo, mi mente se encontraba en blanco, que me estaba pasando no sentía nada en ese momento.
No quería convertirme en una mala persona, yo he peleado con ese sentimiento de sentir rencor hacia los demás el daño no se lo haría a ellos se lo iba hacer a mi corazón.
Los días empezaron a pasar muy rápido y ya había pasado una semana, entre juegos, risas, caídas, Joiner y yo nos habíamos encontrado varias veces y nos dimos varios besos, yo, cuando me iba acostada en la cama sólo pensaba que me haría mi padre si me encontraba en una escena de esas donde me besaba con Joiner.
En las noches muy poco podía dormir, dos o tres horas era lo mucho que lograba dormir.
Ese día ayude a ni abuela en los oficios de la casa y salí con mis primos a jugar el el patio de mi bisabuela aun vivía y era una anciana muy linda más baja que yo delgada, su color de piel era oscura y una larga cabellera que la mantenía en una trenzas todo el tiempo.
A mi en particular me quería mucho cada vez que me veía me daba besos, decía que mi padre en el tiempo que vivió con mi mamá fue muy especial con ellos, y eso lo decían cada uno de mis tíos, adoraban a mi papá, solo decían cosas maravillosas de él, eso me llenaba de preguntas, debido a que ellos me describían un perfecto hombre que yo no conocía, pero, me ponía en el lugar de mi mamá, ¿que clase de hombre seria como esposo? ¡Será que se porto mal con ella y eso la hace no quererme!, solo ella tiene esa respuesta.
Un día Joiner me invito a la casa de su hermana estaría solo en casa, ya que su hermana se iría a la ciudad de compras.
Yo fui, después de hacer mis cosas, en el pueblo me sentía libre nadie vigilaba mis pasos, y me ofrecían la confianza de yo andar sin reproches.
Cuando llegue Joiner se encontraba haciendo unos trabajos del colegio ya él estaba a pronto de graduarse de la secunaria.
Cuando entre él sonrió, dejó a un lado lo que estaba haciendo y se acercó a mi; ¡enserió me gustaba ese chico!.
Paso su mano por mi cuello y la otra por mi cintura acercándome a él y me dio un apasionado beso como nunca había recibido uno.
Yo pase mis brazos por su cuello e intente seguir el beso, en ese beso experimente cosas diferentes, ahí supe que era el deseo.
Él acercó su cuerpo a mi y pude sentir abajo de mi ombligo lo abultada que estaba su entre pierna, ¡Eso me hizo sentir muy nerviosa!
El iba retrocediendo y yo al igual daba pasos hacia atrás, el beso en ese momento bajo su intensidad y era más suave, más dulce, cuando caminaba hacia atrás tropecé con la cama y el me acostó suavemente.
Empezó a acariciar mis brazos delicada mente y abandono mis labios dando besos delicados por mi cuello haciendo que cada poro de mi cuerpo se erizara por completo y mi intimidad sintiera una electricidad con esas sensaciones.
Así me imagino debía sentirme la primera vez, cuando fuera a perder mi inocencia, reaccioné a lo que estaba sucediendo y detuve su mano que tocó mi pierna y dije sin titubeo " No soy virgen “