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Hielo Y Alquitrán

Hielo Y Alquitrán

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor-odio / Completas
Popularitas:12.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🔞Zen, el gélido estratega Grimhand, y Hendrik, el indomable lobo De Vries, desafiaron la biología y el poder corporativo. Tras huir, fundaron un imperio. Su amor prohibido, transformó la guerra en una dinastía inquebrantable.🔞⚠️

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un infierno

El aire en el último piso del edificio corporativo era tan frío que parecía poder cortarse con un cuchillo. Para Zen Grimhand, ese era su hábitat natural. Se ajustó los puños de su camisa blanca, impecable, mientras observaba a través del ventanal el movimiento de la ciudad. Zen tenía veintinueve años y la paciencia de un cazador. Su aroma, una mezcla punzante de enebro con notas secas de ginebra, se mantenía bajo un control férreo, casi gélido. Había pasado años construyendo una muralla de hielo alrededor de sus instintos; en su mundo, una pizca de ferocidad era una debilidad que los buitres de la junta directiva devorarían.

—Señor Grimhand, el representante de la firma De Vries acaba de entrar al estacionamiento —anunció su secretaria.

Zen no respondió. Cerró los ojos y, por un instante, el muro de hielo crujió. Ese nombre, "De Vries", era una astilla clavada en su memoria desde los dieciséis años. El recuerdo de un gimnasio oscuro, el sabor metálico de la sangre y una mirada cargada de un desafío que le quemaba la piel.

Hendrik.

Pasaron exactamente cinco minutos cuando las puertas dobles se abrieron de par en par. No hubo cortesía. Hendrik De Vries entró como si el lugar ya le perteneciera. A sus treinta y un años, era la definición de la fuerza bruta contenida en un traje a medida que parecía suplicar clemencia en los hombros.

Su sola presencia alteró la presión barométrica de la habitación. Y entonces, llegó el golpe: el aroma. Abedul alquitranado. Un olor ahumado, denso, como madera ardiendo bajo una lluvia torrencial. Era una fragancia invasiva que reclamaba territorio y que, para cualquier otro Alfa, sería una bofetada directa al rostro.

Zen se dio la vuelta lentamente. Sus ojos claros chocaron con los de Hendrik y, por un segundo, el aire pareció desaparecer de sus pulmones. El silencio se volvió pesado, viscoso.

—Grimhand —dijo Hendrik. Su voz era más profunda, con una aspereza que le erizó los vellos de la nuca a Zen—. Sigues oliendo a alcohol barato y a prepotencia.

Zen esbozó una sonrisa mínima, letal.

—Y tú sigues entrando a los sitios como un animal que no conoce las puertas, De Vries. El tiempo no te ha dado clase, solo te ha hecho más grande.

Hendrik soltó una carcajada seca y acortó la distancia, invadiendo el espacio personal de Zen sin dudarlo. Apoyó sus manos sobre el escritorio, inclinándose hasta que Zen pudo ver las motas doradas en sus pupilas dilatadas. El aroma a humo y alquitrán envolvió a Zen, golpeando sus sentidos como una ola de calor que amenazaba con derretir su reserva.

—No vine aquí por clase —gruñó Hendrik, bajando la voz que vibraba directamente en el pecho de Zen—. Vine porque nuestras familias metieron la pata y tengo que aguantar tu cara de porcelana para que el negocio no se hunda. Pero no te equivoques... no soy un niño al que puedes manipular en la escuela.

Zen no retrocedió. Al contrario, se inclinó también, reduciendo la distancia a escasos centímetros. El enebro de su aroma comenzó a filtrarse con una fuerza cortante, luchando por espacio contra el humo de Hendrik. Sus feromonas chocaban en el aire como espadas.

—Ese es tu problema, Hendrik —susurró Zen, su voz era un hilo peligroso—. Siempre creíste que me manipulabas tú a mí.

La tensión se volvió insoportable. Para un extraño, eran dos ejecutivos discutiendo; para sus instintos, era una declaración de guerra biológica. Hendrik fijó su vista en los labios de Zen por una fracción de segundo. Fue un gesto casi invisible, pero cargado de una memoria traicionera: Hendrik recordó la firmeza de esos labios años atrás, y Zen recordó la fuerza de las manos de Hendrik sujetándolo contra las cuerdas de un ring, el calor de sus cuerpos sudorosos mezclándose por primera vez.

—Tu padre y el mío están abajo, esperando que firmemos —dijo Hendrik, aunque su cuerpo no se movió ni un milímetro. Estaba demasiado cerca, lo suficiente para sentir el calor que irradiaba el otro—. Si descubren que todavía queremos matarnos, el trato se cae.

—¿Quieres matarme, Hendrik? —provocó Zen, permitiendo que un rastro de desafío puro tiñera sus ojos—. ¿O tienes miedo de lo que pasa cuando te acercas demasiado y tu control de "macho alfa" se desmorona?

Hendrik apretó los dientes, un músculo de su mandíbula saltó. Sus ojos se oscurecieron hasta volverse casi negros. El instinto de Hendrik estaba al límite; su aroma se volvió sofocante, llenando cada rincón, reclamando a Zen no solo como su rival, sino como algo que deseaba poseer y marcar. La mano de Hendrik se movió imperceptiblemente, como si quisiera rodear el cuello de Zen, no para asfixiarlo, sino para obligarlo a ceder.

—No me tientes —advirtió Hendrik con una voz que era puro instinto—. Porque esta vez no habrá una campana que te salve, y me encargaré de que no puedas levantarte de la lona.

Zen enderezó la espalda y se acomodó la corbata, rompiendo el hechizo, aunque su corazón golpeaba con violencia contra sus costillas. El aire volvió a circular, pero el rastro de sus esencias mezcladas —humo y ginebra— flotaba en la oficina como el resabio de una explosión.

—Bajemos entonces —sentenció Zen, recuperando su máscara de hielo—. Tenemos una guerra que fingir. Pero mantén tus manos lejos de mí, De Vries. Mi paciencia es mucho más corta que mi memoria.

Hendrik lo observó caminar hacia la puerta. La elegancia de Zen le irritaba tanto como le atraía; quería ver esa camisa impecable arrugada, quería ver ese control de hielo hecho pedazos bajo su peso.

—Esto va a ser un infierno —murmuró Hendrik, aspirando profundamente el rastro de enebro que Zen dejaba a su paso.

Salieron al pasillo uno al lado del otro. Sus hombros chocaron "accidentalmente". Ninguno pidió disculpas. Ninguno cedió espacio. Eran dos Alfas en un territorio demasiado pequeño, y ambos sabían que, antes de que el contrato se firmara, alguien tendría que terminar de rodillas.

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ISABELRUIZDIAZ[BETA]😈🖤
Hola escritor como siempre no me defraudas la verdad que Estoy sumamente complacida con la obra que has creado y agradezco tener la oportunidad de siempre tener la grata sorpresa de encontrar una más de tus locuras de mi agrado me impresiona la realidad que puedes llegar a causar en una obra utilizando la biología el amor El Poder el sacrificio y la evolución en una sinfonía espectacular creando así una nota perfecta Gracias escritor nos veremos más adelante y espero poder seguir siendo participe de sus obras como uno de los invitados a ver
Skay P.: ¡Mi Chikis! Gracias por tus elogios, me llenan el alma🤟🌈
Te recomiendo "Sol de la Bahía". Es una historia de amor muy hermosa.
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isisM.
tiene mucha razón lo que le dijo al hombre de hielo
isisM.
pues bruton, bruto no es jajaj
Skay P.: Pobre bebé 🫦
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isisM.
fuera yo le agarro una chichi jajajaj
isisM.
fuera el zen le digo pendeme fuego jajaj🤣
isisM.
intensoooo🤭
Skay P.: ¿Lo querías así o no?😈
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isisM.
de muchas más 🤭
isisM.
todo comenzó mal y Meda miedo que termine mal
Skay P.: ¡Sin miedo al éxito, mi amor!🫣🫠
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isisM.
uuuy esto va a dolor un chingo cuando llegue el momento de salir de esa casa 😭😭😭
Skay P.: ¡Habrá sorpresas!🫰✨️
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isisM.
eso significa " tocame tocame " jajaj
Skay P.: Significa ¡que duela, pero rico!🙈
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isisM.
susurros del diablo jajajja
Skay P.: Estamos en sintonía, mi amor🫰
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isisM.
cielo si te traía ganas desde antes de ese fallo ahora que puede acercarse más vos crees que se irá otro lado
Skay P.: ¿Qué harías en su lugar?🫣
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isisM.
wooooaaaw quedé 🤨🤨🤨🤨
Skay P.: Y lo que falta, mi cielo...🧚‍♂️✨️🌈
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isisM.
vuelvo y repito que quieren Aser esos viejos zorros
Skay P.: Ya te expliqué hace un rato, cariñito📲🌈😈🤟
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isisM.
el diablo y de cristal en la primera estalla esa casa jajajaj
Skay P.: ¡Tu mente es diabólica!😈🤟
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isisM.
viejos zorros que tiene en la cabeza de juntar a dos catástrofes nucleares juntos
Skay P.: jajajaja 😈🌈
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isisM.
por esos pensamientos que inculcaron ahora hay dos bestias una impulsiva y la otra muy serena que aún así sabes que es peligrosa
Skay P.: Bestias peligrosas y sabrosas 🫦
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isisM.
es terrible que el " enemigo " te conosca también 🤣
isisM.
zen lograste herir fuerte el orgullo de ese macho
isisM.
uuuy me encanta la manera de provocarlo
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