Arthur Harington. El magnate de los negocios, dueño de 5 empresas que dominan el mercado internacional. Sabe todo, conoce a todos. Nada se le escapa. ¿Puede este hombre sentir lástima por alguien que siempre ha vivido en la calle?
Charlotte Taylor. Apenas tiene un nombre y un apellido. No sabe qué es peor ¿morir o seguir viviendo?
¿Podrá Charlotte encontrar un buen samaritano que le cambiara la vida? y si lo hace ¿ha qué costo será?
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Está es la vida que elegí.
Pensamientos de Emma Miller...
Aún recuerdo cuando conocí a Arthur, ¡que día más hermoso! Ver a ese hombre tan guapo me reinicio el software, estaba comprobado unas verduras para una receta y el tenía una lechuga en la mano, dudando de si llevarla con el o dejarla en su lugar. Encontré esa acción tan tierna, me acerqué y ofrecí mi ayuda para su indecisión, estaba encantada con esos ojos y esos labios y ese cuerpo, uuuf. Con todo, me miraba como si me estuviera estudiando, como diciendo ¿quién está intrusa?, no me permito retroceder y espero que me hable.
Arthur: Por lo visto no me dejará tranquilo. Quiero hacer una ensalada, pero no sé si debería hacerla con lechuga.
Emma: Pues la lechuga es muy rica, le quedará muy bien.
Recuerdo que meira y sonríe, como burlándose de mi inocencia, me pasa una tarjeta con su contacto. La felicidad me cubrió por completo, no sabía que podía tener tanta suerte. Siempre he tenido el hombre que quiero y está no era la excepción. Soy la única hija de mis padres y de sus labios nunca salió un 'no'. Tomó la tarjeta y le sonrió, el se despide y sale del super mercado. Creí que era el mejor día de mi vida.
Después de mantener una relación por meses, note su distancia y me trataba con indiferencia, sabía que el ya no quería estar conmigo por lo que preparé un plan para no dejar que se aleje de mi. Sacrifique mi figura y mi dignidad, me embaracé y lo forcé a quedarse a mi lado. Reconozco que fue el peor error de mi vida, creí que podía tenerlo a mis pies y hacer lo que quisiera con el, pero el fue que hizo lo que quiso conmigo. En vez de sentir amor por el, le tengo mucho miedo, Arthur es todo un misterio y no quiero descubrir que más hay detrás de ese telón.
Amenacé a Arthur con irme lejos y llevarme a Harry, creía que eso le daría miedo y se sometería a mi petición, pero su reacción me aterró. Me levanto por el cuello, me apretó para que yo no pudiera respirar y me levantó en el aire haciendo que mis pies queden suspendidos. Fue horrible, nunca había sentido tanto miedo, todo mi mundo pasó por mis ojos y sentí que era mi fin, hasta que me soltó y me dejó caer con brutalidad en el suelo. No había ninguna pizca de remordimiento en sus ojos y sus labios estaban muy tensos, estaba lleno de ira. Nunca lo había visto así, tengo miedo por mi hijo ¿y si un día el niño lo hace enojar? ¿que le haría? Son muchas preguntas y no sé si quiero preguntarle, solo con pensar en como actuaría, me aterra.
Arthur llega de muy buen humor y habla por videollamada con sus amigos, no me presta atención, actúa como si yo no existiera, no le veo intención de pedirme perdón por lo que me hizo en la mañana. Dejo qué termine de hablar y me armo de valor para hablar con él.
Emma: Arthur tenemos que hablar.
Arthur la mira y sigue navegando en su teléfono.
Emma: ¿Crees que estás actuando con madurez?
Arthur deja lo que está haciendo y le presta atención.
Arthur: ¿Que quieres decirme?
Emma: ¡Deberías pedirme perdón por lo que me hiciste está mañana!
Arthur entrecierra los ojos y la analiza por unos segundos.
Arthur: Si me provocas otra vez, eso no será nada para lo que te haré.
Emma se asusta por esa declaración y teme seguir la conversación, pero debe hacerle unas preguntas que la tienen preocupada.
Emma: ¿Si tú hijo te hace enojar, que le harías? ¿También le harías daño?
Arthur: Nunca te compares, mi hijo solo recibirá amor y atención de mi parte.
Emma: La mejor forma de cuidar de él, es cuidando de su madre. No estás pensando bien.
Arthur: ¿Crees que puedes hacer y decir lo que quieras y no tendrás consecuencias? Si estás pensando así, estás muy equivocada. Si intentas amenazarme otra vez, yo te daré una muy buena lección que nunca olvidarás. Te aconsejo que te dediques a cuidar de nuestro hijo y no meterte conmigo.
Emma: Ok, ya entendí.
Emma se levanta del sillón y se dirige a su habitación, cree que Arthur irá tras ella, pero se queda esperando hasta que el sueño la vence. Se durmió esperando que Arthur fuera a buscarla y la seduciría, que buscaría la manera de que ella lo perdone, que intentaría recuperar su relación y la confianza que ella le tenía. Emma se durmió con marcas de lágrimas en sus mejillas y con el corazón roto, sus ilusiones rotas, sus planes para el futuro vaporizados. Todo lo que creyó tener bajo control le estaba dando frente. En la madrugada sintió que alguien se subía a la cama y su corazón aceleró pensando que era su amado, pensó que Arthur había dejado de pelear con su orgullo y reconoció que la necesitaba, pero toda esa ilusión se esfumó cuando sintió unas manitas intentando abrazarla, se volvió a entristecer y abrazó a lo único que le quedaba y por quién debía ser fuerte. Su pequeño se acurrucó entre sus costillas, eso fue suficiente para que sintiera un poco de paz y pueda volver a dormir.
En la mañana se crea un ambiente muy alegre con el pequeño Harry brincando y siguiendo a su mami por todos lados, la alegría del pequeño se transmitía a Emma y le permitía pasar unas horas feliz. Salen al parque y se reúnen algunas madres, dejan a los niños jugar libremente sin dejar de estar alerta por si ocurre algún percance. Todas hablan de su día a día y de las cosas que quieren comprar, sin duda un ambiente que hace olvidar los problemas por unos minutos. Emma se relaja y se une al grupo de madres, todas las reciben con agrado y la incluyen a la conversación, así pasan el rato y poco a poco se van retirando para seguir con sus quehaceres.
Emma va al supermercado a comprar algunas cosas que necesita para una receta. Intenta tomar un frasco que está muy alto, pero no lo alcanza, pierde el equilibrio y cae hacia atrás, pero antes de llegar al suelo y darse algún golpe, unas manos masculinas la sujetan. Emma agradecida se voltea para ver quién fue su salvador y queda maravillada por la belleza de aquel hombre.
Emma: ¡Muchas gracias, señor!
Berat: No hay de qué, solo ayudó a una dama en apuros. Me alegra que llegue a tiempo.
Emma: ¿Cuál es su nombre? ? Debo agradecerle con más formalidad.
Berat: Claro, mi nombre es Berat Yilmaz ¿y el de usted bella dama?
Emma: Que nombre tan interesante, mi nombre es Emma Miller. ¿De dónde es usted?
Berat: Es un placer, soy de Turquía.
Emma: Ooh que interesante, conocí un poco de Turquía y me gustó mucho.
Berat: Me alegra escuchar eso. ¿Cree que pueda invitarla a tomar un té? Por aquí hay un puesto donde venden un té turco muy sabroso.
Emma: Muchas gracias, aceptó su invitación.
Ambos van al puesto y se sientan a disfrutar del té, se conocen un poco y por primera vez en su vida, Emma se siente tranquila y gentil con un desconocido. ¿Puede ser está, una brecha para un nuevo comienzo?