Mi vida ya era un desastre antes de que él apareciera.
Estoy endeudada, vivo en un apartamento horrible y trabajo en una cafetería donde apenas sobrevivo y entonces llega mi nuevo vecino.
Alto, atractivo, arrogante… Y probablemente un asesino serial.
Todas las noches hace ruidos extraños, aparece cubierto de sangre y actúa como si quisiera matar a cualquiera que se acerque a mí.
Pero mientras más intento evitarlo, más comienzan a cambiar las cosas.
Sueños extraños.
Secretos ocultos.
Y una peligrosa verdad sobre mí que nunca debió despertar.
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Capitulo:21
AMELIA:
Verlo caminar hacia el baño completamente descalzo y mostrando esa espalda de escultura griega debería ser un delito castigado por la ley.
Suelto un largo suspiro una vez que escucho la puerta del baño cerrarse y me tiro hacia atrás en la cama, cubriéndome el rostro con las manos mientras miles de pensamientos cruzan por mi mente.
—Tranquilízate, Amelia... Es solo un hombre lobo millonario, guapo y ultrasexi que dice que eres suya... No es para tanto.
Me susurro a mí misma, pero el pulso desbocado en mi cuello me lleva totalmente la contraria.
Minutos después, la puerta del baño se abre y Asher sale vistiendo un pantalón negro ajustado y una camisa gris que se le pega al pecho de una forma que destruye cualquier intento de concentración que me quede.
Trae el cabello húmedo y ese aroma a pino se intensifica en toda la habitación.
—El baño es todo tuyo, pequeña bruja.
Dice con una sonrisa de lado que me hace suspirar.
—Al fin... Necesito revivir.
Le digo poniéndome de pie a toda prisa y entro al enorme baño de mármol y me quedo con la boca abierta por un segundo.
Es más grande que la sala de mi viejo apartamento... Hay una tina gigantesca una ducha de cristal y un espejo enorme con luces cálidas.
Me quito la camiseta de Asher, pero no sin antes olerla como una maniática una última vez... Y me meto a la ducha.
Dejo que el agua tibia caiga sobre mi cuerpo llevándose todo el cansancio del viaje y el susto de los últimos días... Me lavo el cabello con los lujosos jabones que hay aquí, algunos huelen a vainilla y frutos dulces, así que aprovecho para cepillarme los dientes concienzudamente.
Luego de unos minutos salgo de la ducha sintiéndome como una persona completamente nueva y fresca.
Me envuelvo en una bata blanca y suave que encontré colgada y regreso a la habitación para buscar ropa en mi maleta.
No traje vestidos elegantes ni nada por el estilo, así que me toca improvisar con lo que tengo a la mano.
Elijo un pantalón ajustado de color negro que resalta mis curvas y un suéter sencillo de cuello alto en tono crema que es bastante suave.
Me maquillo de manera muy natural: un poco de corrector para disimular el cansancio, rímel para destacar mis pestañas y un brillo labial con tono rosado que le da un aspecto jugoso a mis labios.
Dejo mi cabello suelto, secándose un poco hasta que cae en suaves ondas sobre mis hombros.
Poco maquillaje y ropa un poco censilla... Pero al mirarme al espejo del tocador, me veo sorprendentemente hermosa y fresca.
Salgo del vestidor ajustándome la manga del suéter y me encuentro a Asher apoyado contra la pared, esperándome.
En cuanto me ve, sus ojos grises se fijan en mí y recorren mi cuerpo despacio, deteniéndose en mi rostro y luego en mis labios recién pintados.
Noto cómo su garganta se mueve al tragar saliva.
—No necesitabas maquillarte tanto... Ya te ves perfecta.
Dice con una voz baja y ronca que me hace dar un vuelco al corazón.
—Casi ni me maquillé lobito... Solo resalté lo que ya es bonito por naturaleza.
Le respondo guiñándole un ojo para disimular los nervios que me provoca su mirada.
—Lista no estoy... Pero si no bajamos ahora, presiento que esos viejos van a tirar la puerta abajo.
Le digo intentando sonar valiente, aunque por dentro mis tripas están haciendo una fiesta de nervios.
Asher esboza una sonrisa ladina y sin pedir permiso, toma mi mano entrelazando sus largos y cálidos dedos con los míos.
El contacto envía una descarga eléctrica por todo mi brazo.
—Camina a mi lado y no me sueltes por nada del mundo... Recuerda que ante todos eres la futura Luna de los Blackwood.
Trago saliva, pero asiento en silencio.
Salimos de la habitación y el pasillo parece diez veces más largo que anoche mientras bajamos las majestuosas escaleras de mármol, escucho el eco de varias voces graves que provienen del gran salón del primer piso.
Al llegar al último escalón, me siento más nerviosa.
En el centro de la sala hay tres hombres mayores vestidos con trajes oscuros impecables... Tienen una postura tan rígida y una mirada tan fría que hacen que el aire alrededor se sienta sofocante.
A un lado de mi está Logan, parado con los brazos cruzados y una expresión seria que nunca antes había visto.
En cuanto pisamos el suelo del vestíbulo, las miradas de los tres ancianos se clavan en nosotros... O más bien, en nuestras manos entrelazadas y luego directamente en mi rostro.
—Alfa Asher.
Habla el hombre del centro, el más anciano de todos con una voz rasposa que parece salir de una tumba.
—Escuchamos por el territorio que trajiste a una mujer que no es loba a la mansión en mitad de la noche... Y que la proclamas como tu pareja.
El tono del anciano es despectivo y siento cómo sus ojos me escanean de arriba abajo con profunda desconfianza.
Instintivamente me pego un poco más al costado de Asher para sentirme más segura.
En respuesta, el agarre de Asher en mi mano se vuelve más firme y un sordo gruñido retumba en su garganta, haciendo que el ambiente en la sala cambie drásticamente.
—Mide tus palabras, señor Vane.
Sentencia Asher con su voz de mando, provocando que hasta los cristales del salón vibren ligeramente.
—No estás hablando de cualquier mujer... Estás hablando de la pareja del alfa de una de las manadas más fuertes.
El tal Vane da un paso adelante, arrugando el ceño con profunda duda.
—Sabes bien cuáles son las leyes de la manada alfa Asher... No podemos aceptar a una desconocida en el corazón de nuestro territorio sin estar seguros de su linaje... Su olor... Parece humana, pero su aroma es neutro ¿Cómo vas a demostrar que es tu pareja?
Mi corazón da un vuelco tremendo y el pánico me congela la sangre ¡Se están dando cuenta!
Pero antes de que pueda entrar en colapso, Asher se gira hacia mí, toma mi rostro con una de sus enormes manos y me atrae hacia él.
Sin darme tiempo a reaccionar, pega sus labios a los míos en un beso profundo, posesivo y dominador que me deja sin aliento en medio del salón.
Siento cómo su lengua me exige paso y cómo su mano baja hasta mi cintura para pegarme por completo a su cuerpo frente a los ancianos... Un jadeo se me escapa entre sus labios y cuando finalmente se separa unos milímetros de mí, su mirada plateada brilla con una ferocidad salvaje.
—Mía.
Dice con voz ronca y luego se gira hacia los ancianos, manteniendo su brazo envuelto en mi cintura de forma protectora.
—¿Todavía tienen dudas sobre a quién le pertenece? Ella es mía y él que se atreva a poner en dudas mis palabras se la verán conmigo.
Sisea Asher con voz peligrosa mientras gruñe.
—Ademas pasó la noche en mi cama y mi aroma está impregnado en su piel... ¿Vas a cuestionar a mi lobo en mi propia casa?
El silencio que se forma en el salón es tan espeso que hasta se puede escuchar el chasquido de la madera en la chimenea.
Los tres ancianos abren los ojos con sorpresa y Logan intenta disimular una sonrisa de triunfo al fondo.
El viejo Vane aprieta la mandíbula mirando la forma en que estoy aferrada a la camisa de Asher.
—Si el lazo es real y tu lobo la ha reclamado... El consejo no interferirá por ahora.
Dice el anciano a regañadientes, inclinando levemente la cabeza.
—Pero la junta de la manada se celebrará en tres días Alfa... Allí tendrás que presentarla formalmente ante todos los miembros y si hay alguna irregularidad, la ley se aplicará sin excepciones... Sabes perfectamente que para ser aceptado debe de estar unida a ti en todos los sentidos.
El viejo me mira por algunos segundos y Asher vuelve a gruñir pegándome más a su cuerpo.
Los tres ancianos se dan la vuelta y caminan hacia la salida a paso firme.
Logan los acompaña hasta la puerta para asegurarse de que se vayan.
En cuanto las grandes puertas de roble se cierran, me separo de Asher de un tirón, llevando una mano a mi pecho para tratar de calmar el desastre que es mi corazón.
—¡Estás completamente demente!
Exclamo mirándolo con los ojos abiertos de par en par.
—¡Me besaste frente a esos viejos aterradores!
Asher sonríe de lado, esa sonrisa arrogante que me revuelve el estómago de pura tentación y da un paso hacia mí.
—Era la única forma de callarle la boc pequeña bruja... Y no pareció molestarte en absoluto.
—¡Claro que me molestó!
Miento vergonzosamente mientras las mejillas me arden a más no poder.
—Además... ¿Escuchaste lo que dijo? ¡En tres días es la junta de la manada! ¿Qué se supone que voy a hacer frente a cientos de lobos mirándome?
Asher borra su sonrisa juguetona y su mirada se vuelve sumamente seria y profunda mientras acomoda un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.
—En tres días vas a estar a mi lado como mi Luna... Y yo me encargaré de enseñarte a comportarte como la reina que eres.
—¿Y que quiso decir unida a tí en todos los sentidos? No será... Lo que estoy pensando.