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Segunda Oportunidad

Segunda Oportunidad

Status: En proceso
Genre:Venganza / Romance / Yaoi / Amante arrepentido / Reencarnación
Popularitas:15.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Wang Chao

Después de amar obsesivamente y morir, Elijah Grant despierta con una segunda oportunidad y un juramento: esta vez no permitirá que el amor lo destruya. Decidido a huir del hombre al que amó unilateralmente durante años, planea una nueva vida lejos de él.

Pero el pasado no se olvida tan fácilmente.

El hombre que lo marcó se niega a dejarlo ir, y una amenaza inesperada vuelve a poner su vida en peligro.
Cuando el amor se confunde con posesión y el destino insiste en repetirse…

¿podrá Elijah escapar de su final o está condenado a revivirlo?

NovelToon tiene autorización de Wang Chao para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21. Algo no encaja.

—Tomen asiento, por favor —les pedí una vez que todos ingresaron a mi oficina.

Aún me sentía ligeramente alterado por lo ocurrido minutos antes en la oficina de Robert. El eco de su voz, su mirada furiosa, la presión de su mano aferrándose a la mía… todo seguía ahí, latiendo bajo mi piel como una herida reciente. Supongo que mi rechazo no solo cambió nuestra dinámica, sino también su necesidad de no mantenerme a kilómetros de distancia. Antes no me habría permitido cerrar una reunión sin él presente, controlándolo todo.

Mierda.

Si lo hubiera sabido desde el principio, si hubiese entendido que bastaba con no dejar de suplicar para que me empujara lejos, quizá habría seguido fingiendo. Habría continuado arrastrándome detrás de él solo el tiempo suficiente para conseguir lo que necesitaba: irme. Alejarme. Salvarme.

Dominick, sin embargo, no tomó asiento.

—Antes de firmar nada, Elijah —dijo con calma, permaneciendo de pie. En mi oficina solo había tres sillas, y eso parecía no incomodarle en lo absoluto.

Era extraño recibir clientes allí. La mayoría de los acuerdos se cerraban con Robert o en la sala de juntas. Que estuvieran en mi espacio, observándolo todo, me hacía sentir expuesto de una forma distinta.

—Ella es Margot —continuó, señalando a la mujer de tez morena sentada frente a mí. Su postura era recta, impecable. Me dedicó una sonrisa breve, casi protocolaria, acompañada de un leve asentimiento—. Emiliano, a tu derecha, y Richard, a tu izquierda.

Ambos hombres saludaron de la misma manera, sobrios, silenciosos. Personas acostumbradas a observar más de lo que hablan.

—Mucho gusto a todos —respondí, tomando asiento detrás de mi escritorio—. Soy Elijah Grant y me alegra que hayan elegido esta empresa para el desarrollo de su farmacéutica.

Mis dedos se cerraron un instante sobre la superficie de la madera antes de relajarme.

—¿Hay algo que deseen saber antes de formalizar el contrato?

Dominick asintió lentamente. Cruzó los brazos sobre el pecho, marcando sin pudor la firmeza de sus músculos, y comenzó a recorrer mi oficina con la mirada. No era una inspección apresurada; era meticulosa, calculada. Giró sobre sus talones, dando una vuelta completa, como si buscara una grieta invisible, un error que yo mismo hubiese pasado por alto.

Ese escrutinio silencioso logró tensarme más que cualquier interrogatorio directo.

—¿Puedes, Elijah… —pronunció mi nombre con una lentitud deliberada, deteniéndose frente a mí— mostrarnos los proyectos que has desarrollado?

Su mirada se clavó en la mía. Grisácea, intensa, opresiva.

—Es fácil decir que eres el mejor —continuó—, pero los hechos hablan más que las palabras. Lo sabes, ¿verdad?

Asentí, manteniendo una sonrisa profesional, aunque sentía un leve nudo formarse en mi estómago. No de miedo, sino de expectativa.

—Por supuesto.

Abrí el cajón a mi izquierda y saqué el catálogo donde reunía mis proyectos más importantes. Al pasarlo, las imágenes se desplegaron con precisión: museos, casas de ópera, edificios corporativos de líneas limpias, estructuras blancas bañadas por luz natural, incluso un acuario que había sido uno de mis mayores retos.

—El proyecto de Manhattan aún no está incluido —aclaré—, pero esto debería darles una idea clara de mi trabajo… juzguen ustedes mismos.

Deslicé el álbum abierto hacia el centro del escritorio.

Los cuatro se inclinaron sobre él, observando cada página con una atención que no estaba acostumbrado a recibir. No pasaban las hojas con prisa; se detenían, comentaban en murmullos bajos, asentían. Margot sonrió ante una de las imágenes. Richard señaló un detalle estructural. Emiliano frunció el ceño, interesado.

Y entonces lo entendí.

Por primera vez en mucho tiempo, alguien estaba mirando mi trabajo y no la sombra de Robert detrás de él.

Y, por alguna razón, eso me hizo sentir más vulnerable… y más fuerte al mismo tiempo.

Algo no encajaba.

Mientras hojeaban el catálogo, una incomodidad sutil comenzó a instalarse en mi pecho. No era desconfianza exactamente, sino una percepción extraña, como si el aire en la habitación se hubiera vuelto más denso. Esos clientes no observaban como los demás. No evaluaban solo estructuras, costos o estética. Había algo más en la forma en que miraban… como si midieran personas, no proyectos.

Margot cerró el catálogo con cuidado y se recostó en el respaldo de la silla.

—Es impresionante —dijo—. Hay coherencia, identidad. No solo construyes espacios, los haces funcionales para quienes los habitan.

—Eso buscamos —añadió Emiliano—. Alguien que entienda que una farmacéutica no es solo un edificio, es poder, control, imagen.

Asentí, aunque esa palabra —control— me recorrió la espalda como un escalofrío.

Dominick no habló de inmediato. Permanecía apoyado contra el borde del escritorio, demasiado cerca. Sus dedos largos descansaban sobre la madera, a centímetros de los míos. Cuando finalmente levantó la vista, sentí el impacto directo de su atención.

—Creo que no necesitamos ver más —sentenció—. El trabajo habla por sí solo.

Los demás asintieron.

—Nos pondremos en contacto para cerrar detalles —continuó—. Ha sido un gusto, Elijah.

Me levanté para despedirlos, cumpliendo con el protocolo, con la sonrisa correcta, la postura correcta. Pero apenas me incorporé, el mundo dio un vuelco.

Un mareo súbito me golpeó con violencia. El suelo pareció inclinarse bajo mis pies y una presión extraña me cerró el pecho. El aire se volvió insuficiente. Sentí que mis rodillas flaqueaban antes siquiera de comprender qué estaba ocurriendo.

—Elijah—

No llegué a caer.

Una mano firme rodeó mi antebrazo, otra se apoyó con seguridad en mi espalda baja, sosteniéndome sin esfuerzo. El contacto fue inmediato, invasivo… demasiado real. El aroma de Dominick —limpio, masculino— me envolvió antes de que pudiera reaccionar.

—Tranquilo —murmuró—. Te tengo.

Mi corazón latía con fuerza desmedida mientras intentaba recuperar el equilibrio. Apoyé una mano en su pecho de manera instintiva, sintiendo el calor bajo la tela de su traje.

—Lo siento… —musité—. Solo fue un mareo.

—¿Estás bien? —preguntó, inclinándose ligeramente hacia mí.

Asentí, aunque no estaba seguro de que fuera cierto.

—Sí, solo… me levanté muy rápido.

Dominick no retiró las manos de inmediato. Su agarre se mantuvo firme un segundo más de lo necesario. Cuando levanté la vista, me encontré atrapado en sus ojos. No eran fríos ni distantes como había supuesto; eran intensos, atentos, demasiado presentes.

Me observaba como si intentara descifrar algo que yo mismo desconocía.

—Aun así —dijo con voz baja—, estás pálido.

Sentí un calor incómodo subir por mi cuello. La cercanía, la manera en que su mirada recorría mi rostro sin pudor, hizo que un nerviosismo absurdo se apoderara de mí. Tragué saliva.

—Estoy bien —repetí, esta vez con más firmeza—. Gracias por sostenerme.

Lentamente, soltó mi brazo. Pero sus ojos no se apartaron.

—Deberías descansar —añadió—. No todos saben escuchar cuando su cuerpo pide una pausa.

Asentí sin saber qué responder.

Uno a uno se despidieron. Margot me dedicó una mirada curiosa, como si hubiera notado algo más. Emiliano y Richard salieron primero. Dominick fue el último.

Antes de cruzar la puerta, se detuvo. Giró apenas el rostro hacia mí.

—Cuídate, Elijah —dijo—. Nos volveremos a ver.

No fue una pregunta. Fue una certeza.

La puerta se cerró tras él, y solo entonces me permití soltar el aire que había estado conteniendo. Mi mano temblaba ligeramente aún.

No sabía por qué, pero estaba seguro de algo: esa reunión no había sido solo un contrato más.

1
Nerezka Martinez
excelente 👌 me encantó se siente los sentimientos de los dos uno desesperado por obtener lo que quiere y que tenia pero ahora ya no y el otro desesperado para no caer y decir lo que oculta por el bien de él y su bebe
karina ochoa
Más de lo que ya lo has destruido! Ojalá no lo recuperes nunca, él merece ser feliz con su bb
karina ochoa
Ay mi niño ojalá puedas irte pronto y tener a tu bb lejos de ese tóxico 😤
lectora fantasma
No se como expresar lo que soneto por que son emociones convinadas, ya no soporto
Gracias por la actualización
lectora fantasma
Ya no puedo con Robert que lo atropelle un camión o no se que se queme vivo pero ya no lo quiero
Yudiela Arboleda: yo tampoco lo soporto autora has tu magia
total 3 replies
lectora fantasma
Robert ya me cae super mal solo tiene una maldita cosa en la cabeza era preferible el vecino que él
Lilly
Esta buenísima esta novela 💯
Lilly
Sí, a ti.
lectora fantasma
Dominick ya me generó mala vibra pero como pudo distionarse tanto a menos que él sepa algo, hasta siento que Daniel fue enviado por él. Dios mi mente esta volando
ARY🤓
Wooww que fuerte!
Mxr
dio mio, me duele ver a mi niño sufrir asi😭😭 espero y se aleje de td los que le hacen mal y sea feliz con su bebé
karina ochoa
Pues yo pensé en el médico! Y de paso le dio medicamento. Ojalá no afecte al bb 🤔🤔🤔😭
Lilly
Lamentablemente
Ikeuhyun
lo que importa es el bebé... 😭☝️
Vanessa Araque
soy la primeraaaaaaa, no entiendo este pendej0 todo lo que dice y hace rayas más que se llenó con el amor... y viene y sale con que a él no le importa un carajo... 😭😩😭

yo si quisiera que quedarán juntos claro después que el sufriera bastante y cambiará completamente para poder recuperar a Eli, o por lo menos que fuera un trío para que el papucho de Dominick no quede por fuera
Alita: Es una de las pocas veces donde quisiera que fuera Dominick quien ocupará " ese lugar," y el otro por pende.............. que se quedé mirando la felicidad de Eli. No quiero a ese tipejo, jajaja que buena esta la trama de la historia que vuelvo a sentir todo lo que vive el protagonista. 🤭🥰 Gracias por actualizar ☺️
total 3 replies
Mxr
Te odio
I hate you
Bastard
Nancy Martinez Aquino
Nooo autora por que el ?? Y ahora está celoso de su hijo aunque no lo sabe aún y ojalá no lo sepa , no los merece
Nerezka Martinez
ya lo esperaba con ansias este capitulo , gracias ya aunque sea uno me conformo 😁😁
Maru19 Sevilla
Yo esperaba a Daniel😂
lectora fantasma: Yo, era preferible él
total 1 replies
Nerezka Martinez
jajaj y yo pensando que era Daniel pero ni el ni el otro esto si que fue sorprendente 😁👍😉
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