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CORAZONES REBELDES

CORAZONES REBELDES

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor a primera vista / Triángulo amoroso / Colegial dulce amor / Melodrama / Chico Malo
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

Entre los secretos de un pasado enterrado que la marcó para siempre y las manipulaciones de una élite dispuesta a devorarla, Ángela deberá descubrir si es capaz de romper los hilos de su propia dinastía antes de que la obliguen a vender el resto de su vida al mejor postor.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Nunca dejé de extrañarte

...CAPÍTULO 14...

...----------------...

...ANGELA SALLES ...

Estaba de pie junto a la barra, simulando escuchar una anécdota de Julian sobre un desfile en Milán, pero mi atención real estaba fija en la entrada de la zona VIP. Cuando vi aparecer a Asher entre las antorchas y las luces magenta, casi dejo caer la copa de champaña.

Llevaba una camisa blanca de lino ligeramente desabotonada en el pecho y unos pantalones oscuros. El rastro de barba de un par de días se veía aún más marcado bajo la iluminación nocturna. Y a su lado, aferrada a su brazo, venía Verónica, luciendo un vestido verde que hacía juego con sus ojos.

Control, Ángela. Eres una figura pública, te has codeado con primeros ministros y CEOs, no te vas a desestabilizar por tu ex de la adolescencia.

Estás en vacaciones, viniste a divertirte. Él tiene su vida.

—¡Ángela! ¡Sarah! Qué increíble está todo —la voz de Verónica me sacó de mis pensamientos, arrastrando a Asher hacia nuestro círculo.

—¡Bienvenidos! —exclamó Sarah, lanzándome una mirada cargada de pura malicia divertida sobre el borde de su copa—. Me alegra tanto que hayan venido. Chicos, ellos son...

—Viejos amigos —interrumpió Asher, con esa voz profunda y ronca que me obligó a mirarlo de frente. Se detuvo a escasos centímetros de mí, y el aroma a su loción me golpeó de lleno.

La incomodidad que se instaló entre nosotros fue casi física, una tensión tan densa que se podía cortar con el cuchillo de la barra.

—Te ves... increíble, Ángela —dijo él, sosteniéndome la mirada. No había un tono casual en su voz.

—Gracias —respondí, forzando mi mejor sonrisa de sociedad, aunque sentía las manos heladas—. Tú tampoco te quedas atrás. El aire de la facultad de medicina te asienta bien, por lo que veo.

Lo solté con naturalidad, fingiendo que lo sabía desde siempre, pero la verdad era otra. Dos horas antes de la fiesta, encerrada en el baño de mi villa con los nervios de punta, había caído en la tentación.

Había tomado mi teléfono y me había puesto a stalkearlo, buscando su rastro digital hasta dar con su perfil de la universidad. Fue ahí, mirando fotos de él con batas de laboratorio y libros densos, donde me enteré de que se estaba matando en el cuarto año de medicina. Me rehusaba a admitir el poder que todavía tenía sobre mí, pero la curiosidad me había ganado antes de bajar a la playa.

Verónica soltó una risita, acomodándose un mechón de cabello detrás de la oreja.

—¡Ay, no me hables de la facultad! Casi no lo veo por culpa de sus guardias en cirugía. Pero dime, Ángela, ¿cómo están las cosas en Londres? Estaba leyendo hace un rato sobre la empresa de tu padrastro. Debe ser fascinante vivir en ese mundo.

Miré a Verónica, sintiendo una punzada de incomodidad extra en el estómago. Sabía quién era yo. Sabía lo de mi familia. Y por ende, probablemente sabía lo de Max. De reojo, noté cómo la mandíbula de Asher se apretaba sutilmente al escuchar la mención de mi vida en Londres, esperando mi reacción.

—Tiene sus momentos —respondí, manteniendo la voz lo más plana y elegante posible, mientras daba un sorbo a mi champaña para evitar que me temblara la boca—. Aunque a veces es necesario huir un rato a la playa para recordar cómo se respira.

—Bueno, para eso estamos aquí —intervino Julian, oliendo el drama en el aire y decidiendo jugar—. A bailar, a tomar y a disfrutar del éxito. Asher, Verónica, ¿qué les servimos?

Asher no apartó los ojos de mí mientras respondía.

—¡Mesero, otra ronda por acá! —exclamó Julian, alzando la mano hacia la barra con esa teatralidad tan suya—. Esta noche no se toma champaña como si estuviéramos en un brindis de beneficencia. ¡Queremos algo con carácter!

Mientras Julian orquestaba el pedido de los tragos, Verónica se giró hacia Sarah con los ojos brillando de genuina emoción.

—Sarah, de verdad, sigo obsesionada con el traje sastre blanco que llevabas en las fotos del lanzamiento en Londres —le dijo, gesticulando con las manos—. La caída del satén es perfecta. ¿Cómo lograste esa estructura sin que se vea rígido?

—¡Ay, eres de las mías! —Sarah se encendió de inmediato, feliz de encontrar a alguien que apreciara los detalles técnicos—. Es un secreto de sastrería italiana que costó meses perfeccionar. Ven, déjame enseñarte los bocetos que tengo en el teléfono, justo estamos produciendo la línea de playa...

Las dos se enfrascaron en una conversación animada, alejándose un par de pasos hacia una de las mesas altas. Liam se unió a ellas para hablar de la distribución en las tiendas de Nueva York, dejándonos a Asher y a mí prácticamente solos en nuestro propio y asfixiante microcosmos.

La presencia de Asher me quemaba. Estaba parado a menos de un metro de mí, con un trago en la mano, y cada vez que yo intentaba mirar al DJ o enfocar la vista en el mar, sentía sus ojos clavados en mi perfil, fijos, analíticos. El calor de la noche caribeña, mezclado con la tensión no resuelta de nuestro pasado y la sombra de su nueva vida, empezó a sofocarme. El vestido de seda me pesaba, los tacones me molestaban y el aire parecía haberse vuelto demasiado espeso.

No podía seguir ahí parada fingiendo que no me pasaba nada.

—Ahora vuelvo, voy a tomar un poco de aire —le alcancé a decir a la nada, dejando mi copa a medio terminar sobre la barra.

Me giré sobre mis talones y caminé a paso rápido, alejándome de las luces magenta de la zona VIP y de la mirada penetrante de Asher. Me hundí un poco en la arena suelta, buscando la línea de la orilla donde las olas morían con suavidad y el viento soplaba con más fuerza. Necesitaba que el frío del océano me bajara la temperatura del rostro.

—Un segundo más ahí dentro y creo que hubieras evaporado el hielo de la barra con la pura mirada, Salles.

La voz suave y divertida de Julian me sorprendió a mis espaldas. Me giré y lo vi caminando hacia mí con las manos en los bolsillos de su pantalón de lino, luciendo esa sonrisa perspicaz que indicaba que no se le escapaba un solo detalle. Había notado mi incomodidad desde el primer segundo.

Se detuvo a mi lado, dejando que la brisa marina le alborotara el cabello, y me miró con genuina preocupación.

—¿Estás bien, Ángela? —me preguntó en un tono mucho más bajo y protector, alejado de su personaje fiestero de la barra—. Te pusiste pálida en cuanto ese chico y su novia se acercaron. Si necesitas que invente una emergencia para sacarte de aquí y regresarnos a la villa, solo dime una palabra y lo hago.

—No es nada, Julian. No te preocupes —le respondí, forzando una sonrisa ligera mientras me cruzaba de brazos, sintiendo el frío reconfortante de la brisa marina en la espalda—. Solo necesitaba un poco de aire fresco. Tantos días encerrada entre las paredes de la empresa en Londres y los exámenes de la facultad te hacen olvidar lo que es respirar aire puro.

Julian me estudió con la mirada durante un par de segundos, visiblemente no muy convencido de mi respuesta, pero tuvo el tacto suficiente como para no presionar.

—Está bien —asintió, dándome un sutil apretón en el hombro—. Te dejaré sola un momento para que te despejes. Pero si te sientes mal o necesitas salir de aquí, no dudes en llamarme. Estamos a un silbido de distancia.

—Gracias, de verdad —le dije, viéndolo dar media vuelta y caminar de regreso hacia el resplandor magenta de la zona VIP, hundiéndose de nuevo en el bullicio de la música.

Me quedé completamente sola con el sonido rítmico y pesado de las olas rompiendo a pocos metros de mis pies. Miré hacia el horizonte oscuro, donde el mar se unía con el cielo estrellado de las Bahamas, intentando vaciar mi mente. Quería olvidar los gritos de Max, la frialdad de Sofía y, sobre todo, la mirada intensa de un Asher maduro que no debía importar de esa manera.

—Qué coincidencias tiene la vida... Encontrarte justo aquí, Ángela.

Un escalofrío me recorrió la columna y me sobresalté, dando un pequeño brinco en la arena. Me giré de golpe.

Asher estaba ahí. Se había acercado en absoluto silencio, con las manos metidas en los bolsillos de sus pantalones y la camisa blanca ondeando levemente por el viento. La luz de la luna llena se reflejaba directamente en sus ojos oscuros y marcaba las facciones duras de su rostro.

Tragué saliva, intentando recuperar la compostura que su sola cercanía me robaba.

—Sí... una coincidencia enorme —asentí, girándome de nuevo hacia el océano para no sostenerle la mirada por tanto tiempo. Dejé escapar un largo suspiro y miré hacia el cielo, buscando estabilidad en las estrellas.

Asher dio un par de pasos hacia adelante, posicionándose justo a mi lado, lo suficientemente cerca como para que pudiera sentir el calor que emanaba de su cuerpo fornido.

—Veo que tienes una vida muy ocupada y, a la vez, bastante divertida —continuó él, con un tono suave pero cargado de una madurez que me resultaba extraña y atrayente a la vez. Miró hacia la barra donde Verónica y Sarah seguían riendo—. Me alegra mucho ver que estás bien, Ángela. Que lograste todo lo que querías.

Esas palabras, pronunciadas con tanta ligereza, pincharon algo muy profundo dentro de mí.

¿Que estaba bien? ¿Que mi vida era divertida? No tenía idea de la prisión en la que vivía, ni del desastre del que acababa de escapar hacía apenas cuarenta y ocho horas. La ironía de la situación me quemó el orgullo.

Me giré por completo hacia él, cruzándome de brazos, y lo confronté con una mirada gélida que ocultaba perfectamente el temblor de mis nervios.

—¿Y tú? —le solté, entornando los ojos y midiendo cada palabra—. ¿Tú también tienes una vida así? Tan perfecta, ocupada y resuelta con alguien a tu lado. ¿Qué tal te trata el mundo real, Asher?

Asher desvió la vista hacia el mar por una fracción de segundo, soltando una risa corta, seca. Luego, volvió a clavar sus ojos en mí.

—Pues... no me puedo quejar —respondió, dando un paso imperceptible hacia mí, acortando la distancia—. Pero las cosas no siempre han sido fáciles. Como notaste, Verónica y yo nos estamos preparando para ser médicos. Ella va para pediatra y yo me estoy preparando para ser médico cirujano. El estrés ahí dentro es horrible, Ángela. Te consume el cuerpo y la mente. Pero amo lo que hago.

Hizo una pausa, y el viento pareció detenerse entre los dos. Sus hombros anchos se tensaron bajo la camisa de lino.

—Supongo que estoy feliz, de cierto modo... —continuó, y su voz bajó una octava, volviéndose más densa, más íntima. Se inclinó sutilmente hacia mí, obligándome a sostenerle la mirada—. Pero me falta algo que todavía no logro descifrar.

Me lo dijo directamente a los ojos. Sin filtros.

Y yo no soy ninguna estúpida. No me ando con rodeos, ni me gusta que me pinten las cosas con sutilezas. Entendí perfectamente lo que me quiso decir con ese "algo". El aire se me escapó de los pulmones, pero apreté los puños detrás de la espalda y sostuve la compostura, aunque por dentro mi corazón estuviera dando vueltas como loco.

—Asher —le dije, manteniendo la voz firme, fría, cortando la tensión antes de que nos arrastrara a ambos—. Tienes novia. Y nosotros no nos vemos desde hace seis años.

Ya no éramos los adolescentes de Los Ángeles. Él tenía una vida perfecta planeada con una futura pediatra y yo venía huyendo de un colapso absoluto.

Asher no pestañeó. Al contrario, asintió despacio, asimilando mis palabras, pero no dio un solo paso atrás mientras daba un suspiro pesado.

—Lo sé —soltó, y la honestidad brutal de su voz me desarmó por completo—. Sé perfectamente que tengo novia, y sé cuántos años han pasado. Pero eso no hace que deje de extrañarte. Ni hace que deje de sentir lo que siento.

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Maria Elena Martinez Lazaro
Por favor Yazz , que la historia de Sofía y Nathan no se repita en ellos porfis
Maria Elena Martinez Lazaro
Vuelvo y digo ya esto no me está gustando Angela se encuentra a Mark hasta en la sopa, mientras que Asher se está alejando que será lo que irá a pasar entre ellas
Maria Elena Martinez Lazaro
Ya esto no me está gustando, le va a llegar competencia a Asher. Será que Angela le va pasar lo mismo que Sofía ella también se tropezó con Alari en la universidad . ojalá que no se repita la historia
Maria Elena Martinez Lazaro
excelente que buena está la historia , gracias querida Dios te bendiga
Maria Elena Martinez Lazaro
Pero como cambia la plata a las personas si Sofía también era una muerta de hambre que trabajaba con el cuñado si no fue porque conoció a. Alarith no hubiera conseguido lo que tiene ahora y eso que no digo de lo soberbia y altiva que es porque eso siempre lo ha sido creyéndose más que otros y que Nathan
Yausmira Alvarez Herrera
sofia que triste ver en lo que te convertiste mas con tu hija y ese hombre que tanto te amado solo por apariencias
😜 Betsy 🇻🇪
Q le pasa a Sofía ps' no puedes llegar con esa soberbia no joda así se habla Ángela un peo con los errores del pasado 😡
😜 Betsy 🇻🇪
Jajajaja Sarat tu y tus locuras 😜 menos mal q es una novela 😉 porq mi mamá me decía q si me tragaba el chiche se me quedaba pegado del culo 🤣😂🤣😂🤣😂
😜 Betsy 🇻🇪
No joda se te tenía que decir y se dijo 👏👏 así se habla Alaric
😜 Betsy 🇻🇪
Entiendo tus miedos Sofía pero asfixia a Ángela todos cometemos errores pero cada quien como sus propios errores eso es inevitable
😜 Betsy 🇻🇪
Hay Sofía tu cómo siempre 😵‍💫😵‍💫 cuando te enteres q serás abuela te va a dar un soponsio y q vas hacer un coño 😡
😜 Betsy 🇻🇪
A bueno ahora falta Sofía 🫣🫣
😜 Betsy 🇻🇪
Así es mi Nathan 🥰 jajajaja como q raro vas hacer un excelente abuelito 😜 al caracolito no le faltará amor ❤️❤️
😜 Betsy 🇻🇪
Excelente palabras Chloe 👏👏👏👏👏
😜 Betsy 🇻🇪
Bueno no va hacer facil lo q les esperan pero pa' Lante es paya 💪💪
😜 Betsy 🇻🇪
Hay q bellos 🥰 y con su futuro caracolito 🥰
😜 Betsy 🇻🇪
Muy bien dicho Ángela 👏👏👏
😜 Betsy 🇻🇪
Me encanta Nathan siempre un padre comprensivo 😜
😜 Betsy 🇻🇪
No joda así se habla carajo 👏👏👏👏 ahora sí tienes los pantalones bien puesto 👏👏👏
😜 Betsy 🇻🇪
No joda Ángela te tardaste en hablar y ya se te adelantaron 😬😬
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