una guerra entre el bien y el mal....
un amor que intentará desafiar todo o morirá...
traiciones, amistades, pero por sobre todas las cosas ellos, amándose cuando deberían haberse matado el uno al otro.
la luz no acepta la oscuridad y la oscuridad aborrece la luz.
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capitulo 14
Cada vez faltaba menos para que el mes se cumpliera, la sangre le hervía, ¿como se había atrevido Casius a atarlo a una celestial?. sabía por su sirviente que a pesar de comer a diario, las alas aún sangraban, era el precio de ser puro y tener magia negra corriendo por sus venas, pero no había nada que hacer. La ninfa del bosque había sido clara, en dos años moriría, bueno en realidad ahora le quedaban 22 meses aproximadamente, ¿por qué se preocupaba? ¿Si moría él sería libre? No, Lorcan no quería que muriera, liberarse de la atadura era una cosa, pero verla sin vida era algo sumamente diferente y en algún rincón de su pecho le dolía.
¿Trabajando?- la voz de Valak lo saco completamente de sus pensamientos.
¿qué quieres?- dijo sin levantar la cabeza.
¿Acaso es un crimen pasar a ver a mi hermano?- le respondió con sarcasmo.
Lo es, si jamás has venido a verme, escúpelo- levanto la vista de los informes de su tropa y clavo su mirada en su hermano.
Kindra y Ciel vienen a verte seguido, pensé que podía venir también- le dijo adentrándose en el despacho.
No vienen a verme a mí, vienen por ella- señaló detrás de sí mismo a la enorme ventana que tenía en su espalda.
Oh bien, dejas que tu mascota salga, eso es bueno- se acercó rápidamente y observo como Milena caminaba por el enorme jardín de flores negras, iba acompañada de Laican y de Kindra y cada tanto sonreía a lo que ellos decían.
No es mi mascota, Valak y no vuelvas a decirle asi- la voz de Lorcan resonó en todo el lugar y su hermano lo miro con curiosidad.
Ya veo, te gusta. No confío en ella, Lorcan y en algún punto sé que tú tampoco, no sé porque Casius decidió mantenerla con vida, pero creo que sus planes no son los que comparte con nosotros y estás cayendo en su trampa- le dijo seriamente.
No me interesan los planes de Casius, si esto sigue así, tarde o temprano ganaremos la guerra. La resistencia humana cada vez es menor y los celestiales no están peleando últimamente- volvió a mirar los planos.
¿Ganar? Eres tonto hermano, esto es una masacre por ambos lados y lo sabes- su voz tembló.
¿Con que eso era? estás preocupado por cierta vampiresa ¿verdad?- lo miro de nuevo.
¿Y que si es verdad? La amo Lorcan y no puedo pedirle que se quede aquí a mi lado, porque está luchando con los suyos. Sabrías de ese miedo si estuvieses enamorado, pero veo que no lo compartes, aún- bajo la mirada.
Dale esto- le arrojo una piedra que llevaba en su capa y Valak la atrapó en el aire.
¿El amuleto de nuestra madre?- dijo sorprendido al reconocer el relicario.
Padre me lo dio cuando ella murió, no debería haber ido al mundo humano, pero así era ella- se encogió de hombros.
¿La abuela habrá tenido el mismo destino?- pregunto dudando.
No lo creo, el libro había desaparecido y, sin embargo, los humanos lo encontraron, eso quiere decir que alguien lo encontró antes- le respondió.
¿A qué te refieres?- pregunto curioso.
La abuela necesitaba un sacrificio para activar el portal, por eso desapareció, el libro siempre pensamos que lo tenían los celestiales, pero ahora comprendo el error, quizás siempre estuvo en la tierra y alguien lo encontró y decidió abrir el portal- le dijo suspirando.
Muy rara vez alguien del infierno puede salir del bloqueo- le respondió.
Quizás no fue alguien de aquí, sino alguno de ellos- dijo señalando a Milena quien seguía caminando con sus acompañantes riendo de cosas que no llegaban a escuchar.
¿estás loco? Un celestial traicionando a su raza, ¿entiendes lo absurdo que eso se oye?- se burló Valak.
Si, yo también me rey cuando lo pensé, pero ahora no estoy tan seguro- volvió a clavar su mirada en ella, desde que había llegado al infierno, jamás la había visto sonreír y a pesar de que esa felicidad no se proyectaba en sus ojos, al menos era algo.
Si alguien de su bando es un traidor, entonces alguien del nuestro también lo es- dijo también mirando a la joven.
Lo sé y en parte temo demasiado averiguar quien- le respondió apoyando su cabeza en el frío vidrio.
Cuídate de ella, Lorcan, o acabarás como padre cuando murió madre- apoyo su mano en su hombro y se marchó.
La puerta se cerró suavemente y él se quedó allí de pie junto a la ventana, la observaba, desde hacía varios días. Iba a la habitación cuando sabía que dormía, la miraba por la ventana, ahora que había decidido salir a recorrer sus jardines. Hasta Cancerbero se había acostumbrado a su presencia y aun así las pocas veces que ellos se cruzaron, ella no le hablaba ni lo miraba y la comprendía, era el responsable de su miseria y de su dolor. Veía sus alas perder más plumas con el pasar de los días y cicatrices abiertas en su espalda y brazos, sabía lo que el azufre le hacía y aun así no tenía el valor de dejarla ir, porque aunque jamás lo reconocería, ella le llamaba demasiado la atención.
Lo había enfrentado, varias veces, pero la última, cuando la capturo había sido distinta. Era egoísta, porque aun sabiendo lo que le pasaría en el infierno no era capaz de llevarla a la tierra, había preferido adentrarse a buscar esas dichosas manzanas, que apoderarse de alguna mansión humana y tenerla más cómoda y sin estos efectos negativos en su cuerpo. No le iba a decir a nadie, pero cuando iba a la habitación a verla, en realidad era más para asegurarse de que aún estuviese viva. Algo en su pecho se rompía cuando la oía desde el otro lado de la puerta llorar, aun en sus sueños lloraba y terminaba durmiendo boca abajo, porque seguramente el dolor en su cuerpo no le permitía dormir de otra manera.
Se quedó parado allí un rato más, hasta que Kindra noto su presencia y volteó a verlo, noto enseguida la tristeza en los ojos de su hermano, quien sin que nadie lo viera señaló las alas de Milena. No dijo nada, no negó ni asintió, solamente se volteó y se sentó de nuevo en su silla. él era uno de los hijos de Lucifer, segundo príncipe del infierno, comandante de las tropas de las sombras y ahí estaba intentando entender por qué su pecho dolía.