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La Heredera Del Invierno

La Heredera Del Invierno

Status: Terminada
Genre:Romance / Escuela / Reencuentro / Completas
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: ska

Allegra Vance, una joven heredera criada entre lujos y excesos en la costa californiana, es enviada contra su voluntad a un internado aislado en las montañas del norte de Inglaterra tras protagonizar un escándalo que amenaza la reputación de su familia.

Lo que comienza como un castigo se transforma en un proceso de confrontación interna: el frío del lugar, la rigidez de las normas y el rechazo de sus compañeras actúan como catalizadores de una verdad que Allegra ha evitado durante años: el vacío dejado por la muerte de su madre y su incapacidad para construir vínculos reales.

En ese entorno hostil, donde cada gesto es observado y cada error tiene consecuencias, Allegra deberá decidir si sigue siendo una máscara brillante… o si se permite romperse para reconstruirse.

NovelToon tiene autorización de ska para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15: Lo que dices cuando ya no puedes esconderlo

El problema no era lo que había pasado.

Era lo que se había quedado.

Allegra no durmió bien.

No porque no pudiera —había aprendido a hacerlo incluso en los peores días— sino porque su mente no dejaba de regresar al mismo lugar: el salón, las miradas, Clara… y esa sensación incómoda de haber perdido algo que ni siquiera sabía que estaba jugando.

Giró sobre la cama, mirando el techo.

Silencio.

Maeve respiraba de forma constante en la otra cama.

Todo parecía normal.

Pero no lo era.

—Esto es ridículo —murmuró.

Y lo era.

Pero no desaparecía.

A la mañana siguiente, Allegra ya estaba lista antes de que Maeve despertara.

Uniforme impecable.

Cabello perfecto.

Todo en su sitio.

Como siempre.

Maeve abrió los ojos lentamente.

—¿Te levantaste temprano?

—Sí.

—Eso es sospechoso.

Allegra tomó su bolso.

—Tengo cosas que hacer.

—¿Qué cosas?

—Cosas.

Maeve la miró.

—Eso no es una respuesta.

—Es suficiente.

Maeve se incorporó un poco.

—¿Vas a hablar con él?

Allegra se detuvo.

Muy levemente.

—No.

Demasiado rápido.

Maeve suspiró.

—Claro.

—No voy a hacer un drama por nada.

—No es “nada”.

—Sí lo es.

Maeve la observó.

—Entonces, ¿por qué te levantaste antes que el sol?

Silencio.

Allegra no respondió.

—Exacto —dijo Maeve, dejándose caer otra vez—. Buena suerte con eso.

Allegra rodó los ojos.

—No necesito suerte.

—La necesitas.

—No.

—Sí.

Allegra salió antes de seguir la discusión.

El patio estaba casi vacío.

El aire frío ayudaba.

Siempre ayudaba.

Allegra caminaba sin rumbo claro, pero con una idea fija: no pensar.

No analizar.

No sentir.

Fácil.

En teoría.

—Estás evitando algo.

Allegra cerró los ojos un segundo.

—Buenos días, Rowan.

—Buenos días.

Se acercó sin prisa.

Como siempre.

—No estoy evitando nada —añadió ella.

—Claro.

—Lo digo en serio.

—Lo sé.

—Entonces—

—Igual lo estás haciendo.

Allegra lo miró.

—Eres agotador.

—Tú también.

Silencio.

Pero no incómodo.

No del todo.

—Te fuiste temprano ayer —dijo Rowan.

—No era interesante.

—Mentira.

Allegra cruzó los brazos.

—¿Desde cuándo me analizas tanto?

—Desde que es obvio.

—No es obvio.

—Lo es.

Silencio.

Más tenso.

—Estabas con Clara —dijo Allegra de pronto.

Directo.

Sin adornos.

Rowan no reaccionó de inmediato.

—Sí.

—Ok.

Silencio.

Allegra asintió levemente.

—Perfecto.

—¿Eso es todo?

—¿Qué más quieres?

Rowan la observó.

—No lo sé. Tú empezaste.

Allegra soltó una pequeña risa.

—No empecé nada.

—Lo hiciste.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

Silencio.

Pero esta vez… más cargado.

—No importa —dijo Allegra finalmente.

—Entonces, ¿por qué lo mencionaste?

Allegra lo miró.

Sostuvo su mirada.

—Porque quería.

—Eso no es una razón.

—Para mí sí.

Rowan inclinó ligeramente la cabeza.

—Te molesta.

Allegra apretó la mandíbula.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

Allegra exhaló con frustración.

—No tiene sentido.

—No todo lo tiene.

—Para mí sí.

—No siempre.

Silencio.

Pero esta vez… más real.

Más difícil de ignorar.

—No me gusta esto —admitió Allegra.

Rowan no habló.

Esperó.

—No me gusta no tener control —añadió ella.

—Se nota.

—No ayuda.

—No intento ayudar.

Allegra lo miró.

—Eso también es frustrante.

—Lo sé.

Silencio.

Pero más suave.

—No debería importarme —murmuró Allegra.

Rowan la sostuvo.

—Pero lo hace.

Allegra no respondió.

Porque no podía.

—No es lógico —añadió ella.

—No tiene que serlo.

—Para mí sí.

—No siempre.

Silencio.

Pero esta vez…

no intentó llenarlo.

—¿Quieres que deje de hablar con ella? —preguntó Rowan de pronto.

Allegra levantó la mirada de golpe.

—¿Qué?

—Si eso es lo que te molesta.

—No.

Demasiado rápido.

—No tienes que hacerlo.

—No dije que tuviera que hacerlo.

—Entonces no lo hagas.

—¿Por qué?

Allegra lo miró.

—Porque no tienes que cambiar nada por mí.

Silencio.

Rowan la observó un segundo más.

—No es cambiar. Es decidir.

—Decide lo que quieras.

—Lo hago.

—Bien.

Silencio.

Pero ahora… más complejo.

—No es eso —dijo Allegra finalmente.

—¿Entonces qué?

Ella dudó.

Otra vez.

Pero esta vez… no se escondió.

—Es que… —empezó, y se detuvo.

Rowan no la interrumpió.

—No estoy acostumbrada a esto —terminó.

—¿A qué?

Allegra lo miró.

Directo.

Sin máscara.

—A que alguien me importe.

Silencio.

Uno largo.

Real.

Rowan no sonrió.

No hizo comentarios.

Solo… la miró.

Y eso fue suficiente.

—Eso explica mucho —dijo finalmente.

Allegra soltó una pequeña risa.

—No lo digas así.

—¿Cómo?

—Como si fuera fácil.

—No lo es.

—Bien.

Silencio.

Pero esta vez…

no incómodo.

No tenso.

Solo… honesto.

—No tienes que resolverlo hoy —añadió Rowan.

Allegra asintió levemente.

—Lo sé.

—Entonces no lo hagas.

—No lo haré.

Silencio.

Pero más ligero.

—Eres un problema —murmuró Allegra.

—Lo sé.

—Y eso no me gusta.

—Lo sé.

Allegra lo miró.

—Pero tampoco quiero que dejes de serlo.

Rowan arqueó una ceja.

—Eso es contradictorio.

—Lo soy.

Silencio.

Pero con una leve sonrisa.

—Bien —dijo Allegra, dando un paso atrás—. Tengo clase.

—Yo también.

—Intenta no llegar tarde.

—No prometo nada.

Allegra sonrió.

—Consistencia.

—Siempre.

Se giró.

Caminó.

Pero esta vez…

no estaba huyendo.

Y eso…

eso sí que era nuevo.

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Paulina Larrain
Me gusta, es distinto a lo demás que he leído. 🥰
Paulina Larrain
Está interesante, comienza distintas a otras
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