Beatriz reencarna en la villana de su novela favorita. La cual tiene un destino de muerte.
Beatriz, ahora Vania Lankaster, decide escapar a otra región para no morir.
¿Podrá Vania escapar de su destino?
NovelToon tiene autorización de Jisieli para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 16: ¿Me dejarás ir?
Ha pasado una semana desde entonces. Me la he pasado evitando a Damián. Ha intentado hablar conmigo, pero no lo he dejado. Sé que él no tiene la culpa de mis estúpidos sentimientos. Me di cuenta de que me había enamorado de él después de contarme sobre su difunta esposa.
Hoy es un día especial, los niños y yo estamos en la competición de Eduard. Todas las madres están apoyando a sus hijos. En estos momentos hay dos niños participando. Luego de unos minutos uno de los niños gana.
— ¡Es el turno de Eduard! — grita Edwin.
Eduard entra a la arena muy serio y con su espada en la mano.
— ¡Vamos Eduard! ¡Tú puedes! — le grito.
El niño me mira y se sonroja. Luego vuelve a mirar a su contrincante y se concentra.
El contrincante de Eduard es un niño que ha estado ganando en toda la competición. Pero se que Eduard ganará.
La pelea entre los dos empieza después de que el jefe de guardia, que es el encargado de la competencia, diera la orden.
Ambos niños comienzan a pelear a la par, pero en cuestión de minutos Eduard hace retroceder al otro niño hasta hacerlo caer. Apunta su espada al cuello de este para que no intente nada más.
— El ganador es el joven Archiduque Eduard Melkiseder. — anuncia el jefe de guardia.
— ¡Bien hecho Eduard! — grito.
Y cuando todas las madres se acercan a felicitar y abrazar a sus hijos. Los niños y yo vamos a donde está Eduard y entre todos lo abrazamos.
— Felicidades, Eduard — le decimos entre todos...
— Gra...Gracias.
— ¡Esto lo debemos celebrar! — digo — Vayamos a comer dulces.
— ¡Siiii! — gritan emocionados.
Cuando giré para comenzar a caminar, siento un pequeño tirón de mi vestido. Eduard estaba agarrado de el.
— Me puedes abrazar un poco más. — me pregunta con timidez.
— Claro que sí, Eduard.
Me agacho y lo abrazo fuertemente. Él esconde su cabeza en mi cuello.
— ¡Mamá, mamá! ¡Papá llegó! — grita Victoria.
El Archiduque se acerca a nosotros y felicita a Eduard.
— Perdón por llegar tarde.— dice mirándome a mí — Muchas felicidades hijo.
— Gracias padre.
— Papá, ¿vendrás con nosotros a celebrar? — pregunta Edwin.
— Por supuesto. — responde emocionado.
Esa tarde fuimos a una pastelería muy famosa llamada Las Delicias. Y de verdad que todos los dulces le hacían honor a su nombre. Los niños estaban muy animados y felices. El Archiduque a cada tanto me lanza miradas intensas, ya no sé si podré seguir soportándolo
— Si me disculpan, saldré un momento. — digo.
— Está bien mamá — responde Alan.
Salgo a tomar un poco de aire afuera. Ha sido un día muy lindo y espero que siga así.
Un hombre se para a mi lado misteriosamente.
— El Emperador Julián te manda un mensaje. — me dice.
Mi mirada se torna oscura. [Ya me encontró]
— Dime cuál es.
— Si no regresas por las buenas todo acabará mal para la región de Zaláz y su Archiduque e hijos.
Aprieto mis manos en puños.
— Dile que se deje de tonterías y de comportarse como un crío. Si se atreve a poner un solo pie en Zaláz, va a morir.
— ¿Es eso una amenaza? — pregunta aquel hombre.
— Tómalo como quieras.
El hombre se marcha rápido a dar mi mensaje. Sé que Julián va a venir y tengo que advertir al Archiduque y después marcharme para enfrentarlo.
— ¿Vania, puedo acompañarte? — pregunta Damián, llegando a mi lado.
— Debemos irnos. —digo cortante.
— De acuerdo.
.....
Llegamos de noche a la mansión. El viaje fue largo y silencioso. Los niños ya fueron a sus habitaciones a prepararse para dormir. Pero yo me quedo sentada en el jardín observando las estrellas hasta tarde.
— ¿No puedes dormir? — pregunta Damián mientras se sienta a mi lado.
— No.
— ¿Hay algo que te preocupa?
— Tal vez.
— Si me dejas, te puedo ayudar.
— No quiero ponerlos en peligro, aunque....ya lo hago.
— ¿De qué hablas?
Respiro antes de contestar.
— De nada importante. Solo...ya tomé una decisión.... Mañana me iré.
— ¿Qué?
— Alan entenderá. Me tengo que ir, él estará bien contigo y.....
— No puedo dejar que te vayas —interrumpe él.
— ¿Cómo?
— Sea lo que sea que no me estés diciendo. Aun así, no quiero que te vayas.
— Pero es que...
— Los niños te necesitan. Te has convertido en su madre. En su apoyo y....yo te necesito.
Mis ojos se agrandan al escucharlo.
— Se que tal vez no te agrade de alguna forma, porque te has comportado rara en estos días, pero no puedo callar lo que siento....Me enamoré de tí y no sé qué haría si te vas. Eres tan bondadosa y cariñosa con todos, los niños te quieren y yo también.
— Majestad...
— Llámame por mi nombre... Y por favor no te vayas.
Damián toma mis manos y luego acaricia mi rostro.
— ¿Acaso, te vas por mí? ¿Me odias?
— Cómo podría hacerlo Damián, si no dejo de pensar en ti. —le confieso.
— Entonces....¿me amas? — pregunta emocionado.
— Pues claro. — le sonrío.
Nada más responderle, Damián estrella sus labios con los míos, reclamándolos y deborándolos.
— Ujm...Damián...
— Vania....te amo.
Damián rompe el beso y toma mi mano.
— Ven conmigo.
Caminamos por un pasillo y nos encontramos con Fernando el secretario de Damián.
— Mi señor hay....
— Ahora no, Fernando.
Damián lo ignoró y yo me reí.
Me llevó a su habitación y aseguró la puerta.
Luego volvió a estrellar sus labios conmigo desesperado.
— No sabes.... cuanto estuve... esperando este momento.—me dice sin dejar de besar.
— Yo igual...
Las ropas van quedando en suelo hasta quedar desnudos.
Damián me mira y sus ojos se oscurecen.
— Eres hermosa....— dice mientras agarra mi cintura y me atrae hasta él.
Yo me sonrojo con sus palabras.
Suavemente me va llevando hasta su cama y quedo tendida con él encima.
Sus labios recorren cada parte de mi cuerpo haciéndome estremecer. Poco a poco van bajando por mi abdomen hasta llegar entre mis piernas. Puedo sentir su cálido aliento en mi intimidad.
Su lengua invade mi centro y me arqueo en respuesta a la dulce sensación mientras pellizca mi punto sensible.
— Ahj...
Me muerde, me lame, me reclama. Y mi cuerpo explota en un mar de sensaciones.
— Deliciosa...— se relame los labios después de beber de mí.
Noto que su miembro está firme y palpitante. Yo aún estoy agitada por el reciente y primer orgasmo.
En mi vida pasada nunca tuve la oportunidad de tener sexo. Solo estaba empeñada en estudiar.
— Me gusta verte así.— me dice — deshecha por mí. Pero es solo el comienzo. Te haré mía una y otra vez.
Mientras decía esto, sus ojos dilatados estaban totalmente oscuros. Me asusté un poco al principio. No podía distinguir sus pupilas.
— Damián yo nunca...
— ¿Eres virgen? — una sonrisa se escapa de sus labios.
Yo asiendo con la cabeza.
— Eso quiere decir que seré el primero....y también el último. Nada más que yo puede tocarte.
[¿De dónde salió tan de repente toda esta posesividad?]
...****************...
...Muchas gracias por leer 😈🔥...