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A Tu Merced

A Tu Merced

Status: En proceso
Genre:Diferencia de edad / Amor a primera vista / Casada con el millonario / Matrimonio contratado
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Fer.

Lía Aristizábal, una fotógrafa colombiana que llegó a España con el sueño de construir una nueva vida, decide convertirse en madre soltera mediante inseminación artificial después de alcanzar la estabilidad que tanto buscó. Sin embargo, todo cambia cuando descubre que los bebés que espera pertenecen al hombre más egocéntrico e insoportable que ha conocido.

Harold Veneti, dueño del imperio constructor más grande del mundo, siempre soñó con ser padre, pero jamás encontró a la mujer indicada. Lo que nunca imaginó fue que, por un error de la clínica de fertilidad, su esperma terminaría siendo utilizado para inseminar a una latina decidida a criar sola a sus hijos.

Obligados por el destino a compartir mucho más que unos bebés, Lía y Harold deberán aprender a convivir entre discusiones, diferencias y una atracción imposible de ignorar.
¿Podrá el amor surgir entre dos personas tan distintas… o sus personalidades chocarán demasiado como para estar juntos?

NovelToon tiene autorización de Fer. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte 11

Lía

Lo miré, incrédula, como si de repente le hubiera crecido una segunda cabeza. La perfección en su trato me parecía irreal, como un espejismo que sabía que no debía perseguir. “¿Por qué pasa esto?”, me pregunté, y la duda se anidó en mi mente, un susurro constante que me recordaba lo que ya había aprendido: confiar en alguien siempre traía dolor. Suspiré, llevándome el cabello detrás de la oreja, un gesto nervioso que lo había dejado suelto para no sentirme tan vulnerable.

—¿Qué tienes? —me preguntó con suavidad, y sentí su mano cálida sobre mi mejilla. Me estremecí. Su toque era diferente, su mirada... él no me observaba como otros hombres, con esa intensidad hambrienta que a veces desbordaba deseo. No, él parecía ver algo más allá.

—¿Por qué me tratas así? —le susurré, casi temiendo la respuesta. Lo vi fruncir el ceño, aun acariciando mi rostro.

—¿Así cómo?

—Tan… tierno, tan protector. —Dudé, pero las palabras escaparon de mis labios—. ¿Es que acaso quieres quitarme a mi bebé?

Una sonrisa suave y cálida se dibujó en su rostro, y fue como si el tiempo se detuviera en ese instante.

—No, no quiero eso —me respondió en un susurro que parecía eterno—. Quiero que, algún día, puedas decir en voz alta “nuestro bebé”.

Mis ojos se cerraron, y en ese segundo, deseé con todas mis fuerzas que sus palabras fueran ciertas. Había creído en él, en esta historia, que parecía sacada de un sueño, pero la duda volvía a abrirse paso, como una herida que nunca cicatriza. Ahora, estaba casada con este hombre, y aun así el temor de una nueva decepción me hacía arder por dentro.

—Por favor… no me hagas daño —susurré, sintiendo cómo mis ojos comenzaban a empañarse—. No soportaría otra decepción, Harold. Cuando se te pase esta loca idea de jugar a ser la familia perfecta, cuando ya no me desees, dímelo, por favor. Prométeme que serás honesto, no me importará si eres sincero desde el principio.

La expresión de Harold cambió; había ternura en su mirada, pero también una seriedad que me estremeció.

—¿Quién te hizo tanto daño, pequeña? —preguntó con una voz tan suave que casi dolió escucharlo. Cerré los ojos, sin atreverme a revelar el torbellino de dolor que guardaba dentro. No podía decirle que cada hombre en mi vida había pasado como un vendaval, dejando escombros en su camino, usándome solo para después marcharse. Me sentía una muñeca rota, desechada, aunque mi experiencia apenas se limitaba a tres relaciones. Cada una había dejado una marca.

—Es mejor que no lo sepas —respondí al fin, buscando esconderme detrás de una pared que me había llevado años construir.

—Quiero saberlo, Lía —dijo él, sin soltar mi mano—. Pero solo para entenderte mejor, para poder estar ahí y apoyarte. Jamás te juzgaría.

Mis emociones danzaban entre el deseo de confiar y el miedo que me encadenaba. Apenas anoche me había permitido acercarme a él, había dejado que me tocara, y en secreto deseaba que todo esto fuera más allá, pero siempre era así, impulsiva, una locura que mi madre no entendía y que me hacía sentir tan diferente de mi hermano, el hijo perfecto.

—En otra ocasión, Harold —respondí, justo cuando mi celular comenzó a vibrar. Miré la pantalla y vi el nombre de “Gabriella”. Sin dudar, contesté.

—Señora, la necesitan en el lugar del evento —dijo ella al otro lado de la línea. Suspiré; eso solo podía significar que los ejecutivos querían conocer a la fotógrafa y evitar cualquier escándalo.

—Está bien, dame diez minutos y llegaré —respondí, colgando rápidamente. Al regresar mi atención a Harold, noté que jugaba con mis dedos distraídamente, algo en él hacía que poco a poco bajara mis defensas—. ¿Me llevarías al lugar? —le pedí—. Misteriosamente, el auto que alquilé ha desaparecido.

Lo vi esquivar mi mirada, y no pude evitar sonreír. Sus pequeños gestos, sus atenciones, iban calando en mí. Tenía miedo, pero poco a poco algo en mí quería creer en él.

—Por supuesto. Solo pásame la dirección —dijo con naturalidad.

Mientras él conducía, me recogí el cabello. Me incomodaba que me vieran con el cabello suelto, ya que sentía que eso me hacía más accesible, más vulnerable. Yo quería proyectar la imagen de una empresaria, de alguien fuerte y profesional.

—¿Por qué siempre te recoges el cabello? —preguntó, sin apartar la vista del camino.

—A veces se me hace incómodo, es largo y tiene mucho volumen —le respondí, aunque en parte no era toda la verdad.

—Eso es cierto, pero te ves muy linda con el suelto.

—Esa es otra razón —añadí, mirándolo—. No quiero que la gente me vea como coqueta o accesible, quiero que me vean como una profesional.

Él asintió, tomándose un segundo para pensar en mis palabras mientras avanzábamos cuando el semáforo cambió a verde.

—Entiendo lo que dices, y respeto que te muestres como deseas. Pero cuando estés conmigo, quiero que te sientas libre de ser tú misma. Si quieres el cabello suelto, que sea porque lo prefieres así, no porque necesitas aparentar. Hazlo por ti, no para cumplir con expectativas ajenas.

Sentí un cosquilleo inesperado en el estómago, un calor que me hizo sonrojar. Las palabras de Harold resonaron en mi interior como una invitación a soltar todas mis cargas. Asentí suavemente, escondiendo una sonrisa, mientras sentía que, por primera vez, podía permitirme un poco de libertad. 

Harold me dejó justo frente a la entrada del salón donde se celebraría el evento. Mientras intentaba recoger mis cosas del auto, él ya se había adelantado, tomando cada equipo y cargando todo sin que yo tuviera que hacer el menor esfuerzo. Lo observé, en silencio, asombrada. No solo se encargaba de ayudarme, sino que me acompañaba hasta más allá de la entrada, como si estuviera asegurándose de que nada me faltara. Su presencia era imponente; lo vi recorrer con la mirada el lugar, analizando cada rincón con una seriedad que no había notado antes. En ese instante, Harold se veía muy profesional, casi como si el evento fuera suyo.

—¿Por qué tienes esa mirada? —le pregunté con curiosidad, rompiendo el silencio mientras lo veía inspeccionar cada detalle a su alrededor.

Él me miró de reojo, y por un instante pensé que me iba a ignorar, pero entonces, respondió con una expresión divertida.

—Creo que este es uno de los edificios de mi familia —dijo, como si fuera la cosa más normal del mundo.

Sentí que el aire se me escapaba por un segundo. El edificio era elegante, con una arquitectura moderna y cada detalle cuidado al máximo. ¿Su familia era dueña de todo esto?

—¿Qué tan rica es tu familia? —pregunté, entrecerrando los ojos mientras cruzaba los brazos, tratando de procesar la información.

Harold soltó una suave risa y me miró con esa sonrisa tan característica, una mezcla de seguridad y ternura que me desarmaba cada vez.

—La verdad, es que la mitad de todo esto… ahora también es tuyo.

Sus palabras cayeron sobre mí como un balde de agua fría. Lo miré, horrorizada, y mi mente volvió a ese pequeño detalle que había pasado por alto antes de la boda: no habíamos firmado un acuerdo prenupcial. De repente, la magnitud de la situación se hizo evidente, y mi cabeza giraba con miles de posibilidades.

—¿Deberías firmar algo para evitar que eso pase? —le sugerí, entre broma y en serio, tratando de esconder mi incomodidad. Él se encogió de hombros, sin mostrar la menor preocupación.

—Podrías quitarme todo y dejarme en la calle —respondió con una tranquilidad tan absoluta que me desconcertó.

—¿Y te quedas tan tranquilo? —insistí, aún sin poder creer su despreocupación—. No sé, Harold… No quiero que pienses que… Podría dejarte sin nada.

Harold negó suavemente con la cabeza, y vi en sus ojos una determinación que me sorprendió.

—Está bien. Sé que contigo no me faltará nada —dijo, mirándome con una intensidad que parecía capaz de atravesar cualquier barrera que yo quisiera poner—. Y sé que nuestro bebé estará perfectamente.

Sus palabras eran simples, pero la seguridad con la que las decía calaba profundamente en mí. Solté un suspiro, y mis dudas volvieron a aparecer, como siempre.

—Dios, a ti te han estafado mucho —murmuré, intentando sacudir la incomodidad con una broma, pero en el fondo, sus palabras resonaban en mí. ¿Por qué confiaba tanto en mí?

Harold soltó una risa baja y negó con la cabeza, como si intentara restarle importancia a mis palabras.

—Eres la única en quien confío ciegamente… como un tonto —dijo, con una sinceridad que me dejó sin palabras. Mis ojos se encontraron con los suyos, y una mezcla de gratitud y miedo se apoderó de mí. ¿Merecía realmente esa confianza?

En ese instante, Gaby apareció con paso apresurado, su rostro desencajado y claramente molesta. Apenas notó nuestra presencia, se acercó rápidamente, y su expresión era suficiente para saber que algo no iba bien.

—Esos señores no quieren contratarnos —soltó sin rodeos, como si esas palabras le quemaran la garganta.

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mariela
A esa arpía de la mujer de Luca hay que darle una lección porque no se sabe si el bebe es de él asi que se ponga las pilas y solucione porque Harold no dejara que dañe su relación con Lía y a su hijo.
Todo aclarado con la rueda de prensa Harold lo dejo bien claro es su esposa y esta esperando un hijo.
Melissa Bacallao
💪👏 bravo 👌,me encanta, sigue escribiendo👏👏👏 ánimo
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
La nefasta de la mujer de Lucas es una envidiosa de lo peor
mariela
Esa mujer de Lucas esta frustrada y envidiosa porque seguro quería cazar a Harold y se tuvo que conformar con el hermano ella filtro esa información para dañar la imagen de Lía ojala y ese bebe no sea de Lucas porque eres un ser maquiavélico haciendo daño.
nerialifer
💖💖💖💖💖💖
mariela
Y quien es ella para decir que sabe asqueroso si no te gusta no te lo tienes que comer todo porque "supuestamente" es el primer heredero hay que soportarla ubicate en tiempo y espacio bien merecido se lo tenia que Lia la puso en su sitio no deja de mirar a Harold es mas no le importa que la vean comiendose con los ojos a su cuñado.
Nairobis Cardozo Portillo
Me encantó la dosis de ubicatex que le dió a la nefasta a ver si así deja de molestar
Nairobis Cardozo Portillo
La esposa de Lucas da mala espina y es irrespetuosa
mariela
Esa mujer de Lucas es ordinaria y chabacana sin modales de educación y como comportarse es vulgar la propia putizorra que no sabe respetar al esposo y menos a su familia que asco.
Lía y Harold tan calienturentos los dos que tal hicieron el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y a Lía le dieron como timbre de ascensor en película de terror 🤣😂🤣😂🤣😂.
Yadira
Más capítulos porfavor esto cada vez se pone mejor
mariela
Algo aquí no cuadra la mujer del hermano de Harold le lanza una mirada de me gustas y Lía vio lo sintió y el hermano también que se trae esta mesera con razón le tienen distancia y adversion la suegra y la abuela.
Nairobis Cardozo Portillo
Está rara la relación del hermano de Harold y su esposa 🤔🤔
mariela
Me encanta esta pareja de Lia y Harold veremos que pasa en la cabaña con la familia Veneti.
Nairobis Cardozo Portillo
Está buenísima me encanta 👏👏❤️❤️
mariela
Será que la familia de Harold no querrá a Lía como esposa ese sueño que tuvo se hará realidad 🤔🤔🤔❓❓❓
Pero Harold ama demasiado a Lía y le importara un carajo lo que diga su familia.
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Harold es tú hogar, tú lugar seguro ❤️❤️
mariela
Lía así es le diste a la modelucha una bofetada con guante blanco y educación para que se ubique en tiempo y espacio.
Harold y Lía van paso a paso descubriendose con mucha confianza y sinceridad así que se construye las bases de un buen matrimonio me encanta esa complicidad.
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