NovelToon NovelToon
.5 Soy Mitad Angel Y Demonio

.5 Soy Mitad Angel Y Demonio

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Demonios / Romance / Completas
Popularitas:530
Nilai: 5
nombre de autor: cristy182021

Antes de que todo ardiera…
hubo un amor que nunca debió existir.
Un ser dividido entre la luz y la oscuridad.
Un alma incapaz de elegir entre lo que era… y lo que sentía.
Y en medio de todo… Nyra.
Ella no pertenecía a ese mundo.
Pero fue el error que lo cambió todo.
Lo que comenzó como una conexión imposible…
se convirtió en obsesión.
En traición.
En una herida que nunca dejó de sangrar.
Porque cuando llegó el momento de elegir…
alguien lo perdió todo.
Y años después…
el pasado no volvió para sanar.
Volvió para destruir.
Esta no es una historia de amor.
Es el origen de una guerra.
Del enemigo que nació del dolor…
y de la única persona capaz de detenerlo.
O de terminar de romperlo todo.

NovelToon tiene autorización de cristy182021 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 23

Buscan hacerte dudar.

Después del beso…

nada volvió a sentirse silencioso.

Aunque todo…

pareciera tranquilo.

Era una calma falsa.

Una de esas…

que hacen más ruido por dentro.

Nyra caminaba a mi lado.

Tan cerca…

que todavía podía sentir el eco de lo que había pasado.

Pero algo…

había cambiado.

No solo entre nosotros.

Más allá.

Más profundo.

Más peligroso.

—Algo cambió.

Mi voz salió baja.

Más seria de lo normal.

Nyra no lo negó.

Ni siquiera lo intentó.

—Lo sé.

Silencio.

El aire…

se volvió más pesado.

—Y no fue solo entre nosotros.

Nyra sostuvo mi mirada.

Y esta vez…

hubo algo nuevo en sus ojos.

No miedo.

Conciencia.

—Él lo sintió.

No hizo falta decir su nombre.

No cuando ambos pensábamos lo mismo.

—Sí.

Respiré hondo.

—Y eso significa que ya no va a esperar.

Nyra no respondió.

Porque ambos…

ya sabíamos la respuesta.

No.

Esta vez…

iba a actuar.

Seguimos caminando.

Todo parecía normal.

Demasiado normal.

Eso…

nunca era buena señal.

Entonces—

lo sentí.

No una presencia.

No una energía.

Algo peor.

Presión.

Invisible.

Sutil.

Directa.

—Espera.

Nyra se detuvo de inmediato.

—¿Qué pasa?

Silencio.

Escaneé el aire.

Nada.

Y eso…

me gustó todavía menos.

—No lo sé.

Pausa.

—Pero algo está mal.

El aire…

se volvió más frío.

Más denso.

Más pesado.

Nyra tensó la mirada.

—Gabriel…

—No te muevas.

—¿Qué pasa?

Respiré hondo.

Intentando entenderlo.

Pero cuanto más lo sentía…

menos me gustaba.

—No está aquí.

Pausa.

—Pero está haciendo algo.

Eso…

me heló por dentro.

Nyra frunció ligeramente el ceño.

—¿Qué cosa?

Silencio.

Y entonces—

el aire vibró.

Apenas.

Pero fue suficiente.

Y después…

la voz.

—Aprendes rápido…

El mundo…

se congeló.

Nyra giró de inmediato.

—Federico.

Una risa baja.

Lejana.

Demasiado cerca.

—Pero no lo suficiente.

El aire…

se volvió más pesado.

Más oscuro.

Más invasivo.

—¡Sal!

La voz sonó otra vez.

Más fría.

Más calculadora.

—No hace falta.

Silencio.

—Quiero que entiendan algo.

Apreté los puños.

—No queremos escucharte.

—No es opcional.

El mundo…

se tensó.

Y entonces…

la frase que lo cambió todo.

—Esto no es sobre ustedes dos.

Pausa.

Más baja.

Más directa.

—Es sobre ella.

Silencio.

Nyra no retrocedió.

Pero su respiración…

cambió.

Y la mía…

también.

Nyra seguía temblando.

No de frío.

No de miedo.

De lucha.

Y eso…

fue lo que más me dolió.

Porque estaba peleando.

Y esta vez…

no contra él.

Contra lo que estaba metiendo dentro de su mente.

—Nyra…

Mi voz salió más baja.

Más humana.

Más rota.

—Mírame.

Silencio.

Sus ojos tardaron unos segundos en encontrar los míos.

Y cuando lo hicieron…

algo dentro de mí…

se quebró.

Porque seguía ahí.

Pero apenas.

—Gabriel…

Su voz sonó pequeña.

Demasiado pequeña.

—Sigue hablando…

El aire…

se volvió pesado.

—¿Qué?

—Tu voz…

Pausa.

Su respiración se quebró.

—es lo único que todavía escucho claro.

Eso…

me atravesó completo.

—Entonces escúchame.

Me acerqué más.

Sin apartar la mirada.

—No estás sola.

Silencio.

—No con él.

Pausa.

—No conmigo.

Nyra cerró los ojos un segundo.

Como si esas palabras…

le dolieran.

Y la salvaran al mismo tiempo.

—Lo intento…

—No.

Negué suavemente.

—No lo intentes.

Silencio.

—Hazlo.

El aire…

vibró apenas.

Y por un momento…

pareció funcionar.

Su respiración…

empezó a estabilizarse.

Lenta.

Insegura.

Pero real.

—Eso es…

Susurré.

—Quédate aquí.

Nyra asintió apenas.

Pero entonces—

la voz regresó.

Más cerca.

Más profunda.

Más venenosa.

—Qué escena tan bonita…

El mundo…

se congeló.

—Federico.

No apareció.

No hacía falta.

Porque esta vez…

ya estaba dentro.

—No la escuches.

Dije.

Pero Nyra…

se tensó otra vez.

—Gabriel…

Su voz se rompió.

—Está aquí.

El aire…

se volvió helado.

—No.

Negué.

—No está aquí.

Pausa.

—Solo quiere que creas eso.

Silencio.

Y entonces…

ella negó.

Muy despacio.

Muy débil.

—No…

Su mirada se perdió otra vez.

—Ahora…

Su respiración cambió.

—Ahora lo siento detrás de mí.

El mundo…

se rompió.

—Nyra.

—No te gires.

Silencio.

—No importa lo que escuches…

Pausa.

Mi voz salió firme.

Más firme que antes.

—No te gires.

El aire…

se volvió insoportable.

Y entonces—

la risa.

Baja.

Suave.

Cruel.

—¿Ves?

La voz de Federico…

más cerca.

Más satisfecha.

—Ni siquiera tengo que tocarla.

Eso…

encendió algo dentro de mí.

Algo oscuro.

Algo peligroso.

La energía…

despertó otra vez.

Más rápida.

Más agresiva.

Nyra lo sintió.

Claro que lo sintió.

—Gabriel…

Su mirada volvió a mí.

Más consciente.

Más preocupada.

—No.

Negué.

Pero ya era tarde.

Porque la energía…

ya estaba respondiendo.

A su miedo.

A su dolor.

A ella.

—No te acerques…

Susurré.

—¿Por qué?

Silencio.

Respiré hondo.

Pero la verdad…

ya no podía ocultarla.

—Porque cuanto más miedo tienes…

Pausa.

La energía vibró.

Más fuerte.

—más te quiere cerca.

El mundo…

se quedó sin aire.

Nyra no retrocedió.

Ni un paso.

Solo me miró.

Directo.

Profundo.

Real.

Y entonces—

dio un paso hacia mí.

—Nyra—

—No.

Su voz no tembló.

Ni un poco.

—Esta vez no voy a correr.

Eso…

lo cambió todo.

Y algo dentro de mí…

respondió.

Como si llevara demasiado tiempo…

esperando escuchar exactamente eso.

Nyra dio un paso más.

Solo uno.

Pero para mí…

se sintió como si el mundo entero…

hubiera decidido contener la respiración.

—Nyra…

Mi voz salió rota.

Más baja.

Más vulnerable de lo que quería admitir.

—No sabes lo que estás haciendo.

Ella sostuvo mi mirada.

Sin titubear.

Sin bajar los ojos.

Sin esconder absolutamente nada.

Y eso…

me desarmó más que cualquier enemigo.

—No.

Pausa.

Su voz salió suave.

Pero increíblemente firme.

—Tú eres el que todavía no lo entiende.

El aire…

vibró.

Mi energía reaccionó de inmediato.

Más intensa.

Más viva.

Más… consciente.

Girando a nuestro alrededor.

Como si estuviera observando.

Midiendo.

Esperando.

—Nyra…

Respiré hondo.

Intentando sostenerme.

Intentando sostenerla.

Intentando sostener…

todo.

—Si te acercas más…

Silencio.

—No sé qué va a pasar.

Nyra no se detuvo.

Al contrario.

Sonrió apenas.

No con confianza ciega.

No con inconsciencia.

Con elección.

Con una verdad que dolía…

porque era imposible discutirla.

—Entonces deja de intentar saberlo todo.

Pausa.

Sus ojos brillaron.

Más cálidos.

Más humanos.

Más peligrosamente reales.

—Y confía en mí.

Eso…

atravesó cada defensa que me quedaba.

Porque Federico podía sembrar miedo.

Duda.

Dolor.

Oscuridad.

Pero eso…

eso era otra cosa.

Eso era alguien…

quedándose.

A pesar de todo.

Y algo dentro de mí…

cedió.

No el control.

No completamente.

Algo más profundo.

Algo que llevaba demasiado tiempo…

peleando solo.

—Nyra…

Susurré.

—Estoy aquí.

Respondió ella.

Sin romper contacto.

Sin alejarse.

Sin miedo.

Y entonces…

me tomó la mano.

El mundo…

se detuvo.

La energía explotó.

Pero esta vez…

no fue violencia.

No fue destrucción.

No fue oscuridad.

Fue conexión.

Pura.

Brutal.

Absolutamente imposible de ignorar.

La luz estalló alrededor de nosotros.

El suelo vibró.

El aire tembló.

Y por un segundo…

todo desapareció.

El miedo.

La voz.

La presión.

Incluso Federico.

Solo quedamos…

nosotros.

—Gabriel…

La voz de Nyra…

sonó dentro de mí.

No en mis oídos.

Dentro.

—¿Qué…?

No terminé.

Porque lo sentí.

Sus recuerdos.

Sus miedos.

Sus dudas.

Su fuerza.

Su decisión.

Todo.

Y ella…

también estaba viendo lo mío.

Mis heridas.

Mi rabia.

Mi oscuridad.

Mi miedo más profundo.

Perderla.

—Nyra…

Mi respiración se quebró.

—Ya lo sé.

Susurró.

Y sonrió.

Con lágrimas contenidas.

Con el corazón completamente expuesto.

—Ahora entiendo.

Eso…

me destruyó.

Y me salvó al mismo tiempo.

Pero entonces—

la voz.

Más violenta.

Más cercana.

Más furiosa que nunca.

—¡NO!

El mundo…

se partió.

Federico apareció.

No caminando.

No sonriendo.

No jugando.

Esta vez…

furioso.

De verdad.

Sus ojos…

ya no ocultaban nada.

—¿Qué hicieron?

El aire…

se congeló.

Nyra no soltó mi mano.

Ni un segundo.

Y eso…

pareció volverlo todavía más inestable.

—Eso…

Su voz salió más oscura.

Más rota.

Más peligrosa.

—No debía pasar.

Di un paso al frente.

Sin soltarla.

—Pues pasó.

Silencio.

Uno largo.

Pesado.

Brutal.

Federico nos miró.

A los dos.

No con odio.

Con algo mucho peor.

Obsesión.

Comprensión.

Y miedo.

—Ahora lo entiendo…

Pausa.

Su sonrisa apareció.

Lenta.

Fría.

Completamente inhumana.

—No es ella quien te estabiliza.

El aire…

dejó de moverse.

—Es lo que son juntos.

El mundo…

se quedó sin sonido.

Nyra apretó mi mano.

Y yo…

sentí algo dentro de mí…

despertar por completo.

Pero Federico…

no había terminado.

Al contrario.

Apenas comenzaba.

—Perfecto…

Dio un paso atrás.

Pero esta vez…

sonriendo.

Demasiado tranquilo.

Demasiado seguro.

—Eso hace que romperlos…

Pausa.

Sus ojos se clavaron en Nyra.

Sin pestañear.

Sin humanidad.

—sea mucho más divertido.

—Ni lo intentes.

Gruñí.

La energía volvió a subir.

Más fuerte que nunca.

Pero Federico…

solo sonrió más.

—Yo no.

Silencio.

Y entonces…

dijo las palabras…

que hicieron que el mundo entero…

dejara de respirar.

—Ella sí.

El corazón…

se me detuvo.

—¿Qué?

Nyra se quedó inmóvil.

Su respiración…

se cortó.

Y lentamente…

muy lentamente…

sus ojos comenzaron a brillar.

No con miedo.

No con lágrimas.

Con energía.

Mi energía.

Pero ya no bajo mi control.

—Nyra…

Susurré.

Por primera vez…

con verdadero terror.

Y ella…

me miró.

Confundida.

Asustada.

Y completamente rodeada de luz.

—Gabriel…

Pausa.

Su voz se quebró.

—¿Qué me está pasando?

El mundo…

se rompió.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play