Pov Melany Ashnot.
El día de mi boda descubrí la verdad, El dia que se suponía que seria el mas feliz de mi vida. Termino siendo mi peor pesadilla.
El hombre que amaba Jamas me amo. Fingió cada palabra, cada caricia… solo para llevarme directo a la muerte.
Su familia, cazadores. Yo, el premio.
Morí traicionada, con el veneno de su daga en mi sangre y el rostro de mi Esposo sonriente tomado de la cintura de Ella... Mi mejor amiga.
Todo fue un Engaño. Mi vida era una mentira. Una mentira que me habia llevado a mi inminente final.
Pero la Diosa me escuchó.
He vuelto.
Y esta vez, no dudaré.
Esta vez, arderán.
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15. Lejos de todos
Algunas personas huyen de la oscuridad. Les molesta el silencio. La soledad. Lo crudo
Pero Lucían no. A él le atraía. Lo buscaba.
Aquella tarde cuando me dijo que me quería llevar a ver algo sabia que no era solo una invitacion. El seguia queriendo descubrirme.
— Hoy a las siete. Solo si quieres. No es una obligacion. Es una eleccion.
Lo mire sonriendo — ¿Y si no voy?
El sonrió — Eres libre de seguir huyendo — no dijo nada más, simplemente se fue.
Le divertia provocarme.
Lucian quería llevarme al limite. Y lo estaba logrando.
A la hora pautada lo encontre esperando fuera del campus. Vestia casual. Con su camisa arremangada, los botones de arriba sueltos.
— No creí que fueras de lo que planea citas nocturnas — sonrei.
Y el igual, correspondiendo la mía — Tampoco creí que fueras alguien que finge confiar ciegamente.
Astuto.
Me subi en el auto. Sin decir nada mas. El camino fue en silencio. El tipo de silencio que te obliga a pensar. Lucian lo sabia. Me ponia a prueba. Me empujaba al borde.
El auto se detuvo afuera de un lugar aislado. Una vieja sala de cine. Cerrada para el publico. Un lugar perfecto para escapar del mundo.
— Así que aquí te escondes.
El solto una risa suave — Este es el unico lugar donde nadie necesita fingir. Ni siquiera yo.
Entramos. El lugar estaba vacío. Oscuro. Solo. Con un aura oscura y desolada. Un lugar que reflejaba una parte de la oscuridad de los humanos.
Lucian encendió un proyector y en frente en la gran pantalla comenzo a proyectarte una toma en blanco y negro, solo sombras que danzaban, sin ningun tipo de sonido.
—¿Lo hiciste tu? — pregunte con interes.
Lucian asintio, con su mirada fija en la pantalla.
— A veces no se necesitan las palabras. Cada sombra cuenta una historia.
Me sente, el se quedo de pie. Me observo fijamente. Como si yo también fuera parte de aquellas sombras y quisiera descubrir que historia contaba.
—¿Cual es la verdadera razon por la que estas aqui?
Su pregunta tenía otro trasfondo. Pero fingí no saberlo.
— Me invitaste y acepte.
— Sabes que no estoy hablando de eso.
Escape de su mirada, sintiendo como quemaba mi ser.
— ¿Por que me trajiste aqui?
— Porque necesito ver si eres real. Parece que nadie se da cuenta de eso. Pero yo lo veo.
—¿Que ves?
Lucian camino hasta detenerse delante de mi. Se agacho a mi altura y aquellos ojos como ceniza se clavaron en los mios.
—¿Quieres eres realmente?
La pregunta fue certera. Su olor me rodeaba por completo. Como si quisiera adherirse a mi.
— Melany Ashnot. Solo una joven universitaria como cualquier otra.
—No. Eres una mentira. Cada cosa de ti lo es. Cada sonrisa. Cada palabra.Cada vez que los miras. Los tocas. Te ries con ellos. Pero no estas ahi. Como un fantasma. Como una sombra.
Sentí mi corazón latir con fuerza en mi pecho.
—¿Quien carajos eres tu? — solte con impotencia — ¿Por que sigues con esto? —susurré.
— Quien soy... Alguien que tambien esta roto por dentro.
El silencio reino por largo rato. Estábamos ahi solo mirandonos. Tan iguales y tan diferentes por igual. Dos piezas de diferentes rompecabezas. No deberíamos encajar como lo hacíamos.
—¿Por qué insistes en acercarte si sabes que todo esto no es real?
— Porque soy incapaz de alejarme. Porque esto... Yo... Tampoco es real... Es una mascara. Y por primera vez en mi vida siento que he encontrado algo... Alguien... Tu puedes comprenderlo.
Podía hacerlo. Pero esto no estaba bien.
— Tú y yo no somos iguales. No sigas buscando. No te gustara lo que encontraras — solté seco.
— No me importa. No estoy buscando a mi igual.
Me levanté sintiendo mis pulmones apretados.
—¿Entonces que es lo que buscas?
Lucían se levantó.
— Solo quiero la verdad. Incluso si no es lo que esperaba.
El resto de la noche ninguno dijo nada más. Nos sentamos en silencio, solo viendo sombras danzar. Compartiendo la soledad con el otro. Dos almas completamente distintas en un mundo donde todos eran iguales. Lucían era una falla. Y yo... Incluso yo lo reconocía. Yo no pertenecía aquí.
Esa noche cuando Lucian me dejo en mi residencia supe que la había cagado. Que habia abierto la puerta. Algo se habia fracturado. Aquella barrera que nos separaba. Pronto terminaria cayendo. Y no estaba lista para dejarlo entrar.
Lucían no había sido parte de mi pasado. No formaba parte de mis planes; sin embargo, ahí estaba. Inmiscuyéndose. Obligándome a aceptarlo y yo... Lo hacía. Lo dejaba. Como si fuera incapaz de negarme a él.
¿Que era lo que tenía Lucían que lograba derribar mis barreras? ¿Cuál era su papel en esta novela de venganza? ¿Hasta dónde lo permitiría llegar?
No lo sabía. Y eso me asustaba.