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Un Juguete Para El Duque

Un Juguete Para El Duque

Status: Terminada
Genre:Romance / Posesivo / Época / Reencarnación / Mundo mágico / Duque / Completas
Popularitas:718.9k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella renace en una época mágica.. en el cual su familia la humilla, por lo que decide irse y cambiar su destino.

* Esta novela pertenece a un mundo mágico *
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Reporte

Cuando Leilani llegó a su casa, cerró la puerta con más fuerza de la necesaria.

El sonido retumbó en el pequeño recibidor y ella se quedó ahí, apoyada contra la madera, intentando regular su respiración.

Estaba alterada.

Molesta.

Y, aunque no quería admitirlo, inquieta.

Su corazón aún latía demasiado rápido, pero ya no era por la carrera. Era por el recuerdo.

El beso.

Cerró los ojos un segundo y llevó los dedos a sus labios, como si pudiera borrar la sensación.

Había sido intenso. Abrumador. Seguro.

Y él…

Varonil.

Imponente.

Guapo.

Eso no podía negarlo.

Pero tampoco podía permitir que eso significara algo.

Había huido de una mansión donde no tenía voz. Había construido su vida desde cero. Había entrenado su magia, abierto una tienda, ganado independencia.

No cambiaría libertad por deseo.

—No seas tonta —murmuró para sí misma.

Se apartó de la puerta y caminó hacia su taller en la parte trasera de la casa. El olor a madera la recibió como siempre, reconfortante, estable.

Ese era su mundo.

No duques.

No soldados.

No hombres que decidieran por ella.

Se lavó las manos, se recogió el cabello con una cinta y comenzó a trabajar.

Necesitaba distraerse.

Necesitaba crear.

Colocó un bloque de madera frente a ella y cerró los ojos un instante para concentrarse. Dejó que el maná fluyera con suavidad, ya recuperado tras el descanso del trayecto.

La madera respondió.

Se suavizó bajo sus dedos.

Tomó forma.

Curvas firmes. Hombros amplios. Mandíbula marcada.

Cuando abrió los ojos, se quedó inmóvil.

No había hecho una muñeca.

Había hecho un muñeco.

Parpadeó.

Lo observó con detenimiento.

Alto para el tamaño de un juguete. Proporciones fuertes. Expresión seria. Incluso los pequeños detalles del rostro… la rectitud de la nariz, la línea firme de la boca.

Era demasiado evidente.

Se llevó una mano a la frente.

—No puede ser…

Lo giró, examinándolo desde todos los ángulos.

Era él.

Una versión diminuta.

Una versión menos intimidante.

Más… manejable.

Leilani soltó una risa suave, casi avergonzada.

—Al menos este muñeco es más amable.

Tomó un pequeño cincel y suavizó apenas la expresión del rostro. Añadió una ligera curva en los labios, transformando la severidad en algo más accesible.

Luego hizo otro.

Y otro.

Y otro más.

Sin darse cuenta, terminó creando una pequeña fila de mini duques alineados sobre la mesa.

Todos con esa postura firme. Todos con esa presencia pequeña pero innegable.

Su concentración la calmó.

El ruido en su cabeza disminuyó.

Cuando terminó la docena, llamó a la señora Audrey y a la señora Sadie esa misma tarde.

Audrey examinó las figuras con curiosidad.

—Este es diferente.. Más… caballeroso.

—Es un modelo nuevo —respondió Leilani con naturalidad forzada.

Sadie rió al verlos.

—Oh, este tendrá éxito. Las niñas también quieren héroes, no solo princesas.

Leilani asintió.

—Necesitarán varios atuendos. Uniforme formal. Ropa de montar. Quizá una capa elegante.

Ambas mujeres aceptaron encantadas el nuevo encargo.

Esa noche, mientras organizaba la vitrina de la tienda, Leilani colocó a los mini duques en el estante principal.

En fila.

Impecables.

Listos para la venta.

Los miró con los brazos cruzados y una sonrisa satisfecha.

—Al menos el duque sirvió de inspiración..

Al dia siguiente, la mansión Sterling se alzaba imponente sobre una colina verde, con muros de piedra gris y ventanales altos que dejaban entrar la luz fría de la mañana.

En el despacho principal, el duque Jack Sterling estaba de pie frente a los ventanales, las manos cruzadas detrás de la espalda. Ya se había cambiado.. vestía un traje oscuro impecable, aunque bajo la camisa aún llevaba vendajes discretos donde el cataplasma había hecho su trabajo.

La herida dolía.

Pero no tanto como para distraerlo.

Un golpe suave en la puerta.

—Adelante.

El capitán entró con paso firme, llevando una carpeta gruesa de cuero.

—Mi señor. El reporte solicitado.

Jack no se giró de inmediato.

—Habla.

El capitán abrió el informe.

—Nombre completo: Leilani Vitra Baston.

Ante el apellido, Jack entrecerró los ojos levemente.

—¿Vitra? —repitió.

—Sí, mi señor. Hija de Lord Leopold Vitra, del sur del reino.

—Continúa.

—Hace algunos meses fue declarada desaparecida por su padre. Se difundió que la joven había abandonado la mansión sin previo aviso. No se realizaron búsquedas formales más allá del anuncio oficial.

Jack frunció apenas el ceño.

El capitán pasó la página.

—Su madre, Lady Baston, falleció años atrás. Tras su muerte, Lord Vitra introdujo en la mansión a su amante y a la hija de esta. Según los registros de antiguos sirvientes… la joven Leilani sufrió maltratos durante su niñez y adolescencia.

Jack no dijo nada.

Pero el capitán notó cómo su mandíbula se tensaba.

—Aislamiento, humillaciones, negligencia.. Algunos empleados declararon en privado que la joven buscaba constantemente la atención de su padre. Después, dejó de hacerlo. Se volvió… invisible.

Jack recordó la forma en que ella había caminado sin miedo entre soldados armados.

La firmeza de su bofetada.

Invisible no era la palabra adecuada.

—Hace unas semanas apareció en nuestro territorio.. En el pueblo cercano a Norhaven. Se registró en la posada bajo el nombre de Leilani Baston. Solo usa el apellido de su madre.

Eso arrancó una pequeña chispa de aprobación en la mirada del duque.

Había cortado el lazo. Deliberadamente.

—Compró una casa modesta en el centro del pueblo. Pagó en efectivo. Poco después abrió una tienda de juguetes frente a la plaza.

—¿Una tienda de juguetes?

—Sí, mi señor. No existía ninguna antes. Los precios son bajos. Se ha ganado buena reputación. Emplea a dos viudas del pueblo para confección y pintura.

Jack tomó finalmente la carpeta y comenzó a leer por sí mismo.

Fechas.

Movimientos.

Testimonios.

Todo encajaba.

Excepto una cosa.

Pasó páginas con rapidez.

—¿Y su magia?

El capitán levantó la vista.

—¿Magia, mi señor?

—La vi usarla.

El capitán negó lentamente con la cabeza.

—En el informe no hay registro alguno de que posea habilidades mágicas. Ningún reporte oficial. Ninguna inscripción en academias. Nada.

Jack cerró la carpeta con suavidad.

Pero sus ojos estaban encendidos.

Él la había visto.

Había sentido la energía cuando el cataplasma se formó sobre su herida. No era ilusión. No era truco.

Era real.

Y si no aparecía en ningún registro… Entonces era un secreto.

Un secreto bien guardado.

Eso no apagó su interés.

Lo avivó.

Una joven noble declarada desaparecida.

Maltratada en su infancia.

Que huye, se instala en su territorio, abre un negocio propio… Y además posee magia que nadie ha registrado.

Una sonrisa lenta apareció en el rostro del duque.

No era la sonrisa ligera del día anterior.

Era calculadora.

—Así que decidiste esconderte aquí…

El capitán lo observaba sin comprender del todo aquella expresión.

—¿Desea que la traigamos a la mansión, mi señor?

La mirada de Jack se volvió afilada.

—No.

Caminó hasta su escritorio y dejó el informe sobre la madera pulida.

—Si la traen, huirá otra vez.

Se apoyó ligeramente en el borde, pensativo.

—Quiero verla en su terreno.

El capitán frunció el ceño.

—¿Mi señor?

Jack levantó la vista.

—Prepárame el carruaje. Haré una visita al pueblo.

El capitán asintió, aunque en su interior seguía sin entender el comportamiento del duque.

Cuando salió del despacho, Jack volvió a abrir la carpeta y deslizó los dedos por el nombre escrito en tinta oscura.

Leilani Vitra Baston.

Ya no era solo la mujer que lo abofeteó.

Era una historia.

Una herida.

Un desafío.

Y Jack Sterling nunca había retrocedido ante un desafío.

Al contrario.

Cuanto más difícil… más lo deseaba.

1
María Luisa Munzenmayer
Me Encanta tu. novela .Una mujer que,planifica,que cultiva sus habilidades.qud piensa y planifica su futuro y,en especial,que integra a otras artesanas.. Lenguaje ameno,entretenido.
Felicitaciones
Irene Nievecita
De a poquito a poco el duque aprende, que ella no puede ser encerrada entre 4 paredes, ella es una mujer independiente y autovalente, jamás va aceptar ser restringida solo a ser duquesa
Alba Margarita García Narváez
vaya... cómo será cuando no se comporte?????/CoolGuy/
Irene Nievecita
Qué lástima que llevara a esa época la brutalidad de la guerra, matando fríamente a distancia considerable y a mansalva. no podía seguir fabricando juguetes inofensivos para niños, tenía que fabricar armas del mundo moderno, todo se fue al carajos por que decidió quitarle la inocencia a los niños al crear juguetes de muerte.
Irene Nievecita
Esos dos jamás van a tener un matrimonio rutinario, son demasiado parecidos en carácter, posesivos, celosos
Irene Nievecita
😂😂😂😂😂😂solo una coincidencia nada más 😂😂😂😂😂😂😂
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Me encantó el cambio de Jack, que entendió que su amor no debía encerrar a su pareja, sino respetar sus espacios y su individualidad
Genial la pareja!!!! Los amé
Maria Angelica Guillaume
Hermosa historia, con unos personajes adorables. Muy bueno!!! Felicitaciones autora, tu imaginacion es admirable!!
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
La sacaron barata con un solo latigazo cada uno...se merecían que les hubiera dado hasta cansarse....
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Por qué tiene que ser como Jason...posesivo, controlador????
Prefiero como Ryan y Colton, sin lugar a dudas
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Los hombres posesivos no me gustan...soy más del estilo de Colton 😍💙
Irene Nievecita
Que interesante conocer a un hombre herido y salvarla la vida, si es un noble con poder, ella puede estar a salvo para siempre de su padre.
Jazmín Adriana Muelas Morales
jaja🤣 el duque aplicó porque te quiero te aporrio 🤭
Irene Nievecita
Que idea más interesante darle trabajo a mujeres y más aún viudas,
Irene Nievecita
Me alegro que recordara a que se dedicaba antes y por que le gustaba. Su madre le dejo una herencia mejor que el dinero, le dejo el libro de magia, que al fin y al cabo es más valioso que el dinero, por que le entrega el conocimiento de lo que puede llegar a ser.
Irene Nievecita
Por lo menos la dejo asegurada, pero con la hija que tuvo con la rata igual habría tenido acceso a la herencia la hija se la habría dado toda para que la amara un poco
Irene Nievecita
Me enfurece pensar que una mujer poderosa y su hija que pudo haber sido más poderosa qué su madre, se dejaran morir por una rata asquerosa traicionera. que no valía ni las huellas qué dejaba.
Irene Nievecita
La madre y la hija resultaron ser la misma bosta, suplicandole amor al mismo desgraciado y matándose por él. Sí ella está en ese cuerpo es por la Leilani tonta, que suplicaba amor a una rata. Menos mal que la actual es una muchacha inteligente que no se dejó aplastar,
Dinorah Morales
Pues el grosero es Jack pudo haber dicho desde la boda a Abigail que no estaba interesado pero le dió la cita y todavía la humilla, maldito perro desgraciado
Nohelia Merchan
/Smile//Smile/
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