Morí atragantado con un hotdog y reencarné en mi novela BL favorita.
¿Suena épico? No lo es, porque ahora soy el extra que muere en el capítulo 3.
Mi plan: pasar desapercibido y sobrevivir.
La realidad: el villano frío y temido del imperio se enamoró de mí.
Entre malentendidos, romance accidental y un destino que se salió del guion,
haré lo imposible por no morir otra vez…
aunque eso signifique robarle el corazón al villano.
✨ BL + comedia + reencarnación
✨ Villano obsesivo x extra caótico
✨ Final feliz (si no muero antes)
NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 14: Consecuencias, Chismes y un Villano que Niega Todo
La noticia se esparció más rápido que el olor a pan recién hecho.
Que un noble hubiera sido reprendido públicamente por Lucien Blackthorne no era común. Que hubiera sido por “un simple sirviente” era directamente material para chisme premium. Si existiera un boletín oficial de rumores, yo estaría en la portada con un subtítulo creativo tipo: “El chico que hizo fruncir el ceño al lord”.
Lo supe porque Brun dejó caer un saco de harina frente a mí como quien deja caer una bomba.
—Te están buscando —dijo.
—¿Quiénes? —pregunté.
—Todos —respondió—. Y ninguno para felicitarte.
—Excelente. Mi fama crece y mi esperanza de vida baja.
En el pasillo, escuché a dos sirvientas susurrar.
—Dicen que el lord lo protege.
—Dicen que el chico le cae en gracia.
—Dicen muchas cosas —murmuré al pasar—. Yo digo que necesito un mapa para esquivar conversaciones.
Intenté hacerme pequeño. No funcionó. A cada paso, una mirada. A cada esquina, un murmullo. Empezaba a entender cómo se siente ser un rumor con piernas.
En la tarde, Lucien fue llamado a una reunión con dos casas nobles menores. Yo no debía estar cerca de eso, así que me asignaron tareas lejos del ala de audiencias. Funcionó durante media hora.
—Elian.
Un soldado me encontró en el corredor.
—El lord quiere verte.
—¿Es una reunión importante? —pregunté—. Porque si es así, prometo no llevar agua esta vez.
El soldado no sonrió.
—Solo ve.
Entré a una sala lateral donde Lucien hablaba con dos hombres mayores, vestidos con insignias de casas menores. Al verme, uno de ellos frunció el ceño.
—¿Este es el chico? —preguntó—. El motivo de la reprensión de ayer.
Yo levanté la mano en un saludo torpe.
—Hola. Prometo no causar incidentes hoy.
Lucien me lanzó una mirada de advertencia silenciosa.
—Elian no es un “motivo” —dijo—. Es una persona bajo mi techo.
—Con todo respeto, lord Blackthorne —replicó el hombre—, proteger así a un sirviente envía un mensaje confuso.
—El mensaje es claro —respondió Lucien—: en mi territorio no se abusa de nadie por su posición.
El otro noble carraspeó.
—Eso puede interpretarse como… favoritismo.
—Interprételo como quiera —dijo Lucien—. No voy a negociar el respeto básico.
Yo me sentí como un mueble muy observado.
—Si mi presencia es incómoda —ofrecí—, puedo irme. Soy muy bueno desapareciendo.
Lucien me miró.
—Quédate.
Los nobles intercambiaron miradas. La tensión se podía cortar con cuchillo.
—Entendido —dijo uno de ellos finalmente—. Transmitiremos su postura.
Cuando se fueron, el silencio quedó colgado en la sala.
—Lo siento —dije—. Siento que le causo problemas diplomáticos.
—Los problemas ya existían —respondió Lucien—. Tú solo los hiciste visibles.
—Eso no suena tranquilizador.
—Es honesto.
Caminamos unos pasos juntos.
—No tienes que protegerme de todo —le dije—. No soy de cristal.
—No te protejo porque seas frágil —respondió—. Te protejo porque no me gusta la injusticia.
—Eso suena sospechosamente a virtud.
Lucien me miró de reojo.
—No empieces.
—Lo digo como cumplido —sonreí—. Está desarrollando cualidades heroicas.
Lucien resopló.
—No soy un héroe.
—Lo sé —respondí—. Pero a veces actúa como uno por accidente.
Nos detuvimos en el pasillo.
—Esto va a traer consecuencias —dijo Lucien—. Habrá gente a la que no le guste.
—Siempre hay gente a la que no le gusta algo —respondí—. Yo no le gusto a varios y sigo aquí, respirando.
Lucien dudó.
—Si en algún momento quieres que mantenga distancia en público…
—No —lo interrumpí—. No me esconda. Prefiero aprender a caminar con las miradas encima que volver a ser invisible.
Lucien me sostuvo la mirada.
—Eso es… valiente.
—No —reí—. Es pánico evolucionando.
Lucien negó con la cabeza, pero había algo distinto en su expresión. Menos dureza. Más aceptación.
—Ve a descansar —dijo—. Mañana será un día largo.
—¿Más largo que hoy?
—Siempre lo es.
Me alejé con una sonrisa nerviosa.
Genial, Elian, pensé. Ahora también causas tensiones políticas. Suma puntos al currículum de extra problemático.
🎵🎶Fondo, fondo, fondo🎶🎵🤣😆😈😆🤣😉