Emelie, una joven de 17 años regresa de visitar a su familia durante las vacaciones para descubrir que su novio y su mejor amiga la han traicionado y jugado con ella. Pero las vueltas del destino le demostrarán que siempre hay que dejar algo atrás, para que algo mejor llegue a nuestras vidas, en su caso, podría ser Sebastian, el joven profesor que se ha mudado recientemente a la ciudad.
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¿Tú?
Era fin de semana y había acordado ir a la casa de Marie a comenzar el trabajo, pues, había dicho que su hermano tenía libros con los que podríamos trabajar. Siempre y cuando lo hiciéramos en la biblioteca de la cada, ya que él era muy cuidadoso de los mismos. Pero que no nos molestaría, porque estaría fuera la mayor parte del día.
Me puse un vestido solero, sencillo pero fresco, puesto que hacía un poco de calor ese día. Luego me dirigí en taxi a la dirección que me había brindado.
Al llegar, ella me esperaba fuera e intentó pagar mi taxi, a lo que me negué. Al ingresar, quedé encandilada con la belleza de aquella casa, sus amplios salones y sus delicados muebles eran una combinación hermosa, un poco tradicionales pero con un toque de modernismo. La casa era hermosa por fuera, pero por dentro era perfecta.
- Ven, pasemos a la biblioteca, mi hermano insiste en que no trabaje con los libros fuera de ella-. Dijo, mientras me guiaba por un pasillo, hasta una habitación.
Al entrar, pude observar una sala con las paredes abarrotadas de libros. Y en el centro una gran mesa de algarrobo, con sillas del mismo material.
Al observar los libros sobre la mesa, comprendí por qué el hermano de Marie insistía tanto en que trabajáramos con ellos solo dentro de la biblioteca. Estos eran ediciones muy difíciles de encontrar y de precios no muy accesibles y se encontraban en perfecto estado, a pesar de que ella hubiera comentado que ya tenían algunos años y que acostumbraban a usarlos seguido.
Estuvimos algunas horas trabajando, por lo que decidimos tomarnos un momento para descansar. Fue ahí, cuando caí en la cuenta de cuanto tiempo estuvimos trabajando y conversando sobre otras cuestiones. Había disfrutado tanto de la compañía de Marie, que no me había percatado que ya estaba anocheciendo.
- ¿Quieres tomar o comer algo?-. Dijo Marie- lo siento, no me había dado cuenta de que estaba siendo mala anfitriona al no ofrecerte nada todo este tiempo. Cuando tú lo haces siempre que vamos a tu casa.- Se disculpó avergonzada.
-No te preocupes, no tengo hambre ni sed. Pero gracias- Le dije riendo. -Creo que, ya debería irme a casa. Lo mejor es que continuemos luego el trabajo.-
En ese momento, escuché que se abrió la puerta de la biblioteca y a alguien hablar.
-Hermanita, ya regresé- Dijo él, con tono alegre.
Esa voz me era familiar, pero no sabía de dónde, por lo que no pude evitar mirar hacia su origen.
- Lo siento, no sabía que aún estaban ocupadas- dijo. Y nuestras miradas se encontraron. -¿Tú?- exclamó al verme.
Era el muchacho del hotel. ¿Qué estaba haciendo allí?. Sentí que mi rostro comenzó a arder, por lo que debí haberme puesto roja de la vergüenza, al reconocerlo.
-Hermano, ella es Emelie, la compañera del colegio que te había comentado antes. Estamos realizando un trabajo para la asignatura de literatura.- Me presentó Marie.
- Emelie, él es Sebastian, mi hermano- Dijo luego, ahora mirando hacia mí.