Candelaria Echeverría nunca imaginó que un embarazo que no logra explicar, una familia que le da la espalda y un hombre al que apenas comprende terminarían convirtiendo su vida en un escándalo.
León Salvatierra sabe lo que es estar en la cima y perderlo todo. Lo que no esperaba era terminar casado con una mujer que preferiría verlo arder antes que compartir su apellido.
Ella quiere el divorcio. Él asegura que nunca tuvo una verdadera oportunidad de ser su marido.
Pero el juez tiene otros planes: un año más de matrimonio bajo condiciones que no admiten escapatoria. Una sola habitación, una sola cama y una convivencia real antes de decidir su futuro.
Doce meses para descubrir si están condenados a odiarse o si su matrimonio esconde algo que ninguno se atreve a admitir.
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LA LLEGADA DE VALERIA
...CANDELARIA ECHEVERRÍA...
La convivencia entre León y yo se ha basado en ignorarnos la mayor parte del tiempo. Él ha estado concentrado en algunos papeles y apenas ha soltado el bolígrafo para ir al baño.
No cocina mal, aunque tampoco podría decir que es un chef sin estar mintiendo, así que es un punto positivo.
He estado esperando la llegada de Valeria, quien, por lo que me ha dicho, llegará con planes.
Entonces llegó el momento de hablar con mi futuro marido sobre las compras que su hermana planea hacer, porque, después de todo, usaría su dinero.
Busqué un potecito de flan y me senté en el sofá opuesto al suyo.
León dejó el papel que parecía incrementar su frustración y también el bolígrafo para mirarme.
--¿Necesitas algo?-- preguntó, mirándome a los ojos y después a mi vientre
Había atendido a clientes estúpidos en el pasado. Algunos habían hecho comentarios sobre mi trasero y otros habían intentado, con poco disimulo, mirarme el escote. Pero nadie le había dedicado tanto tiempo a admirar mi vientre.
--Valeria está por llegar
--Lo sé, yo compré sus pasajes, ¿por qué me lo dices?
--Porque dijo que necesito comprarme un vestido para la boda y, por más que he intentado convencerla de lo contrario, ella no quiere entrar en razón
León sonrió brevemente.
--No sería mi hermana si no tuviera ese tipo de ideas, ¿por qué pareces sorprendida?
--Porque es tu dinero el que piensa gastar en algo que no es necesario
--¿No quieres un vestido? ¿Eso intentas decirme?
--No necesito uno. Sería un gasto innecesario. Yo no volveré a estar así-- señalé mi vientre
--Valeria no va a desistir. Deberías saberlo tan bien como yo
--Es tu dinero el que planea usar-- insistí
--Eso no me preocupa, Candelaria. Puedo permitirme ese gasto sin ningún tipo de problema
--Yo cumplí con avisártelo-- suspiré
--¿Es tu manera de decirme que sigues odiando la idea de ser mi mujer?
--Seré tu esposa de adorno, León. Ser tu mujer implicaría hacer cosas que están fuera de nuestro acuerdo-- señalé la gran diferencia, porque me resultó inevitable hacerlo
--Me dejaste muy claro que no quieres nada conmigo y yo jamás te lo he pedido, así que podrías dejar de traer esto a nuestra conversación en cada oportunidad
--Se llama prevención, por si alguna vez, después de tener a mi hijo, consideras hacer algo de eso
Él pareció tener intención de decir algo más, pero después miró el papel que sostenía y anotó varias cosas en él.
No supe qué pasó por la cabeza de mi futuro marido cuando fui a la cocina para prepararme una pechuga de pollo, ya que eso se me había antojado comer. Lo único que sé es que me abrazó por detrás y me dio un beso en la mejilla.
--¿Qué...?-- pregunté
--Gracias-- dijo, sonriendo como si hubiera ganado un premio
--¿Cómo dices?-- él se apartó sin dejar de sonreír
Sostuvo el papel en el que había estado escribiendo y lo agitó en el aire, aunque no pude ver qué decía debido a su desprolijidad.
--Gracias a tu pésimo humor y a tus recordatorios de que jamás tendrás sexo conmigo, me llegaron las ideas que necesitaba
--¿Ideas? ¿Acaso enloqueciste o qué fue lo que te pasó?
--Estaba escribiendo una canción. La terminé gracias a ti-- aquello no me lo esperaba
--De nada, supongo...
Él se alejó todavía sonriendo mientras miraba su papel. ¡Qué hombre más extraño y será mi esposo!
Fue el primer acercamiento de él desde que nos conocimos. Sí que tenía que estar feliz para abrazarme, porque sé que jamás lo haría en condiciones normales.
Lo único raro fue que incluyera mi vientre en el abrazo. Lo negativo fue que, debido a eso, mi bebé acabó despertándose.
Por momentos, siento que tendré una estrella deportiva o alguien con problemas de hiperactividad, porque mientras las avanza el tiempo, mucho más se mueve mi bebé.
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Valeria llegó. León fue a recogerla y, como yo tenía algunas náuseas, me dijo que no hacía falta que lo acompañara.
Cuando la vi después de tantos días lejos, la abracé con emoción. La había extrañado demasiado. Escribirnos constantemente no había hecho que la sintiera tan cerca como cuando vivíamos juntas.
--¡Estás hermosa! No vas a llorar, por favor-- me pidió al notar que yo estaba emocionada por tenerla aquí
--Claro que no-- respondí y soltó una carcajada
Después, su sonrisa se hizo más suave y acarició mi vientre.
--Acabo de descubrir que el artículo que leí mientras viajaba es cierto-- me dijo, mientras abría su bolso
Me entregó una revista sobre embarazadas y curiosidades acerca de las mujeres durante esta etapa que estoy viviendo.
León llegó con una taza de café para ella y me entregó un vaso de leche con chocolate. Después fue a buscar una taza de café para él y se sentó en un sofá individual.
--¿Puedo leer?-- preguntó, señalando la revista
Valeria se la dio de inmediato.
--No sé si sea tu material de lectura favorito, pero, como lees todo lo que encuentras...-- se encogió de hombros
Mi amiga empezó a contarme cosas sobre su trabajo, haciéndome reír. En cuanto terminó su café, miró la hora.
--Estamos a tiempo de ir a comprar tu vestido-- me dijo
León levantó la mirada de la revista y se puso de pie.
--¿Sigues con esa idea?-- le pregunté
--Por supuesto. Así como eres, no sé cuánto tiempo falta para presenciar algo así de nuevo-- miró a su hermano-- Espero que tú te vistas bien
--No vas a aconsejarme ni a elegir lo que usaré-- le advirtió mientras buscaba sus llaves
--No dije que fuera a hacerlo
--Pero lo pensaste y no intentes negarlo-- le respondió
Valeria soltó una risa.
Me puse de pie y la seguí. León no dijo nada durante todo el camino. Cuando llegamos a una tienda, simplemente le entregó su tarjeta a Valeria.
--No vas a entrar con nosotras. Por tradición, ya sabes lo que decía mamá-- le advirtió
--Eso ya lo sé, jamás lo olvidé-- le respondió
Una vez en la tienda, Valeria me explicó que su madre decía que un prometido no debía ver el vestido de su futura esposa porque eso traía mala suerte. Ni siquiera sé por qué tenemos que seguir esa tradición o superstición, porque este matrimonio jamás funcionará, pero yo jamás opinaría negativamente sobre un bonito recuerdo de los padres de mi amiga.
mientras valeria está asiendo una bomba
por que nos está sacrificando a León de la peor manera y no es que León AyA echo vien ocultarle las cosas pero conocía a cande y de cómo ella lo tiene tachado solo por difamaciones