trata de Lukas un líder de una pandilla el cuál es hermano mayor de takimechi claro los dos tenían sus diferencias y Lukas tiempo Después conoció a Leonardo que con el pasar de los día se empezó a enamorar de el hasta que ahora estaban a nada de casarse pero acurrucó algo inesperado Lukas fue plantado en el altar
NovelToon tiene autorización de Lukas el fantasma rojo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Duda interna
La noche seguía en calma.
Pero no dentro de ellos.
El refugio estaba en silencio.
Lukas dormía.
Por fin.
Después de todo.
Respiración lenta.
Cuerpo relajado.
Vulnerable.
Algo raro en él.
Leonardo seguía a su lado.
Sin moverse mucho.
Como si temiera despertarlo… o dejarlo.
Pero no era el único despierto.
Kai.
De pie, cerca de la ventana.
Mirando hacia afuera.
Pero sin ver realmente la ciudad.
Silencio.
—No estás durmiendo —murmuró Leonardo sin levantar la mirada.
Kai no respondió de inmediato.
—No tengo sueño.
Pausa.
—Estás pensando —añadió Leonardo.
—Siempre lo hago.
Silencio.
Pero esta vez…
no era lo mismo.
Leonardo levantó la mirada.
—Dilo.
Kai soltó el aire.
Lento.
—Esto no va a funcionar.
Silencio.
Directo.
Sin rodeos.
Leonardo se tensó.
—¿Por qué dices eso?
Kai lo miró.
Serio.
—Porque él no es así.
Pausa.
—Y tú tampoco.
Silencio.
—¿Y tú sí? —respondió Leonardo.
Kai sonrió apenas.
Pero no fue divertido.
—Yo soy el peor de los tres para esto.
Eso… no se esperaba.
Silencio.
—Entonces ¿por qué estás aquí? —preguntó Leonardo.
Pausa.
Kai miró a Lukas.
Dormido.
Tranquilo.
—Porque quiero estarlo.
Silencio.
Leonardo bajó la mirada.
—Yo también.
Ambos se quedaron callados.
—Pero querer no es suficiente —añadió Kai.
Eso dolió.
Leonardo apretó los puños.
—Entonces ¿qué? ¿Nos rendimos?
—No —respondió Kai—.
Pausa.
—Pero tenemos que aceptar lo que esto es.
Silencio.
—¿Y qué es? —preguntó Leonardo.
Kai lo miró.
Directo.
—Inestable.
Pausa.
—Y en cualquier momento… se rompe.
Silencio.
Leonardo desvió la mirada.
—No esta vez…
Kai no respondió.
Porque no estaba seguro.
Y eso…
era lo más peligroso.
🔻 El centro
Lukas se movió levemente.
Ambos lo miraron.
Pero no despertó.
Solo… se acomodó.
Y en ese pequeño gesto…
había algo.
Algo que ninguno quería perder.
Silencio.
—Si se rompe… —murmuró Leonardo—
Pausa.
—no me voy a ir otra vez.
Kai lo observó.
—Lo sé.
Pausa.
—Ese es el problema.
Silencio.
Porque si nadie se iba…
Entonces alguien iba a quedarse…
roto.
🖤💔 “Hablarlo… o romperlo”
El silencio ya no servía.
Leonardo fue el primero en moverse.
Se levantó despacio.
Miró a Kai.
—No podemos dejarlo así.
Kai no respondió.
Pero no lo detuvo.
Eso fue suficiente.
Leonardo se giró hacia Lukas.
Se inclinó un poco.
—Lukas…
Nada.
—Oye.
Lukas abrió los ojos lentamente.
Desorientado al principio.
—¿Qué pasa…?
Su voz era baja.
Cansada.
Pero en cuanto vio sus caras…
entendió.
—¿Qué hicieron ahora…?
Kai soltó una pequeña risa sin humor.
—Nada.
Pausa.
—Ese es el problema.
Silencio.
Lukas se incorporó un poco.
Aunque le dolió.
No lo mostró.
—Hablen.
Directo.
Leonardo respiró hondo.
—Esto… —miró entre los tres—. No está estable.
Silencio.
Lukas no reaccionó de inmediato.
—Lo sé —respondió.
Eso los sorprendió.
Kai entrecerró los ojos.
—¿Ah, sí?
—No soy idiota —dijo Lukas—. Sé lo que estamos intentando.
Pausa.
—Y sé que puede romperse.
Silencio.
Leonardo bajó la mirada un segundo.
—Entonces… ¿por qué seguir?
Esa era la pregunta.
La importante.
Lukas los miró a ambos.
—Porque quiero.
Simple.
Pero real.
Kai frunció el ceño.
—Eso no es suficiente.
—Para ti no —respondió Lukas—. Para mí sí.
Silencio.
Leonardo dio un paso adelante.
—¿Y cuando tengas que elegir?
El aire cambió.
Lukas no respondió de inmediato.
Y eso…
fue una respuesta.
Kai apartó la mirada.
—Ahí está.
Silencio.
—No puedes no elegir para siempre —añadió.
—No estoy eligiendo ahora —respondió Lukas.
—Exacto —dijo Leonardo—. Pero va a pasar.
Pausa.
—Y cuando pase… —su voz bajó—
—¿a quién vas a dejar?
Silencio total.
Nadie se movió.
Nadie respiró fuerte.
Porque esa era la verdad.
Lukas apretó la mandíbula.
—No quiero eso.
—Nadie quiere eso —respondió Kai—.
Pausa.
—Pero querer no cambia cómo terminan estas cosas.
Silencio.
Lukas cerró los ojos un segundo.
Pensando.
No en un plan.
No en estrategia.
En ellos.
Y eso…
era nuevo.
Cuando los abrió—
—Entonces no lo hagamos como siempre.
Ambos lo miraron.
—¿Cómo?
Lukas respiró hondo.
—Si se rompe…
Pausa.
—que no sea porque no lo intentamos de verdad.
Silencio.
Leonardo lo observó.
Kai también.
No era una solución.
Pero era… honesto.
Y por ahora…
eso era lo único que tenían.
Leonardo suspiró.
—Odio esto.
Kai sonrió apenas.
—Yo también.
Lukas los miró.
—Entonces quédense.
Silencio.
Un segundo.
Dos.
Y ninguno se fue.
Eso…
también era una respuesta.