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Manipulacion

Manipulacion

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Escuela / Enfermizo
Popularitas:211
Nilai: 5
nombre de autor: ML08

Cuando una persona esta vulnerable a todo lo que pasa a su alrededor, sin darse cuanta, la gente se aprovecha de la inocencia y traumas para satisfacer sus necesidades. Temor, dolor, felicidad, tristeza, emociones que nos pueden jugar en contra si no somos capaces de controlarlo.

Esta historia se trata de una vida que lo sobrelleva como puede despues se pasar por muchas cosas en su infancia, maltrato, drogas, problemas domésticos y manipulacion familiar.

Advertencia: esta historia contiene drogas, traumas, alucinaciones, armas, sangre, v1olac10nes, entre otras. Se recomienda discrecion a todo caso que leas este libro.

Estas advertido.

NovelToon tiene autorización de ML08 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La despedida y el reencuentro

Riéndome me fui para atrás ¿Elias matando a Ludmila? Que pelotudes.

Al terminar de reírme él se levantó y me agarró de los hombros poniéndome derecha frente de él, su mirada perturbada me dejó congelada, no podía decir nada, quede muda ante su mirada.

– no me creas si no queres, pero eso va a pasar – aclaro.

Me soltó y se sentó de nuevo en el sillón, yo aun sin poder hablar solo me ponía a pensar por qué me contaría todo esto cuando él mataría a Ludmila, y también ¿Por que la mataría?. Muchas dudas vinieron a mi, su papel acá era ser el callado del grupo de los lobos que solo se divertía mientras los otros payasos hacia el show, pero él se convirtió o convertirá en el asesino de la historia de Ludmila.

– ¿Con qué motivos lo harías? – pregunte preocupada.

– que preguntas de mierda haces –

– trato de ver si te puedo ayudar a que no mates a Ludmila –

– ¡No se puede evitar, entendelo! – su frustración se notaba.

Lo miraba algo con lástima, se veía claramente como se estaba preocupando. Puedo ver que esta es la verdadera cara de Elias al confiarme este secreto de Lucas y el. Me senté a su lado y quede cabizbaja pensando en lo peor que puede pasar.

– no te la voles tanto – dijo mirando hacia abajo. – total, yo tengo que ver en qué situación es la que puedo llegar a matarla para evitar lastimarte –

Seguí callada y lo mire, no se por que me metí en esto pero la única opción mas lógica es alejarme de él y alejar a Ludmila de ellos, capaz que realmente esté en peligro.

– Ludmila no se va a alejar de ustedes –

– cuando me senté, se me vino otra cosa mas que te tenía que decir, también hay otro secreto que no te conté. Van a ver dos muertos y cada uno causado por una persona –

Esto es increíble, no solo Ludmila sino otro más va a morir a causa de otra persona. Me quería esconder, me estaba dando mucho miedo esta situación y el hecho que Elias confirme que va a matar a Ludmila se ponia mas espeliznante la situación.

– la otra persona, aun que ya vas a saber quien es, va a morir a causa de Lucas –

– si decís que ya se quien es, significa que es de acá ¿No? –

– no puedo dar detalles, pero solo te puedo dar la sigla. “M” –

“M”. ¿Milton? Lucas va a matar a MIlton ¿Por qué? El no hizo nada, es mas ¿Por que van a matar a gente? No tiene sentido todo esto, él me lo cuenta todo como si yo fuera el detonante de todo esto y que podría llegar a arreglarlo. En estos momentos lo único que quiero hacer es irme y no verlos nunca más si van a matar a gente.

Pero ¿qué pasaría con Ludmila? Yo se que no me va a creer si le digo que la van a matar y que su asesino es Elias. ¿Y Milton? ¿cómo le digo que Lucas lo va a matar y que se vaya lejos o que se esconda para que no lo maten? No tiene sentido, me estoy volviendo loca, muchas puertas abiertas y que capaz todas se cierren en mi contra para solo elegir la de escapar por mi cuenta y olvidar todo.

– te estoy odiando ahora mismo – empecé a llorar. Elias no decía nada, solo miraba al piso – no se por que me contas todo esto ¿Esperas que me vaya? Si lo decís por eso lo haría pero no puedo dejarlos, no quiero, son mis amigos ¿Por que tendría? –

Elias agarró mis hombros y paró mi llanto por su forma brusca de agarrarme – por que tenes que sobrevivir – se quedó callado. Mis lagrimas seguían saliendo mientras mostraba mi cara asustada hacia el. Mostro su vulnerabilidad y me soltó apoyándose en mi hombro. – necesito que sobrevivas – dijo casi llorando.

Sobrevivir. Sobreviví con muchas cosas en mi vida, he experimentado cada situación que siempre vivía en alerta y cuando por fin me siento en paz, me siguen persiguiendo las angustias y las ganas de huir. Llene mi cabeza una y otra vez de cosas que me decían a mi alrededor calculando que está bien y que está mal, a tal punto de ya no querer seguir viviendo, y estoy pasando por lo mismo otra vez. No sé si huir o enfrentar la situación.

– quiero pedirte algo – Elias levantó su mirada y con sus ojos tormentosos me miró. – andate, andate a donde puedas irte y que no te encuentren. Termina lo último que tengas que hacer y aprovecha estos últimos días para irte. Deja todo atrás. Si vos estás acá, todo va a empeorar –

– estoy cansada de huir y correr por mi vida. Quiero estar en paz, no me podes pedir eso –

– es un último esfuerzo, si huis, vas a estar a salvo y vas a vivir tranquila –

– ¿Cómo puedo confiar en tu palabra y dejar todo atrás? La culpa que ya sentí antes la volveré a sentir –

– necesito que confíes en mí. Por favor Camila –

Elias hablaba en serio, su vulnerabilidad hablaba claramente hacia mí, no podía ver todo lo que tenía guardado pero podía ver su frustración y miedo hacia lo que se venía. Pero no quería huir, no más, quería enfrentar mis miedos y tratar de confiar en los demás, pero si seguía cerca de ellos todo iría de mal en peor. Y eso significa alejarme de mi amiga y de ellos. No volver a hablarles en la escuela y solo vivir como antes, una rara que solo se concentra en los estudios.

Aunque pase solo casi dos meses con ellos, sentí como si realmente estuviera en una vida normal de adulta con solamente ocupaciones de escuela, divertirme, hablar, reir, llorar, peleas y después de todo eso seguir siendo amigos sin ninguna preocupación.

– okey. seguire tu consejo – acepte entre lagrimas.

– gracias –

El día terminó, todo lo que había pasado ese día, lo tuve que borrar de mi cabeza aunque doliera.

Los días comunes me la pasaba sola en mi casa, haciendo recados de ir al super y comprar la comida del mes, limpiar mi casa y quedarme encerrada como siempre en mis días de soledad.

En la facultad, los chicos me saludaban, Ludmila me abrazaba y solo lo que podía hacer era apartarlos de mi camino y seguir con lo mío, seguir al pie de la letra lo que decía Elias, pero a pesar de todo, podía escuchar como él hablaba mal de mi.

Ludmila terminó rindiéndose conmigo, no trataba de hablar conmigo, era más solitaria pero con ayuda de Isaias volvía a ser la misma chica de antes solo que la única en ese grupo de amigos.

Los chicos Isaias y Milton, yo siempre le deseaba lo mejor por temas obvios aunque no lo supieran y terminarán odiando y alejándome poco a poco hasta olvidarse de mi existencia y solo hablar de boludeces con Ludmila al lado mío como si yo no existiera.

Elias seguía mirándome cada vez que yo pasaba al lado suyo, sentía una mirada de desprecio hacia mi. No se si era actuación pero ya dudaba de todo lo que me había dicho ese día, tenía tantas cosas en la cabeza que era imposible concentrarme en las clases y trabajos.

Al pasar los meses yo como siempre seguía trabajando y me enteré que Manuel se había cambiado de sucursal, no lo veía más en el trabajo y los chicos que trabajan conmigo me preguntaban que paso, si nos habíamos peleado o algo. No podía contestar nada bien, solo decía “es una discusión de hermanos, tranquilos, todo está bien” cosa que hace pocos meses que no hablábamos.

Y con el único que me veía era con Lucas, el noto que mi brillo se apagó y que solo me invitaba o sacaba a lugares para subirme los ánimos y hacer tratarme de volver a mi yo de antes. Pero me fue imposible, seguí decaída y en depresión, sentía mi alegría salir, pero cuando estaba sola en mi casa, los recuerdos volvían y hacía que mi corazón roto y mi abdomen por la ansiedad intensa me dolieran hasta el punto de ir al baño constantemente por los vómitos matutinos.

Estuve yendo al hospital, me resentaban médicamentos para el estrés y las náuseas. Hasta que me mandaron al psicólogo, una vez a la semana y cada vez que iba, se me olvidaban las cosas que contaba en el anterior turno y me lo volvían a repetir.

Al poco tiempo después me empecé a enfermar, tenía tos y mucho resfriados constantemente, ya no podía más con la angustia de estar encerrada en mi casa sin ver a nadie, solo ver a Lucas haciendo lo mejor posible para hacerme volver a como era antes me hacía enfermar más. Hasta tal punto de ya no querer seguir con esto.

28 de Agosto. Hora 20:50. Casa de Camila.

Me encontraba en mi cuarto, con algo de dolor de garganta y cabeza, me sentía pésima conmigo misma, la culpa de dejar a todos a su suerte me perturbaba cada día, que hacía que mi cabeza explote.

Hasta el día de hoy estoy tomando cuatro pastillas por día. Para dormir, para la depresión, vitaminas y para el dolor de cabeza. Empecé desde el siguiente mes que me separé de ellos.

Me sentía sola, no podía llamar a nadie, Ludmila al igual que los chicos me bloquearon de todos lados, Lucas estaba trabajando y los únicos que me quedaban eran Manuel y su familia, pero ¿qué pasaría si lo llamo? No creo que me conteste. Estuve pensando en todo lo que sentía por Manu, empecé a extrañarlo a tal punto que la depresión subía. Aparte de hacerme reír, me escuchaba y me apoyaba en él, en todo tipo de situaciones estuvo para mi. Pero como una imbécil, me aleje de el por qué preferí estar con los chicos, que, al final y al cabo, los termine perdiendo también.

– ¿me contestarias y consolarias si te llamo? – me quedé mirando el teléfono al número de Manuel. El solo querer tocar el botón de llamada me daba miedo y me provocaba querer llorar ¿Me dejarías apoyarme otra vez en vos por última vez por lo menos?.

– ¿Hola? – Una voz proveniente del celular empezó a sonar. – Camila ¿Por qué me llamaste repentinamente? –

– ¿Manu? – su voz. – no me di cuenta que te llame, perdón –

– tranqui no pasa nada… ¿Estás bien? Tu voz se siente congestionada y solloza –

Sin darme cuenta, estaba llorando. No recordaba la voz de Manuel hace bastante tiempo, No me atrevía a escuchar sus audios por miedo de llorar por si jamás regresaba.

– Si. Estoy llorando perdon y ando enferma también –

– ¿Cómo te enfermaste? –

Él en serio preguntó porque estaba llorando. Si pudiera verte, te lo diría sin trabarme.

– bueno, vamos a vernos entonces –

– ¿Eh? ¿Me queres ver? –

– vos misma lo dijiste. No me digas que aun seguis hablando en voz alta perdida en tu cabeza –

Al parecer si jaja.

Quedamos en que el me vendría a buscar a mi casa para irnos a un lugar donde venden café y después irnos a un lugar apartado de la ciudad para hablar cómodamente.

Creo que esta vez, si quiero corresponderte Manuel.

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