NovelToon NovelToon
¿A Dónde Vamos?

¿A Dónde Vamos?

Status: En proceso
Genre:Dominación / Equilibrio De Poder / Doctor / Apoyo mutuo / Romance
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Fer.

Grace, estancada en el desempleo y la monotonía, decide arriesgarlo todo por una conexión virtual de años. Junto a su mejor amiga, cruza la frontera para conocer a Noah, un dedicado estudiante de medicina que vive consumido por la exigencia de sus guardias hospitalarias. Aunque Noah queda cautivado al ver que ella es más hermosa en persona de lo que imaginó, no está dispuesto a comprometerse: su carrera es su única prioridad. Sin embargo, la química física y emocional pronto desbarata sus planes. ¿Podrán construir un futuro real o simplemente el trabajo consumirá a un lado?

NovelToon tiene autorización de Fer. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte 14

Grace

Había revisado al menos diez veces el correo, esperando encontrar un mensaje de la editorial, pero nada llegaba. El silencio se volvía insoportable, como si cada notificación fallida fuera un recordatorio cruel de que tal vez mi sueño nunca se haría realidad.

En algún punto simplemente me rendí. La idea de volver a mi país se sentía como una condena, una mierda inevitable que no quería afrontar.

—Si quieres quedarte, hazlo —me dijo Emma con una sonrisa suave, mientras terminaba de organizar sus maletas.

—No sé... —murmuré, sintiendo un nudo en la garganta.

—Claro que lo sabes —replicó ella, alzando una ceja—. Quieres hacerlo. Inténtalo. Si ves que Noah no da la talla, puedes volver a tu país. Nadie te ata para siempre.

Sus palabras me acompañaron todo el día. Esa misma tarde, hablando a medias con mi mamá sobre la situación, terminé confesándole que quería intentarlo. Ella me escuchó en silencio, y aunque estaba preocupada, su respuesta fue clara:

—Está bien, hija, pero procura conseguir algo por ti misma. No dependas demasiado de Noah.

Tenía razón. Y aun así, decidí escribirle a Noah: iba a vivir con él.

Esa misma noche llegó para ayudarme a llevar mis cosas a su apartamento. Al día siguiente acompañaría a Emma al aeropuerto, porque era lo que el corazón pedía: estar juntas hasta el último momento.

—Usa el carro —me dijo Noah, tendiéndome las llaves—. Creo que tienes licencia, ¿no?

—Sí, pero no sé si me dejen manejar aquí... —dije con una media sonrisa nerviosa.

—Creo que sí. Yo le pido a un amigo que me recoja en la tarde, y en la noche pasas por mí. Después vamos a comer algo —propuso, con esa tranquilidad que siempre me hacía sentir un poco más segura.

Asentí, guardando las llaves como si fueran un amuleto, y esa noche dormí por última vez al lado de Emma.

A la mañana siguiente, con el carro prestado, la llevé al aeropuerto. El trayecto fue silencioso, cargado de emociones contenidas. Al llegar, cuando nos abrazamos, las lágrimas simplemente comenzaron a caer.

—No pensé que te quedarías... —dijo entre sollozos—. Mi corazón me decía que lo harías, aunque no quería aceptarlo. Por favor, sé muy feliz.

La abracé con fuerza, como si pudiera quedarme con un pedazo de ella en mi piel.

—Tú también. No me quedaré toda la vida aquí, solo necesito despejarme un tiempo... —susurré, sabiendo que ni siquiera yo estaba segura de esa promesa.

Ella asintió, sin soltarme hasta que la última llamada para su vuelo la obligó a correr.

Me quedé allí, de pie, observando cómo desaparecía entre la multitud. Miré a mi alrededor: familias enteras, parejas abrazándose, niños riendo, viajeros apresurados. El aeropuerto estaba lleno de historias que se cruzaban en ese instante, y yo, entre todas esas personas, me sentía pequeña.

Sentí mis manos temblar. Lo nuevo que venía me asustaba: estaría sola en un país extraño, dependiendo en gran parte de un hombre. ¿Eso era bueno o malo? No lo sabía. Lo único cierto era que ya había dado el paso. No había vuelta atrás.

Ahora debía aprender a sostenerme, a construir algo propio y hacer los papeles necesarios para quedarme más tiempo.

Y aunque el miedo me atravesaba, también había una chispa dentro de mí, como si todo estuviera por empezar de verdad.

Mientras me tomaba una malteada en una cafetería cerca del hospital, recibí una notificación en el celular. Revisé la pantalla distraída... y casi se me detuvo el corazón. ¡Era un correo de la editorial!

Me sobresalté tanto que la silla rechinó y varias personas voltearon a mirarme, pero no me importó. Mis ojos estaban fijos en el mensaje, recorriendo cada palabra como si pudiera desvanecerse en cualquier momento.

¡Publicarían mi cuento! Lo harían realidad.

Sentí que una ola de felicidad me recorría de pies a cabeza. Después de tanta espera, tantas dudas, al fin alguien apostaba por mí. También explicaban que el retraso se debía a que querían lanzar más títulos juntos, y me invitaban a enviarles más propuestas para trabajar conmigo.

No pensé dos veces. Contesté el correo con manos temblorosas, mi sonrisa tan amplia que sentía que me dolían las mejillas. Mientras esperaba que Noah saliera de su turno, seguí escribiendo respuestas, llenándome de una emoción que no podía contener.

Casi a las 8 p.m. sonó mi celular: era Noah, avisándome que podía ir a recogerlo. Justo a tiempo, porque la cafetería ya estaba a punto de cerrar.

Cuando lo vi acercarse, mi corazón todavía latía rápido, como si quisiera compartirle mi felicidad en ese mismo instante.

—¿Estabas cerca? —preguntó, mientras se inclinaba un poco hacia la ventana.

Asentí, incapaz de ocultar mi sonrisa enorme.

—Sí, estaba terminando algo.

Él asintió, con esa calma suya, y se acomodó para abrir la puerta del carro.

—¿Vas a manejar tú?

—No, no tengo ánimos hoy —suspiró. Justo en ese momento, alguien lo llamó desde la entrada del hospital. Un doctor mayor, con bata blanca. Noah corrió hacia él y comenzaron a hablar. De pronto, él me señaló, y yo, desde el carro, fingí no estar pendiente, aunque mi curiosidad me estaba devorando.

Cuando volvió, lo primero que pregunté fue:

—¿Quién era?

—Mi mentor —respondió con naturalidad—. Me estaba comentando sobre algo que debo estudiar... y preguntó quién eras.

No dije nada más. No quise hacer la típica pregunta: ¿y qué le respondiste? Mejor guardé silencio. A veces era mejor no saberlo todo.

Los días pasaron, y con ellos firmé el contrato con la editorial. Afortunadamente, no les importó que yo estuviera en el extranjero. Al contrario, me pidieron que presentara propuestas para publicar más libros conmigo.

Aceptaron dos de inmediato. Comenzamos a trabajar en ilustraciones y en todo el proceso editorial. Sentía que, al fin, algo en mi vida se estaba moviendo hacia adelante.

—¿Conseguiste trabajo? —preguntó Noah una tarde, al verme concentrada frente al computador. Había llegado temprano, algo poco común en su rutina.

—Sí, hace poquito —respondí con una sonrisa orgullosa.

Él asintió, satisfecho, y pasó de largo hacia la habitación.

Vivir con Noah, en realidad, no era muy distinto a vivir con un roomie. Su vida giraba en torno al hospital, y a veces tenía tanto trabajo que ni siquiera dormía. Y cuando lo hacía, apenas lograba descansar tres o cuatro horas antes de volver a madrugar.

Y yo lo miraba en silencio, preguntándome si algún día sus ojos dejarían de verse tan cansados.

1
Maria Elena Martinez Lazaro
Tenía que pasar esto para que Noah reaccionara
Maria Elena Martinez Lazaro
Sabía que esto iba a pasar solo se iban a vivir así sin conocerse bien y sin Noah tener claro lo que siente por ella, ya que Grece si está segura de su amor hacia él , Pero para Noah es más importante su carrera que Grece . que lastima que esto vaya a terminar mal
Maria Elena Martinez Lazaro
Grace no debería de pensarlo mucho y quererte ahí, no viviendo con Noah ni que te mantenga , de pronto en esa cuidad te va mejor y consigas un buen trabajo y de paso miras si tú relación con Noah pueda funcionar
Maria Elena Martinez Lazaro
Hola querida autora fer que pena si te incómodo con mi comentario Pero la verdad no entendí bien este capítulo no se quiénes son estos nuevos personajes de la historia si estábamos leyendo la de Grace y Noah entonces quien es Lía y Harold?
Maria Elena Martinez Lazaro: A ya, yo si decía que estaba perdida , pero se ve super buena ya la quiero leer me podrías decir si la vas a subir por esta app porque quedé con ganas de leerla, Gracias por la aclaración y bendiciones
total 2 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente la historieta Díos te bendiga querida Fer y que sigas cultivando ese talento maravilloso que te ha regalado
Fer: Muchas gracias 🥰
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Gracias autora Fer , bendiciones 👏👏👏👏
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play