Una vez creí en los cuentos de hadas, pero tarde me di cuenta de que solo eran una mentira que nos cuentan de niños para desviarnos de la maldad de este mundo en el cual por desgracia y caí y morí sabiendo que él no me amaba.
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Capítulo 11: En la guarida del lobo
SCARLETT (AYLA)
Despertar fue doloroso. No como otras veces. No como los golpes. Era un dolor diferente... más profundo como si mi cuerpo hubiera sido llevado al límite y apenas estuviera reclamando el precio.
Fruncí el ceño antes de poder abrir los ojos. El aire, el ambiente eran distintos. Más frío, más limpio. Y silencio, de una forma que daba miedo. Parpadeé lentamente.
El techo sobre mí no era el que recordaba. Alto, elegante, con detalles antiguos que no pertenecían a una casa común. Las cortinas, pesadas y oscuras, apenas dejaban entrar la tenue luz de la mañana, tiñendo todo con un tono grisáceo.
Mi respiración se detuvo por un segundo.
—No estoy en esa casa...—Mi voz salió ronca, apenas en un susurro. Me incorporé con cuidado, y entonces lo sentí. Las vendas. En mis brazos, en mis manos. Incluso en una de mis piernas.
Bajé la mirada, examinándome. Los cortes... habían sido limpiados. Tratados. Vendados con cuidado y precisión.
No había sangre fresca ni seca. No hubo descuido. Alguien...
Alguien se había tomado el tiempo, mi corazón comenzó a latir más rápido. Y entonces, como un golpe de memoria...
El bosque. La huida. Los lobos. La mansión.
Mis ojos se abrieron de golpe.
—No...
Giré la cabeza lentamente, observando la habitación. Amplia. Oscura. Elegante de una forma que imponía más de lo que acogía.
Los muebles eran antiguos, de madera oscura, cada detalle cuidadosamente tallado. No había exceso... pero todo tenía presencia. Todo parecía decirme: «No perteneces aquí...»
Tragué saliva.
—Estoy en la mansión de Nikolay...
El nombre no salió como un pensamiento. Salió como una certeza. Un escalofrío que recorrió mi espalda. Me llevé una mano al pecho, sintiendo el latido acelerado de mi corazón.
—¿Él... me encontró?
«—Afirmativo.»
La voz del sistema apareció sin previo aviso. Cerré los ojos un segundo.
—Claro...—murmuré—. Tenía que ser de ese modo.
Ahora todo encajaba demasiado bien. Peligrosamente bien.
Abrí los ojos de nuevo, esta vez más alerta.
—¿Dónde está?—Murmuré en voz alta.
«—Sujeto Nikolay se encuentra dentro de la propiedad. Nivel de proximidad: No determinado.»
Suspiré. Eso no me ayudaba. En nada. Bajé lentamente los pies al suelo. El piso frío me hizo estremecer. Pero no me detuve.
—Debo irme...
Esas palabras habían salido de manera instantánea. Instintiva. De forma automática. Porque esto... no era parte del plan. Yo debía sobrevivir. Debía evitar mi muerte. Debía...
Me detuve. Mi mano tembló ligeramente al apoyarse en la cama.
—También debo salvarlo...
El silencio se volvió pesado. Porque ahora...
Estaba en su territorio. En su historia. Y él...
Posiblemente, ya sabía quién era yo. Apreté los labios.
—Es demasiado prematuro...
«—ADVERTENCIA: Cambio en la línea narrativa detectado.»
Fruncí el ceño.
—¿Qué quiere decir eso?
«—El encuentro entre Scarlett y Nikolay no debía suceder en este punto de la historia.»
Mi estómago se tensó. Era verdad... en este punto de la historia Scarlett debería estar muerta en estos momentos mientras Vítor se iba del bosque creyendo que nadie se daría cuenta de nada. Pero ese hombre ya no respiraba dentro de la historia y yo sobreviví.
—Entonces... hice un cambio.
«—Así es.»
Una mezcla de alivio y miedo me recorrieron.
—Bien...—susurré—. Eso quiere decir que puedo hacer más cambios.
Pero también significaba algo más. Algo que no podía ignorar. Si la historia ya no seguía el mismo curso original, entonces... el peligro podría ser distinto. Respiré hondo y di un paso, luego otro. Cada movimiento era cuidadoso, aún débil, pero decidido. Caminé hacia la puerta. Mi mano se detuvo sobre la manija. El corazón me latía con fuerza.
—Está bien, —murmuré.—una cosa a la vez.
Abrí la puerta lentamente. El pasillo al otro lado era largo, silencioso... y oscuro, como si la luz evitara entrar completo. Tragué saliva. Y di el primer paso fuera de la habitación.
Sin saber... que yo no era la única que estaba despierta en esa mansión.
Me hallaba en la guarida del lobo...