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La Contadora Del Mafioso

La Contadora Del Mafioso

Status: En proceso
Genre:Posesivo / Mafia / Amor-odio
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Delenis Valdés Cabrera

Mi vida nunca fue mía. Primero fueron los golpes de mi padre y sus gritos recordándome que no valía nada, hasta que finalmente decidió ponerme un precio. Me vendió como si fuera un objeto para pagar su maldita deuda.
Ahora mi dueño es Dante.
Él es frío, letal y no tiene piedad con nadie, pero me necesita para llevar las cuentas de su imperio. Pensé que pasaría de un infierno a otro, pero en sus ojos oscuros encuentro algo que nunca conocí. Ahora estoy atrapada entre los números de la mafia y el deseo por el hombre que me compró.
¿Se puede amar a quien te posee?

NovelToon tiene autorización de Delenis Valdés Cabrera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: Territorio en Disputa

POV: Alessia

Entro en la suite de Dante con los brazos cruzados, sintiéndome como una intrusa en mi propio refugio. Mis pocas pertenencias ya están allí: mis libros de contabilidad apilados con precisión militar sobre su escritorio de ébano y mi pijama de algodón (con dibujos de pequeñas nubes, que ahora me parece humillante) doblado sobre la inmensa cama de tres metros.

Dante está de pie junto al ventanal, con un vaso de whisky en la mano. Se ha quitado la chaqueta y la corbata, y tiene los dos primeros botones de la camisa desabrochados. Se ve peligrosamente cómodo.

—No voy a dormir en esa cama contigo —digo, tratando de que mi voz suene firme, aunque mis rodillas aún flaquean por la debilidad de los días de ayuno.

—Ya tuvimos esta conversación, Alessia —responde él sin girarse—. El sofá es demasiado pequeño para tu espalda y demasiado duro para mis nervios. Dormirás aquí, donde pueda oírte respirar.

—¡Es un secuestro! —exclamo, dejando caer mis hombros—. Un secuestro de lujo, con sábanas de mil hilos, pero secuestro al fin y al cabo.

POV: Dante

Me giro y tengo que morderse el interior de la mejilla para no sonreír. Se ve diminuta con ese pijama de nubes que desentona totalmente con la decoración barroca de mi habitación. Parece una pequeña rebelde perdida en un castillo, y la forma en que me mira, con los ojos entrecerrados y los puños apretados, me resulta... extrañamente adorable.

—Si fuera un secuestro, estarías en el sótano con pan y agua —me acerco a ella, dejando el vaso en la mesilla—. Pero como eres mi "invitada de honor", te he traído esto.

Saco una caja pequeña de madera de mi bolsillo. Ella retrocede un paso, sospechosa.

—¿Es otra cláusula de contrato? ¿Un rastreador? —pregunta con sarcasmo.

—Son chocolates de la pastelería de la tía de mi chofer. Los mejores de Sicilia —se los tiendo—. Me dijeron que ayudan con el azúcar. Y como te has empeñado en convertirte en un fantasma, pensé que podrías empezar por aquí.

POV: Alessia

Miro la caja y luego lo miro a él. Su expresión es seria, pero hay una suavidad en sus ojos que no estaba ahí esta tarde en el despacho. Tomo la caja con desconfianza y la abro. El olor a cacao y avellanas me golpea, haciendo que mi estómago traicionero ruja con un sonido que resuena en toda la habitación silenciosa.

Me pongo roja como un tomate. Dante suelta una carcajada corta, un sonido ronco y genuino que me descoloca por completo.

—Parece que tu estómago tiene más sentido común que tú —dice él, divertido.

—Cállate —murmuro, metiéndome un chocolate en la boca. Está glorioso. Es el cielo en forma de bombón—. Sigo enfadada contigo. El chocolate no borra el contrato de cesión.

—Lo sé. El chocolate es solo para que no te desmayes mientras me ignoras —se sienta en el borde de la cama y me señala el lado derecho—. Acuéstate. No voy a tocarte, a menos que intentes caerte de la cama otra vez.

POV: Dante

Media hora después, las luces están apagadas. La habitación solo está iluminada por la luna. Estoy tumbado boca arriba, escuchando a Alessia intentar mantenerse lo más lejos posible de mí. Está tan al borde del colchón que estoy seguro de que se va a caer en cualquier momento.

—Alessia —susurro.

—Estoy dormida —responde ella de inmediato, con voz tensa.

—Si estuvieras dormida, no estarías agarrada a la sábana como si fuera un paracaídas. Acércate diez centímetros. No voy a morderte.

—Eso es exactamente lo que diría un lobo si pudiera hablar—replica ella, pero escucho el roce de la tela mientras se mueve un poquito hacia el centro.

Pasan unos minutos. De repente, siento un tirón brusco en la manta. Alessia se ha enrollado en ella como un capullo, dejándome la mitad del cuerpo al aire.

—¿En serio? —pregunto, divertido—. ¿Ahora vas a robarme la manta como táctica de guerra?

—Tengo frío. Los "activos" tenemos derecho a la calefacción textil —dice ella desde su capullo de seda.

Me muevo hacia ella, acortando la distancia hasta que siento su calor. No puedo evitarlo. La rodeo con mi brazo por encima de la manta, atrayéndola hacia el centro de la cama. Ella se tensa un segundo, pero luego suelta un suspiro largo y se relaja contra mi pecho. Es tan pequeña y encaja tan perfectamente en el hueco de mi brazo que siento que algo se me rompe por dentro.

—Eres exasperante —le susurro al oído, aspirando el aroma de su cabello.

—Y tú eres un mafioso con complejo de niñera —responde ella, pero ya no suena enfadada. Su voz es pesada, vencida por el sueño.

Me quedo velando su respiración. Justo cuando creo que se ha dormido, murmura algo casi inaudible:

—No dejes que Enzo venga por mí, Dante. Promételo.

Mi brazo se aprieta alrededor de ella con una fuerza posesiva.

—Sobre mi cadáver, piccola. Sobre mi maldito cadáver.

(...)

POV: Alessia

Me despierto sobresaltada por un ruido fuera de la ventana. Un golpe seco contra la piedra del balcón. Me incorporo, el corazón latiéndome en la garganta, miro mi teléfono son las tres de la mañana. Dante se despierta al instante, su mano busca el arma bajo la almohada en un movimiento fluido y letal.

Se levanta de la cama con una agilidad felina y camina hacia el ventanal. Yo me quedo petrificada, envuelta en la manta. Dante abre la cortina un centímetro y su mandíbula se tensa tanto que parece que va a romperse.

—¿Qué pasa? —susurro.

Dante se gira hacia mí. Sus ojos son puro fuego.

—Tu supuesto "salvador" ha llegado —dice con un veneno que me hiela la sangre—. Enzo está en el balcón. Ha subido por la enredadera como un idiota desesperado—. Dice asomándose por el ventanal.

Enzo golpea el cristal con un anillo, haciendo un sonido rítmico. Puedo ver su silueta borrosa a través del cristal, saludando con una mano. Dante se guarda el arma en la parte trasera de su pantalón y se vuelve hacia mí, señalándome la cama.

—Quédate ahí. Y no mires —me ordena.

Abre el ventanal de golpe y sale al balcón. El aire frío entra en la habitación, y con él, el inicio de una tormenta que no sé si sobreviviremos.

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👑🖤📚
llevas diciendo lo mismo desde el inicio, en serio eres mafioso? como llegaste hacer capo ? 🤨🙄😒
Andrea Nardelli
en la mejor parte nunca terminan
👑🖤📚
eso es lo que me estresa de ti Dante, puro Hablar pero nada de actuar desde que descubriste lo del ataque debiste asesinarlo o mandado lejos de la familia
Milagros Lopez
muy buena excelente hasta el momento. gracias escritora por compartir
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