“La noche que Alessia Duarte perdió su taller, también conoció al hombre que podía cambiar su destino… o destruir su corazón.”
“Sebastián Ferrer pensó que solo había encontrado a una costurera talentosa… hasta que descubrió que ella era la mujer que podía derrumbar todos sus secretos.”
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La propuesta inesperada
La mañana siguiente llegó demasiado rápido para Alessia.
Apenas había dormido.
Cada vez que cerraba los ojos recordaba el momento en la sala privada, El silencio, La cercanía, Los labios de Sebastián tan cerca de los suyos Y la sensación de que, si nadie hubiera interrumpido todo habría cambiado.
Se sentó en la cama y suspiró.
—No puedo pensar en eso —murmuró.
Tenía que concentrarse en lo importante, Su trabajo.
Se arregló rápidamente y salió hacia las oficinas de Ferrer Fashion.
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El edificio estaba más ocupado que nunca, Personas caminaban de un lado a otro con telas, carpetas y tablets en las manos.
Cuando Alessia entró al área de diseño, varios empleados la saludaron.
—Buenos días, Alessia.
—Felicitaciones por el desfile.
—Tu vestido fue increíble.
Ella sonrió con timidez.
Aún no se acostumbraba a toda esa atención.
En ese momento, Daniel apareció apoyado en la puerta del estudio.
—La estrella de la noche llegó.
Alessia rió un poco.
—No exageres.
Daniel se acercó.
—Créeme todo el mundo aquí está hablando de ti.
Ella levantó una ceja.
—Eso me pone nerviosa.
Daniel sonrió.
—Bueno eso no es lo único.
Antes de que Alessia pudiera preguntar, la puerta del estudio se abrió.
Un asistente habló con rapidez.
—Señorita Duarte, el señor Ferrer quiere verla en la sala de reuniones.
El corazón de Alessia dio un pequeño salto.
—Voy enseguida.
Daniel la miró con una sonrisa divertida.
—Buena suerte.
Alessia caminó por el pasillo intentando mantener la calma.
Pero cuando abrió la puerta de la sala de reuniones no estaba solo Sebastián.
Había varias personas sentadas alrededor de la mesa.
Directores de marketing, Fotógrafos Y miembros del equipo creativo.
Sebastián estaba de pie al frente.
Cuando la vio entrar, asintió ligeramente.
—Perfecto. Ya estamos todos.
Alessia tomó asiento, un poco confundida.
Sebastián tomó un control remoto y la pantalla detrás de él se encendió.
Aparecieron imágenes de playas, sol y modelos caminando junto al mar.
—Quiero anunciar el próximo proyecto de Ferrer Fashion.
Su voz era firme.
—Nuestra colección de verano.
Las imágenes cambiaron.
Vestidos ligeros.
Telones blancos moviéndose con el viento.
Y finalmente trajes de baño elegantes.
Alessia observó con atención.
Sebastián continuó.
—Quiero algo diferente este año.
—Algo nuevo.
—Algo que represente elegancia pero también fuerza.
Hizo una pausa, Luego miró directamente a Alessia.
—Por eso quiero que Alessia Duarte diseñe la colección principal.
El salón quedó en silencio.
Alessia abrió los ojos con sorpresa.
—¿Yo?
Sebastián asintió.
—Sí.
—Vestidos de verano.
—Y una nueva línea de trajes de baño de lujo.
Alessia sintió una mezcla de emoción y nervios.
—Es una gran responsabilidad.
—Lo sé —respondió Sebastián.
—Por eso te la estoy dando.
Algunos miembros del equipo comenzaron a asentir.
Uno de los fotógrafos habló.
—Si los diseños son tan buenos como el vestido del desfile esta campaña será enorme.
Sebastián cambió la diapositiva.
Ahora aparecía una playa privada con un enorme set de fotografía.
—La sesión será en tres semanas.
—En una playa privada.
—Con prensa internacional.
El corazón de Alessia latía con fuerza.
Era una oportunidad gigantesca.
Pero en ese momento alguien hizo una pregunta.
—¿Quién modelará la pieza principal de la colección?
El fotógrafo habló con entusiasmo.
—Necesitamos una modelo con presencia fuerte.
—Algo diferente.
El silencio llenó la sala.
Y de repente Daniel habló desde el fondo.
—Bueno —dijo con una sonrisa.
—Creo que ya tenemos a alguien.
Todos giraron la mirada hacia Alessia.
Ella parpadeó confundida.
—¿Qué?
El fotógrafo la observó con interés.
—Tiene razón.
—Altura perfecta.
—Presencia fuerte.
—Y el diseño es suyo.
Alessia se puso nerviosa.
—No, yo no soy modelo.
Pero en ese momento algo ocurrió.
Sebastián habló.
Su voz era firme.
—No.
El salón quedó en silencio.
Sebastián miró al fotógrafo.
—Ella es diseñadora.
—No modelo.
La tensión llenó la sala.
Daniel levantó una ceja divertido.
—Solo fue una idea.
Pero Alessia miró a Sebastián.
Su reacción había sido demasiado rápida, Demasiado firme.
Y por un momento ella tuvo la extraña sensación de que no quería que nadie la mirara de esa manera.
Sebastián cerró la reunión poco después.
Las personas comenzaron a salir del salón.
Alessia también se levantó.
Pero cuando llegó a la puerta Sebastián habló.
—Alessia.
Ella se detuvo.
—¿Sí?
Sebastián la miró durante unos segundos, Su voz era más baja ahora.
—No tienes que demostrar nada a nadie.
Alessia sostuvo su mirada.
—No lo hago por nadie.
—Lo hago por mí.
Sebastián guardó silencio.
Y por un momento algo en sus ojos cambió.
Porque comenzaba a darse cuenta de algo peligroso.
Cuanto más fuerte se volvía Alessia más difícil era para él mantenerse lejos de ella.