Alessia Ferrer acepta casarse con el heredero de una familia rival para investigar la muerte de su hermano.
Lo que no esperaba descubrir es que su nuevo esposo también está buscando al asesino… y que ambos podrían estar viviendo con el enemigo dentro de sus propias familias.
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Un acuerdo inesperado
La lluvia no se detuvo hasta que el último invitado abandonó el cementerio.
El coche negro de la familia Ferrer avanzaba lentamente por la carretera húmeda mientras el silencio llenaba el interior.
Alessia miraba por la ventana.
Las gotas de agua resbalaban por el vidrio como si intentaran borrar el mundo exterior.
Pero su mente no estaba en la lluvia.
Estaba en Thiago Castellani.
El modo en que había aparecido en el funeral.
La forma en que la miró.
Y, sobre todo, aquellas palabras.
"Su hermano tenía muchos enemigos."
Algo en su tono había sonado demasiado calculado.
—Estás pensando en él —dijo su padre de repente.
Alessia no se sorprendió.
Vittorio Ferrer siempre había sido bueno leyendo a las personas.
—Sí.
—No deberías.
Ella giró la cabeza.
—¿Por qué estaba allí?
Su padre tardó unos segundos en responder.
—Porque fue invitado.
—¿Invitado por quién?
Vittorio suspiró.
—Por mí.
Eso hizo que Alessia frunciera el ceño.
—¿Invitaste a un Castellani al funeral de tu hijo?
—A veces hay que mantener ciertas apariencias.
—¿Apariencias? —repitió ella con incredulidad—. ¿Con nuestros rivales?
Vittorio mantuvo la mirada fija en la carretera.
—La situación es más complicada de lo que crees.
Alessia cruzó los brazos.
—Entonces explícamela.
El coche giró hacia la entrada de la mansión Ferrer.
Las enormes puertas de hierro se abrieron lentamente.
—Lo haré —dijo su padre—. Pero no aquí.
Una hora después, Alessia estaba en el despacho de su padre.
La habitación olía a madera antigua y a café recién hecho.
Las paredes estaban cubiertas de estanterías llenas de libros y documentos.
Era el lugar donde su padre tomaba las decisiones más importantes de la familia.
Y hoy parecía ser uno de esos días.
Vittorio se encontraba detrás del escritorio.
Alessia permanecía de pie frente a él.
—¿Qué ocurre? —preguntó finalmente.
Su padre la observó con seriedad.
—La muerte de Gabriel cambió muchas cosas.
Un nudo se formó en el estómago de Alessia.
—Eso ya lo sé.
—Gabriel era quien mantenía el equilibrio entre nuestras alianzas.
—Y ahora no está.
Vittorio asintió lentamente.
—Exacto.
Se levantó de la silla y caminó hacia la ventana.
—Los Ferrer tienen enemigos, Alessia.
—Siempre los hemos tenido.
—Sí, pero ahora nos ven más vulnerables.
Ella no respondió.
Sabía que su padre tenía razón.
En su mundo, la debilidad era una invitación al ataque.
—Por eso necesitamos fortalecer nuestra posición —continuó Vittorio.
Alessia lo miró fijamente.
—¿Qué significa eso?
Su padre se giró hacia ella.
—Significa que necesitamos una alianza.
—¿Con quién?
Hubo un breve silencio.
—Con los Castellani.
El corazón de Alessia dio un golpe seco.
—Estás bromeando.
—No.
—Son nuestros rivales.
—Precisamente por eso.
Alessia negó con la cabeza.
—Eso no tiene sentido.
—Tiene todo el sentido del mundo.
Vittorio volvió a su escritorio.
—Si nuestras familias se unen, nadie se atreverá a atacar a los Ferrer.
—¿Y cómo planeas hacer eso?
Su padre la miró directamente a los ojos.
—Con un matrimonio.
El aire pareció congelarse en la habitación.
Alessia se quedó inmóvil.
—No.
—Escúchame.
—No.
Su voz fue firme.
—No voy a casarme con uno de ellos.
—No tienes elección.
Eso hizo que la ira brillara en sus ojos.
—Claro que la tengo.
—No en este caso.
Alessia apretó los puños.
—¿Quién es?
Aunque ya conocía la respuesta.
Vittorio habló con calma.
—Thiago Castellani.
El nombre cayó como una sentencia.
Alessia soltó una risa amarga.
—¿El hombre del funeral?
—Sí.
—¿El mismo que insinuó que mi hermano tenía enemigos?
—Sí.
—¿Y quieres que me case con él?
—Exactamente.
El silencio volvió a llenar la habitación.
Alessia caminó lentamente por el despacho, intentando procesar lo que acababa de escuchar.
—Esto es absurdo.
—Es necesario.
—No confío en los Castellani.
—Ni yo.
Ella se detuvo.
—Entonces ¿por qué?
Vittorio la miró con gravedad.
—Porque Thiago fue quien propuso el acuerdo.
Eso sorprendió a Alessia.
—¿Él?
—Sí.
—¿Y aceptaste sin más?
—No.
—Entonces, ¿por qué estás considerando esto?
Vittorio dudó unos segundos antes de responder.
—Porque Thiago cree que la muerte de Gabriel no fue un ataque cualquiera.
El corazón de Alessia comenzó a latir más rápido.
—¿Qué quiere decir con eso?
—Dice que alguien está intentando provocar una guerra entre nuestras familias.
La mente de Alessia empezó a trabajar rápidamente.
—¿Y piensa que casarnos evitará eso?
—Eso dice.
Ella se quedó en silencio.
Entonces hizo la pregunta que realmente le importaba.
—¿Él sabe algo sobre la muerte de Gabriel?
Su padre no respondió de inmediato.
—Tal vez.
Eso fue suficiente.
Alessia levantó la mirada lentamente.
Y una idea comenzó a formarse en su cabeza.
Si Thiago Castellani sabía algo…
entonces estar cerca de él podría ser la única forma de descubrir la verdad.
—¿Cuándo quiere anunciar el compromiso? —preguntó finalmente.
Vittorio levantó una ceja.
—¿Estás aceptando?
Alessia sostuvo su mirada con calma.
—Digamos que estoy… interesada.
—¿En el matrimonio?
Ella negó ligeramente con la cabeza.
—En Thiago Castellani.
Porque si ese hombre escondía algo sobre la muerte de su hermano…
Alessia pensaba descubrirlo.
Incluso si para lograrlo tenía que convertirse en
la prometida del enemigo.