NovelToon NovelToon
Memorias Para Amar Al CEO

Memorias Para Amar Al CEO

Status: En proceso
Genre:Pérdida de memoria / Oficina / CEO / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Denis Peinado

En un mundo donde el poder compra silencios y el amor puede destruir imperios, ella se convirtió en su única luz… justo cuando él olvidó quién era.
Un accidente cambia el destino del CEO más temido de la ciudad, y una asistente invisible se convierte en la mujer a la que él promete proteger con una obsesión casi irracional.
Pero la memoria no permanece perdida para siempre… y cuando regrese, todo se romperá. O sanará o ambos.

NovelToon tiene autorización de Denis Peinado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14:el eco de un traidor

La caminata de regreso al piso cuatro fue un borrón.

La voz de Calder seguía clavada en el cráneo de Mía como un clavo oxidado:

“Alexander dio la orden.”

“Déjenla. No importa.”

Cada una de esas frases la desgarraba por dentro.

Era como si la sangre en su cuerpo se hubiera vuelto hielo líquido.

Sophie iba a su lado, sin hablar. Ella respetaba ese silencio, ese shock. Sabía que no había palabras que pudieran suavizar lo que Mía acababa de escuchar.

Cuando llegaron frente a la habitación de Liam, Mía se detuvo.

Le temblaban los dedos.

No de miedo a él…

sino de miedo a lo que podría pasar entre ellos una vez ella contara la verdad.

Sophie posó una mano en su hombro.

—No tienes que decirle todo ahora —dijo en voz baja—. No así. No tan rápido.

Mía negó lentamente.

—Si no lo hago yo… Calder lo hará. O peor: sus propios recuerdos lo harán a pedazos.

Sophie no insistió.

La puerta seguía rota, sostenida de mala manera por un guardia que se hizo a un lado cuando las vio acercarse.

Mía respiró hondo.

Y entró.

Liam estaba sentado en la cama, con la cabeza entre las manos. Cuando escuchó pasos, levantó el rostro. Sus ojos buscaron los de ella de inmediato, como si fueran su único punto fijo en medio de tanto caos.

—Mía… —dijo él, con voz ronca—. ¿Estás bien?

Ella se obligó a sonreír, aunque por dentro estaba hecha polvo.

—Estoy viva. Eso es suficiente.

Liam no sonrió.

La miró como si quisiera abrazarla, protegerla y romper el mundo por ella, todo al mismo tiempo.

—¿Qué te dijo? —preguntó con urgencia—. ¿Qué quería?

Mía tragó saliva.

Ese momento era un campo minado.

—Necesito que te calmes primero —susurró.

Liam negó con un gesto seco.

—No voy a calmarme si eso significa perder la verdad.

—Se levantó, tambaleante, pero firme—. Mía, dime qué dijo Calder.

Ella lo sostuvo del brazo para que no cayera.

—Prométeme que vas a respirar antes.

—No —susurró él, con los ojos clavados en los de ella—. No si se trata de ti.

Su voz era tan honesta… tan rota… tan peligrosamente obsesiva… que a Mía se le estrujó el pecho.

—Liam —dijo ella, forzando la voz—. Calder dijo… que tú no sabías lo que pasaba en esa casa.

Y que tú me defendiste.

Que llegaste antes de tiempo.

Liam cerró los ojos por un segundo, sintiendo el peso de esa verdad.

—Hay más, ¿verdad? —susurró.

Mía tragó saliva.

—Sí.

El monitor comenzó a acelerarse.

Ella lo sostuvo de las manos.

—Liam… necesito que escuches esto sentado.

Él se dejó caer en la cama, pero no soltó sus manos.

Las apretó con fuerza, como si ella fuera la única cuerda que lo mantenía con vida.

—Dímelo —pidió, apenas un susurro.

Mía inhaló profundamente.

No podía suavizarlo.

No podía mentirle.

—Calder dijo… —su voz tembló—.

…que él no era la mente detrás de lo que pasó esa noche.

Liam frunció el ceño.

—¿Quién, entonces?

Mía sintió que las palabras eran ácido en su lengua.

Pero las dijo.

—Alexander.

Liam se congeló.

El corazón dejó de latirle por un instante.

—¿Qué? —susurró, como si no entendiera—. ¿Alexander…?

Mía asintió, con lágrimas en los ojos.

—Dijo que fue él quien organizó la reunión.

Que fue él quien llevó a los hombres.

Y que cuando me vio en el suelo… sangrando… dijo que no valía la pena salvarme.

Liam se incorporó de golpe.

—¡NO! —gritó—. ¡Eso no… eso no puede ser!

Se agarró la cabeza con ambas manos, los recuerdos golpeándolo como fragmentos de vidrio.

—Alexander… —jadeó— era mi mejor amigo. Mi hermano. Él… él estuvo conmigo siempre. Él…

Se quedó sin aire.

Mía lo tomó del rostro, obligándolo a mirarla.

—Él no es quien tú recuerdas —dijo ella, firme—. Él sabe mentir. Sabe fingir. Sabe ocultar. Y tú, Liam… tú confiabas en él porque él lo necesitaba.

Liam negó frenéticamente.

—No… no puede ser… ¿Cómo puedo… cómo puedo creerle a Calder? ¡Él casi te mata!

—Por eso mismo —respondió Mía, con brutal honestidad—. Nada de lo que ganaría inventando eso se compara con lo que gana diciendo la verdad.

—Lo miró directo a los ojos—: Calder te odia. Odia a tu familia. Pero no me odia a mí. A mí solo me ve como un error.

Las palabras se hicieron peso en el aire.

Liam sentía que el suelo se abría bajo él.

Que su vida entera se desmoronaba.

—Él no lo haría… —susurró, casi como un niño—. No Alexander… él…

Mía lo abrazó sin pensarlo.

Él se derrumbó contra su pecho.

Su respiración era errática.

Su cuerpo temblaba.

—Liam… —susurró ella—. Lo siento. Sé que duele. Sé que es demasiado.

Pero tienes que saber la verdad. Aunque cueste.

Él la rodeó con sus brazos con una fuerza que casi dolía.

—No quiero perderte —murmuró, desesperado—. No quiero que él… que nadie… te toque otra vez. No puedo… no puedo soportarlo.

—No voy a dejarte —prometió ella—. Pero tampoco voy a dejar que él siga cerca de ti sin que lo sepas.

Liam levantó el rostro, llorando sin vergüenza.

—¿Por qué no me lo dijiste antes?

Mía bajó la mirada.

—Porque pensé… que si lo recordabas entero… te romperías. Y yo no quería ser la razón.

Liam tomó su rostro entre sus manos con una delicadeza desesperada.

—Ya estoy roto, Mía —susurró—.

Pero prefiero romperme contigo… que vivir una mentira sin ti.

Ella cerró los ojos.

La puerta volvió a chirriar.

Pero esta vez no era Olivia.

Era el guardia.

—Señorita Mía… Señor Vander… —dijo, nervioso—. Tenemos un problema.

Ambos se separaron apenas.

—¿Qué pasa? —preguntó Mía.

El guardia tragó saliva.

—Calder… logró escapar de nuevo.

La sangre de Mía se congeló.

—¿Cómo…? —murmuró Sophie, entrando detrás del guardia.

El guardia bajó la mirada.

—Usó la llave de esposas del agente. Y dejó esto.

Sacó un papel doblado.

El guardia se lo dio a Mía.

Sus dedos temblaron mientras lo abría.

Dentro había una frase escrita con tinta negra, como tallada:

“No busco a Liam.

Te busco a ti.”

Y debajo, una palabra subrayada:

“PRONTO.”

Mía sintió que el corazón se le detuvo.

Liam leyó por encima de su hombro.

Su respiración se convirtió en un rugido.

—Te juro… —susurró con una voz que ya no era humana—

…que si él te toca de nuevo, Mía…

no habrá un mundo donde pueda esconderse de mí.

Y por primera vez…

Mía no dudó de que era verdad.

1
Eret Lopez
ES DEMASIADO CANSADO ESTAR LEYENDO ALGO QUE NO CONCLUYE EN NADA BEY
Eret Lopez
Mia PORQUE NO HABLAS CON LA VERDAD ES MEJOR UNA VEZ COLORADO QUE MIL DESCOLORIDO AGARRA EL TORO POR LOS CUERNOS
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play