Nacida como una “maldición”, criada en el desprecio, y renacida con una nueva fuerza. Una princesa diferente está a punto de cambiar el rumbo de su reino.
NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 14 : La Espada que Elige
El bosque estaba destruido.
Árboles partidos. El suelo agrietado. El aire cargado de energía oscura.
Ira respiraba con violencia. Envidia observaba con cálculo. Lujuria mantenía su sonrisa… aunque más tensa que antes.
Aster permanecía de pie en el centro.
Su uniforme rasgado por los impactos. Su mirada… completamente fría.
Suspiró.
Y entonces…
Soltó la espada que tenía en la mano.
El arma cayó al suelo con un sonido seco.
Ira soltó una carcajada.
—¿Te rendiste?
Aster negó ligeramente.
—Esa espada solo era una réplica.
El aire cambió.
Lujuria dejó de sonreír.
—¿Réplica…?
Detrás de su espalda, cruzada discretamente, estaba la verdadera funda.
Una funda negra con inscripciones doradas que parecían moverse como escamas.
Aster llevó la mano hacia ella.
Envidia dio un paso atrás sin darse cuenta.
—No puede ser…
Aster desenvainó.
Y en el instante en que el acero salió de la funda…
La realidad tembló.
No fue una metáfora.
El espacio vibró. El cielo se distorsionó. El sonido desapareció por un segundo.
La hoja era dorada, con grabados de dragón recorriendo el filo. No irradiaba luz exagerada… irradiaba autoridad.
—Espada del Dragón Dorado —dijo Aster con voz firme—. Solo elige a los verdaderos enemigos a vencer.
Ira apretó los dientes.
—¡No somos cualquier enemigo!
—Lo sé —respondió Aster.
El símbolo del Fénix ardió sobre su pecho.
Una segunda marca brilló en su brazo derecho. Una tercera en su cuello.
Bendiciones activadas.
El suelo explotó bajo sus pies.
Aster desapareció.
Apareció frente a Ira.
Un solo corte.
Ira levantó ambos brazos para bloquear.
¡BOOM!
Fue lanzado varios metros, atravesando tres árboles antes de detenerse.
Sangre oscura cayó al suelo.
Lujuria atacó por la espalda, envolviendo el aire con energía seductora comprimida en forma de látigos.
Aster giró la espada una vez.
Los látigos se desintegraron al tocar el filo dorado.
—Inmune… —susurró ella con frustración.
Envidia levantó ambas manos.
Decenas de copias oscuras aparecieron otra vez, más densas, más violentas.
—Entonces prueba contra ti mismo multiplicado.
Aster cerró los ojos un instante.
—Bendición del Dragón Antiguo.
Una presión ancestral descendió.
Un aura dorada con forma de silueta dracónica apareció detrás de él.
Las copias se lanzaron al mismo tiempo.
Aster avanzó.
Sus movimientos eran distintos ahora.
Más pesados. Más inevitables.
Cada corte no solo destruía la copia…
Destruía la magia que la sostenía.
Envidia sintió el retroceso en su propio cuerpo.
—Está rompiendo mi esencia… ¿cómo?
Aster apareció frente a ella en un parpadeo.
La punta de la espada quedó a centímetros de su cuello.
—Porque esta espada no corta carne.
Cortó hacia abajo.
El suelo se partió en línea recta durante varios metros.
Envidia fue lanzada hacia atrás, su aura debilitada.
Ira volvió al ataque con un rugido salvaje.
Su cuerpo estaba cubierto en energía roja intensa.
Golpe directo al rostro de Aster.
Aster lo recibió.
Sin moverse.
El impacto creó una explosión de viento que arrasó el área.
Cuando el polvo se disipó…
Ira estaba siendo sostenido por el cuello.
Aster lo levantó con una sola mano.
—Tu error —dijo con frialdad— es creer que la ira es poder.
Lo lanzó contra el suelo con fuerza brutal.
El cráter se expandió.
Lujuria retrocedió por primera vez.
—Esto no estaba en los cálculos…
Aster clavó la espada en el suelo.
La hoja brilló.
—No vine a exterminarlos.
Los tres lo miraron con odio.
—Vine a enviar un mensaje.
Una onda dorada se expandió.
No era letal.
Era dominante.
Las auras de los tres Pecados fueron aplastadas contra el suelo.
—Díganle al que los envió —continuó Aster— que el mundo ya no está indefenso.
El dragón dorado rugió detrás de él.
La presión se volvió insoportable.
Envidia, con dificultad, activó un sello oscuro.
—Retirada.
Los cuerpos de los tres comenzaron a desvanecerse.
Ira escupió sangre.
—Esto no termina aquí, Santo.
Lujuria sonrió débilmente.
—La próxima vez… traeremos algo más interesante.
Desaparecieron.
El bosque quedó en ruinas.
El aura dorada se disipó lentamente.
Aster respiró hondo.
Guardó la espada en su funda.
El temblor del mundo cesó.
—Tres Pecados moviéndose juntos… —murmuró—. Entonces el Rey Demonio realmente está despertando.
A lo lejos…
En la academia…
Airi sintió una presión extraña en su pecho.
Miró hacia el bosque.
—Aster…
El viento sopló con fuerza.
La guerra silenciosa había comenzado.
Y esta vez…
El enemigo sabía exactamente contra quién se enfrentaba.
Capítulo 14 — Parte 2
La Calma Después del Dragón
Las clases habían terminado.
El cielo comenzaba a teñirse de tonos anaranjados.
Los estudiantes abandonaban la academia entre risas y conversaciones ligeras, ajenos a lo que había ocurrido en el bosque.
Airi salió por la puerta principal con paso tranquilo.
—Regresaré más tarde —dijo suavemente.
Detrás de ella caminaban sus dos sirvientas.
Lina, siempre fiel, mirada dulce pero atenta.
Y Kira.
Silenciosa.
Precisa.
Ojos afilados que analizaban cada sombra.
Kira no caminaba como una sirvienta.
Caminaba como una cazadora.
Su pasado como asesina experta no era un secreto para quienes realmente la conocían. Solo había aceptado servir a Airi por una razón.
Odio al rey.
Pero con el tiempo… ese motivo había cambiado.
Un viento diferente recorrió el sendero.
Airi se detuvo.
Al frente, caminando desde el bosque hacia la academia…
Estaba Aster.
Su uniforme estaba rasgado en varias partes. Manchas de sangre marcaban su camisa. Pequeños cortes visibles en su rostro y cuello.
Pero su paso…
Era demasiado tranquilo.
Demasiado estable.
Demasiado aterrador.
No caminaba como alguien herido.
Caminaba como alguien que había terminado algo importante.
Lina llevó una mano a su pecho.
—¿Caballero Aster…?
Kira entrecerró los ojos.
Su instinto gritó.
—Eso no es normal —dijo con voz baja y fría—. Que él venga así… no es normal.
Airi sintió un escalofrío.
Aster levantó la mirada.
Sus ojos estaban más oscuros que de costumbre.
No por maldad.
Por guerra.
Se detuvo frente a ellas.
Silencio.
El aire estaba pesado.
Airi dio un paso adelante.
—¿Qué ocurrió?
Aster la miró unos segundos.
Luego respondió con naturalidad.
—Nada que debas preocuparte.
Kira dio un paso al frente instintivamente.
Su postura cambió ligeramente.
Defensiva.
—Hay sangre que no es suya —dijo con firmeza.
Aster la observó.
No con desprecio.
Con reconocimiento.
—Tú tampoco eres normal —respondió con calma.
Kira sostuvo su mirada.
Por un segundo, dos personas que habían matado antes se reconocieron sin palabras.
Airi miró el uniforme rasgado.
—Aster… ¿peleaste?
Él desvió la mirada hacia el bosque destruido a lo lejos.
—Solo una advertencia.
—¿Advertencia a quién?
Aster volvió a mirarla.
—A enemigos que no deberían acercarse a este reino.
Lina tragó saliva.
—¿Bandidos?
Aster no respondió de inmediato.
Kira fue quien entendió primero.
Sus pupilas se contrajeron.
—No eran humanos… ¿verdad?
Silencio.
Eso fue suficiente respuesta.
Airi sintió que su pecho se apretaba.
—¿Fue… algo relacionado con la calamidad de hace cien años?
Aster no confirmó.
No negó.
—Si llega el momento, te lo diré.
Dio un paso para pasar junto a ellas.
Pero antes de seguir caminando, habló sin mirarlas.
—Flora Kler.
Ella se tensó al escuchar su verdadero nombre.
—Prepárate.
El viento movió su cabello.
—El mundo no está tan tranquilo como parece.
Continuó caminando hacia la academia.
Su silueta bajo el atardecer era firme.
Inquebrantable.
Pero su calma…
Era la de alguien que sabía que la guerra ya había comenzado.
Kira observó su espalda alejarse.
—Ese hombre… no es un simple caballero.
Airi apretó suavemente la empuñadura de su espada.
—Lo sé.
Miró hacia el bosque.
El aire todavía se sentía distinto.
Pesado.
Como si algo antiguo hubiera sido despertado.
Y en lo profundo de la oscuridad…
Una marca dorada ardía en el pecho de Envidia.
—El Dragón me marcó… —susurró con odio.
Ira golpeó el suelo con furia.
—La próxima vez no iremos tres.
Una sombra más grande los observaba desde el trono de piedra.
—Interesante…
Los ojos del Rey Demonio se abrieron lentamente.
—Así que el Santo aún respira.
La guerra ya no era una posibilidad.
Era una certeza.
por eso no entiendo cuando hnos se pelean o son enemigos!!!