Una epidemia mortífera provocada por un fármaco que corrompió la sangre humana, extermina por completo a todos los vampiros del mundo. Tan solo sobrevive una mujer, Claudia Dumitrache, debido a que ella fue engendrada antes que estallara la fatídica pandemia. Claudia descubrirá que es una mujer vampiro por sus incontrolables deseos de beber sangre y hacer el amor sin contenerse. Así se inicia toda suerte de riesgos, aventuras, romances y peligros para Claudia en su afán de encontrar a otros vampiros, como ella, recuperar el abolengo y ser feliz con los suyos. Claudia, en efecto, buscará prolongar la estirpe y a la especie engendrando otros vampiros, empero debido a la sangre corrompida de los humanos, ya no surtirá efecto, no solo en sus deseos de embarazarse ni tampoco habrá transformación al morderles el cuello y beberle la sangre a sus víctimas. Claudia es capitana de policía y deberá evitar ser descubierta aunque su naturaleza de mujer vampiro la hará buscar, en forma vehemente y febril, la sangre humana por la ciudad, provocando todo tipo de situaciones y enredos que harán las delicias de los lectores. Claudia buscará igualmente el verdadero amor y en esos afanes, conocerá a muchas personas tratando de hallar la felicidad.
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Capítulo 14
Yo ya había tenido casi una veintena de enamorados en todo ese tiempo. ¡¡¡Los hombres se peleaban por mí!!! Y se me hacía fácil enamorarlos, seducirlos, inquietarlos y hacer que me persigan. No solo cuando me incorporé a la policía, sino desee más antes, cuando era modelo y posaba desnuda ante artistas en ciernes. Los chicos se daban de empellones y empujones por querer retratarme y hacer sus obras conmigo. Igual me pasaba en cuanto empleo tenía. No era solo "Sansón" o Shatner o el coronel Marcus o el capitán Richards. ¡¡Todos los hombres tenían fijación en mí!!
Eso no me incomodaba, por supuesto, al contrario alimentaba mi ego y me hacía sentir súper especial, deseosa de sexo, erotismo y de aventuras bajo los edredones, je je je. Por esos días, yo estaba muy prendada del actor de cine Herman Douglas y tenía mi cuarto adornado con sus posters y sus fotografías. En mi PC tenía un archivo con sus imágenes, el noventa y nueve por ciento con el dorso desnudo, y ansiaba con locura morderle el cuello. Él era mi máxima fantasía.
Cuando le conté a Tati, mi hermana gemela, que los hombres se peleaban por mí, se molestó. -No seas tan coqueta, Claudia, ya no eres una adolescente-, me regañó con severidad,
Lo que yo sabía era era que esa fascinación tan irresistible que provocaba en ellos era justamente porque soy una mujer vampiro.
*****
Practico karate con mi amiga Marcia en el club de artes marciales "Patada letal", en la zona oeste de la ciudad. Con Marcia nos conocemos de mucho tiempo. Somos vecinas en el barrio y siempre nos encontramos para ir al mercado, comprar el pan, caminar por el parque y contarnos nuestras cuitas. Por mi trabajo como capitana de la policía, debo estar siempre preparada para enfrentar al crimen y por eso me inscribí en el club. Marcia se animó a acompañarme. Ahora somos las mejores de la clase.
Marcia está enamorado de Fausto, otro de los alumnos de la clase. Él es muy apuesto, pero lo que más me gusta de Fausto es su cuello enorme, je je je. -Ufffff debe haber mucha sangre allí dentro-, me decía siempre mirándolo y admirándolo. Fausto, sin embargo, es bastante torpe en las prácticas y ejercicios, pero eso es lo de menos. Lo importante es que él estaba como para hundirle mis colmillos.
-Me he enamorado del capitán de homicidios-, le conté a Marcia, después de las exigentes prácticas de esa noche. Yo había hecho trizas a un pobre sujeto, incluso, de una patada, le rompí la nariz.
Marcia y yo nos tumbamos en el piso a secarnos el sudor y jadear exhaustas mientras atendían al pobre chico que aporreé sin compasión. Los paramédicos llegaron de prisa a atenderlo.
-El problema contigo, Claudia, es que te enamoras de todos los hombres, ¿Qué pasa contigo?-, se molestó Marcia. Ella sabía de la decepción que me significó "Sansón" y más antes Gabriel. Yo le contaba todo a mi amiga.
-Es que Richards es muy apuesto-, acepté.
-Debes ser más cauta, no dejarte llevar por tus emociones, debes ser firme en tus ansias y deseos-, me regañó Marcia. Ella no sabía que yo era una vampiro. Ni se lo imagina y menos que ilusionaba beber la sangre de su enamorado je je je.
-Yo soy muy centrada, de lo contrario estaría ya casada. mordí mi lengüita coqueta.
-¡¡¡Dumitrache!!!-, gritó entonces el sensei muy enojado por la colosal patada que le di al pobre chico al que le hice pedacitos la nariz. El muchacho tuvo que ser llevado en una ambulancia al hospital para ser operado.
-El karate es para controlar sus impulsos, el mawashi geri es para defensa y se patea la cadera, no la cara-, me resondró muy enojado el sensei. No era mi primer incidente, tampoco, con el profesor. Otro día había fracturado la costilla a una chica también de una furibunda patada.
-Serénate, calma tus impulsos, pacifica tu alma, expulsa lo negativo que acumulas, es lo que te hace daño y te vuelve tan violenta, Dumitrache-, me recomendó. Él tenía razón. Mi frustración era no poder embarazarme y eso me mantenía demasiado iracunda, fuera de mis cabales.
Marcia también me decía lo mismo. -Debes controlar tus impulsos. Eres demasiado vehemente-, me decía ella.
Irnos a la ducha, después de las prácticas de karate, también se me hacía un tormento porque la veía tan apetitosa a Marcia disfrutando de los chorros del agua, con sus cabellos empapados, mostrando su proverbial encanto que quería morderla y beberla sangre con mucha vehemencia. Ella me hacía revolotear mis venas y me inquietaba tanto que anhelaba darle un buen mordisco en el cuello, beber su sangre y escucharla jadear y gemir en mis brazos. Hummm, yo estaba segura que sería delicioso tener a mi merced a mi amiga Marcia, excitada y rendida a mis colmillos. ¡¡Ser vampiro ya me enloquecía por completo!!