Una joven pierde el conocimiento tras un accidente, en sus últimos momentos le pide a los dioses poder ver una vez más aquella novela que solía ver con su madre.
En un pestañeo, renace como uno de los seres más débiles de la novela, un simple y adorable slime.
Ahora ese pequeño slime tendra que derrotar a God el rey de los monstruos, si es que quiere regresar a la Tierra con sus seres queridos.
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Capitulo #14: Misión Maxica
Esa noche al terminar la ceremonia del cumpleaños de Akane, nos hospedamos en una de las chozas del pueblo. No me quejaba era un lugar bastante tranquilo y agradable, lo único en lo que podría quejarme sería más bien en que un viejo asqueroso apareció en mi habitación a las tres de la mañana.
—¡¡Ratón nevado!! ¡¡Ratón nevado!!
—¿Qué? —adormilada me levanté de mi cama, y de forma repentina vi a un hombre en pelotas que usaba unas bragas como máscara, frente a mí, al verlo me quedé con cara de poker—. Eh… —frustrada respiré hondo—. ¡¡¿Usted quién chingados es?!!
—スノーウィーマウス!!ついに帰ってきたか!!—respondió en otro idioma extraño—.
—¡¿Ah?! ¡¡Se-señor!! ¡¡Yo no hablo takaka!!
—Ay, Redy, él dice que le alegra verte
Al percatarme de la presencia salte de mi cama mientras chillaba como rata, caí en el suelo de sentón. Mi maestra estaba sentada en la cama con un sándwich jamón en sus manos.
—Él es el legendario Zenitgatsu, él a partir de ahora es tu herrero personal
—Zeni… ¿Qué? —volteé a verlo y me acerque a él—. Puedo llamarlo Joseph, es que tiene cara de idiota
—Llamalo como quieras, dudo que le importe, ¿No es así? Antonio
—分かってるよ、ちくしょう。
—¿Lo ves? no entiende nada de nada
—¡Señor Antonio! ¡Mucho gusto!
Creía que me iba a saludar como una persona normal pero me dió un puñetazo en el estómago, dejándome en el suelo con intenso dolor y sin aliento.
—S-sí, a mí también me alegra verlo, señor
—Señor Antonio, le pido que hable en español, que necesitamos hablar de cosas serias y sobre la excalibur
—¡Entiendo! Ratón blanco junior —respondió con una voz tan varonil que daba escalofríos con solo escucharlo—.
—M-mierda, que voz tan varonil —dije adolorida y sonrojada por la voz del señor Antonio—
—La cosa Señor Antonio, es que necesitamos que repare la excalibur, ya que es una de las armas que puede matar a God
—¡Hmph! Lo haré, pero con una condición
—¿Cuál? Señor
—Sí esa mocosa realmente es Ratón Nevado, entonces… ¡Quiero que elimine al reencarnado que atormenta a las cortesanas del emperador de Maxica! Sí ella lo logra… voy a reparar esa vieja espada
—Uhm… no lo entiendo ¿Por qué tanto interés en las cortesanas? Señor Antonio
—Solo es una deuda que tengo con alguien ahí además… —volteó a verme—. Quiero ver si ella de verdad posee su sangre
Mi maestra aceptó la condición sin dudar, sellando nuestro siguiente destino y nuestra próxima misión. Esa misma mañana cuando el sol salió partimos a nuestra nueva aventura solo nosotras dos. Para evitar que Akane se diera cuenta e hiciera un berrinche, nos fuimos de la choza de la forma más silenciosa posible, aunque…
—¿A dónde vas tan temprano? —preguntó adormilada con un vaso de leche en sus manos—. ¡¿No vas a verme infiel?! ¡¿Verdad?!
—¿Qué? ¡No!
—O-obvio que no, su majestad —añadió mi maestra nerviosa—
—¿No te irás, verdad? Porque… yo no podría vivir… —Akane enrolló su cabello en su dedo para jugar con él mientras me miraba con ojos de cachorro—. Yo no puedo vivir más años sin ti ¡Redy! —me agarró de las manos con fuerza—. De verdad te extrañe mucho estos 3 años y no quiero que te vayas de nuevo
—Ah… eh… bueno, pff, yo no me iré, jamás te dejaría
—¿En serio? —me aplastó la mano con fuerza, por momentos escuché crujir los huesos de mis manos—. ¡¡Porque si me mientes!! ¡¡Voy a ir a buscarte!! —añadió con un tono tan agresivo que dolía—. ¿Entiendes?
—¡S-sí! ¡Y-y no-no lo-lo ha-haré!
—Bien —se inclinó para darme un beso en la boca, solo que fue tan incómodo que me quedé quieta y retrocedí unos cuantos pasos—. Es mejor que no mientas, porque ese fue un beso de la muerte
—Ja-Jamás…
Cuando Akane regreso a su habitación, escapamos de la choza para partir a una nueva ciudad, cruzamos gran parte del bosque, también incluso cruzamos el mar que separaba dos continentes, para así llegar a la nación de las cortesanas o…
—¡¡Todos!! ¡¡Hemos llegado!! ¡¡La nación del viento!! ¡¡Maxica!! —gritó el capitán mientras llegábamos a un hermoso imperio cubierto por la nieve—.
—Whoa, nunca había visto tanta nieve junta desde… —grité eufórica bajando del barco y me lancé contra la nieve— ¡¡Nunca en mi vida había visto nieve más que en películas!! ¡¡Esto es como un sueño!! —añadí eufórica—.
Maxica era como estar en un México cubierto por nieve, las casas a medio construir, grafitis mal pintados, el olor a tortillas de harina, la venta de productos picantes en todas las tiendas y claro, un nivel alto de crimen, me sentía realmente como en casa.
Lo único que me desconcertaba de la nación del viento, era que los de la realeza vivían en hermosos castillos con una arquitectura peculiar, era una muy extraña mezcla entre las pirámides aztecas con los castillos de bambú japoneses.
Las cortesanas vivían en ese barrio de la nobleza, no solo estaban ellas, también había puestos de comida, templos y santuarios con animales como dragones emplumados viviendo ahí. Mi maestra me llevó a uno de los edificios donde trabajaban las cortesanas para hablar con una amiga del señor Antonio.
—Jojojo, así que Zenitgatsu las envío ¿No es así?
—Sí, dijo que un reencarnado ha causado problemas y venimos a detenerlo antes de más muertes
—Hmph, entiendo, así que él las envío para cobrar su deuda con Xian Zhu
—¡Sa-Salud!
—Re-red, ese es un nombre —me regaño—
—Jojojo, no, no, no te preocupes Yui-to, déjala
—Oiga ¿Y puede decirnos dónde está ese hombre?
—¿Qué? ¿Lo conoce? Maestra
—Sí, él es al igual que tú es un reencarnado de la Tierra
—Así es, lo contratamos para detener al reencarnado que nos ha causado problemas, ya que bueno, solo uno de ellos puede detenerlo
—Ya veo, por eso no reconocí el nombre, no pertenece a la novela que recuerdo haber visto en mi mundo —susurré en voz baja agarrando mi barbilla—.
—Xian, no se encuentra en este momento pero si ustedes vienen a ayudar, déjenme ayudarlas
—Sobre eso —me dio una palmada en la espalda—. Redy es la que se encargara de matar al reencarnado, yo solo vengo a dar apoyo emocional ¡Yay!
—¡S-sí! ¡Y-Yo soy quien va a pelear!
—Perfecto, creo que ya se cómo puedes ayudar al príncipe de Maxica, ya que eres justo lo que necesitamos como carnada
—¿Eh? ¿Carnada?