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Oscuro Placer.

Oscuro Placer.

Status: Terminada
Genre:CEO / Enfermizo / Amor-odio / Completas
Popularitas:60.7k
Nilai: 4.6
nombre de autor: maucris

Laura entró en Valdez Enterprises buscando una carrera, pero encontró una perdición.

​Bastó una mirada de Adrián Valdez, su jefe, para que la ingenua joven viera desmoronarse su mundo. Lo que comenzó como una admiración profesional se transformó rápidamente en una obsesión voraz: Laura ya no trabajaba para él, vivía para él. Cada gesto, cada orden fría y cada segundo en su presencia se convirtieron en el combustible de un deseo insaciable.

​Pero tras la fachada de poder de Adrián se esconden sombras que ella no está preparada para enfrentar. En esta oficina, el deseo no es un juego, es una trampa. Y Laura, cegada por su propia fijación, está a punto de descubrir que entregarse a su jefe es un placer tan intenso como peligroso.

​¿Estás listo para cruzar la línea donde la obsesión se vuelve irreversible?

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: Sabía que ibas a llamar.

​Salí de la oficina de mi nuevo empleo con una sensación que no supe identificar al principio. No era el subidón de adrenalina de una victoria, ni la euforia de un triunfo... Era algo más silencioso, más profundo... Era posibilidad.

​Esa noche, mientras cenaba con mi tía y Mariana, mi teléfono vibró sobre el mantel de hule (Número desconocido) Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente: mis pulmones se contrajeron y un escalofrío eléctrico recorrió mi columna. Pero, por primera vez, no temblé. La parálisis había sido sustituida por una frialdad quirúrgica.

​Me levanté de la mesa y caminé hacia la ventana que daba al patio interior y contesté.

El silencio al otro lado de la línea era denso, pesado, cargado de esa presencia que solía llenar habitaciones enteras. Y luego, su voz... Esa voz de terciopelo y lija que una vez fue mi único norte.

​—Sabía que ibas a contestar —dijo Adrián. No había enfado, solo esa arrogancia tranquila de quien cree poseer las leyes de la física.

​Cerré los ojos un segundo, escuchando el eco de su tono.

​—Y yo sabía que ibas a llamar. Eres predesible, Adrián.

​—¿Ya estás trabajando? —preguntó, con esa falsa cercanía, como si estuviéramos discutiendo el clima y no el hecho de que había huido de su vida.

​—Estoy viviendo.

​Hubo una pausa. Pude imaginarlo en su despacho, rodeado de maderas nobles, sirviéndose un whisky mientras miraba las luces de Central Park.

​—No es suficiente —sentenció él—. Sabes que ese mundo de hormigón y gente pequeña te acabará matando de aburrimiento. Estás hecha para algo más grande... Estás hecha para estar a mi lado.

​Sonreí levemente, mirando una mancha de humedad en la pared del patio.

​—Para ti no es suficiente porque necesitas un público para tu grandeza. Para mí… esto lo es todo. La paz no es aburrida, Adrián. Es libertad.

​—Te vi hoy —soltó de repente. El tono bajó una octava, volviéndose más íntimo y más peligroso.

​Mi corazón se tensó, una reacción biológica que no pude evitar.

Pero no fue por miedo, fue por claridad. Su táctica de siempre: hacerte sentir observada, hacerte creer que no hay rincón en el mundo donde su mirada no llegue.

​—No —respondí con firmeza—. No me viste.

​—No mientas, Laura. Reconocería esa forma de caminar, esa forma de levantar la barbilla cuando estás desafiante, en cualquier parte de Nueva York. Estabas en la calle 23.

​Apoyé la frente en el vidrio frío de la ventana.

​—Entonces aprende algo nuevo, porque esa mujer ya no camina hacia ti. Puedes mirar todo lo que quieras, pero ya no puedes tocar. Soy un fantasma en tu mundo, y tú eres solo un ruido de fondo en el mío.

​—No te he perseguido —dijo él, y por primera vez detecté una grieta de inseguridad, un matiz de necesidad que nunca antes se había atrevido a mostrar.

​—No lo necesitas —respondí.

​—¿Y aun así contestaste al teléfono? —preguntó, intentando recuperar el terreno perdido, buscando ese hilo de conexión que siempre nos volvía a unir.

​—Contesté porque ya no me controlas. Contesté para comprobar que tu voz ya no me acelera el pulso de la forma en que tú quieres. Solo me produce una profunda lástima.

​—Y aun así, te mueres por que te toque —insistió él. Su voz bajó de tono, volviéndose esa vibración grave que antes me desarmaba las rodillas—. No mientas. Puedo oír tu respiración desde aquí. Está atrapada en tu garganta, igual que cuando mis manos te recorrían la espalda bajo la seda.

​El silencio que siguió no fue de paz, fue un incendio eléctrico.

Mis dedos apretaron el teléfono, y por un segundo, la memoria sensorial fue traicionera: recordé el peso de su cuerpo, el olor a tabaco y ámbar, y esa forma suya de morder el aire antes de besarme.

​—Esa es tu victoria, ¿no? —susurré, y mi voz, aunque firme, adquirió un matiz aterciopelado, casi carnal—. El hecho de que mi cuerpo sea un mapa que tú ayudaste a trazar. Pero el deseo no es lealtad, Adrián. Es solo ruido biológico.

​—Es más que ruido —replicó él, y pude imaginar su sonrisa oscura al otro lado—. Es el calor que sientes ahora mismo en la base del vientre. Es el recuerdo de cómo te arqueabas buscando mi boca. No voy a buscarte, es cierto... pero ambos sabemos que si estuviera frente a ti, en este pasillo oscuro, no me detendrías. Dejarías que te acorralara contra la pared solo para sentir, una última vez, esa electricidad que nadie más sabe encender.

​Cerré los ojos. El aire en mi habitación se sintió de pronto denso y cargado. Sentí un escalofrío que no era de miedo, sino de una sed antigua y devastadora.

​—Quizás —admití, dejando que el "quizás" flotara entre nosotros como una caricia prohibida—. Quizás mi piel siempre responda a tu nombre. Quizás, en otra vida, nos habríamos consumido hasta las cenizas. Pero he aprendido a disfrutar del frío.

​—No mientas —su voz era ahora un roce húmedo contra mi oído a través del auricular—. Estás temblando. Y no es de lástima. Es porque sabes que, aunque cuelgues, mi rastro se queda bajo tu ropa.

​—Entonces quédate con el rastro —dije, y mi respiración se volvió pesada, deliberada—. Disfruta de la sombra de lo que no fuimos, Adrián. Porque el mundo es mucho más grande que tu oficina... y tú ya no estás invitado a ver cómo me descubro en él.

​Exhalé un suspiro que sonó a rendición y a triunfo al mismo tiempo, y antes de que el deseo pudiera ganarle a la voluntad, corté la comunicación.

Y el silencio que quedó fue absoluto, pero mi piel todavía quemaba.

......................

​Lunes por la mañana...

​El nuevo trabajo me recibió con una energía cruda. No era el lujo aséptico del ático de Adrián; era un caos vibrante.

La oficina olía a café cargado, a papel fresco y al sudor honesto del esfuerzo. Benjamín pasaba a mi lado, dejando el rastro de un perfume terroso, nada que ver con el ámbar asfixiante que antes me dictaba cuándo respirar.

​Me senté frente a mi escritorio de madera clara y sentí la textura rugosa bajo mis yemas. Al mirar mis dedos sobre el teclado, no pude evitar imaginar el control absoluto que ahora tenían sobre cada una de mis sensaciones. Adrián no perdió cuando cerré la puerta, perdió cuando mi centro de gravedad se desplazó de su boca a mi propio deseo.

​Mientras el sol de la mañana golpeaba la maceta en mi escritorio, sentí un escalofrío que me erizó el vello de la nuca. No era el frío de su ausencia, sino la combustión interna de saberme dueña de mi placer.

Cada claxon en la calle, cada murmullo en la oficina, se convertía en un ritmo que acompasaba los latidos de mi vientre. Y la paz que sentía ya no era silenciosa; era una paz que gemía, sólida y tangible, llenando mis pulmones de un aire que sabía a victoria.

​Me humedecí los labios, saboreando mi propia libertad.

Ya no sentía el vacío aterrador que él me provocó; sentía una plenitud eléctrica que me pedía más. Porque esta vez, la historia no me estaba pasando a mí.

Yo estaba apretando los puños sobre el papel, escribiendo cada línea con el pulso acelerado de quien sabe que el siguiente capítulo es una exploración sin límites, bajo la luz honesta y excitante de mi propia vida.

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💕Queridas lectoras... Por favor den me gusta cuando terminen de leer un capítulo.💕

1
Mar Sol
Esa boba de Laura sigue con sus ligerezas por Adrián, con sus aires de mujer fatal y utilizando a Benjamin.
Mar Sol
Laura mientras pasa momentos amargos se dice que no más, luego Adrián le sonríe y se le cae toda la fachada de fortaleza, ya ni se le cree nada.
Mar Sol
Laura tenía que ser humillada de esa manera, al final Adrián no tenía que ocultar nada, ya que su esposa sabe quien es él, sólo se burló de Laura haciéndole creer que era especial y que lo tenía en sus manos.
Mar Sol
Que Laura tenga un poco de cordura y dignidad, que no se vaya con Adrián.
Mar Sol
Que Laura lleve las cosas pian pianito con Benjamín, el es una gran persona y no merece que Adrián atente algo en contra de él.
Mar Sol
Me parece contradictorio el comentario de secreto sucio, ya que Laura es quien así quiso que fuera en la oficina.
Mar Sol
Escritora, que manera de jugar con los sentimientos de tus fans, eres genial.
Mar Sol
Escritora, gracias por tú profesionalismo, por brindar a tus lectoras una novela con buena redacción, con buena ortografía, una novela que te permite interactuar.
Mar Sol
De repente Laura se pone muy valiente y parece que ya no se dejará, sin embargo después de unas horas, días o un tiempo, sigue lo mismo y de paso hasta los desplantes de Mariana tiene que aguantar.
Mar Sol
Laura está a tiempo de dejar con un palmo de nariz a Adrián, Mariana no va agradecer, las humillaciones, que va a recibir de él.
Mar Sol
Pues que Laura no vaya y que le revoquen las pasantías a Mariana, por que lo haría Adrián y así Laura se quita de encima la responsabilidad de su prima y a Adrián.
Mar Sol
Laura llegó a la empresa con una armadura que para nada sirvió, ya que a la primera se le cayó, quizás ella no tenga quien las ayude y su situación económica no sea la mejor, pero Mariana tiene a su mamá que hable con ella, que hagan un frente, no sé, Laura da muchas vueltas al asunto, tal parece que también le gusta estar viviendo así
Mar Sol
Tal vez Adrian deslumbre a Mariana, pero ella no es Laura, quizás Mariana tenga un poco más de sensatez.
Mar Sol
Conociendo a Adrián, seguramente se hará el aparecido, si no es en ese momento, lo hará en otro, por que así es él, no permitirá que ella haga su vida tan fácilmente, por que su ego no se lo permite.
Mar Sol
Querida escritora, le has dado un giro a la novela de 360° eres genial, gracias.
Mar Sol
Si Laura sigue tolerando esas humillaciones, Adrian continuará, con la intención de ver hasta donde llega ella por estar con él.
Mar Sol
¿Será así de avasallante la pasión de Laura por Adrián? debería no ser tan obvia.
Vane Medina
laura es una estúpida 😂
Mar Sol
Adrian sabe que Laura añora atención, no es ambiciosa, es leal, tal vez quiere ver hasta donde llega su resistencia, pero lo que intuye es que puede llegar a enamorarse y esa si será su perdición.
Mar Sol
Laura entiende, pero ¿vale el costo? Adrian, tal vez, la está haciendo a su modo, la situación es que es humillante.
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